Reportajes

"Se piensan que somos melómanas que nos hemos venido a la música por groupies"

Tres mujeres que han triunfado en su carrera profesional como mánagers musicales nos cuentan su historia en un mundo donde ser mujer duplica la dificultad para abrirse camino

La industria de la música es difícil. Muchas bandas, grandes cantidades de dinero para grabar discos, competencia para tocar en festivales... Si a eso se suma el hecho de ser mujer, la dificultad se triplica. Lo dicen las cifras y cantantes como Björk se han hecho eco de los problemas que tiene ser mujer en un mundo de hombres. Hace apenas unos días, la artista islandesa daba un golpe sobre la mesa a través de una carta en la que denunciaba el sexismo en el mundo de la música.

Los festivales son un buen medidor de esta situación. El Dcode, por ejemplo, es uno de los poquísimos festivales que puede "presumir" de cartel paritario. El años pasados, del total de 26 artistas, 11 eran mujeres o bandas mixtas. Detrás del escenario no cambia mucho la situación.

Esta realidad se repite en el periodismo musical, donde basta con echar un vistazo a las firmas de las revistas especializadas para darse cuenta de que hay más hombres que mujeres. Lo mismo sucede en la producción, en el management y en los puestos de dirección.

Según Women’s Audio Mission, asociación que promueve la igualadad en la industria musical, menos del 5% de los productores o ingenieros de sonido en activo son mujeres. Según Billboard, solo un 6% de mujeres ocupa un puesto de directiva en la industria de la música. Y si tomamos como referencia la Asociación de Promotores Musicales (APM)principal representante de la industria de la música en vivo en España, entre sus más de 50 empresas asociadas, poco más del 10% tienen a una mujer en alguno de sus puestos de máxima responsabilidad.

“No tocáis mal para ser chicas”

Patricia Hermida es pura vitalidad. Empezó su carrera musical con 15 años. Su grupo, Avalon, llegó a grabar dos discos. El primero fue en el 97. “Eran buenos tiempos porque cantábamos folk y en esos años tenía mucho tirón, pero éramos tan jovencitas que muchas veces no podíamos ni ir a los conciertos porque no teníamos carnet de conducir”, explica.

Recuerda esa época con mucha ilusión pero también con momentos duros. “Hicimos gira por Europa, estábamos ilusionadísimas, pero también fue duro. Intentaron engañarnos en varias ocasiones por ser chicas jóvenes”, asegura.

Hermida tiene anécdotas para todo. “Recuerdo que nos decían: tocáis muy bien para ser mujeres”, relata entre risas. “Ver las caras de la gente cuando sacábamos el saxo o el bajo no tenía precio. El problema era que no teníamos mucha idea de la industria, de cómo funcionaba ese mundillo y tampoco teníamos a alguien que nos dedicara el tiempo o nos tratase de manera más cercana, apostando al 100% por nosotras”. El grupo acabó desapareciendo. Pero no lo hizo el gusanillo por la música.

En su último año de estudiante de Derecho, su antiguo mánager le hizo una propuesta: tomarse un año sabático para aprender sobre el entramado de la industria musical. Desde la producción hasta el management.

“Estuve aprendiendo todo, y cuando digo todo es todo. Sé de producción, de sonido, de marketing... No he parado desde 2002”.

Ha sido manager de figuras ampliamente reconocidas en el entorno del folk gallego como Susana Seivane, Rosa Cedrón o el sexteto Caramuxo (que adapta la música tradicional gallega al blues y jazz). Ha hecho largas giras con grupos de danza y teatro. Es vicepresidenta de la IMMF (International Managers Mundial Forum) que acaba de cumplir 40 años. Y es la primera mujer en ocupar un cargo directivo en esta asociación.

“Está cambiando tanto el modelo de gran mercado, que pasa a uno más pequeño, más personal, más cercano, como el número de mujeres que se dedica 100% a esta industria. Poco a poco van apareciendo más, aunque sigue siendo un mundo de hombres en el que tienes que ganarte el respeto y siempre demostrar el doble que si fueses un tío.” —Patricia Hermida

En la actualidad, se desvive por los grupos a los que lleva. Los veteranos Heredeiros Da Crus (aún capaces de conseguir el lleno en conciertos de 3.000 asistentes), The Lákazans, que pese a su juventud destilan blues por sus poros, y las más jóvenes y cañeras Agoraphobia.

“Me encanta mi trabajo, es duro, pero me encanta. Les ofrezco la parte que yo no tuve, ese conocimiento y dedicación. Ese cariño que a nosotras, como grupo, nos faltó”. explica Patricia.

Asegura que la industria "está cambiando". Era necesario. “Está cambiando tanto el modelo de gran mercado, que pasa a uno más pequeño, más personal, más cercano, como el número de mujeres que se dedica 100% a esta industria. Poco a poco van apareciendo más, aunque sigue siendo un mundo de hombres en el que tienes que ganarte el respeto y siempre demostrar el doble que si fueses un tío”.

Cuando lleva de gira a sus grupos, siempre tiene que aparentar y demostrar que sabe hacer su trabajo. “Es verdad que en Europa no lo noto tanto, cada vez entra más gente joven y más chicas y se empieza a equilibrar la balanza, pero a veces en España, me sigue dando la sensación de que es un mundo impenetrable”.  

“No, no soy una grupie, soy su mánager”

A Luisa Salazar lo que menos le gusta del mundo de la música es el “postureo”. Esta periodista especializada en Cultura, ha conseguido hacerse un hueco en el panorama musical de Andalucía. “Todavía hay mucho sexismo en esta profesión y más en los cargos públicos a la hora de otorgar concursos o ayudas para promocionar eventos”. Ahora ha conseguido sacar adelante un proyecto con gran éxito con la ayuda de la Junta de Andalucía. Se encarga de hacer bolos de flamenco en Japón y de traer a gente a Andalucía. Además es la manager de Lõbison y Rafael Berrio, candidato a los Goya por la banda sonora de La Reconquista.

“Recuerdo un día que estaba acompañando a mi grupo, Lõbison, y el productor del festival me dijo que al escenario no podían entrar grupies, solo gente de la banda. Me quedé flipada”, explica.

Según relata, en Sevilla cada vez gana más fuerza la escena independiente y ese es el nicho que ha aprovechado para poder colocar a sus grupos en los festivales y llevar sus discos a la radio. "Radio3, que se supone que es una emisora pública, no deja de repetir los mismos temas de los mismos grupos. Parece Radio Fórmula y no deja entrar a nuevas bandas".

“Si no les ríes las gracias, si te ven que vas a tu rollo de profesional te tildan de estirada, de fría y si además tienes un físico agraciado te hacen propuestas bastante deshonestas” —Luisa Salazar.

Nieta de músico, lo que más detesta del mundillo es el postureo y el sexismo: “Si no les ríes las gracias, si te ven que vas a tu rollo de profesional te tildan de estirada, de fría y si además tienes un físico agraciado te hacen propuestas bastante deshonestas”.

La mayoría de mujeres que se ha encontrado en la industria tienen cargos de secretarias, márketing, comerciales. "Mánagers y promotoras las puedo contar con una mano. Y te aseguro que hay tías muy válidas fuera del mercado. A veces me da la sensación de que los hombres se creen que somos melómanas que nos hemos metido en este mundo porque somos unas grupies”.

"¿Y no piensas tener hijos?"

Clara Alcaraz está más que curtida en la industria. Es, desde hace tres años, la manager de Luz Casal, aunque a ella no le gusta la palabra. “Prefiero decir que trabajo con ella, porque en realidad el concepto más acertado sería Product Manager. Luz es la autora y yo me dedico a mover su música”, explica.

Comenzó desde muy joven en una productora musical en Madrid. Desde entonces no ha parado de crecer. Su caso es un tanto atípico. Ella estudió Diseño de Moda, pero cuando se mudó a Madrid su primer trabajo fue en el departamento de comunicación de una discográfica. Ha sido jefa de producto y proyectos y hace 11 años montó una empresa de comunicación especializada en música. Así que, después de trabajar en varias giras, decidió dedicarse al mundo del management. Ha trabajado con Ojos de Brujo, Macaco o El Lichis.

“Y ahí es cuándo empiezan las miradas de: ¿Vas a renunciar a ser madre? Me gustaría saber si se lo preguntarían también a un tío" —Clara Alcaraz

“Conozco a Luz desde hace ocho años y hace tres que trabajamos codo con codo. Quizás por mi trayectoria profesional no he notado tanto sexismo, pero si es cierto que el mundo de la música tanto en el escenario como detrás del escenario sigue estando copado de hombres”, relata.

“Cuando tenía varias giras en México recuerdo que, al principio, como no me conocían, se dirigían al hombre que me acompañaba. Cuando yo les decía que era la manager me miraban alucinados, pero solo fue al principio. Ahora cuando voy ya saben todos quién soy y me tratan con todo el respeto y profesionalidad”, explica

Pero sí hay algo que le sigue molestando mucho y que siempre le preguntan:

¿Pero, tienes pareja?

Sí, sí tengo pareja

¿Y no le molesta que estés tanto tiempo viajando?

No, soy la novia ideal. Cuando no estoy en casa se hincha a comer chino y a jugar a la Play.

Pero, cuando tengas hijos, ¿tendrás que dejar este trabajo no?

Es que no quiero tener hijos

"Ahí es cuándo empiezan las miradas de: ¿Vas a renunciar a ser madre? Me gustaría saber si se lo preguntarían también a un tío", concluye.

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