Reportajes

The xx, la fuerza de la evolución

El trío londinense ofreció ayer en Madrid un concierto con un acento clubber muy marcado y totalmente inesperado

La primera de las dos actuaciones en La Riviera se saldó con un notable alto gracias a la sorprendente capacidad de adaptación de Oliver, Romy y Jamie, que transformaron las canciones de su debut para acercarlas a la pista de baile

El primero de los conciertos en España de The xx tras la publicación de “Coexist” infundía tanto miedo como expectación y ganas generaba. Lo primero viene a colación por su anterior recital en la península, en el marco del San Miguel Primavera Sound 2012, una actuación en la que se mantuvieron más fieles al sonido de su debut, esto es, con muchos silencios, poco estruendo y ocasionales ramalazos clubber, especialmente cuando adelantaron las canciones del segundo álbum. El público, desgraciadamente, no respetó demasiado su propuesta, por lo que quedó algo deslucida pese a su impecable ejecución y puesta en escena. En Madrid, pues, el temor estaba justificado. Pero lo de ayer fue una velada llena de sorpresas, todas ellas positivas por lo bien que el trío londinense supo amoldarse a las grandes dimensiones de La Riviera y a unos asistentes entregadísimos (a veces demasiado) desde el primer segundo.

Tal y como se comentó en la crítica de “Coexist”, The xx han optado por pulir el sonido icónico que impusieron en el debut, dotando de mayor protagonismo a las bases. Llevaron el minimalismo al extremo (en ocasiones no sonaba más de un instrumento), pero se arrimaron discretamente a la pista de baile especialmente en cortes como la gélida “Fiction”. En la interpretación en directo de las canciones del debut, Oliver, Romy y Jamie decidieron incorporar ayer cambios, adaptarlas más a ese sonido aún más nocturno del segundo largo. Por ejemplo, en la reposada “Night Time” aparcaron la parsimonia de sus primeros minutos para dotar al tema de un final épico, con un gran protagonismo de la guitarra. En medio del desenfreno, la canción se fundió en ese sudoroso himno house que es “Swept Away”.

El concierto, en este sentido, tuvo momentos que se acercaron a ese espíritu de club que Jamie Smith dejó entrever en las primeras entrevistas que concedió muchos meses antes de la publicación de “Coexist”. Hubo tramos más cercanos a una sesión de club que a un directo de una banda pop al uso por lo bien que enlazaron un corte detrás de otro. Dejó completamente alucinado esa suerte de mashup que hicieron entre “Swept Away” y “Shelter”, fundidas las dos en uno, como queriendo decir que las canciones de uno y otro disco pueden coexistir, y nunca mejor dicho, de la mejor manera. Los beats de Jamie remodelaron temas como “Heart Skipped A Beat”, y a veces la modificación era tal que lo que sonaba parecían remezclas de los originales ( “Basic Space”).

Tal y como ocurre con el disco, Smith fue el gran artífice de todos estos cambios, no en vano es el productor, pero no hay que restar méritos a los dos vocalistas. Sus diálogos funcionaron tan bien como siempre, acaso algo empañados por los insoportables coreos del público. La química entre Romy y Oliver sigue pareciendo como la de la primera cita. Ella continúa algo tímida, como en esos primeros conciertos que dieron hace ya tres años, pero él se ha crecido mucho con el tiempo. Ha ganado en seguridad y en dotes vocales. Su barítono ahora resulta tan abrumador como seductor y su actitud sobre el escenario hizo derretirse a más de una fémina. Grande fue su “Fiction”, la primera canción en la que sólo canta él (interludios al margen), donde agarró el micro con fuerza y dejó el bajo por primera y única vez en toda la noche. A todo esto hay que sumar un juego de luces espectacular (especialmente estelar fue en el crescendo de “Infinity”) y unas proyecciones sutilmente elegantes. Visto que el intimismo no tenía ningún sentido con su popularidad por las nubes y ante un numeroso y sobreexcitado público (algo que se notó desde la primera canción, esa preciosa nana que es “Angels”), The xx acertaron de pleno aportando a casi cada canción de un inesperado ingrediente clubber. Hubo las dosis justas de épica, sin pasarse de frenada, con unos temas que se crecieron en un directo radicalmente distinto al que ofrecieron hace casi medio año en el Parc del Fòrum. Uno se queda, sin duda, con su capacidad para adaptarse a las nuevas circunstancias de la fama y evolucionar sin traicionar su estilo.

A diferencia de otros productores de electrónica, acomodados con sus live sets, John Talabot (y su compañero de batallas, Pional), no se conformaron con haber dado uno de los mejores directos de la primera mitad de año, como pudieron atestiguar quienes les vieron en Sónar o Primavera Sound, por ejemplo, y decidieron incorporar unos cambios para bien que ya presentaron en la gira norteamericana junto a The xx. Anoche repasaron los puntos álgidos de “Fin” “So Will Be Now” cada vez tiene más números de convertirse en uno de los hitos nacionales de 2012– y también añadir algunas sorpresas agradables. Primero en la forma de “I’ll Be Watching You” (hay que ver lo bien que sentó entre el público de Madrid ese bombito español), un tema que, al parecer, se editará próximamente en Hivern, y ya para acabar una mezcla entre el remix al “Cheaters” de Teengirl Fantasy y su primer gran hit, “Sunshine”. Lo de esta gente no tiene nombre.

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