Reportajes

Panteras en las duchas: así es el deporte homosexual

Conocemos a Panteres Grogues, el mayor club deportivo LGTB de España

Fotografías de Guillem Sartorio.

Te gusta el deporte y también la gente de tu mismo sexo. Quieres entrenar duro y parece que sólo existen dos opciones: decírselo a tus compañeros de vestuario o callarte. Si optas por aclarar tu orientación sexual, debes tener miedo:

"Te van a mirar en las duchas, bromearán con no desnudarse delante de ti… te van a tener miedo". Lluís, de 36 años, aún tiene que recuperar el aliento. Está jugando un partido de voley en la playa de el Bogatell, Barcelona, y lo que cuenta es curioso: el mayor miedo de un homosexual que quiere practicar deporte junto a otras personas es, precisamente, que le tengan miedo. 

Junto a Lluís hay hombres y mujeres de edades variadas. Todos jóvenes. Forman parte de Panteres Grogues ("panteras amarillas"), el mayor club deportivo para personas LGTB de la península ibérica. Intentamos averiguar si la gente de la playa podría diferenciar a los panteras de los demás partidos que nos rodean y lo cierto es que sí: parecen los más profesionales del lugar.

Al principio no creía que fuese necesario, me parecía un poco gueto

Una voz melosa no para de lanzar órdenes, y los jugadores se esfuerzan como si la nube de polvo no pudiera disiparse: "¡Bien garoto, bien!", "Linda, ya tendrías que estar en la red, ¡levanta!". Quien grita es Ro, la imponente entrenadora brasileña que se encarga de esta disciplina en Panteres Grogues.

Su voz y su cuerpo fibroso hipnotizan. Ro no pasa ni una, pero mima a sus tropas. Como si liderara un ejército a base de inteligencia emocional.

Hace 21 años que Rudy, un alemán que se mudó a Barcelona, fundó este club. Dos décadas después de que empezara a organizar partidos de voley playa con una pelota amarilla, 756 socios demuestran el éxito de su iniciativa.

"Al principio no creía que fuese necesario, me parecía un poco gueto", cuenta Lluís. Llegó a Panteres Grogues por recomendación de un amigo después de una vivencia incómoda: "Me apunté a un grupo de singles que practicaban deporte, se llamaban Espartanos. Un día una chica me propuso una cita. Eran heteros y yo no lo sabía".

Para este periodista, el simple hecho de no tener que explicarse (y de que nadie le tema en las duchas), es liberador: "Hace tres meses que tengo un nuevo trabajo. Llegó el día en que me preguntaron si tengo novia. 'Será novio', respondí. ¡No me digas que eres gay!, dijeron. Sigue siendo un peaje necesario, aquí no".

El nadador Jacques Schoofs es el actual presidente del Panteres Grogues. Asegura que la discriminación contra la comunidad LGTB sigue produciéndose, sobre todo y aunque suene a tópico, en los vestuarios.

"'¿Has visto la falta del maricón ese?' Por este tipo de comentarios muchos jugadores callan ante sus compañeros, incluso ante sí mismos". Es difícil darlo todo en un deporte si siempre tienes que dejarte algo en la taquilla, y además cerrar con llave.

Panteres Grogues no tiene un gimnasio propio, "no cabríamos", así que alquilan pistas y pabellones. Los deportes estrella son natación, voley playa, fútbol y senderismo, aunque tienen squash, ciclismo, tai chi, una coral, grupo de teatro y hasta natación sincronizada.

'¿Has visto la falta del maricón ese?' Por este tipo de comentarios muchos jugadores callan ante sus compañeros

A medida que Jacques habla se hace patente una realidad desconocida para muchos: el deporte LGTB es un inmeso mundo paralelo. Por un lado están las ligas y competiciones abiertamente arcoíris, como los Gay Games o Eurogames, pero también hay federaciones deportivas y ligas propias.

Por otro lado, en Panteres Grogues hay equipos masculinos y femeninos potentes que compiten en torneos generales y contra equipos "estándar": "Participamos en los torneos Máster de natación masculina y nuestro equipo de voley femenino nos ha dado muchas alegrías".

Sólo un 16% de los miembros de este club son mujeres, aunque Jacques asegura que el procentaje ha aumentado en poco tiempo: "Si en un grupo hay 50 gays y una lesbiana, es normal que ellas no se sientan atraídas a participar. Por eso organizamos actividades sólo para chicas".

Por lo visto, hay una más de una mujer heterosexual en Panteres Grogues, pero Jacques no conoce la cifra. El fenómeno podría tener relación con la reciente moda de los gimnasios femeninos: las mujeres buscan poder hacer deporte sin sentirse observadas, o cohibidas, al tener que pasar entre una manada masculina en la sala de máquinas.

Una competición sin exceso de testosterona puede ser muy atrayente para mujeres hetero que aman el deporte

Sólo con presenciar un entreno de Ro en la playa puede entenderse a esas mujeres hetero: entrenos mixtos de alto nivel, exigentes. Sin protagonismos, sin alardes de superioridad. Una competición sin exceso de testosterona puede llegar a ser muy atrayente para las mujeres amantes del deporte, tradicionalmente ahuyentadas del juego de equipo desde el colegio.

Es posible que las panteras también ejerciten una visión distinta de los deportes de equipo, y del espíritu competitivo.

Este es un club deportivo serio. Otra cosa es que la socialización, y el ligue, sean muy importantes: "Nuestro carnaval es famoso en Barcelona, participamos en el Pride y organizamos social fridays para que la gente de distintos grupos se conozcan", cuenta Jacques. La parte festiva también es algo tradicional en los las competiciones internacionales.

Adriana tiene 31 años. Es tan nueva que no le ha dado tiempo a conocer a nadie. También entrena con Ro, aunque hace años ella jugaba a fútbol: "La gente es muy agradable, cuando llego a casa me siento liberada de todas las malas energías".

Con los nadadores nadie se da cuenta. Luego, cuando ven que nos besamos al saludar, la gente mira y piensa 'ah, mira, esos son diferentes'

Adriana asegura que nunca ha sufrido discriminación en el deporte, pero que una lesbiana, antes de fichar en un equipo, siempre se planteará los posibles "problemas" que puedan surgir: "Aquí ya entras con seguridad".

La pregunta para Jacques es inevitable: ¿os reciben bien los equipos amateur?, ¿se sorprenden? "No vamos por ahí diciendo que somos gays, pero tampoco lo ocultamos. Por ejemplo, con los nadadores al principio nadie se da cuenta. Luego, cuando ven que nos besamos al saludar, la gente mira y piensa 'ah, mira, esos son diferentes'".

Si hay un grupo absolutamente expulsado del mundo del deporte son los transexuales, quienes sí tienen la puerta abierta en este club:  "Los transgénero nunca saben donde ubicarse porque el deporte es binario: o masculino o femenino. Es un conflicto tremendo".

Jacques también condena las pruebas físicas a las que se somete a jugadoras de fútbol, atletismo y alterofilia para comprobar su sexo: "Hay chicas que nadan más rápido que yo y a mí no me importa. El único filtro válido tendrían que ser las habilidades deportivas. Ese es el gran reto del deporte".

En los clubes de élite hay más homofobia que en los amateur

Martina Navratilova, Greg Louganis, Casey Stoney. La comunidad homosexual tiene muchos héroes en el podio. Jacques admite que suelen salir del armario una vez se retiran, pero que poco a poco eso empieza a cambiar: "el saltador Thomas Daley sigue activo y además tiene mucha presencia en las redes sociales".

Según su propia experiencia, en los clubes de élite hay más homofobia que en los amateur: "Todo lo que tiene que ver con la economía suele ser bastante conservador. Y el deporte de élite tiene que ver con la economía", resume Jacques.

"España es un caso extraño: a nivel social tenemos unas leyes bastante avanzadas, pero desde los grandes clubes se suelen decir dos cosas: 'aquí no hay ningún gay' y que tienen miedo a perder los patrocinadores". 

Convencer a las marcas de que la comunidad LGBT es un mercado es una de las estrategias ganadoras para luchar contra la homofobia: Nike ha sido de los primeros grandes patrocinadores en apoyar el día del Orgullo Gay con la campaña #BreTrue y una serie de productos inspirados en el arcoiris.

Todo lo que tiene que ver con la economía suele ser bastante conservador, y el deporte de élite tiene que ver con la economía

En este sentido, Panteres Grogues también ejerce de lobby y han conseguido que el FC Barcelona sea el primer club deportivo de élite en declararse contrario a la homofobia además del racismo: "Hemos conseguido que se lo tomen en serio y firmen un documento en el que reconozcan que puede haber jugadores LGTB en su plantilla. Entre otras cosas, hemos acordado que se trabajará en la Masía. Vamos a ir a por todos los demás".

Han conseguido que el FCB Barcelona sea el primer club deportivo de élite en declararse contrario a la homofobia

Termina el entreno y Lluís se seca el sudor. Hace pocas horas que ha sabido que Estados Unidos ha legalizado el matrimonio homosexual. Le pregunto si desearía que en un futuro clubes como Panteres Grogues no tuvieran que existir:

"¡Para nada! Hemos conseguido lo que tenemos gracias a los activistas. No vivimos solamente en Europa y Estados Unidos. En muchos países pueden matarte o encarcelarte por ello. No luchamos por nosotros, sino por todos". 

No son solo nuevos derechos, es una forma distinta de vivir el deporte

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