Reportajes

"Si puedes tener mil amigos, ¿por qué no mil novias?"

La infidelidad, como nunca antes te la habían contado

(Recientemente nos propusimos llevar a cabo un estudio sobre la infidelidad. El objetivo era analizar y comprender las complejas aristas que envuelven este proceso. Lo que sigue es el testimonio varios sujetos le transmitieron a Kiko Amat. Puedes leer las anteriores entregas de esta serie aquí , aquí y aquí)

« CON LA MUJER DEL AMANTE SIEMPRE HABRÁ UNA TENSIÓN NO RESUELTA. PERO NOS CAEMOS BIEN» 

SUJETO #4

27 años. Mujer

«En estos momentos estoy siendo adúltera. Se trata de una persona del curro. Él está casado y yo no. Llevo tres años de adúltera profesional [sonríe] y he decidido dejarlo. Soy LA OTRA de manual. Casi reiterado. Con el actual nos separan 18 años de diferencia de edad. Esto lo he hecho ya unas cinco veces, en total.

»Ellos tienen la paella por el mango. Porque ellos tienen otra opción, ¿sabes? Vuelven a casa con su familia, mientras que tú te quedas allí.

»Creo que en el caso presente lo que había ya era insatisfacción general, y por eso tiene que terminar. Él y yo hemos hecho de todo, pero no hemos llegado de ir a la cama. Se colapsaba en el punto extremo. No quería pasar una cierta barrera, porque para él todo aquello era más que un polvo. Para él era relevante el hecho de que hiciéramos el amor o no. Pero si yo fuese su mujer, me preocuparía más la relación de mails y mensajes que teníamos que si follamos alguna vez.

»Mi conclusión es que los hombres tienen más carencias afectivas que sexuales, al contrario de lo que la gente cree. Necesitan sentirse amados, atractivos... Alguien que les admire. Con muchos de mis amantes éramos novios de lunes a viernes, de 8 a 19h. El empleo ha sido el punto común de todos mis adulterios. Es un clásico. Si tienes que viajar fuera por razones de curro, la cosa es más fácil aún.

Te acostumbras al buenos días princesa, a los detalles, al afecto

»Él habla mucho de mí en casa. Y su mujer a mí me conoce. Incluso le ha preguntado alguna vez sobre mí. Lógico. Porque hemos estado épocas hablando constantemente por teléfono. Mientras no la has visto físicamente, te mantienes al margen. Uno sabe que la esposa existe pero es abstracta. Pero en el momento en que la ves, y que encima te cae bien... Con la mujer del amante siempre habrá una tensión no resuelta. Pero ojo: nos caemos muy bien. Además, creo que las mujeres que están siendo engañadas por el marido lo saben, en una gran mayoría. Es solo que les da miedo admitirlo. Sospechan seguro, pero no quieren asumir al 100%  lo que sucedería si lo verbalizaran.

»Con mi último amante yo había empezado a pasarlo mal, lo admito. Si tiene que suceder algo entre él y yo ya sucederá de aquí unos años; pero no ahora. En general, sin embargo, siempre he sentido plenitud. Te acostumbras al “buenos días princesa”, a los detalles, al afecto. Con todos mis ex-amantes ahora somos amigos. Era lo que yo buscaba.

»Mi segunda conclusión sobre todo esto es que si la infidelidad es esporádica no pasa nada, pero si es algo reiterativo, hay que cortarlo. Qué sucede y hasta dónde sucede no es crucial. No es el hecho como tal (si follas, si no, si te enamoras...), sino el engaño en sí mismo. Todos ellos te dirán que aman a su mujer, que si no la amaran la habrían dejado. Y creo que eso es verdad, pero también creo que por encima de todo se quieren a sí mismos. Y ese es el problema. Entiendo que después de tantos años necesiten una relación abierta, pero que no se atrevan a hablar con su mujer. Así que acaban llevando una relación abierta, pero sin decirlo [ríe].

»Todos los adulterios se convierten en algo más. Los mensajes de “te echo de menos”, el cariño, el secreto compartido. Se crea un vínculo. Un vínculo que al final tienes que matar, porque se ha convertido en algo mayor. Y cada vez crecerá más.

» Cuando corte con esto, no creo que vuelva a hacerlo. Cuando llegue el momento, buscaré una persona que no esté atada.» 

« TE DICEN 'A ELLA LA QUIERO POR UNAS COSAS Y A TI POR OTRAS'»

SUJETO #5

41 años. Mujer.

«Siempre he tenido amantes que estaban casados. Algunos fueron puntuales, otros no. He estado con hombres casados que incluso dejaron a sus parejas por mí. Teóricamente [sonríe]. Con uno de ellos (que era de fuera) pasé todo el verano, yendo al cine, a cenar y demás. Fue como un noviazgo. Complicación cero. Él incluso tenía las llaves de mi casa. Sabía que terminaría: estaba casado, con tres hijos. No fue nada dramático. ¿Yo, todo esto? Volvería a hacerlo. Y él también, estoy segura. Estuvo muy bien.

»Él no tenía experiencia previa. Nadie lo ha hecho antes; puedes creértelo o no. Siempre es su “primera vez” [ríe]. Pero me lo creo, en este caso. Se ponía súper-nervioso, lo pasaba fatal. No tenía el menor tipo de práctica. Y a pesar de todo, era un tío muy legal.

»En general, todo esto no lo sabía nadie. Soy muy discreta. Uno de ellos (anterior) era del curro, y es peligroso ir contando estas cosas en ambientes laborales.

»A ver: una cosa es sexo, y la otra es el amor. No sentía lo mismo con un amante que con otro. Lo jodido es que siempre pensé que nunca haría los cuernos. Pero claro, depende de la persona con quien estás. Si no estás a gusto, te sucede... Es inevitable. Si haces los cuernos, no estás bien con tu pareja. Es así de simple. Yo solo lo he hecho cuando no estaba bien con alguien.

Una cosa es el sexo, y otra el amor

»Asimismo, me he dado cuenta de que muchos de ellos querían a su mujer de verdad; que no era una patraña. Lo que te dicen es que “a ella la quiero por unas cosas y a ti por otras”. Uno de ellos incluso acabó llorando, por todo el lío, y yo pensaba: “a ver, no es para tanto...”

»Pensaba a menudo en la oficial, sí. Siempre lo he hecho. Pensaba “Vaya mierda, siempre me pasa lo mismo”.

»Se puede tener una relación guay y hacer cuernos, creo que sí; pero no abusar [ríe] Depende de si los cuernos los haces siempre con la misma persona, claro. En muchos casos se pasó a una situación de afecto y algo más. Muchos de ellos te dicen “te quiero” muy rápido; pero eso a mí no me pasa . Lo de dejar a su mujer me lo han dicho varios. Yo nunca diría algo así.

»No sé si volvería a hacerlo. Si va mal con mi pareja, antes lo corto que ser adúltera. »

«PENSÉ: PÁRATE A PENSAR QUÉ HA SUCEDIDO. LUEGO ME DIJE: 'ERES EL JEFE'»

SUJETO #6

22 años. Hombre.

«Los dos estábamos con otra gente. Era mi mejor amiga, y dormíamos juntos sin que sucedería nada. Una noche de fiesta, yo le dije que si nos liásemos no lo consideraría “poner los cuernos”. Ella estuvo de acuerdo, y sucedió, sin más. Duró dos meses.

»Estaba cantado. Fue como tirar un barril cuesta abajo. Su novio se iba al ejército. Y para mí fue excelente. Nos acabábamos enrollando, inevitablemente. No le hacíamos ni caso a ninguno de nuestros novios. Acabamos saliendo. Nos llevábamos tan bien que era como si siempre hubiésemos sido novios. Salió natural. Salió de los dos. Yo daba más que ella, en todo esto, y esta siempre fue la tónica.

»Ella era de otro pueblo. Cuando salía con mi panda, se quedaba a dormir en mi casa. No lo sabía nadie. Todos nos lo preguntaban. Siempre lo negamos.

»Pero me di cuenta de que el adulterio afectaba a mi relación. Yo ya no quería a mi novia. Porque con la nueva me subía la bilirrubina [ríe]. ¿Logística? Su novio incluso vivía en mi pueblo, imagina. Cuando ella quedaba con el novio no me veía a mí, y al revés. Cuatro personas que no se encontraban nunca juntas. Era raro, pero nos iba bien.

Si puedes tener mil amigos, ¿por qué no tener mil novias?

»La primera vez que hice los cuernos, estaba allí sentado fumando a la mañana siguiente y me dije: párate a pensar qué ha sucedido esta noche. Como preocupado. Pero al momento me dije: “eres el jefe”. Hay una innegable parte de ego y autoestima en todo esto, hay que admitirlo.

»Al cabo de poco vi que no tenía sentido seguir engañando a mi pareja. Suena jipi pero yo creo en el amor libre. Si puedes tener mil amigos, ¿por qué no tener mil novias? Se trata de tener una serie de valores, y punto. Las relaciones abiertas funcionan, en serio. Pero no puede convertirse en una mentira transversal. Si vas de cara y diciendo la verdad nadie te puede recriminar nada.

»Yo me colgué de aquella relación, claro. Yo era muy poco maduro. Ahora no lo soy mucho, pero entonces era aún peor [ríe]. No sabía llevar aquello con naturalidad. Yo siempre le iba detrás, exigiendo esto o aquello. Y de la misma forma que nosotros cometimos adulterio, ella me engañó cuando comenzamos a salir. Y me lo contaba. Cuando cortamos, acabó con un chico de quien me hablaba siempre.

»La fidelidad es un esquema que hay que romper, en todo caso.»

«HE TENIDO TRES NOVIOS SERIOS EN MI VIDA Y A LOS TRES LOS HE ENGAÑADO»

SUJETO #7

30 años. Mujer.

«He tenido tres novios serios en mi vida y a los tres he engañado, por razones diferentes. El 1º era un celópata compulsivo, llevaba 3 años conmigo y yo ya no le quería. Para sacármelo de encima le engañé. Con el 2º me casé. Fue más raro aún, porque al cabo de un tiempo decidimos tener una relación abierta, y yo fui la engañada. Porque él rompió el acuerdo de no enamorarse. Yo también lo hice con terceras personas, pero no me involucré sentimentalmente. Y en la relación que tengo ahora, mi 3º, las cosas estaban muy mal y sentía que no tenía lo que quería. Así que le engañé con otro hombre.

»Sucedió así: al primer mes de mi nuevo novio, cuando aún no estábamos fijos, estuve muy brevemente con otro hombre de mi edad. Luego, pasados cuatro años, ese hombre me siguió y me contactó. Él también estaba en una relación, y yo lo sabía. Cuando colapsé con mi relación actual por primera vez salí una noche predispuesta a todo y me acosté con aquel hombre.

»Fue una sola vez. Porque en el fondo fue decepcionante. Se trataba de una venganza contra la situación en casa, aunque mi novio no se enterara. Era personal. Sentí mucha culpa al principio, durante dos días. Luego ya nada. No lo forcé yo. Él iba a lo que iba. Pero yo dije que sí, así que fui yo quien hizo que todo pasara. Al final, pasó porque yo quise.

Siento más culpa, y eso me hace valorarlo más

»Fue decepcionante para mí, pero no para él. Él sacó más de aquello. Fue durante las fiestas de la Mercé. Hubo coqueteo, y en Plaza Real ya le dije que fuésemos a su casa. Muy borrachos. Él vive solo. Fue algo físico, por eso también me enrollé con él. No me hubiese enrollado con alguien que me revolviese los sentimientos, yo lo que quería revolver otra cosa [risas]. Que fuese algo fácil y sin complicaciones. Además: era una persona horrible, un imbécil; no lo utilizaría para nada más que para lo que lo utilicé.

»Con mi ex-marido, cada vez que le engañaba le quería menos. Con el de ahora es distinto. Siento más culpa, me siento mucho peor, y eso me hace valorarlo más, apegarme más a él. Lo amas, y cuando haces algo así esperas amarle menos, pero si de repente le amas más todo se vuelve muy confuso... Y de repente te das cuenta de que no cambiarías lo que tienes por aquello que pasó.

» Conozco a gente que tiene aventuras y no tienen problemas con su pareja. Simplemente no pueden estar con una sola persona. Yo no puedo hacer algo así. Lo hice por algo puntual y no creo que vuelva a suceder.»

«ME SORPRENDIÓ MUCHO LA FALTA DE CULPA QUE EXPERIMENTÉ»

SUJETO #8

24 años. Mujer.

«Siempre he sido yo la engañadora, y más de una vez. A las dos parejas que he tenido las he acabado dejando, en un caso por uno de los amantes. En ambos casos las cosas no funcionaban, y en lugar de solucionarlo decidí ser infiel. Creo que es algo habitual. Cuando cometí el primer adulterio me di cuenta de la carencia que existía, y entonces le puse solución y rompí con mi pareja.

»En los dos casos importantes, hubo una vez en que llevaba yo la fuerza, y en la otra la llevaba él. Pero todos sacamos lo mismo de lo que sucedió. Yo había sido adúltera antes, y ellos no. Los dos amantes estaban solos en el momento en que tuvimos la relación. Yo era siempre la que tenía novio.

»La logística era fácil, en mi caso. En un caso se trataba de dos emplazamientos distintos (mi amante y mi pareja vivían en lugares distintos) así que solo se trataba de desplazarme, y no compartían círculo de amistades. En el otro caso lo sabían todas mis amigas, que eran también amigas de él. Ellas me apoyaban a mí. Decía que me quedaba en casa de amigas, ellas me cubrían, etc.

Yo era siempre la que tenía novio

»Mis adulterios representan un antes y después a la hora de darme cuenta que estaba en relaciones que no me satisfacían. El detonante. Con mi pareja buscaba algo que él no podía darme. No lo dejé de querer; simplemente empecé a buscar algo que él no llenaba.

»A mí me sorprendió mucho la falta de culpa que experimenté, en todos los casos. Todo lo contrario. Me sentía motivada, querida (una de las cosas que fallaban en mi relación de pareja era la carencia de afecto), el amante me aportaba muchísimo a nivel cultural (uno de ellos era una persona muy potente en ese sentido), varias cosas que mi pareja no me daba. Mi sentimiento principal fue de apertura de ojos, y saber hacia dónde quieres ir en la vida. Es un impasse. No es tanto la persona con quien eres infiel, sino el momento de descubrir que lo antiguo termina.

»Con los dos amantes importantes tuve esperanzas de futuro. En una ocasión funcionó y en la otra no.

»Si todo esto es una cosa puntual puede ser beneficioso para la pareja. Si es a largo término, es un indicador de que algo no va bien. Si necesitas eso para aguantar a tu pareja es que eso no funciona.

»Nunca utilicé argumentos falsos. Y cuando dije que iba a dejar a mi pareja para estar con uno de ellos, lo hice. Así que no hubo lugar para juegos extraños ni más mentiras.

»Todo aquello me compensó muchísimo porque en aquel momento la relación con mis parejas se había ido deteriorando. Hoy en día, con la perspectiva que da el tiempo, lo que haría ahora sería cortarlo antes. No llegaría al punto de gastar a una pareja hasta el límite para cometer adulterio. Lo dejaría mucho antes.»

(Según se lo contaron a Kiko Amat)

Si la infidelidad es esporádica no pasa nada, pero si es algo reiterativo, hay que cortarlo.

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