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“Le cortaron el vientre a una mujer palestina diciendo que tenía explosivos”

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Mujeres de Palestina, Jordania y Líbano explican los momentos de violencia más grave que han experimentado

Germán Aranda

07 Diciembre 2016 06:00

Se levanta de la primera fila del público y toma el micrófono: “He sido testigo del asesinato de dos mujeres en controles fronterizos de Israel: la primera, hace dos meses, era una mujer embarazada y le cortaron el vientre porque decían que tenía explosivos. No pudo llegar al hospital”.

La denuncia es de una mujer anónima palestina y se produjo durante la charla de Hanan Salman, directora de Palestinian Women Developing Center, en el marco de las jornadas de Mujeres árabes organizadas por la Associació Catalana per la Pau. Cuatro feministas de diferentes países árabes explicaron los principales problemas que azotan a las mujeres en sus países.

1.- Hanan Salman, directora de Palestinian Women developing center:

“En Palestina hay una violencia sistemática, los israelíes matan a todo el mundo como si fueran enemigos, sin protección para niños y mujeres. Entran en tu casa cuando quieren a pesar de la presencia de la Autoridad Nacional Palestina. Ponen cuchillos a las víctimas para justificar los asesinatos. Nos cierran los lugares donde vivimos y nos desplazan”, cuenta Hanan.

Su asociación nació en 2002 contra el muro de Israel y unió a mujeres de su ciudad, Turkarem, que se oponían a la barrera. “Muchas mujeres perdieron tierras por culpa de ese muro, los israelíes nos quitaron muchas tierras. El Tribunal de La Haya declaró ilegal el muro pero Israel continuó allí. Nuestra idea siempre ha sido también concienciar a las mujeres políticamente. En esa región muchas no saben que pueden participar en las elecciones, lo único que quieren es subsistir. Intentamos convencerlas de ser activas políticamente”.



Además de la violencia del Estado israelí, las mujeres palestinas son agredidas en sus propios hogares: “También intentamos sensibilizar a las jóvenes para que se protejan contra la violencia de género, nadie habla de ello allí. Conocimos a una chica a la que desposeyeron de herencia porque la acusaban de haber cometido un delito de honor y después la mataron. No fue la primera ni la única. Tenemos que conseguir que hablen”.

Su asociación ayuda también a mujeres a “iniciar pequeños proyectos para que tengan ingresos y fueran más independientes”.

Sobre la actitud de la Autoridad Nacional Palestina con respecto a los derechos de la mujer, Hanan asegura que “ha intentado crear leyes sobe las mujeres que luego han sido rechazadas” y lamenta que “el conficto entre Hamás y Fatah impide que haya elecciones” y paraliza los avances. Desde 2006 no ha habido comicios para elegir al débil gobierno palestino. “La ANP tiene su papel pera la ocupación está por encima”, lamenta.

Hanan Salman: "En Palestina hay una violencia sistemática. Los israelíes matan como si fueran enemigos a niños y mujeres palestinas, sin hacer distinción. También hay una violencia de género familiar contra la que queremos concienciar a las mujeres"

2.- Layla Harmaneh, directora de proyectos de la Arab Women Organization en Amman, Jordania.

En abril de este año, la justicia jordana enmendó el artículo 308 del Código Penal por el que un violador podría esquivar el castigo si se casa con la víctima en los siguientes cinco años. “Turquía estuvo a punto de aprobar una ley similar, pero las mujeres salieron a  las calles y lo frenaron”, advierte Layla. En Jordania, de todos modos, la enmienda de la ley acabó dejando abierta la posibilidad del matrimonio post-violación si la víctima, aunque sea menor, está de acuerdo. O sea, un paso en falso.  

“En Jordania el artículo 340 del Código Penal permite que un esposo mate a su mujer si hay adulterio”, cuenta Layla (y lo confirma en este artículo United Explanations). Son los denominados crímenes de honor, una de las mayores lacras del patriarcado en os países árabes. “Un juez consiguió sentenciar en 2013 a dos hombres que mataron a una hermana”, explica Leyla, que confía en “algunos jueces que están cambiando su comportamiento” a pesar de que “la legislación no ha cambiado y protege a los hombres”.

“En Jordania tenemos retos que nunca antes habíamos afrontado. Nuestros conflictos son más violentos porque los espacios democráticos se han hundido (...) Está clara la impunidad del hombre cuando comete un crimen porque no se aplican las convenciones regionales y universales, nos faltan herramientas eficaces. La convención de Estambul contra la violencia de género (2011) tendría que servir como marco para los países europeos y árabes. Nuestro objetivo debe ser la tolerancia cero con la violencia”.

Layla Harmarneh: "Existe impunidad cuando un hombre comete un crimen porque no se aplican las convenciones regionales y globales. No hay herramientas eficaces"

3.- Khadije El Husaini, secretaria general de la Liga de los Derechos de la Mujer en Líbano (LLWR)

Aunque en Líbano la violencia contra la mujer, sea en forma de crímenes de honor, matrimonios forzosos o agresiones domésticas, es también un problema, Khadije redobla esfuerzos cuando se trata de refugiados sirios. Líbano, un país con cuatro millones y medio de habitantes, acoge a más de 1.200.000 de refugiados sirios (según ACNUR), con los que tienen un estrecho lazo cultural. La misma ACNUR estima que el 70% de ellos vive bajo el umbral de la pobreza.



“Las condiciones de vida de  las refugiadas en Líbano son muy duras. No hay recursos naturales ni petrolíferos en el país, que depende de la agricultura y el turismo. El primero está olvidado y el segundo muy dañado por el entorno de países en conflicto. Líbano no puede ni resolver sus propias crisis, de modo que ¿cómo va a ayudar a los refugiados?”, cuenta Khadije.

El resultado de esa falta de oportunidades para las mujeres no podría ser peor: “En pequeñas tiendas de campaña se agolpan hasta 20 personas sin agua potable y con cortes de electricidad, que también afectan a los propios libaneses. No hay elementos ni equipamiento adecuado, por lo que se propagan epidemias y enfermedades contagiosas”.

“Muchas refugiadas han perdido a sus maridos en la guerra y son las mujeres las que sostienen a las familias. Las sirias aceptan sueldos más bajos y trabajan de cualquier cosa. O sea, las libanesas no tienen trabajo y las sirias son explotadas. La diáspora favorece también las violaciones y abusos, violencia moral y física, doméstica y muchos traumas. Los crímenes de honor también son más impunes en esos contexto”.

La realidad de las refugiadas sirias en Líbano, mientras Europa le cierra las puertas, tiene una difícil solución. Pero Khadije apunta en una dirección que las otras activistas comparten: “La creación de un código civil y penal único que condene cualquier forma de violencia contra la mujer”.

 

Khadije El Husaini: “Se dan casos de hombres que se ofrecen como maridos de jóvenes chicas a cambio de estabilidad económica. Pero a veces pagan una suma de dinero, se la llevan a un hotel en una ciudad lejos del campo de refugiados y las dejan abandonadas. Muchas caen así en la prostitución”.



 


 


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