Reportajes

La isla de la transexualidad feliz

9 historias de empoderamiento más allá del drama transexual

La memoria del corazón desactiva los malos recuerdos. Gracias a ese truco, sobrellevamos el pasado. Pero el presente es un asunto distinto, y ahí nuestra mente tiende a prestar más atención a lo oscuro, al suceso desafortunado, al drama...

Quizás por eso, la mención de la realidad transgénero suele evocar escenarios viciados, en los que casi siempre destaca lo trágico.

Porque por cada Bruce Jenner hablando con naturalidad en 'prime time', hay mil historias negras como la de Leelah Alcorn.

Es evidente que la comunidad transexual va ganando presencia en la cultura mainstream. El caso del patriarca del clan Kardashian es paradigmático de esa nueva visibilidad. Jenner eleva lo trans a la categoría de fenómeno pop de masas. Pero sigue habiendo un vacío básico, una ausencia de significantes a la vista del público, más allá del espectáculo.

Frente a eso, lo que necesitamos son más historias anónimas.

Historias que no necesiten de platós ni audiencias para validarse.

Historias pequeñas sobre gente corriente.

Y ese es el terreno en el que se mueve Mala Mala, uno de los mejores documentales recientes sobre la realidad transgénero que conocemos.

Creciendo distinto en la isla bonita

Buscando ángulos para articular su interés por la experiencia transexual, Dan Sickles y Dr. Antonio Santini se plantaron hace cuatro años en Puerto Rico, ese país caribeño con categoría de "estado libre asociado" a los Estados Unidos de América.

"Queríamos investigar cómo era la vida en un territorio a menudo ignorado. También sabíamos que queríamos discutir cuestiones de género, y cómo la conformación de una identidad personal es un asunto universal en el que todos nos embarcamos de maneras diferentes".

Sickles y Santini reconocen que llegaron a la isla curiosos, hambrientos y quizás también un poco perdidos.

Lo que allí descubrieron fue una gama realmente amplia de experiencias en lo que se refiere a la gente y su manera de relacionarse con su cuerpo.

"Algunas personas odiaban profundamente partes de sus cuerpos y habían hecho grandes esfuerzos para conseguir satisfacción y alineamiento entre sus mentes y sus almas. Pero otras personas no querían alterar sus cuerpos de forma permanente en absoluto. También había quien quería jugar con su identidad, usarla como medio artístico. Dan y yo descubrimos que la experiencia trans no puede reducirse a una única cosa fácilmente definible".

                                               Sandy Alvarado en una imagen de Mala Mala

Mala Mala se lo debe todo al variopinto carisma de sus protagonistas. El documental gira alrededor de la experiencia personal de nueve personajes con mucho en común, y a la vez muy distintos.

1. Paxx Doll es un joven en los veintitantos que nació mujer pero se siente hombre. Para él, sus pechos son el mayor castigo.

2. Ivana Fred es un pivón latino que lucha por los derechos de las mujeres transexuales como trabajadora social y portavoz de una asociación LGTB.

3. Sandy Alvarado es una mujer desenvuelta con experiencia en los mundos del porno y la prostitución. Una mujer enamorada, con novio formal, que busca maneras de dejar atrás la calle.

A partir de un espejo local, Mala Mala aspira a reflejar la amplitud de la experiencia transgénero de un modo universal

4. 5 y 6. Alberic Prados, Queen Bee Hoo y April Carrion son el colorido y la fantasía drag queen, las chicas de la Doll House, el presente más excitante en la larga historia drag de la isla.

7. Sophia Voines es la mujer norteamericana de mediana edad que llegó a la isla con sus inyecciones de hormonas buscando un nuevo espacio en el que reconocerse y florecer.

8. Soraya Santiago es la voz de la madurez, la pionera trans que desde su salón de peluquería insiste en la necesidad de que la gente hable y acepte la realidad de la disforia de género.

9. Samantha Close aporta el perfil más delicado. Las hormonas que empezó a tomar con 17 años, conseguidas en el mercado negro, le produjeron efectos secundarios de los que aún se repone. Ahora busca el momento de retomar su transición.

En esa diversidad de bagajes, opciones y posicionamientos está una de las bazas de un filme que, a partir de un espejo local, aspira a reflejar la amplitud de la experiencia transgénero.

"Todas las personas que aparecen en el filme son, cada uno a su manera, supervivientes. Su existencia es un milagro, y hemos dedicado varios años de nuestra vida a capturar y celebrar la esencia que les ha conducido a través de su viaje personal", explica Dr. Santini.

La realidad trans en Puerto Rico ofrece una fluidez increíble en la que puedes existir como un individuo verdaderamente único sin tener que dar demasiadas explicaciones sobre ti mismo

                                                                                Dr. Antonio Santini

Una vida en color

En las antípodas del morbo mediático que ha rodeado al outing de Bruce Jenner, Mala Mala derrocha una empatía incondicional hacia sus sujetos.

La cámara se acerca a las personas de una forma íntima, pero sin caer en la explotación. Su mirada es reveladora, pero también decorosa. Es un filme inspirador, empoderador, sin dejar de ser profundamente agridulce.

"El filme es una celebración del yo, antes que un recordatorio de la narrativa victimista que a menudo vemos en los medios enfocados a lo queer", aseguran los directores.

Mala Mala es más un cuento de hadas trans que un curso fílmico sobre la teoría de género

Esa idea queda también plasmada en el tono visual de la película, en su desarrollo cándido y colorido, con ciertos toques camp que remiten al imaginario del reality televisivo.

Nada de grises y discusiones teóricas. Nada de guetos o ambientes viciados. Aquí manda la vida a flor de piel, las personas, sus aspiraciones, sus deseos, sus sueños...

"Diría que hay un montón de oscuridad en la película: Samantha no logra conseguir un trabajo para el que está cualificada, Paxx expresa un profundo sentimiento de soledad, Sandy busca una manera de salir del trabajo sexual que le aporte una mayor estabilidad a medida que envejece. Hay oscuridad, pero la luminosidad aparece resaltada en tonos fluorescentes, eso seguro. Porque el filme es más un cuento de hadas trans que un curso fílmico sobre la teoría de género".

Viendo cómo se desenvuelven las protagonistas de Mala Mala, observando su vida y la manera en la que reclaman sus derechos, sin miedo, uno tiene la sensación de que el país caribeño es un pequeño paraíso de libertad para la persona transexual.

Eso no quiere decir que sea un espacio libre de violencia, discriminación y problemas.

"Hay violencia en la comunidad trans y en el resto del país. Hay gente que se acerca con sus coches a las mujeres transexuales que ejercen la prostitución y les disparan con armas de juguete llenas de clorox. Y eso está conectado a una cultura fuertemente machista enraizada en la historia de la isla", explica Santini.

"Es definitivamente más difícil para una persona trans encontrar un trabajo. Es más complicado formar una familia. También tener acceso a recursos médicos específicos para el hombre y la mujer transexual. La mayoría de la gente consigue sus hormonas en la calle, por medio de traficantes, que pueden ser simplemente otra persona transgénero que ha viajado hasta México y ha conseguido pasar hormonas a Puerto Rico y se dedica a venderlas entre sus conocidos para poder costear su transición".

                                                                                           Dan Sickles

Es ahí, en el lado de las dificultades, donde uno percibe de forma más clara el eco universal de la película.

Ahí y en el debate que subyace en torno a la necesidad de abrir el reconocimiento de género más allá de las identidades cerradas y la conformidad binaria.

"Creo que para la nueva generación de personas trans la idea de una identidad fija es menos importante", opina Dr.Santini. "A muchas de ellas no les importa tanto 'pasar' por una mujer biológica o un hombre biológico y aspiran más a un cierto ideal de belleza. Incluso cuando eso, a veces, implica que sus rasgos exagerados revelan su proceso de transformación, o hace que su apariencia no se ajuste a la visión de la belleza derivada del tradicional modelo de género binario".

"Existe un elemento sociocultural de la experiencia trans que a menudo es pasado por alto", insiste Santini. " Antes de quedar demasiado atados a un diagnóstico, necesitamos examinar los sistemas bajo los que nos construimos, cómo nuestros cuerpos genéricos interactúan en sociedades y comunidades particulares, y cómo ese proceso de configuración de género se ve influenciado por el poder y la política".

                                          Sophia Voines en un momento de la película

En el fondo, Mala Mala no es más que un canto al valor y a la libertad personal, esa aspiración universal tan difícil de ejercitar.

También una llamada a la curiosidad, un ventana abierta a la vida de unas personas que han decidido transformarse en lo que siempre han sido.

"Me gusta pensar en la película como un lugar espacioso, abierto, inclusivo", sentencia Sickles.

" Un espacio en el que la gente puede ser curiosa en relación a los otros sin sentirse avergonzada o tímida".

Mala Mala se estrenará próximamente en plataformas de video on demand. De momento no hay fecha para su estreno en España.

De nada sirve la tolerancia cuando es indiferencia. Para amar, antes hay que conocer

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