Reportajes

YouFest: noche de fiesta 2.0

El festival de las estrellas de YouTube ofrece una primera edición divertida y delirante en la que Chimo Bayo y Rick Astley triunfaron tanto como Underworld

Madrid reunió durante dos días a las estrellas virales de YouTube, a modo de festival de la canción de Benidorm 2.0 (más un puñado de artistas ‘normales’). Un chiste divertido que quizá se repita, aunque ya no con la misma gracias y desparpajo.

Fotografías de Óscar L. Tejeda

Cuando vas de festival y no es el primero de tu vida, el cerebro reacciona para que estés lo más preparada posible a lo que vas a experimentar. Desde el subidón que te puede dar ver tocar X tema de X grupo a coger toallitas húmedas por si el suelo es polvoriento o tienes que lidiar en la oscuridad de un Poly-Klyn con el desecho de dos litros de cerveza. Creas expectativas y te anticipas a los problemas. Antes del YouFest, mi cerebro intentó anticiparse al momento de verle el pelucón a La Tigresa del Oriente o a Shakiro cantando el “Waka Waka”. E hizo catracroc; archivo no encontrado, no se puede procesar esa información. No sabía qué esperar exactamente del festival. Y, a toro pasado, sigo sin tenerlo muy claro. Así que el viernes me planté en el Matadero de Madrid –armada de paraguas y toallitas húmedas– con cierta curiosidad pero bastante poca fe en la jornada. Llovía flojito, pero no había parado de caer agua en todo el día y descubrir que dos de los tres escenarios estaban al aire libre no hacía más que empeorar la situación. Iba a ser una tarde difícil.

Kreayshawn era una de mis principales atracciones. Quería darle la oportunidad del directo porque un día tuve mis esperanzas puestas en ella. Y tenía curiosidad por ver qué clase y cantidad de público podía atraer. La escasa cantidad era más culpa de la lluvia que de la artista. Y hay que reconocerle el mérito a la amiguita de Lil B, a pesar de lo desolador del panorama, ella le puso empeño y los pocos que desafiaron a la lluvia lo agradecieron manteniendo el ánimo con entereza. Éramos pocos pero bien avenidos, el primer concierto había sido uno de CD y pregrabado pero había estado entretenido.

Hacer tiempo hasta que empezara Buraka Sound Sistema era la mejor oportunidad para estar un rato a cubierto y descubrir qué famosos del YouTube pasaban por el escenario. La verdad es que, al no poder crear expectativas ni siquiera me molesté en concretar qué artistas del sector YouTube estaban en el cartel. Y, sin embargo, como buena fan de Yonkis.com acabé conociendo a la mayoría de los que vi. El primero Masta Mic, un tipo muy talentoso haciendo beat-boxing pero cuyo registro musical es el serruchostep y la EDM pilluli. Lo siguiente, Brett Domino. Un dúo de freaks de libro que hacen versiones pochas de éxitos del pop. Pochas, sosas, sin sangre, pero graciosas y bien ejecutadas. Lo ecléctico del público en el escenario interior y un medley increíble de hits de Justin Timberlake acabaron de reconfortarme. Seguía lloviendo cuando Buraka Som Sistema saltó al escenario, pero poco a poco el recinto hacía amago de llenarse un poquito más. Ya no resultaba tan desolador.

Ver a los miembros de Buraka abrigados choca. Sin embargo, acabaron descamisados. Y, aunque fuera cargando con un paraguas o envuelto en el plástico de un chubasquero de subirse al Tutuki Splash, el público se entregó al máximo con los lusos, que comienzan a ser para mí un seguro de entretenimiento, da igual las veces que los hayas visto. Repasaron sus dos discos en una hora larga de concierto, aunque el clímax sigue estando y estará por mucho tiempo en “Kalemba”. Con el final del concierto de BSS fui consciente del primer problema al que no me había anticipado: los pies mojados, uno de los mayores enemigos de cualquier actividad. Era el momento de la Gala Youfestera, una especie de Noche de Fiesta de la basura internetil sin Juncal, María José y la otra pedorra y sin las mesas con centros de flores. De repente, una masa de parejas de clase media alta surgió de la zona VIP para unirse al resto del público. La manera de reconocer a un VIP no era el color de su pulsera, sino lo seco de su chaqueta.

¿Pero de qué va esto de la Gala? Pues de concentrar a esas estrellas en un mismo escenario y espectáculo, acompañadas por una impresionante banda de músicos y por unas visuales muy curradas (mis más sinceras felicitaciones por el apartado visual, uno de los wins del finde). Comenzando fuerte con La Tigresa del Oriente y sus putibailarinas, Wendy Sulca increíblemente agraciada y Delfín Hasta El Fin suspendido en unos cables para culminar cantando juntos “En Tus Tierras Bailaré” fue de cortocircuito neuronal. Lo que vino después entró como la seda, desde Chimo Bayo, unos Locomía renacidos en forma de eunuco del club Arena hasta los entrañables Manolos. Puede que desde un punto de vista intelectual esa hora no aportara nada a mi vida. Pero ¿y lo que me reí? Un guilty pleasure en toda regla. Con una consecuencia nefasta: calcetines empapados.

Me esperaban por delante –y a la intemperie– El Guincho y Primal Scream, más la noche en La Riviera. Inviable con ese nivel de humedad en la ropa. Así que aguanté para certificar que El Guincho sigue teniendo uno de los directos más agradecidos y disfrutables y volví al campamento base para secar el zapato más cerrado que tenía en ese momento. Sacrifiqué Primal Scream por mis pies y mis defensas. Horas después, con La Riviera semi vacía y un ambiente muy sórdido me arrepentiría un poco de esa elección. Para cuando Samwell estaba en el escenario allí solo quedaba gente seca o gente con nandrolona clubber. Sin embargo, esta locaza libidinosa de YouTube y su electro low cost funcionaba con el atrezzo. La magia se rompió con Felix Da Housecat, no directamente por culpa del DJ, sino por los problemas de sonido. Tras quince minutos de ruido y música de fondo en los monitores desistí. Quedaba un día con su noche y su dosis de chubascos. Seamos previsores.

El fin de la lluvia durante el sábado facilitó mucho las cosas. En primer lugar, en cuanto a nivel de asistencia; en segundo lugar, a nivel de comodidad. Si bien la noche anterior había sido decepcionante, había ganas de otro round de conciertos algo inconexos –uno de los fallos del Youfest– y caras conocidas de la procrastinación 2.0. Battles inauguró la tarde con esa mejora de afluencia, buen sonido y la corrección pertinente de los de Warp. El trío repitió el show de los últimos 18 meses, con entusiasmo, fuerza y esa mentira piadosa de “es la última vez que vamos a tocar este show en la vida”, que hace que reine un sentimiento colectivo de ser especial. De ahí a otra Gala Youfestera con line-up renovado pero la misma guasa. En serio os lo digo, “El Gato Volador” es un temazo y Rick Astley es un muñeco del Museo de Cera de Benidorm.

La jornada en el Matadero acabó con la gente crecidísima después de que Underworld le metiera zapatilla a su greatest hits. Los ingleses siguen movilizando al público y fueron probablemente los que contaron con más asistencia. “¡Qué regalo!”, debió pensar Karl Hyde al ver el pasillo que se extendía entre el público por el frontal del escenario. Allí se volvió loca con “Born Slippy” para deleite del personal. El trayecto hasta La Riviera daba para llegar a volver a ver a Chimo Bayo, que salvó otra noche floja en la sala madrileña, a pesar de que el sábado el ambiente era muy diferente. Por mucho que quieran encasillar a Bayo en el elenco de artistas anecdóticos del festival, a Chimo se le debe un respeto porque “Así Me Gusta A Mí” debería empezar a surgir en las dichosas listas de la mejor música española de todos los tiempos y no estoy de coña. Ante la imposición de la etiqueta freak él no se revela y se niega a pasar por el aro. Participa de ello, se pone las luces, pone el CD y monta su show. Pero en el fondo lo hace con la certeza de que en su momento y a su manera hizo historia. Period.

En un intento de atraer al público joven, creo, Netsky entró en el cartel del Youfest. Drum’n’bass de garrafón y EDM de fiesta universitaria o, lo que es lo mismo, una cortada de rollo paro los menos jóvenes tras el éxtasis de Bayo. Diplo equilibraría la balanza para juzgar la noche. Y Diplo jugó a picotear en estilos diferentes pero con poca elegancia en las elecciones. Ecléctico, sí. Pero de Diplo sí sabía qué esperar y no era precisamente que me pusiera el remix drum’n’bass de Andy C de su “Get Free” como Major Lazer. Enfurruñada con el capo de Mad Decent cumplí con mis horas de YouFest. Y saqué dos conclusiones: cuando no creas expectativas es cuando mejor te lo acabas pasando. Vaya novedad. La segunda es que la broma del YouFest ha estado bien, ha sido divertida y nos hemos reído todos. Pero como todas las bromas, solo tienen verdadera gracia la primera vez.

Puedes ver las fotos del evento aquí.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar