Reportajes

Ante el vacío de las FARC, la paz en Colombia deja a los campesinos de la coca desprotegidos

En Putumayo, donde antaño Pablo Escobar tenía una pista de aterrizaje para transportar la droga, nunca existieron tantas plantaciones ilícitas de coca como ahora. Hablamos con los campesinos de la zona sobre el negocio del que la guerrilla se ha retirado

Por las calles de La Dorada, un pueblito colombiano muy cercano a la frontera con Ecuador, se escuchan menos tiros. El fin de la sangrienta guerra de las FARC y el Gobierno, con los paramilitares sumándose a sembrar el terror, quita la angustia a los lugareños de que los vengan a buscar o de que agarren a un ser querido.

Pero en esta región, que pertenece al castigado departamento de Putumayo, persiste un negocio que financió en su día a los guerrilleros: el narcotráfico. Las tiendas de telefonía celular, los pequeños supermercados y almacenes sobreviven porque los campesinos llenan un poco sus bolsillos con el cultivo de coca.

[Vídeo relacionado]

"Acá a nadie le gusta sembrarla", cuenta por teléfono Emilse Díaz, una vecina de cuerpo robusto tostado por el sol de 41 años que lidera el movimiento de los agricultores en la zona. "¿Pero sabe? no nos quedó otra opción".

Nunca ha habido tantas plantaciones ilícitas en el país. Ni siquiera en la época de Pablo Escobar, en la que sus hombres contaban con una pista de aterrizaje privada en Putumayo, donde se concentra una gran producción, y se movían a sus anchas. Según, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), hoy Colombia produce más que Perú y Bolivia juntos.

La paz, camino de cumplir un año, no evitó un boom de los campos de coca del 52% en 2016, tras casi una década de descenso. En doce meses se pasó de las 96.000 hectáreas a las 146.000. Pero es que aquí las realidades son complejas.

I. Si desobedecías, aviso. Si reincidías, disparo

Los campos se esconden en las montañas. El marido de Emilse se levanta todos los días a las cinco de la mañana, coge la moto y conduce media hora hasta la frondosidad. Poseen tres hectáreas que siembran. Dos las dedican plátano, yuca y pimienta. Una, a la coca, la que de verdad les da de comer.

Tienen suerte de estar a 30 minutos y de contar con una casita en La Dorada. La mayoría de la población está dispersa en veredas, villas de no más de 30 o 40 hogares, a una hora y media o dos de la cabecera municipal en bote, por un caudaloso río, o en coche tras hacer el primer trozo a pie.

A esas casas, a las que muchas iluminan velas, llegó la mata de la coca a mediados de los 80. Sigue faltando conexión con buenas vías, agua potable y energía que dure más de seis horas. Bolívar Quiroz, que vive con su esposa y tres hijos en una de esas veredas, se ríe cuando le preguntan si cultivar coca es una elección.

Los campesinos dedican parte de sus hectáreas a la coca al no poder competir con los precios de los productos de grandes empresas

Se sienten marginados, un poco títeres de trapo. Durante el conflicto, las FARC tomaron el control del territorio, reunieron a los habitantes y explicaron las normas. Prohibido chismorrear, advertir de su presencia al ejército y vender la coca a quienes no fueran compradores concertados por la guerrilla. La droga tampoco se la dejaban consumir. "A los viciosos, los mataban", recuerda Bolívar. Les cobraban un impuesto. Si desobedecían a las reglas, recibían un aviso. Si reincidían, el disparo.

Luego llegaron "los que irrumpían en moto, con las camisas por fuera", comentan, y esos, los paramilitares, optaron directamente por descuartizar. "Entraban en los bares de La Dorada y disparaban sin mirar. Iban a las veredas y si veían a una muchacha bonita la cogían para ellos. Sacaban a la gente de sus casas en la noche y acuchillaban si creían que alguien había ayudado a la guerrilla", me explica por teléfono Mauricio Rodríguez, representante de la Fundación Sur Progreso, no gubernamental, que trata de impulsar otros proyectos agrícolas.

Los paramilitares iban a las veredas y si veían a una muchacha bonita la cogían. Sacaban a la gente y acuchillaban si creían que ayudaba a la guerrilla. Nunca preguntaban

El Gobierno quiere subsanar ahora el error de haber dejado abandonados a los campesinos sin la posibilidad de otra economía que no pase por la coca. Se han dado cuenta también de que fue inútil rociarles desde los cielos con veneno.

II. La lluvia ineficaz de veneno

Durante diecisiete años, hasta 2015, llovió glifosato. El Gobierno de Colombia, con los diez mil millones de dólares dados por Estados Unidos, empleaba aviones que tiraban el tóxico para erradicar las plantaciones de coca. Hace dos años la ONU prohibió el uso de la sustancia por asociarse con el cáncer y el gobierno dejó un método que destrozaba sin criterio todos los cultivos. A Emilsen le arruinaron sus hectáreas de pimienta y yuca y le provocaron quemaduras al caerle una fumigación encima.

Con el boom de 2016 de la coca, la administración de Donald Trump presiona para que vuelvan las aspersiones aéreas. La gran parte de la mercancía termina en EEUU y los bajos precios han provocado que la cocaína vuelva a estar en alza, según informa el Washington Post. Pero a esa estrategia se le dio carpetazo hace cuatro meses cuando el Tribunal Supremo de Colombia ratificó la prohibición. Dijo que ya basta.

Aviones financiados por EEUU, bajo el Plan Colombia, rociaban con glifosato masivamente para fumigar campos de coca

"Las FARC y el Gobierno firmaron por una transformación desde la raíz. Se recogió en el Acuerdo de Paz una sustitución hacia cultivos legales en todo el país. Se les dará dinero durante un año para que cubran sus gastos hasta que recojan la siembra y otra cantidad para cosechadores, mano de obra...", expresa Harold Mora, secretario de Agricultura de Putumayo. "La gente quiere un cambio".

Durante diecisiete años, llovió glifosato. Se fumigó desde aviones masivamente para erradicar la coca. La ONU prohibió el herbicida por vincularse con el cáncer

Lo quiere. En La Dorada y los alrededores saben que no trae nada bueno. Ya hay una nueva banda criminal que controla el narcotráfico tras el vacío que dejó la guerrilla. Hay nuevos muertos. Pero desconfían y temen que el gobierno no cumpla su palabra, como cuando quisieron cambiar al inicio de la época de las fumigaciones y nadie les vino a dar una buena formación para plantar cacao, plátano, pimienta.

"Nos vimos desamparados y regresamos a la coca", cuenta Bolívar, que lleva 34 años plantándola porque a los 8 quedó huérfano y a su casa había que traer dinero.

III. La coca salpica a todo el país

No hace falta habitar una región remota para salir del paso plantando la mata. Con una o dos hectáreas de coca se saca unos siete millones de pesos colombianos cada tres meses. Unos 600 euros al mes y "con eso tiras", dice Javier Amaya, que vive en el departamento de Sur Bolívar, ubicado al norte del país.

Lo hace como extra a lo que gana ordeñando vacas porque su hija va la Universidad y lo repite orgulloso: "Mi hija va a la Universidad". El dinero prometido por el Gobierno para la sustitución durante un año se fijó en un millón de pesos al mes, 300 euros, una suma que critican porque con esa cantidad la vida se hace más precaria.

"Durante un año la gente se tendrá que mantener, pagar la comida, su ropa, medicamentos o estudios de sus hijos con 300 euros mensuales. No da", señala Amaya, que es miembro del movimiento político Marcha Patriótica.

La transición hacia cultivos lícitos no es que vaya a ser una elección. La administración prevé erradicar 100.000 hectáreas de coca cada año, la mitad con programas de transición para los agricultores, la otra mitad de manera forzada y sin alternativas. El plan solo cubrirá a 50.000 familias cuando el propio gobierno calcula que de la coca depende más de 82.000.

Aun con todo, los campesinos desean despedir a los compradores, a los que mencionan así sin concretar. "Aquí vienen compradores de Medellín y Cartagena, la pagan y se van. Por dónde la saquen, ríos o autopistas donde está la policía y el ejército, no lo sé", plantea Amaya. La transformación de país, la oportunidad que da la paz, no solo implicará el cambio de los campesinos.

[Vídeo relacionado]

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar