Reportajes

Una dulce noche de verano con Jens Lekman

El trovador sueco presentó al fin en una sala barcelonesa su cancionero, con mucho desparpajo y apoyado por una sólida banda

Cinco años después de su anterior visita, el cantautor de Gotemburgo pisó de nuevo Barcelona, por primera vez en sala, en un concierto en el que hizo gala de su impagable carisma como narrador de historias cotidianas y reforzó sus canciones con una banda formada por violinista, teclista, batería y bajista.

Una de las principales carencias que tiene el circuito de conciertos y festivales de España es la poca atención que se les presta a artistas suecos. Llegan algunos, pero quizá no todos los que algunos fans querrían, teniendo en cuenta que estamos hablando, casi sin ningún género de dudas, de la mejor cantera del ámbito indie (aquí cabe todo, desde el synth-pop al folk) fuera del mundo anglosajón. Y Jens Lekman es uno de ellos. Entrar en su página web y ver que en su década en activo sólo ha pisado España en dos ocasiones (Primavera Sound 2006 y Faraday 2007) es un poco descorazonador, pero por fin se rompió el pasado viernes la maldición de las salas y pisó una por primera vez. Fue en Music Hall, que lleva poco tiempo funcionando como tal, pero que poco a poco se está convirtiendo en un activo muy importante para Barcelona.

Respecto a la anterior vez que pude ver a Lekman hace casi un año en París, hay algunas diferencias. Además de editar un nuevo disco, I Know What Love Isn’t, el viernes llevó banda. En aquella anterior ocasión iba él solo a la guitarra acústica y lo que le faltó en lo musical (el 80% iba pregrabado), lo suplió contando anécdotas y la génesis de casi cada canción. Pero en Barcelona defendió sus temas con música más que con palabras. Evidentemente, el tipo, con el alma trovadoresca que tiene, no se resistió a explicar sus historias, como en el discurso, o casi monólogo, que soltó antes de “Waiting For Kirsten”, que arrancó bastantes risas en la sala. Resumido, vino a explicar con mucho carisma que hace dos años leyó en una entrevista a Kirsten Dunst que le gustaba su música. Él, evidentemente, se emocionó. Tiempo después un colega le sopló que estaba alojada en el hotel de Gotemburgo donde trabajaba y que esa noche iría a un club de la ciudad. Jens fue ahí para ver si podía encontrarla pero la actriz no pudo entrar, pues no existen listas de invitados ahí, ni nadie entra antes “por haberse enrollado con Spiderman”. Repitió la fórmula, pero esta vez con música en “I Want A Pair Of Cowboy Boots”, con una corta introducción, y en “A Postcard To Nina”, donde la historieta, narrada en plan spoken word alargó la pieza hasta los diez minutos.

En lo estrictamente musical, el sueco se rodeó de una banda bien conjuntada: corista/violinista, teclista, batería y bajista. Fue más que suficiente para trasladar satisfactoriamente las adornadas canciones del disco al terreno del directo, aunque faltasen vientos y más apoyo en las cuerdas y percusión en tramos como una eufórica “Sipping On The Sweet Nectar” en la que hasta hizo el avión. Los pocos pregrabados se centraron básicamente en condimentos: alguna base, chasquidos, samples vocales o tambores. La organicidad total que no hubo en ésta se cubrió en “An Argument With Myself”, uno de los puntos álgidos del concierto (junto a “The Opposite Of Hallelujah”, donde tocó unas campanillas invisibles en el aire con mucha gracia), con maracas, pandereta y un final enorme con batería marcial. Fue ésta una actuación de tres actos. La primera parte fue bastante reposada, con mucho material de “I Know What Love Isn’t”, una producción ( “Golden Key”) y rematada con la acústica “I Want A Pair Of Cowboy Boots”. En el segundo tramo se impuso la euforia, con algunos ramalazos y subidones electrónicos que servían como enlace entre temas y momentos especialmente lúcidos como una súper disco “Maple Leaves”. Para el final dejó los temas más serenos de un repertorio que fue desde las más conocidas ( “Your Arms Around Me”) hasta alguna joya semidesconocida como “I Don’t Know If She’s Worth 900 Kronor”, esa pieza que canta a una chica barcelonesa de la que se enamoró hace ya muchos años.

La actuación del viernes sobrepasó las expectativas y enamoró en casi todos los temas. Empleó para ello un cuidadísimo setlist en el que no abusó de su injustamente discutido “I Know What Love Isn’t”, pero sí supo elegir lo mejor de éste, prescindiendo sorprendentemente de “Erica America”, ese pastel cercano a la canción ligera que es su primer sencillo. Por ponernos quisquillosos, aún sabiendas de que nunca llueve a gusto de todos, se echó en falta alarmantemente “A Sweet Summer’s Night On Hammer Hill”, un himno que hubiese propulsado ese tramo final por encima de las nubes. Concierto generosísimo con 18 piezas en hora y media que si a alguien le sirvió de poco, ya avisó Lekman: “si queréis más podéis venir a mí y os las cantaré personalmente”. Con él hasta el fin del mundo.

Setlist

1. Every Little Hair Knows Your Name2. Become Someone Else's3. I Know What Love Isn't4. Golden Key5. The Opposite Of Hallelujah6. Waiting For Kirsten7. Black Cab8. The End Of The World Is Bigger Than Love9. I Want A Pair Of Cowboy Boots10. The World Moves On11. Maple Leaves12. That's The Way Love Is13.Sipping On The Sweet Nectar

Bis 114. An Argument With Myself15. Your Arms Around Me16. A Postcard To Nina

Bis 217. I Don't Know If She's Worth 900 Kronor18. Every Little Hair Knows Your Name

Puedes ver todas las fotos del concierto en nuestra galería.

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