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The Folding and the point

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Como Valentin Sorger, aquel topógrafo escindido que en “Lento Retorno” acaba arrastrando sus huesos hasta Alaska para estudiar el entorno y dibujar las formas de un paisaje tan imponente como extraño, el parisino Olivier Arson decidió un buen día poner rumbo al norte, caminar bajo el influjo de la gran noche ártica hasta acabar armando casa entre los valles y los lagos de la mágica y fría Islandia. Como Sorger en la novela de Peter Handke, allí se topó Arson con una naturaleza más exuberante y pura, un entorno que acabó erigiéndose en cámara de eco y espejo del alma propia. En Islandia comenzó Olivier a delinear nuevas cartografías sonoras que ocho años más tarde han acabado materializándose en “ Sorger était allé dehors, comme après un triomphe”, un dechado de ambient electroacústico edificado a base de grabaciones de campo, guitarras puntillistas y programaciones leves con aroma a folktronica, teclas fluidas, samples con regusto a serialismo clásico y a post-jazz de escuela reduccionista que sirve para inaugurar el proyecto editorial del Envelope Collective, casa común de un puñado de bandas repartidas entre Canadá, Islandia, España y Francia de las que os estaremos hablando muy pronto.

Piensa en Last Days y Skyphone, en múm y en los primeros Boards of Canada, en Tim Hecker y en Ethan Rose, en Stars of The Lid y en The Remote Viewer, en Black To Comm y en el Brian Eno de Obscure Records si necesitas de coordenadas para ubicar este “Sorger était allé dehors, comme après un triomphe”. Colección de atmósferas húmedas y texturas flotantes, Arson firma un surtido de soundscapes impresionistas tan etéreos como bellos que en ocasiones se escoran hacia la improvisación jazzística de corte centroeuropeo (el uso de trompetas y oboes en “Lhorse” podría caber sin roces junto al Arve Henriksen más experimental en el catálogo de Rune Grammofon), se acercan a las miniaturas pianísticas de acento post- satieano de Goldmund o comparten embrujo con los paisajes “plunderphonicos” del turntablista Philip Jeck, siempre atento a los procesos físicos y metafóricos de persistencia, separación y transformación, al cómo la música originada en un tiempo y un lugar concreto altera su forma y se re-adapta a las condiciones de los nuevos espacios en los que es proyectada.

Habiendo firmado una de las más gratas sorpresas de esta segunda mitad del 2009, no queríamos dejar pasar la oportunidad de pedirle al amigo Olivier, madrileño de adopción desde hace algún tiempo, que nos presentase sus frágiles y emotivas postales sonoras. Las palabras y las canciones de monsieur Arson, alma única de The Folding and the point, te esperan tras el salto.

1. Surille.Quería que el disco empezara sin rodeos. Es como hacer un corte dentro de la tierra. También es muy representativo del sonido y carácter general del álbum: muchas capas atmosféricas, una pulsación, y el bajo desempeñando un papel central y apoyando a los flujos.

2. Belle Eau. Quizá sea el tema más estático, totalmente contemplativo. Para mí, Peter Handke redefinió la palabra “bello”. La usaba con mucha sencillez y mucha potencia, de tal manera que la palabra a la que acompañaba se quedaba aislada y sublimada. De la misma manera, yo quería simplemente “colocar” los sonidos de tal manera que ellos fueran capaces de coger su propio aire. Las guitarras están compuestas a base de muestras de una canción que no recuerdo del disco “When” de Vincent Gallo, pero es una canción que tiene un sonido extraordinario.

3. Sorger.Valentin Sorger es ese topógrafo que en el libro de Peter Handke se va a trabajar una temporada a Alaska. Estudiando los espacios que le rodean llega a relacionarse con los paisajes hasta acabar encontrándose a sí mismo. Suena cursi, pero una vez más el lenguaje neutral de Handke le quita todo romanticismo al asunto. Yo busco lo mismo en mi música: ser descriptivo, discreto, no empujar en una dirección u otra.

4. Siglufjördur .Un pequeño intermedio tocado al piano que tenía en la casita donde empezó la grabación del disco. Siglufjördur es un pequeño pueblo pesquero situado en el extremo norte de Islandia. La casa era de madera y el suelo no era recto. El viento que se oye hacía que todo crujiera.

5. L'Indienne.La India es la única persona que ofrece momentos de amistad y cariño a Sorger, de ahí que este sea para mí el tema más suave y cálido del disco. Construí el ritmo grabando los sonidos que hacía la aguja de un tocadiscos al rozar sobre el vinilo. También usé mucho la masa producida por todo tipo de artefactos eléctricos en combinación con los propios micrófonos.

6. Lhorse.Otra pequeña pieza muy abstracta basada en samples de trompetas y oboe. Tiene un punto de improvisación y es quizá el tema más neutro del disco, el más liberado de emociones.

7. Lento Retorno.Un guiño al título del libro en español. Las primeras versiones de este tema tenían muchas melodías hasta que las recorté todas para que no tengan tiempo suficiente como para desarrollarse del todo. Se termina con una muestra de las baterías que grabó Bernard Herrman para Taxi Driver.

8. Oh, Lay!Fue el primer tema que acabé. Un reposo final, en el agua, y con frecuencias muy graves. Debajo del todo, en el fondo, hay un sample de Schoënberg. Suelo finalizar los conciertos también con él, acompañado de capas de guitarra, sonidos en los que sumergirnos sin saber dónde estamos ni a dónde vamos.

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