PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

Así son los jóvenes de la izquierda independentista a los que no soporta Artur Mas

H

 

Pasamos la tarde en uno de los centros de reunión de la vanguardia del independentismo en Cataluña

Rafa Martí

20 Septiembre 2015 06:00

Fotografías de Mai Oltra

"Antes había mucha vasquitis, nos fijábamos mucho en ellos", dice Pol sobre la izquierda abertzale del País Vasco. "Pero ahora es al revés", continúa. "Ahora somos nosotros el referente para ellos". Lo dice con convicción, con ese orgullo e ímpetu de los 19 años.

A su lado, Elena y Miquel le miran sonriendo: "No te pases tampoco", le dice Elena. Pol es estudiante de Sociología. Apenas lleva tiempo militando en la organización juvenil Arran, la punta de lanza de la izquierda independentista en Cataluña.

Que Pol hable de que ahora ellos son un referente sea posiblemente porque Cataluña acude a unas elecciones —el 27 de septiembre— que los independentistas ven clave para dar el paso definitivo: separarse de España. Aunque ellos no lo harán votando a la lista única de partidos nacionalistas, sino a través de la CUP. 

Me he encontrado con ellos en el casal independentista La Cruïlla, en pleno barrio del Eixample barcelonés. Cruïlla en catalán es intersección o cruce.

En la misma intersección de calles en la que está este casal hay una sucursal de La Caixa, una metáfora de la encrucijada en la que se encuentra el nacionalismo catalán en su camino a la independencia: la Cataluña nacionalista, burguesa y pactista, frente a la Cataluña nacionalista, de izquierdas y rupturista.

En la puerta

La Cruïlla podría ser un bar común de esta zona de Barcelona. Las cristaleras exteriores están decoradas con un filtro opaco sobre el que hay un dibujo de un grupo de jóvenes levantando una estelada, la bandera independentista.

En la puerta, hay dos barriles con ceniceros que en realidad son los típicos cuencos amarillos y verdes que se usan para el all-i-oli.

Porque en La Cruïlla, todo es muy catalán. De las paredes, sin embargo, también cuelgan banderas de Euskadi, de la República Democrática de Alemania y de Venezuela, algunas fotos de presos del IRA y una pegatina de Terra Lliure. La simbología hace referencia a la izquierda internacional, al independentismo catalán o a los movimientos de liberación nacionalista de otros lugares.

En la barra

Adrià

Nada más entrar pido una cerveza. Me atiende Adrià, de 31 años, casado y esperando un hijo. Es investigador del CSIC y quizá le hacen falso autónomo. Los jueves por la tarde tiene turno de barra en La Cruïlla.

Me explica que el casal se mantiene así: nadie cobra. Los socios pagan una cuota en función de sus ingresos, y se van turnando para atender la barra los diferentes días de la semana y en diferentes franjas horarias. Si la izquierda independentista destaca por una virtud es que su juventud se moviliza y lo hace todo por un sentido del compromiso y de la militancia. Hasta tirar cañas. Gratis.

Mientras hablo con él, entra y sale gente. Me cruzo con Santi, que rápidamente se va a colgar carteles electorales a la calle para la campaña de la CUP. O con Arnau, que es fresador y viene a tomarse una cerveza. En el casal hay un espectro social de lo más heterogéneo pero con un objetivo común.


Nosotros somos independentistas porque hay que conseguir la liberación del trabajador comenzando por el territorio



Le pregunto a Adrià por esto, por lo más evidente. Por qué es independentista: "Antes que nada, yo soy comunista", dice. "Cada uno define la independencia a su manera, pero las líneas que han marcado las asambleas son las que se enmarcan dentro del pensamiento marxista: emancipación nacional para conseguir la emancipación en todos los aspectos".

"Nosotros no somos independentistas por el sentido económico que tiene la derecha nacionalista. Nosotros lo somos porque creemos que hay que conseguir la liberación social a través del comunismo, la de la mujer a través del feminismo y la de la nación a través de la independencia. El trabajador tendrá su libertad cuando termine su necesidad", me explica.

Es decir, según él, la independencia del territorio es la liberación de una de las tres formas de opresión. En este caso, la de dejar de someterse a un Estado que no comprende a la nación catalana.

En la mesa número 1

Pol y Miquel

Al fondo del bar, en la primera mesa, hay tres chavales con ordenadores y una estelada con la estrella roja —la socialista— como telón de fondo. Parece que estén haciendo los deberes o un trabajo en grupo de la universidad. Pero no.

Están terminando de montar un vídeo sobre los actos del 11 de septiembre organizados por la izquierda independentista. Ahí es donde está Pol, el estudiante de Sociología, junto a Elena y Miquel.

Elena y Miquel tienen 20 años, uno más que Pol. Elena estudia Comunicación Audiovisual y Miquel Medicina. Este me cuenta que comenzó a tener interés por la política hace un año y poco más. Con las elecciones europeas de mayo de 2014, comenzó a informarse. Siempre había tenido inquietud por cómo la política afectaba a su ámbito, el de la sanidad. De ahí a la militancia hubo un pequeño paso.


Antes teníamos vasquitis, nos fijábamos mucho en la izquierda abertzale. Ahora ellos se fijan en nosotros



Les pregunto por su estética. Los dos chicos llevan partes de pelo rapado. Pol lleva pendientes de aros grandes. "Quizá nuestra estética no invita a la gente a acercarse, pero luego la gente está muy cómoda con nosotros", dice Miquel.

Además, en la izquierda independentista hay de todo: "Hay diversidad", cuenta Pol. "Igual te puedes encontrar a tíos con pendientes y rapados que a tíos con traje, en serio", dice. Cuentan que cada uno ya tenía su personalidad en la manera de vestir antes de militar en la izquierda independentista. "Y cada uno tiene su grupo de amigos aparte y su círculo social, etc.", añade Elena.

Su militancia consiste en apoyar actos políticos de la CUP, asistir a charlas formativas o participar en actividades de ocio con contenido político. Las más populares son las cafetas, barras de bar en locales o al aire libre en las que recaudan fondos para diferentes causas. Algunas suelen tener conciertos.

En el imaginario colectivo se ha vinculado a estos movimientos con grupos de música punk, ska y de contenido político. Pol me explica que en estos eventos ponen todo tipo de música.


Si la izquierda independentista tiene una virtud esa es la militancia y el compromiso de sus jóvenes



Elena le interrumpe: "Bueno, reggaeton no, porque no tendría ningún sentido poner una música que es machista". "Pero puede escucharse desde Calle 13 hasta Kortatu", sigue Pol.

Los tres forman parte de Arran. Pero no son —como a menudo se les confunde— los cachorros de la CUP. La CUP, como me cuentan, es una candidatura de unidad popular que representa en las instituciones el sentir político del universo de la izquierda independentista. Pero nada más.

Hablamos también sobre sus planes después del 27-S. La izquierda independentista es la fuerza de la calle en Cataluña. Sin embargo, si gana la lista unitaria y no se declara la independencia, aún no saben que harán. Aunque Pol sí que dice que "habrá acciones en la calle", pero sin hacer nada nuevo. "Nuestro trabajo siempre es el mismo", explica Elena.

En la mesa número 4

Tres mesas más allá, en dirección a la puerta, hay otro grupo reunido. Parecen mayores que Pol, Elena y Miquel. Son Marc, de 31, y Dani de 35. Júlia, que está atendiendo la barra después de que Adrià se haya ido, se une a la conversación por momentos. Marc y Dani no forman parte de Arran, sino de Casals de Joves de Catalunya.

Se han reunido en La Cruïlla a petición de Júlia, para organizar el encuentro de los casals que pertenecen a su federación. Me siento con ellos para hablar del tejido asociativo en Cataluña, uno de los principales motores de la izquierda independentista.

Aunque no tienen vinculación directa con ningún partido político, sí que tienen un carácter progresista y de izquierdas. Se consideran "herramientas de transformación social" para los jóvenes. Dani cuenta que muchas veces organizan actos conjuntos con Arran. "Los actos de cualquier casal pueden coincidir en muchas cosas con ellos pero no son actos políticos propiamente", comenta Dani.


No dejarán que la independencia vaya para atrás



"Las actividades de cualquier casal, sea independentista o no, van orientadas a empoderar al adolescente", dice Marc. "A través de actividades culturales, folclóricas, deportivas, de salud o de género, se intenta educar a los jóvenes", continúa.

Muchos de esos jóvenes pasarán de los casals a la militancia de la izquierda independentista.

Para ellos, el 27-S es una oportunidad para vigilar la pureza del proceso independentista. Sin embargo, su proyecto aún dista mucho de la lista unitaria de Artur Mas, Oriol Junqueras y Raül Romeva.

Adrià dice que la izquierda independentista es la vanguardia del proceso, que no dejarán que Mas se eche atrás con la independencia, porque le miran con cierto escepticismo. "Ahora es todo imparable, pero vamos despacio".


I-inde-independència



share