Reportajes

Luchó contra el gobierno iraní; también escribió los poemas más bellos

Así es Mohsen Emadi, el revolucionario, poeta y traductor iraní refugiado en México

Es difícil resumir la vida de un héroe; tan difícil, que a veces se hace imposible, pues en sus huesos no hay cronología, ni descripción, ni adulación que sirva para explicar al detalle qué es lo que los vuelve heroicos.

Es difícil, por tanto, hablar de personas, o poetas, o aventureros o revolucionarios como Mohsen Emadi, un escritor iraní que después de viajar por todo el mundo ha decidido quedarse en México, un país tan loco y literario como él, una casa que le protege y le da vida.

La búsqueda de la libertad

Emadi era solo un chaval cuando por casualidad dio con la poesía de Federico García Lorca. ¿Y qué hace un joven de una desconocida y peculiar región marinera de Irán escuchando una cinta con poemas sobre venganzas, cuchillos y gitanos?

Entonces aún no había Internet, y la poesía a la que tanto él y otros lectores iraníes podían acceder provenía muchas veces no ya de libros sino de casetes a menudo prohibidos, en donde una voz declamaba poesía extranjera.

La poesía ha de ser libre y ajena al Gobierno

Mohsen Emadi nació en 1976, y, por lo tanto, la suya es la última generación de escritores que conoció una vida previa al boom de Internet.

En aquel tiempo, cuando él y sus compañeros comenzaban a leer y a interesarse por la poesía , sólo podían acceder a un determinado número de obras, que a menudo llegaban a su país bajo la influencia de la vida cultural francesa. Los más despiertos, como el propio Emadi, sabían sin embargo que se estaban perdiendo algo, y su deseo siempre fue el de conocer más.

Para conocer todo eso que la censura, la falta de comunicación o la falta de medios le estaba ocultando, Mohsen Emadi se marchó a estudiar a Teherán. Allí tuvo la suerte, gracias a un colega, de conocer a Ahmad Shamlou, uno de los más grandes poetas iraníes del siglo pasado.

Emadi, que había decidido no estudiar una carrera de letras —porque en Irán las salidas profesionales de humanidades suelen estar asociadas al trabajo funcionarial, y eso, para él, supone una verdadera contradicción, pues “la poesía ha de ser libre y ajena al Gobierno”— compaginó el estudio de su ingeniería con la vida literaria y las enseñanzas de Shamlou.

Internet y la palabra: armas contra la censura

En un país en el que los ordenadores eran escasos, Emadi fue uno de los primeros en conocer las entrañas de todo lo que hoy en día se ha convertido en nuestra vida digital. De hecho, gracias a él y a otros poetas de su generación, las primeras páginas webs y blogs sobre poesía fueron posibles.

Así, todo lo que el gobierno de Ahmadineyad les quitaba — libros que tardaban más de cinco años en pasar la censura, una situación política cada vez más atroz, una libertad personal teñida de sangre y de muerte— ellos trataban de devolvérselo a su pueblo con sus armas, siendo esas sus palabras.

Visible como el aire, legible como la muerte

En el prólogo que Manuel Martínez Forega escribe para Visible como el aire, legible como la muerte (Olifante, 2012), una de las recopilaciones de la poesía de Mohsen Emadi traducida al español, podemos leer lo siguiente: dejé Iran en la entronización de la mentira cotidiana, en la imposibilidad de la vida para los poetas, pero no quiero decir la imposibilidad de la poesía, en la que nunca he perdido la fe”.

Emadi, tras la muerte primero de su maestro Shamlou en el año 2000 y, sobre todo, tras el presunto fraude electoral de 2009, sabe que las paredes de su país son cada vez más estrechas y peligrosas. Atrás dejará una vida dedicada al trabajo, a la traducción, a la revolución y a la escritura, y huirá para tratar de hacer lo propio en otras partes del mundo.

La pobreza y la vitalidad son dos motores para seguir adelante

El poeta, que no pierde jamás la fe en la poesía, tira entonces de una cartera de amigos y contactos del mundo literario que le ayudarán.

Algunos poetas de la República Checa, poetas españoles como Clara Janés o Ángel Guinda, amigos en Finlandia o en Francia, una biblioteca propia que acabaría repartiéndose en más de cinco ciudades del mundo, y dos palabras en su mente que le ayudarían a sobrevivir: la pobreza, la vitalidad.

La vida, que es visible como el aire y legible como la muerte, era aquello que se debatía entre su pobreza y sus ganas de seguir haciendo cosas. Entre becas como la Antonio Machado en España y habitaciones en casas de conocidos, Emadi pasó varios años de su vida tratando de encontrar su hogar. Mientras tanto, publicaciones, traducciones y festivales literarios se sucedían, haciendo que su figura como poeta fuera cada vez más grande.

¿Cómo puede un héroe ser pobre? ¿Cómo puede un héroe ser un fugitivo? ¿Cómo puede un héroe no tener más que una maleta como casa, y un puñado de poemas en la cabeza como alimento?

Cómo narrar su historia sin sentir emoción

Es difícil hablar de cronologías, o definir a la perfección la vida de este héroe iraní nuestro sin dejarse por el camino detalles o historias que lo definan. Es complicado narrar en unas cuantas palabras cuánto dolor, y cuánto miedo, y cuántas lágrimas habitaron en su estómago.

De hecho, ahora mismo Mohsen Emadi está ahí, justo enfrente, en una pantalla de ordenador, a través de la cual nosotros lo vemos fumar en pipa y tratando de aguantar la emoción al contarnos su historia. El poeta ahora se encuentra en Madrid, en un pequeño viaje desde Ciudad de México que el autor ha realizado para ver a sus amigos y asistir a algunas lecturas.

Desde 2012, el poeta vive en un país que, según dice, le ha cambiado la vida . Llegó a México gracias a una casa de acogida para escritores perseguidos en sus países, en la que cada año ingresa una nueva firma, con la esperanza de poder hacer una vida lejos del dolor.

Lo importante son los lectores desconocidos

En esta seguida vida para Emadi, el autor sigue trabajando, traduciendo y escribiendo como al principio. Y mientras espera a hacer un doctorado para la Universidad Nacional Autónoma de México, prepara el que será su siguiente libro de poemas y alimenta la web Poets.Ir , donde traduce al persa a poetas de todo el mundo, para que compatriotas suyos puedan acceder a aquellos textos que de otro modo su gobierno prohibiría. 

Emadi dice que quiere quedarse en México por un tiempo, aunque quizá sustituya el DF por algún pueblo más tranquilo. Dice que una vez conseguida la ciudadanía mexicana, su obsesión será la de seguir haciendo llegar la poesía no sólo a otros escritores o personas del mundo literario, sino a los verdaderos lectores: aquellos que son desconocidos.

Sólo un héroe piensa más en la gente normal que en él mismo o en sus amigos.

Sólo a un héroe se le ocurre que los desconocidos son más importantes y que si la poesía llega a comunicarse con ellos, entonces, el oficio de ser poeta ha servido para algo.

Antes de despedirnos de Mohsen Emadi, le preguntamos si alguna vez quiere regresar a su lugar de origen, y qué piensa ahora de todo lo que significa Irán. Entonces se queda pensando y responde con mucha serenidad que el dolor es inevitable, pero que si queremos sobrevivir queda algo muy importante por hacer:

Hay que plantar semillas de placer en el cuerpo de la muerte

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