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Este disco engancha como el caballo: escucha en exclusiva “Sheroine”, el nuevo álbum de Brunetto

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El beatmaker sevillano condensa todas sus influencias, del trip hop al ambient espeso, y del dub al trap, en una bestia de ritmos duros que editará en abril el sello Irregular

Javier Blánquez

26 Marzo 2014 09:25

El beatmaker Brunetto vuelve a editar un álbum propio tras seis años de silencio llenados por el periodismo musical y la promoción. Vuelve al otro lado de la barrera, pues, con diez tracks de beats pesados y atmósferas tan densas que envenenan como la heroína. Uno de los grandes discos nacionales del año que puedes escuchar íntegro y en exclusiva.

Hace un mes os ofrecimos aquí mismo un mix especialmente confeccionado por Bruno Garca para PlayGround, el 161 de la serie. El motivo era su participación en la inminente nueva edición del festival Mutek, y ahí ya hicimos una presentación de quién era este veterano beatmaker sevillano afincado en Barcelona, y de su importancia en la escena electrónica española de la última década. Debutó en 2005 con un álbum titulado “Déjalo Así” y con el que se alineaba con las huestes del hip hop narcótico, pero con el tiempo su música empezó a progresar, a adquirir más volumen y cuerpo. Hasta el momento, sumando aquel debut, ha publicado un total de tres álbumes, compuestos de manera intermitente pero con mucho temple: “Homeself” llegó en 2006, y “B+” en 2008, y ambos modificaron el paisaje nacional en lo que tenía que ver con géneros como los beats abstractos, la IDM quebrada y el ambient denso. Con Brunetto se había alcanzado un nuevo nivel.

Ocurre con este sevillista empedernido y fan a morir de “Juego de Tronos” que el trabajo -el de remuneración más inmediata, para entendernos- le ha tenido más apartado de lo que él hubiera querido de las largas sesiones en el estudio de grabación. Dedicado a la promoción y al periodismo -o sea, trabajando en los dos lados de la barrera de los medios de comunicación-, su cuarto álbum ha tardado seis años en llegar, pero llega bien: el 6 de abril se pondrá a la venta, vía Irregular, un disco que lleva por título “Sheroine”, y que en su título comunica muchas de sus característicos. Es un trabajo heroico, fantasioso, sugerente de mundos abstractos, y a la vez narcótico como la morfina. Un disco con la dureza de la piedra y la dulce calma de la leche de la amapola. En menos de dos semanas lo podrás comprar, pero antes queremos que lo escuches. Lo puedes hacer a continuación, en la víspera de un Sevilla-Real Madrid en Liga del que Bruno espera una machada gloriosa del equipo de sus amores, mientras lees los comentarios especialmente escritos para presentar las piezas de su flamante “Sheroine”.

1. Evergreen

“Evergreen” es una canción que nació accidentalmente tras una semana de curro espantoso. Mi mente soñaba en verde –eso que ni bebo cerveza, ni soy bético, todo lo contrario– imaginando un fin de semana off, lejos de bandejas de emails y enchufes, haciendo de huargo por una de las tantas montañas que rodean Cataluña. Llegó el finde y el tiempo se puso feo de cojones, nublado y con viento frío, aproveché entonces para auto-secuestrarme en el estudio y aprovechar la inspiración húmeda y gris de fuera para hacer música. Creo que las atmósferas lo reflejan. Las bases sucias y rotas ayudaron a darle intensidad a la cosa. Soy un fanático de ese hard hop de los 90: Hardnox, Boom Boom Satellites, Agent Provocateur, Wreckage Inc., etc. Como colofón se me puso entre ceja y ceja contar con mis paisanos I AM DIVE: un punto justo de nostalgia vendría de perlas, entonces tenía como banda sonora el álbum “Ghostwoods”, me encanta el alma que le ponen a todo… Trabajar con ellos fue fantástico, fluido. Así se parió “Evergreen”, el primer paso real a mi regreso –tras 5 años dedicados a la prensa y promo– con un nuevo largo, “Sheroine”.

2. Childs of God

Casi nada tiene que ver el esqueleto del principio con lo que terminó siendo esta canción. De hecho originalmente se titulaba “AX EL Sabio”. Los sintes finales son medianamente épicos y los tambores de guerra se mantienen, pero lo dicho, en pleno proceso de mastering en Smoke Lab y en cuestión de 24 horas el tema ganó en intensidad y electricidad. Necesitaba este giro para que no quedase como pegote entre dos bicharracos como “Evergreen” y “Kidult”. Aunque siempre tuve claro que quería darle un toque místico y medieval, al final terminé sustituyendo los coros “monacales” por la voz del señor Bob Dean hablándonos sobre cómo todos somos hijos de un mismo Dios y como entre nosotros cohabitan desde hace tiempo seres de otras galaxias paralelas. Además de eso, por qué las culturas inferiores acaban siendo destruidas. Me interesan mucho estos temas. A quién no. A Wert seguro.

3. Kidult

Este tema sí que estaba muy claro desde que se empezó a gestar, cuando las melodías de sintetizador y la línea de guitarras surgieron una tarde con el duende subido. “Kidult” es mi homenaje más evidente del disco a la época que más me marcó musical y profesionalmente hablando, segunda vez que la cito, los noventa. Concretamente he intentado plasmar mi cariño por los sonidos sintéticos cercanos al synth-pop y el neo disco sucio. Como a mí me suele gustar, marchando una de oscuridad pegada a pequeños arrebatos de luz y brillo. Más de un compañero me ha comentado que tiene aires a Depeche Mode, otros que les recuerda a alguna película tipo “Drive”… Eso para mí son como los piropos que suelta un albañil licenciado a una rubia tremenda, lo tengo claro, no soy un copycat, escucho desde hace décadas todo tipo de música, tampoco inventé la rueda. En todo momento tuve en la cabeza a Fede Weiss para la parte vocal, le perseguía desde que tocaba en la banda Anika Sade a quienes remezclé hace unos años “Hit Yourself”.

4. Your Roof Your Rules

Los que me conocen lo saben bien, soy un fanático de las series, nada más terminar la semana, el viernes por la noche me pongo al día con sesiones donde me dejo los ojos. Una de mis preferidas es “Juego de Tronos” –los libros de George R.R. Martin más aún–: oí esta frase en un capítulo de la 2ª temporada de boca de Jeor Mormont, y me pareció muy auténtica. Con ella en la cabeza empecé a tontear con el Access Virus y en menos de una hora tenía creados falsos coros y melodías que me tenían enchufadísimo. Luego fue cuestión poco a poco de ornamentar todo eso con una buena base y distorsiones, capas de barro como yo digo. Me acababa de pillar de 2ª mano una Trash Master FX59, centrifugué algún que otro teclado gracias a este pequeño pero matón cacharro rosa.

5. War Games

Si el Universo se expandió gracias al Big Bang, el origen y desarrollo de este tema fue gracias a un arpegio (jajajaja)… Desde que explota “War Games” lo reconocerás. Igual esa semana tenía revoloteando por mi cabeza algún que otro tema peleón trancero de mitad de los 90 (toma ya, tercera vez). Vete tú a saber, a veces me los pongo a ver si soy capaz de hacer deporte (Hardfloor, The Orb, Cygnus X…). El caso es que tenía el antojo de forjar un corte donde se entremezclaran rap y techno. Como en su día hicieron con bastante acierto los KLF pero jugando ahora con conceptos nuevos e impregnando la medida en lo posible de mi propia personalidad. Fue igual de complicado que divertido lidiar con los versos del MC Young Quincy. Su verborrea era siempre una traca, por lo que finalmente opté por tirar de cuchillo de carnicero para trocear las partes que me convencían más. Os lo aseguro, si alguna vez lo pilláis sobre el escenario, seguro que lo termina incendiando. En cuanto a la letra, tenía claro de dónde venía, así que hacer el símil entre juegos chungos callejeros, pandillas, guerras, etc,, no fue nada complicado: “War in the gangs and the whores talkin’ slang, they don’t know shit ‘till that night when they beggin’ to bang. We all drunk, crunked up on the music.”

6. Citizen Zombie

Tengo la costumbre de soñar muy a menudo con escenas de zombies. Cualquier día me despierto como en “Shaun of the Dead” y me encuentro con un bonito pastel. El caso es que en este sentido, además de tenerle puesto un altar pequeñito en casa a George A. Romero, soy seguidor del cómic de “The Walking Dead” y de esa guadaña con patas que es Michonne… Qué coño, no le doy más vueltas, me encanta todo lo relacionado con “caminantes”, “apestosos” o como prefieras llamarlos ¡Estoy infectado! Tanto por las viñetas, como las películas de serie A, B o Z. Un homenaje se tenían que llevar en mi regreso porque sí. La idea de un ciudadano zombi reinsertado en la sociedad es la que tenía en mente. Este track está comenzado antes incluso de descubrir la británica “In The Flesh” –¿alguien sabe qué pasará con ella? ¿Continuará o no?–. Musicalmente tenía creadas desde hace tiempo unas atmósferas perfectas que venían que ni pintadas. Me apetecía trastear con dubstep y arreglos orquestales algo peliculeros. Una curiosidad, al final, ese gruñido fue grabado por un muerto muy, muy vivo. Adivinad quien…

7. Survivor

Como la mayoría sabéis, aunque viva en Barcelona soy del sur, de Sevilla. Me encanta darle doble sentido a las palabras, para mí un “Survivor” es un superviviente nacido en mi tierra que aún sigue convencido en vivir gracias a la música. Si encima es electrónica, agárrate al primer tronco que baje aunque venga lleno de espinas… La idea compositiva siempre fue muy arriesgada, fusionar ritmos de hip hop y trap con baterías reales de, llamémosle, heavy metal. Para colmo cada una a una velocidad, una muralla, armada invencible de beats a la que luego tenía que incorporar el canturreo vacilón de New5ense, un puñetero crack este rapper y poeta urbano de Lancaster (California). Aunque la grabación la hicimos a distancia cerraba los ojos y me lo imaginaba con el micro en mano rodeado de una humareda de a saber qué. Me siento muy identificado con este single: rock, rap, bases electrónicas rebeldes, intensidad, tonelaje, apego a donde nací… es sin duda de mis favoritos, uno de los que cuando lo toque en directo sudaré como un pollo asado.

8. Sheroine

El título del disco es por otra de mis obsesiones, las heroínas tanto de ficción como no. Salgo de aquí convertido en un friki ya veréis… Se me ocurrió este término para honrar sobre todo a las heroínas de esos cómics que tanto me gustaban leer desde enano (Red Sonja, Dawnstar, Spider-Woman, etc.) Me gusta también la ambigüedad de la palabra “heroína”, ya que considero que mi música tiene bastante de narcótica y sugestiva al igual que sucede con la droga derivada de la morfina del mismo nombre. “Sheroine” como canción es un ejercicio de sombras. Esta vez pocos claros. Paso de los ambientes eléctricos y las melodías lo-fi llenas de tizne a una cornada de sub-graves y cajas revolucionadas. Encuentro mucho de ciencia ficción en este corte, aunque no sé todavía en qué planeta o nave nodriza encajarlo. Molará que la imaginación de cada uno decida. Por cierto, para hacerlo más aterrador incluí un pequeño sampler de Nancy Reagan y aquel discurso televisado –plano entre los Roper y la parrafada de Nochebuena del Rey– en contra del abuso de drogas. Esto del “change your attitude and enjoy your life to the fullest” y el beso en la cabeza a Mr T es el legado de ella a la Historia.

9. Kuklinksi

Para el que no lo conozca, os invito desde ya a indagar sobre Richard Leonard Kuklinski, un asesino a sueldo de la mafia neoyorquina frío como el hielo, de apariencia prudente, no precisamente un perturbado y sobre todo, un señor que amaba y protegía a los suyos. Tanto los “protegía” que jamás supieron de lo suyo hasta que lo detuvieron en sus narices. Lo descubrí en un documental con entrevista cara a cara –rollo Jesús Quintero en “El Perro Verde”– y lo que contó, como lo contó… Uf, tremendo. Tenía entre mis manos el proyecto de un tema de tintes góticos, oscurete, frío pero a su vez pasional, de cabeza su título debía ser “Kuklinski”. El apartado vocal tenía que recaer en ACCD, componente de Doble Jack, y en mi opinión un genuino mutante de voces. Le he oído desde hacer ragga-funk a cantar a pelo con una acústica rollo surfero a cómo no, insuflarle a la garganta tonos sombríos que harían las delicias de NIN, Puscifer o A Perfect Circle. Además de amigo lo considero una bestia parda capaz de hacer lo que se proponga. Ya trabajamos juntos en mi anterior álbum “B+” en un par de temas: “Stayin’ Away” y “40 Degrees”. Un gustazo de tío.

10. Cinnamon

La espinita clavada que tenía en este disco era la de, por supuesto, desarrollar una canción donde fuese importante alguna textura vocal femenina. El cameo de la señora Reagan no cuenta. Ese tenía que ser “Cinnamon”. A decir verdad, esta producción comenzó siendo muy trip-hopera en cuanto al tempo, los arreglos e incluso al cantado. En un principio hablé con una cantante muy conocida, se interesó, luego por diversos motivos al final no pudo ser, así que contacté rápidamente con otra buena amiga que es actriz (además de mezzo-soprano y vocalista de jazz), Verónica Mey, quien hacía bastante tiempo quería participar en algún experimento mío. Pura química desde el principio, y eso que la puteé lo suyo cuando le avisé de que el tema trip-hop lo había reconvertido en un techno sintético de rollo nórdico, o cuando le comenté que Brunetto se volvería loco una vez más con la máquina de sesgar voces. Ella, predispuesta a todo como siempre, se metió de nuevo a grabar en el estudio madrileño de Andrés Costureras (a quien doy gracias de nuevo por la predisposición). El resultado final me sorprendió a mí mismo, no me canso de escuchar “Cinnamon”. Es el candidato número uno a cerrar cualquier directo. Engancha. Es vida.

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