Reportajes

El placer incomparable de morir de miedo: una mirada al nuevo terror que habita en internet

Nos sumergimos en el mundo de los podcast dedicados a las historias de terror. Su misión: entretener causando escalofríos

Un fantasma se cierne sobre el mundo. Es el fantasma del miedo. Llámalo terrorismo islámico. Llámalo ébola. Llámalo Rusia. Llámalo pavor a una muerte inminente, pánico a un colapso global, a la violencia gratuita en las calles, a una crisis nuclear o a caer en el abismo social del paro. Todas esas cosas que, si saliéramos a preguntar, la gente identificaría como temores. Son alarmas que van cambiando con el tiempo, que se adaptan a la realidad social de las diferentes épocas, pero que nos acompañan siempre.

Porque el hombre, en realidad, no sabría vivir sin miedos.

Para Joanna Bourke, autora de El miedo: una historia cultural, el principal transmisor actual de todo lo que nos produce aprensión y canguelo son los medios de comunicación de masas.

En su libro, Bourke cita como ejemplos seminales de esa influencia dos episodios clásicos de la ficción radiofónica. Por un lado, el protagonizado por Ronald Knox en 1926, cuando desde las ondas de la BBC Radio simuló la cobertura en directo de un alzamiento revolucionario que supuestamente estaba teniendo lugar en Londres. Por otro, La guerra de los mundos, aquel histórico noticiario sobre un ataque alienígena que orquestó Orson Welles en 1938 desatando la alarma entre la población estadounidense.

Ambos episodios son un antecedente directo de un fenómeno que en los últimos años ha cobrado fuerza en internet: los podcast dedicados al terror, a lo oculto, a la ficción espeluznante, a las historias sobre muertes violentas y a todo lo macabro.

Los fans de podcasts como Welcome To Night Vale se cuentan por millones. Casos como el de We're Alive han llegado a provocar peregrinaciones populares a través de Estados Unidos de fans que querían asistir en directo a la grabación de su último episodio. Estamos hablando de hacer miles de kilómetros para al final ver a gente hablándole a un micrófono. Nada más. Y nada menos.

En una era hipermediatizada y colonizada por la lógica de la violencia expresada a través de imágenes cada vez más explícitas, la idea de prestar atención a una narración sin contrapartida visual puede parecer poco atractiva a priori. Pero lo cierto es que el podcast es un formato que mantiene su pujanza.

Ahí está, como ejemplo de éxito reciente, el caso de Serial.

Creado como apéndice del programa radiofónico This American Life, Serial se centra en la investigación de un asesinato real ocurrido en el condado de Baltimore en 1999. A principios de aquel año, se reportó la desaparición de una estudiante de instituto llamada Hae Min Lee. Semanas después, su cuerpo fue encontrado sin vida.

La investigación llevó hasta la pista de un compañero de clase y antiguo novio de Lee. Un joven musulmán americano de padres pakistaníes llamado Adnan, que acabó siendo condenado a 30 años de prisión por asesinato. Pero tras una apelación exitosa, su juicio está a punto de repetirse.

El recuento de esos hechos en forma de serial ha llevado a Serial a convertirse en el podcast que más rápidamente ha llegado a superar la marca de los 5 millones de descargas en la historia de iTunes.

Y no se trata de un éxito aislado: según datos publicados la pasada primavera por la compañía de investigación de mercados Edison Research, el 15 por ciento de la población norteamericana asegura consumir podcast de manera regular. Eso supone un público de unos 39 millones de personas sólo en EE.UU.

Pero volvamos al tema que nos ocupa. ¿Qué es lo que nos atrae hacia esos mundos del audio tenebroso? ¿Por qué encontramos placer en los relatos escalofriantes?

La respuesta parece sencilla: nos acercamos a lo desconocido, a lo pavoroso, en busca de control –o de una ilusión psíquica de control- ante un mundo cargado de incertidumbres.

El miedo puede ser saludable, en la medida en que nos protege del entorno y de nosotros mismos. El miedo es energía útil: apela a nuestro coraje.

El escalofrío que cura y nos hace fuertes

En Más allá del principio de placer, Freud arrojaba luz sobre una regularidad curiosa en las experiencias desagradables: el sujeto tendía a querer repetirlas o recrearlas. Incluso los niños crean juegos alrededor de situaciones y objetos que les aterran. Y lo hacen para poder ganar cierto control sobre esas fuentes de las que emanan sus miedos.

Medio siglo antes, el psicólogo y filósofo escocés Alexander Bain escribía en el mismo sentido en Las emociones y la voluntad. "Un miedo genuino es indudablemente una experiencia de pura miseria; pero un miedo ligero, con un alivio rápido en tiempos de insulsez y autocontrol imperturbable, actúa como estimulante en el sistema nervioso. De manera proporcional a cómo el mal va siendo apartado de nosotros, estamos en libertad de unirnos a la excitación producida por la expresión del miedo".

La nueva casta de narradores y productores dedicados al 'horror podcasting' suscribirían seguro esas palabras.

El hombre ha encontrado placer en lo truculento desde siempre. Mitos, novelas de terror gótico, páginas de sucesos en los periódicos, películas de miedo... El podcast no es más que un nuevo eslabón en una cadena cuyos orígenes se remontan al principio de los días, y que ni siquiera es nuevo: es el drama radiofónico adaptado al tiempo presente, la versión DIY y de distribución online del audiolibro.

Un miedo ligero, con un alivio rápido en tiempos de insulsez y autocontrol imperturbable, actúa como estimulante en el sistema nervioso

En cierto modo, se podría decir que todo es fruto de la democratización de la tecnología. Los medios que se requieren para producir un podcast de terror están al alcance de cualquiera: un ordenador, un micrófono barato, unas cuantas voces, unos efectos de sonido y listo.

Bueno, nos faltaría la historia. Porque en el centro de todo siempre tiene que haber un buen relato.

El 'crowdsourcing' de historias para no dormir

Un caso paradigmático en la escena de los podcast de terror es el de The NoSleep Podcast. Todo empezó en la primavera de 2011 a partir de un hilo de Reddit.

"El subreddit The NoSleep es básicamente un lugar en el que la gente postea historias que deben pasar por verosímiles, historias que se supone que son auténticas y que suenan reales. Normalmente están escritas en primera persona, y tienen el efecto y la forma de las historias espeluznantes que uno contaría alrededor de un fuego de campamento. La idea era coger algunas de las mejores historias y hacer una grabación, narrándolas. Así es como empezó".

Lo explica David Cummings, actual responsable de The NoSleep Podcast, en un episodio reciente de Geek's Guide to the Galaxy. Para él, aquellos relatos tenían mucho en común con las historias de fantasmas que él había escuchado de niño mientras crecía en Ontario, Canadá. Se sentía conectado con aquellas historias para no dormir, con el mundo de la creepy pasta, pero su salto al podcast se produjo por casualidad.

"No era realmente consciente de la existencia del genero de terror tal y como es ahora, lo que consideramos el podcast de terror, pero un día, trasteando en Reddit, creé una cuenta en la que, en vez de teclear una respuesta, lo que hacía era grabarla, como si fuera una especie de comercial de 30 segundos. Hice uno en el que ponía una voz estúpida que sonaba como si fuera un asesino en serie. Alguien lo oyó y me dijo: deberías conectar con la gente que está intentando poner en marcha este podcast, de las historias de NoSleep en reddit. Estaba en un punto de mi vida en el que quería volver a hacer cosas con la voz. Tenía cierta experiencia en esa dirección, así que, historia larga en versión corta, acabé produciendo el show y haciéndolo mío".

Cummings comparte unas cifras que dan la medida del crecimiento de su espacio. " The NoSleep Podcast ha crecido de boca a oreja, así es como hemos creado la audiencia. Empezamos a partir de un subreddit relativamente pequeño. Cuando empezamos podía haber unas 20.000 personas suscritas a aquello. Ahora creo que hay más de 2 millones. En lo que se refiere al podcast, la cosa ha sido simplemente un amigo contándole a otro amigo, y ese amigo a otro amigo... y la cosa ha ido creciendo desde números muy pequeños a números considerables. Si hablamos de descargas, que no es algo que dé una imagen fiel de lo que es el número de oyentes real, hace un año, en enero de 2014, tuvimos 85.000 descargas ese mes. En enero de 2015, han sido más de 326.000".

Kc Wayland, uno de los productores de We're Alive, un audiodrama que sigue a un grupo de supervivientes en una ciudad de Los Ángeles tomada por los zombis (sí, muy a lo Walking Dead, aunque el estreno de We Are Alive precede al anuncio de la serie), añade otra cifra que da buena cuenta del interés que han despertado este tipo de podcast: en los cinco años que ha durado la serie, de la que se han llegado a producir cuatro temporadas, han acumulado más de 32 millones de descargas. A eso habría que sumar las copias vendidas en formato CD.

La imagen como elemento pernicioso

Wayland y Cummings coinciden a la hora de señalar las ventajas que el formato audio tiene a la hora de contar historias de miedo.

"Hay muchas maneras de hacer que algo sea terrorífico simplemente por el sonido", comenta Kc. " Si miras una película de terror y quitas el sonido, pierde el 90% de su poder. Porque el cine de terror no va sobre lo que ves, sino sobre lo que no ves; ahí está lo escalofriante".

Para Cummings, la idea del podcast de terror es efectiva porque permite al oyente crear sus propias imágenes mentales. "Esa es una parte fundamental de todo esto. Cuando hablas de terror, estás intentando provocar emociones que la mayor parte de la gente trata de evitar: la sensación de miedo, el pavor, ese tipo de ansiedad que pueden lograr evocar. El formato podcast le da a la gente la oportunidad de usar su propia imaginación".

El cine de terror no va sobre lo que ves, sino sobre lo que no ves; ahí está lo escalofriante"

Sucesos inexplicables en mitad del desierto

Desde su nacimiento hace ahora tres años, Welcome to Night Vale ha experimentado una tremenda popularidad. Hace un par de veranos llegó a desplazar a This American Life como el podcast más seguido en iTunes. El show gira alrededor del personaje de Cecil Palmer, un presentador de una radio comunitaria que se dedica a reportar sobre todas las cosas extrañas que suceden en el pequeño pueblo de Night Vale y sus inmediaciones.

Cecil Baldwin, el actor que da voz a Cecil Palmer, achaca parte del éxito del podcast a su poder tranquilizante. A pesar del factor espeluznante de las historias que se cuentan, la narración puede resultar, por su ritmo y por los tipos de voz de los implicados, una experiencia sosegadora. "Mucha gente con problemas de ansiedad usa el show para calmarse y lograr conciliar el sueño cuando sus cerebros están a mil y tienen problemas para concentrarse", asegura.

"Creo que lo que hace Night Vale particularmente espeluznante o provocativo es la idea de que no pasamos demasiado tiempo describiendo las cosas terribles que le pasan a los ciudadanos de Night Vale. Mucho de eso se lo dejamos a la imaginación de la audiencia. El formato podcast es increíble para esto, porque es simplemente la voz de alguien que te llega a través de tu ordenador o tus auriculares y te fuerza como oyente a crear el horror por ti mismo".

Prueba de esa llamada a la imaginación es la cantidad de 'fan art' que muchos de estos podcast suelen generar. En una vieja entrevista, Baldwin comenta como esa creación artística espontánea alrededor de los personajes fue una de las primeras cosas que les llamó la atención cuando el podcast comenzó a ganar popularidad.

"A veces hay una especie de consenso alrededor del aspecto que tiene un personaje. Otras veces hay muchas visiones diferentes. No hay barreras de etnicidad o género para estos personajes. Y eso permite que la gente use su imaginación. He visto arte en el que el personaje de Cecil y algunos otros ni siquiera son humanos. Y todo eso es válido y aceptable".

Curiosamente, la relación que Cecil mantiene con el personaje de Carlos, un outsider llegado a Night Vale en busca de explicación para todas las cosas inexplicables que están sucediendo, ha hecho que Welcome to Night Vale cuente entre su comunidad de fans con una importante presencia LGBT.

El formato podcast te fuerza como oyente a crear el horror por ti mismo

Los citados hasta ahora son simplemente algunos de los casos más populares en un mundo, el del 'horror podcasting', que goza de buena salud y de una oferta variada. Hay audiodramas basados en la ficción como Pseudopod, Tales To Terrify o el podcast de la revista Nightmare; hay debates y talk shows como Horror Etc y Last Podcast on the Left; hay proyectos que prefieren la accesibilidad de YouTube como Chilling Tales For Dark Nights, o podcast que giran alrededor del recuento detallado de hechos reales. Y alrededor de todos ellos, crece una comunidad en la que también participan, cada vez más, las mujeres. Ahí están, por ejemplo, iniciativas como el Women in Horror Month y la antología Dreams from the Witch House: Female Voices of Lovecraftian, que estos días se financia a través del micromecenazgo.

Al final del día, todos esos proyectos contribuyen a hacer más manejables nuestros miedos, y con ellos, nuestras vidas. Porque, como sostenía Martin Tropp en su obra Imágenes del Miedo, las historias de terror, cuando funcionan, " construyen un edificio ficcional de miedo y simultáneamente lo deconstruyen, disipando el terror en el acto de su creación".

Miedo para todos, pues. Pero con medida.

El miedo es una energía útil: hagamos que cambie de bando

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