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El misterio de las Yummi Girls: chicas delgadas que sólo hablan de comida

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Te rugen las tripas y ellas te recuerdan que, si quieres, puedes ser mejor

Alba Muñoz

01 Julio 2015 10:02

Las blogueras están dejando la moda por la alimentación, y eso tiene que significar algo.

Comer súper sano es tendencia y aparentemente nadie puede decir que esta moda es mala. ¡Es imposible estar en contra del bienestar, del wellness! La ecuación parece perfecta, pero toda proporción áurea tiene sus grietas. 

En el tradicionalmente grasiento mundo anglosajón, quienes están convirtiendo los menús saludables en religión no son precisamente los profesionales de la nutrición, sino las Yummi Girls, o las It Girls de la comida sana.

Se trata de chicas jóvenes, guapas y a menudo procedentes de familias ricas. En Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia se han convertido un fenómeno imparable: son las nuevas profesionales de moda y son modelos a seguir.

También han demostrado un enorme éxito comercial: antes de ponerse a la venta sus libros de recetas se convierten en best sellers, y les llueven los contratos de publicitarios.

Todo gracias a una fórmula magistral que asegura su despegue: blog + cuenta de Instagram. Las imágenes de platos saludables siempre van aderezadas con fotos muy cuidadas de ellas mismas.

La salud es, de repente, algo a lo que aspirar.

Madeleine Shaw, "health coach".

Según un extenso reportaje en The Guardian, toda esta constelación de bellas gurús no se caracterizan precisamente por su formación nutricional. No hablan de propiedades alimenticias, ciencia, "ni esas cosas aburridas": sin embargo, sus consejos llegan a millones de persona a través de sus cuentas de Instagram. 

"La bloguera wellness recomienda evitar las frutas tropicales porque tiene mucho azúcar, y sustituirlas por zumos de verduras prensadas en frío. Hace referencias oscuras sobre cómo la industria alimentaria nos está enfermando a todos. E incluye fotos de sí misma para demostrar la eficacia de sus consejos", escribe Hadley Freeman en el medio británico.


Ni siquiera tienes que admitir que quieres perder peso (tan aburrido, tan pasado de moda). Simplemente estás persiguiendo el wellness



El mensaje no es claro, sino subliminal: come como yo y serás como yo.  No importa que de pronto, y sin base científica, buena parte de la población de Londres tenga fobia a los lácteos, al gluten y al trigo. 

Marc Casanovas, periodista y fundador de TopMenus.es, opina que este tipo de gurús están frivolizando la alimentación: "En sus posts la comida es lo de menos, las chicas posan con platos que les combinan con la ropa. Todo tiene que ser estético y el gusto desaparece".

Es cierto que muchos de sus mensajes son razonables, como ingerir menos calorías y más verduras. Pero en la carrera por ser la Yummy Girl más avanzada, es necesario sorprender a los seguidores.

Freelee the Banana Girl, frutívora.

Eso provoca que se publiciten mensajes insalubres: Belle Gibson, una bloguera de éxito en Australia, creó dietas anti cáncer y fingió haber sufrido la enfermedad. Freelee the Banana Girl, frutívora, recomendó sobrevivir a base de plátanos, semillas y algún que otro fruto seco.

"Rociíto decía que hacía la dieta de la alcachofa. Ahora suena súper trasnochada, pero en realidad es lo mismo. No puedes estar cuatro días bebiendo zumos detox sin masticar, no es sano", explica Mònica Escudero, periodista en El País y coordinadora del blog El Comidista.  

Para Escudero, las dietas no pueden ser tendencias, es un absurdo: "Eso significa que son temporales, que pasarán. Comer saludable es una necesidad, no una moda. Seguro que no hace mucho estas it girls subieron a Instagram fotos a punto de morder una hamburguesa o atiborrándose de helado, cuando eso era moda".

Tess Ward promociona con esta foto sus recetas de "Fit Food".

Para muchos puede parecer misterioso que un montón de chicas delgadas se pasen todo el día posteando sobre comida. Sin embargo, no es nada extraño. La pérdida de peso forma parte del mensaje oculto de las Yummi Girls.

Tal y como apunta Hadley Freeman en The Guardian, la búsqueda del bienestar combina aspiración, amor propio y delgadez: "Es el punto dulce, moderno y definitivo, sobre todo porque ni siquiera tienes que admitir que estás tratando de perder peso (tan aburrido, tan pasado de moda). Simplemente estás persiguiendo el wellness".

En la página web de la chef Tess Ward (foto superior), figura el siguiente mensaje: "Cuenta tus colores, no calorías, y mide la bondad, no los gramos".

Ella Woodward.

Hay un último ingrediente que explica el éxito de las Yummi Girls y el boom de negocios de restauración que sigue su estela: si hace unos años determinados bolsos eran lujo, hoy lo es una sudadera de la cadena de fitness SoulCycle y un zumo verde king size.

Seguir determinadas dietas y comer en determinados restaurantes ya es un símbolo de estatus. Y eso se nota en los precios de estos productos y platos: "Muchas recetas no están al alcance de todos, que un zumo cueste 10 o 12 euros es una locura. Puedes comer sano y bio gastando la mitad", cuenta Casanovas. "Es una pugna por ver quién utiliza el ingrediente que aún no se ha oído . A ver quién la dice más gorda".


Muchos de estos lugares cool y caros son incoherentes con su propio mensaje, ofrecen alimentos fuera de temporada



Y pasarse cuarenta minutos diseñando el menú del día siguiente es cool: "Los muppies han desbancado a los hipsters. Pues bien, por primera vez la alimentación saludable es un componente que define a una nueva generación. Para ser guay tienes que comer bien. No se sabe si por gusto o porque toca". En general, hay que desvivirse por llevar una vida sana.

Casanovas asegura que en España el fenómeno es incipiente: "En Barcelona está el Flax & Kale, para chicos y chicas de veintipocos hacerse una foto allí equivale a ser alguien, muchas blogueras lo recomiendan. Aun así, estamos lejos de la locura colectiva anglosajona".

"Muchos de estos lugares cool y caros son incoherentes con su propio mensaje, ofrecen platos con alimentos fuera de temporada", dice Mònica Escudero. "El mercado está interesado en convertirlo todo en elitista".

Y muchas veces, caro no quiere decir bien informado: "Ecológico significa que estás pagando unos cánones que certifican que un alimento es ecológico, y eso encarece el producto. No digo que estos productos sean malos, pero yo abogo por el consumo de proximidad y de temporada en los productos frescos, lo que ofrecen los campesino de la zona. No es tan caro y es rico y saludable".

Ya nadie se ríe de la pionera Gwyneth Paltrow, una de las primeras celebridades que en 2008 se convirtió en consejera de nutrición aspiracional. Jessica Alba y Blake Lively, entre muchas otras, siguieron su estela y a día de hoy, Elsa Pataky es una eco-celebrity que te asesora en el menú diario.


Estar obsesionado con la alimentación saludable no es saludable



Las Yummi Girls han llegado como una solución única y total a los tormentos de siempre: ¿Cómo ser guapa, delgada, alcanzar un estatus social y demostrar inteligencia?  Pásate a las tostadas integrales con aguacate y zumos de verduras exprimidas. Y comprueba la apariencia perfecta de estas chicas. 

Escudero recomienda seguir los consejos estéticos de estas bloggers, no los culinarios: "Si te pones un gorro absurdo, lo más que te puede pasar es que vayas hecho un espantajo. Si te pasas 15 días tomando solo líquidos, corres peligros mucho más serios. Si hay marcas comerciales detrás, la credibilidad de la persona que las recomienda desaparece desde el minuto 1".


Quienes saben de la materia no suelen posar con alimentos, ni abrazarlos



Los dos periodistas gastronómicos consultados, y Hadley Freeman desde The Guardian, abogan por el sentido común y por no dejarse llevar por las modas nutricionales: estar obsesionado con la alimentación saludable no es saludable.

Digamos que está bien probar recetas y alimentos sanos, no lo está convertirlos en la base de nuestra alimentación sin asesoramiento de un profesional. Quienes saben de la materia no suelen posar con alimentos, ni abrazarlos.

Ellas sí. Te rugen las tripas y ellas te recuerdan que, si quieres, puedes ser mejor.


La alimentación saludable no es un accesorio de lujo





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