Reportajes

Steve Jobs

El mundo se queda sin su mayor genio

La muerte esta misma madrugada de Steve Jobs, padre fundador de Apple, afectado por un cáncer de páncreas que nunca llegó a superar a pesar de haberlo vencido parcialmente hace dos veranos, no es sólo una mala noticia para la compañía, ni tampoco únicamente una tragedia para el sector de la informática y el avance tecnológico. Lo es para toda la humanidad (igual deberíamos escribir Humanidad con mayúscula, como cuando se hace en referencia a cuadros de Leonardo Da Vinci o a poemas de Homero), sobre todo desde el momento en que Jobs hizo público su deseo de contribuir a la creación de un mundo mejor, más cómodo, más limpio, más amable, más lleno de posibilidades, y por supuesto desde el momento en que millones de personas han reconocido que desde que usan productos Apple su vida ha dado un cambio a mejor. La contribución de Steve Jobs al mundo, pues, está ahí: en haber transformado el mundo –no a peor, como hace mucha otra gente en puestos de poder y responsabilidad–, siempre en la dirección del progreso, avanzando hacia posibilidades que sólo existían en la ciencia-ficción y que ahora existen en el día a día de cualquiera de nosotros. Hay veces en que las utopías se alcanzan.

La utopía de Steve Jobs se resume en varias iDeas que llevan la i por delante: iMac, iPod, iPhone, iPad. Su genio como programador quizá no estuviera a la altura de Bill Gates, pero sus ideas son las más originales y fértiles que haya podido tener un ser humano en los últimos 30 años (o más). Si la idea de Gates era “un ordenador para cada persona”, Apple ideó un ordenador mejor, más rápido, más seguro, más fácil de manejar. Si la música digital estaba abriendo el camino del futuro, Jobs ideó el iPod para substituir al Discman y al Walkman multiplicando la calidad de la experiencia, la facilidad en la gestión de la música (vía iTunes) y la capacidad de almacenamiento –de los 90 minutos de una cassette al cuasi infinito de las decenas de Gigabytes–. Sólo hablarán mal del iPod los afectados –las majors discográficas y los fabricantes tipo Sony, básicamente–, porque para todos los demás ha sido un cambio drástico sin posibilidad de vuelta atrás. Lo mismo es aplicable al iPhone –otro giro copernicano en la telefonía móvil– y al iPad, la superación a todos los niveles del ordenador portátil.

En definitiva, nuestras comunicaciones ya no son las mismas. Ni nuestro consumo musical tampoco. El posicionamiento de Apple en el mercado ha llevado al aumento de las compras y ventas digitales, a la gestión de ficheros en vez de discos –y la caída drástica de la presencia del CD y el vinilo en el mercado–, al progresivo aumento del papel relevante del single en detrimento del álbum, a poder escuchar la música que quieras, donde quieras y cuando quieras. Han sido diez años de radical transformación. Y el cambio sigue su curso.

La semilla que sembró Jobs ha germinado y seguirá haciéndolo. Paradójicamente, sólo 24 horas antes de su fallecimiento se presentaba en Londres el iPhone 4S, la versión evolucionada del iPhone 4 con el asistente de voz Siri: la transformación del teléfono, no ya en una mini-estación online y en un dispositivo para hablar con otra gente, chatear y escuchar música, sino en una especie de mayordomo virtual que responde a preguntas mediante un dispositivo de reconocimiento de voz, una idea que, hasta ahora, sólo existía en las películas y en fases muy avanzadas de la domótica (la disciplina de las “casas inteligentes”). Siri te dirá qué tiempo hace en la calle o en otro país al que tienes que viajar esa misma mañana, te recordará a qué hora te debes despertar y qué debes hacer durante el día; será tu secretaria personal y no tendrás que tomar notas mentales ni dejarlas por escrito; llegará un día en que Siri le cuente cuentos a tus hijos antes de que se vayan a dormir y leerá novelas a los ciegos; incluso cantará para ti como cantó HAL antes de morir en “2001. Una Odisea Del Espacio”. Siri incluso puede declararte su amor, como querían Kraftwerk.

El futuro todavía está abierto porque la muerte de Jobs no es el fin. Es muy posible que los últimos meses que le dedicó a Apple como presidente antes de retirarse de la primera fila de acción estuvieran sembrados de sueños y propuestas que se transformarán en nuevos dispositivos –o avances en los dispositivos ya creados– en los próximos años. Ahí queda la idea de la “nube” de Apple, las nuevas generaciones de iPads, las mejoras en el sistema operativo OS X para los ordenadores Macintosh. Quién sabe qué más proyectos se están desarrollando en los subterráneos de la fortaleza californiana.

Las dudas sobrevuelan ahora sobre el futuro a largo plazo de Apple porque la compañía, la idea, emanaba directamente del espíritu de Jobs, de sus anhelos de un mundo mejor –en cierto modo a su medida–. Ese aura de Dios que algunos le colocaban y que despertaba algunos rumores de tipo insufrible en el trato diario, era también la que hizo avanzar a Apple y superar a todos sus rivales en la jungla de Silicon Valley. Sin Jobs, Apple pierde una fuerza fundamental para seguir en cabeza. Ahí están ahora las Bolsas, Samsung, Microsoft, IBM y otros gigantes, a la expectativa de ver qué ocurre. Pero lo que ocurre es que Steve Jobs ha sido oficialmente canonizado por el mundo entero (o al menos por todo el mundo rico capaz de adquirir productos Apple) como un referente, un gurú, alguien que ha solucionado la vida en vez de empeorártela con virus, pérdidas de valor, dispositivos complejos o insuficientes. Y eso es una inyección de moral y credibilidad para Apple que ni la mejor campaña de lavado de imagen pudiera conseguir. Una de las grandes religiones del siglo XXI es, posiblemente, Apple. Esa es su victoria. Esa es nuestra victoria. Si quieres dejar tus condolencias, Apple ha facilitado una dirección de correo. Nada más entrar en la web oficial de la compañía, te saldrá este mensaje:

----- Steve Jobs (1955-2011)

Apple ha perdido a un visionario y a un genio creativo. El mundo ha perdido a un ser humano excepcional. Y aquellos que hemos tenido la fortuna de conocer y trabajar con Steve hemos perdido a un amigo querido y a un maravilloso mentor.

Steve deja atrás una compañía que sólo él podía haber construido. Su espíritu siempre será el espíritu de Apple.

Si quieres compartir tus recuerdos, sentimientos y condolencias, escribe a la dirección rememberingstevejobs@apple.com

------

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video

cerrar
cerrar