Reportajes

Vida y muerte del ‘trap’, el género que no fue

Crónica del auge y caída del estilo musical urbano más efímero y conflictivo del año

El trap es el género más explosivo (y efímero del año). Mezcla producciones del rap bailable del sur de Estados Unidos con recursos de la música rave y el dubstep, con letras sobre drogas, dineros y zorras. Pero hay quien lo da ya por muerto. Esta es la crónica del auge y decadencia del trap en 2012.

1. Soundcloud killed a hip hop star

Mientras escribo estas líneas estoy conectada a la Boiler Room. Es el Carnaval de Notting Hill y Lunice está abriendo su set con “Trap Funeral” (justo arriba se puede escuchar). “RIP TRAP 2012 – 2012” es lo que reza la descripción de esta pista en Soundcloud, que apenas lleva colgada una semana. Sin embargo, no son pocas las menciones que se han hecho en Twitter con el hashtag #trapfuneral en los últimos dos meses. ¿Quién se ha muerto?, se preguntan algunos. No saben de qué va la movida porque ni siquiera les ha dado tiempo a enterarse que lo que está de moda ahora en ciertos círculos electrónicos de estirpe rapera es el trap. O, mejor dicho, coger elementos del southern rap y mezclarlos con brochazos del clubbing moderno europeo y, voilà, ahí tienes un banger instantáneo. Esta es la historia de la moda más fugaz que recordamos: el new age trap.

2. ¿Qué es el trap?

Propios y ajenos hemos dado por finiquitado uno de los hypes musicales más fulgurantes de la historia. No se recuerda otro género (o subgénero, depende de la relevancia que uno quiera darle) que haya perecido sin tan siquiera cambiar de año. Del 2012 al 2012. Pero ¿realmente esto que todo el mundo etiqueta en Soundcloud como trap nació con la llegada del presente año? Para nada. Lo que llegó este año fue la explotación de ese sonido por una ingente horda de bedroom producers que seguían los pasos de unos cuantos nombres, erigidos ya como los representantes de un nuevo estilo. Se ha llegado a hablar de él como el nuevo dubstep. Y, tal y como le ocurriera al dubstep antes de generar ingentes ingresos en la cuenta de Skrillex, tiene unos orígenes back in the days. Son, con brocha gorda, estos.

A finales de los 90, la nación rap americana intentaba conciliar sus dos costas después de perder a 2Pac y Biggie. Lo hace a golpe de superventas y producciones de Timbaland. Mientras, en algún punto de Houston puesto de codeína hasta las cejas, DJ Screw inventa el chopped & screwed, y populariza el sirope, que se extiende por el extremo sur de Estados Unidos hasta llegar, pongamos, a Tennessee, donde Three 6 Mafia bautiza el brebaje como purple drank con “Sippin’ On Some Syrup”.

Sin embargo, el término trap no se acuñaría oficialmente de cara a la galería hasta que T.I. le dedicó un álbum entero en 2003, “Trap Muzik”. “And if you don't know what the trap is, that's basically where drugs are sold”, explicaba el propio T.I. al hablar de su disco. A partir de este punto, un gran montante del rap que surgía de los estados del sur se centraba básicamente en dar continuidad sonora al concepto. Aquí entran Gucci Mane, Waka Flocka, OJ Da Juiceman, Wooh Da Kid y el resto de agentes que, de una manera u otra, pasaron por 1017 Brick Squad, por los sellos germen de éste, So Icey Entertainment y Mizay Entertainment –del cual la momage de Waka fue CEO–, o que aportaron su granito de arena a las mixtapes de Trap-A-Holics antes de que les pegaran un tiro. Tanto si se trata de Tennessee como si lo hace desde Houston, la temática de la trap music sigue siendo la misma: kush, dealers, sirope, bling bling, narcotráfico. Algo tan ajeno como atrayente para niños blancos de clase media de todo el mundo que se pasan las tardes jugando al GTA y fumando porros.

¿Os acordáis de la primera vez que escuchasteis “Hard In Da Paint”? ¿No tuvisteis la melodía sonando en vuestra cabeza días, quizás semanas? Lex Luger consiguió, a base de bocinazos midi y castañeos de high hats, que se abrazara masivamente la espeluznante pero excitante sensación de vivir en un entorno donde todo gira alrededor de la droga, donde hay codeína como si emanara de un yacimiento y las posibilidades de cruzarte con una bala se disparan. Poco después llegaría otro pelotazo del productor en la misma línea: “Blowin’ Money Fast”, de Rick Ross. La fórmula gustaba, se extendía como nunca antes lo había hecho. Tanto es así que Kanye no tardó en hacerse con los favores de Luger. Un año después, el hombre que había propiciado la fiebre del trap con su tremendismo sonoro declararía en una entrevista al New York Times: “Everybody’s trapped in the trap sound. [...] I’m trying to get out,”. Es 2011 y el padre de la criatura ya se limpia las manos. Empieza la crónica de una muerte anunciada.

3. 2012. ¿Pero cómo hemos llegado hasta aquí?

Flosstradamus era un dúo de productores de Chicago cuya carrera se había desarrollado discretamente a base de mixtapes, mixes y algún EP en la cuenta de Fool’s Gold (J2K de Flosstradamus es el hermano de Kid Sister, ergo cuñado de A-Trak, dueño de Fool’s Gold). Hasta que a principios de 2012 la carrera de la pareja da un giro inesperado. Firman el remix de “Original Don” de Major Lazer y cambian el jumpstyle del corte original por los high-hats y snares que todos veníamos escuchando en el southern rap desde tiempo ha. El señor Diplo, que de tonto no tiene un pelo y sabe que dónde pone el ojo pone el hype, vio el filón y edita bajo el amparo de Jeffree’s “Total Recall” de Flosstradamus, otros dos cortes de progressive jumpstyle transmutados en dirty southern o, como reza la descripción del EP, “post-apocalyptic trap”.

Hagamos una pausa y analicemos el concepto Jeffree’s. Como hemos dicho, todo lo que tiene Diplo de listo lo tiene de digger. Por no hablar de lo extensa que ha de ser su red de contactos. Pero ni Mad Decent es una hermana de la caridad de la electrónica underground ni el ex de M.I.A. quiere dejar de perder un solo petrodólar, como buen joven yankee entrepreneur. Así que se inventa Jeffree’s, un netlabel en el que todo es gratis. Los artistas editan EPs a cambio de colgarse la denominación de origen “diplera” en su discografía, mientras que el de Baltimore puede testear cómo funciona la mierda que más le excita y evitar descalabros mayores en su sello nodriza. En menos de 10 meses, Jeffree’s ha editado 24 piezas, entre las que se encuentran no sólo estrellitas de este nuevo trap supuestamente moribundo –como Baauer o UZ–, sino otros highlights de la moda internetil carnaza de Tumblr, como Zebra Katz –abanderado del queer rap–. ¿Es Diplo el principal sospechoso si buscamos al asesino del género? Pues efectivamente, y no. Luego veremos por qué. Sigamos con 2012 y el nuevo trap, el rave trap.

Venimos de vivir unos años en los que el clubbing a ambos lados del Atlántico ha incorporado el hip hop como género bailable y el R&B, sobre todo el mainstream, ha añadido los ritmos dance a su paleta sonora. Vas a tu club de urban de toda la vida y escuchas Calvin Harris. Vas a tu club de electrónica de toda la vida y te encuentras al DJ pinchando Kanye West. Para alguien que no haya cumplido la mayoría de edad estadounidense, con un software de producción y muchas ganas de tener un millón de followers, esta barrera estilística que antes existía entre ambos mundos simplemente no existe, es natural. Por lo que la fórmula primaria de Flosstradamus (t)rap + jumpstyle + progressive funciona tan a la perfección como el R&Bass o los remixes de corte moombahton. Es lo que le ocurre a Baauer, un chiquillo de Brooklyn que, como apuntaba Mad Decent cuando presentó al mundo “Harlem Shake”, le ha dado tanto al UK bass como al southern rap. Desde que Rustie lo pinchara en su Essential Mix se convirtió en un instant classic. Huelga decir que, quede muerto, matado y morido o no el trap, “Harlem Shake” es uno de los temas del año.

4. Uzis, uzis y más uzis

Mientras Flosstradamus inauguraban la “nueva era trap”, un agente secreto abría una cuenta en Soundcloud bajo el nombre ︻╦╤─ ƱZ ─╤╦︻ y comenzaba a colgar pistas con el genérico nombre “Trap Shit v#”. Tres meses y siete cortes después, Jeffrree’s editaba “TRAP SHIT 6/9”, con cuatro temas –dos de ellos inéditos hasta la fecha– en los que, a diferencia de las producciones de Flosstradamus o Baauer, triunfaba el menos es más por encima de todas las cosas. Ni drops vocales, ni injertos house o moombahton, ni airhorns desbocadas. El EP de UZ salía en junio y en los meses posteriores el misterioso productor se ha dedicado a remezclar a otros espadas del movimiento como los ya citados Baauer, Flosstradamus o DJ Sliink (otro new cat afiliado al sonido pero con linaje Jersey Club que ya ha colaborado con Brenmar y ha ocupado espacio en la sección de newcomers en alguna publicación). En estos momentos parece que el interés que genera UZ se centra más en desvelar su verdadera identidad (basta con mirar su timeline en Twitter) que en sus nuevas producciones. Signo inequívoco de que hay que tomarse esta moda con mucho escepticismo.

5. TNGHT. ¿Si es de Warp, entonces cuela?

No hay que haber seguido al dedillo las carreras de Lunice y Hudson Mohawke para intuir que a estos dos productores les hacía tilín buena parte del southern rap de la última década. Sus producciones han bebido de esa influencia infinidad de ocasiones y, sumando las de ambos en un proyecto conjunto, estaba claro que las canciones de TNGHT iban a seguir la misma línea. El linaje southern está ahí; pero también está el tremendismo melódico de HudMo o la habilidad estructurando temas de un bailarín como Lunice. Pese a que los temas del “TNGHT EP” llevan bastante tiempo navegando por la red en forma de radio rips, la llegada del lanzamiento ha llegado justo con la cresta de este tsunami. Y acompañada de este empacho contextual, vamos a reconocerlo, la cosa se ha afeado. Se abre el debate: como lo edita Warp, ¿se ha de salvar de la pira o, por el contrario, como sigue la línea estilística del hype del año ya no mola tanto? Quizás debamos empezar a considerar simple y llanamente que, a pesar de que la moda sea pasajera y no acabe el año, hay algunos temas que la sobrevivirán, poniendo de relieve que lo importante no es cómo lo llames sino cómo suena.

6. ¿Hay vida más allá de Jeffree’s?

Claro que la hay, faltaría menos. Y de hecho, otros sellos o colectivos con querencia por lo bass, los beats de bedroom producers o la electrónica negroide se están empezando a subir al carro. El primer caso llega con el colectivo WEDIDIT, en el que milita gente como Shlohmo, eLan o Groundislava. En abril se estrenaban como lanzadera editorial con el debut de RL Grime, “Grapes EP”, otro de los nombres que más relevancia ha cosechado con la oleada.

Hace unos días LuckyMe desvelaba el fichaje de Baauer y la edición de dos EPs en el sello de Glasgow. El primero llegará el próximo 17 de septiembre en forma de white label; se llama “Dum Dum” y ya se pueden escuchar los extractos. Del otro todavía no se sabe nada. ¿Se han vendido los escoceses a la moda o simplemente creen fehacientemente en las posibilidades del sonido siendo explotado por un productor como Baauer, que ya ha demostrado con su “Harlem Shake” tener el toque de gracia para enfervorecer a la parroquia? El tiempo dirá.

Desde Filadelfia, Krueger ya ha pasado por dos sellos europeos –Silverback Recordings y Paradisiaca– para editar dos trabajos. Con infinidad de tics y guiños a géneros de tradición bailable, sus producciones recuerdan al “The Lights EP” de Sinjin Hawke para Pelican Fly.

Sin salir de nuestras fronteras también encontramos vestigios del paso del tsunami. Con la olla en plena ebullición, hace tres meses ahora, el colectivo vasco Sweat Taste colgaba en su nube naranja un tema firmado por Vark Mision, el último proyecto de la crew. “Augustus Hill” evoca las maneras del rave trap de TNGHT: melodía ineludible, actitud marciana, groove codeínico, regusto maquinero.

Para aquellos que quieran entrar hasta la cocina les recomendamos que se den un paseo por las referencias del colectivo M//O//D de Nueva York. Llevan editadas tres mixtapes gratuitas con producciones de sus miembros y ya han llamado la atención del equipo de Mad Decent en alguna ocasión, que ha incluido sus producciones en las publicaciones de su blog.

Otro espacio recomendado para los que se animen a indagar es el del colectivo canadiense Walmer Convenience. Pese a que en la descripción de su Soundcloud ellos no se quieran casar con ningún género, la etiqueta trap shit figura en los tracks de sus recopilaciones.

A partir de este punto las cosas se empiezan a poner oscuras. Uno puede indagar en grupos de Facebook como Trapdown o en cuentas de Youtube como Trap City Music, que acumulan con el ansia del Diógenes digital todo tipo de cosa con la etiqueta trap que encuentren en Soundcloud. Hay mucha manga ancha filtrando; la experiencia puede ser decepcionante. Aquí, se podría decir, es donde viene a morir el hype del año.

7. Y mientras tanto, Lex Luger…

¿Qué ha hecho el hombre detonante de toda esta movida tras declarar en 2011 estar intentando salir del sonido que lo había dado el reconocimiento de la industria rap? Lo cierto es que la mayoría de sus producciones en 2012 han sido para gente sureña, aunque también ha aparecido en otros trabajos de gente como Wiz Khalifa, Rick Ross o SchoolBoy Q, donde le hemos visto tratando de reinventarse con bastante buena fortuna. Hasta qué punto es consciente de la fiebre que ha provocado ya lo dejó claro haciendo esas declaraciones para el NY Times. Sin embargo, posiblemente actuar así fue producto de la supervivencia más que de intentar matar un hype que se está yendo de baretas (si no puedes ser el primero en decir que mola, sé el primero en decir que no mola). Un tío que sirve 100 beats en un año necesita de riqueza productiva y sonido fresco y distintivo para trabajar a ese ritmo. Con un millón de críos haciendo lo mismo que él, podrían dejar de llamarle. Puro instinto de supervivencia.

Tal y como pasó con el dubstep, puede que el trap en su nuevas formas siga comiéndose terrenos más comerciales y se convierta en la base inspiradora del próximo disco de Britney Spears o cualquier cosa parecida. Sin embargo, al género también le quedan en activo muchos perros viejos que siguen sirviendo material de primera calidad. Gucci Mane, Juicy J, Waka Flocka no parecen tener muchas ganas de hacerse a un lado. Además, ya hemos visto que el hecho de encarcelarlos no detiene su actividad musical. Diplo seguirá abrazando otras historias y puede que pronto deje de interesarle el subgénero. Pero ¿es él el culpable de que esta moda se nos haya atragantado con sus referencias gratuitas y el incesante bombardeo de actividad en Jeffree’s?

El número de cuentas de Soundcloud de gente colgando tracks con la etiqueta trap es proporcional a la atención capaz de captar el capo de Mad Decent. Por lo que, si esta fiebre la hubiera provocado una plataforma más discreta, el impacto en el público hubiese sido menor. Pero, quién sabe si entonces, en otro contexto, este trap new age no se hubiera extendido por otras vías más contagiosas. Aunque no con tanta premura, hemos visto morir ya unas cuantas modas. O, más bien, transformarse en cosas tan diferentes que acaban saliendo de los parámetros de nuestros gustos y dejando algunos temas para el recuerdo.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar