Reportajes

Sónar 2011, un repaso

Brillante entrada del festival en su mayoría de edad

Sónar 2011 Toro y Moi

Sónar, jueves. Primer día de acontecimientos en el CCCB

Empezó Sónar y empezó bien, como acostumbra: con la llegada del calor intenso, con el desembarco de público en el centro de Barcelona dispuesto a compartir la experiencia cultural y musical que propone el festival. El CCCB se veía lleno y vibrante desde primera hora de la tarde, síntoma inequívoco de que Sónar ha empezado con muy buen pie. Pero no sólo eso: la propuesta musical del día estuvo a la altura. He aquí un repaso a lo más destacado de la primera jornada, la del jueves, ahí donde se empiezan a calentar los motores.

Toro y Moi (SónarVillage)

Aunque no hace ni un año que nos visitaron por primera vez Toro y Moi, su presencia en el Sónar estaba más que justificada a raíz de la publicación de su segundo álbum, el celebradísimo Underneath The Pine, una de las claves de este 2011. Como entonces, Chaz Bundick vino acompañado con una banda. Mientras él se encarga de la voz y los teclados (celestiales sonaron en “Go With You”), el resto de la tropa le secundaba con guitarra, batería y bajo. Tras una breve introducción desenfundó “New Beat”, acaso la mejor canción de su nuevo trabajo. Pero no palidecieron las antiguas – aplaudida y coreada “Talamak”–. En una época en la que resulta tan fácil poner etiquetas a los artistas, el grupo de Carolina del Sur enterró definitivamente el chill-wave al repasar lo bueno y mejor de la música negra de las últimas décadas, desde el funk hasta el R&B pasando por el disco. Porque además, se encargaron de desvanecer todo rastro del crimen ( “Blessa”) reconstruyendo el tema con más matices y dándole un acabado más orgánico. Y para deconstrucción, la que sometieron a “Elise”, convertida en una odisea cósmica para cerrar un notable recital. Álvaro García Montoliu

Red Bull Music Academy (Escenario SónarDôme)

A medida que avanza la tarde, el escenario programado por Red Bull Music Academy se pone hasta los topes y se hace complicado respirar ahí. Pero en las primeras horas, cuando hay espacio y el sonido está bien, es un oasis de buen rollo y buena música, una especie de escisión del Sónar de los otros escenarios donde hay libertad para todo: para experimentar, para poner a bailar a la gente como si estuviera en una playa balear, para jugar con los estilos. Vimos a Pai Mei, el nuevo proyecto de Griffi y Aqeel, y ya supimos entonces que lo de hoy de Matador Rockers va a estar de muerte. Asomó luego Hiroaki Oba, que estuvo tocando techno punzante, y cambió el registro en un giro de 180 grados. Luego, vuelta a girar con AEIOU –bizarrísima performance pop la de los mejicanos; mejor el vestido dorado del tipo que iba con cuerdas que su pop esquizoide–, y más giros cuando se subió Poirier a animar a la fiesta con todo tipo de breaks rotos y conexiones nada casuales con la world music. A partir de ahí, era prudente buscar otros lugares. Mario G. Sinde

Floating Points (SónarVillage)

Tuve que comprobar un par de veces el programa para darme cuenta de que Floating Points no venía a ejecutar en directo su colección de singles para Eglo Recordings, sino que se traía la maleta de discos al SonarVillage. Hizo una buena transición entre el directo anterior de Toro y Moi, a pesar de algún que otro problemilla técnico. Empezó con algo de disco boogie de los ochenta que dio paso al house afeminado y más primigenio. Y desde ese punto tan ambivalente que es la música de baile añeja, Shepherd ha comenzado a testear diferentes vertientes –un poco del UK garage más comercial, un poco de funky house–, ganando en capacidad de sorprender al oyente y en imprevisibilidad. Una lástima que tan poca gente se quedara a comprobar cómo acababa la historia (incluida servidora), pero la masa “huía” en desbandada con la intención de coger un buen sitio para ver a Nicolas Jaar. De cualquier modo, el sol brillaba, el público se movía y, sobre todo, sonreía. No se podía comenzar el Sónar con mejores vibraciones que ésas. Mónica Franco

Nicolas Jaar (SónarHall)

Primera actuación masiva de la edición y primer llenazo insoportable en el SonarHall, algo que se está convirtiendo ya en todo un rito propio del festival. Pero obviamente, el directo de Nicolas Jaar requiere de la sonoridad y el ambiente tenue que otorga el sótano del CCCB. El neoyorquino se subía al escenario con sus instrumentistas colocados en semicírculo, en algo parecido a un rito propio de los aquelarres. El resultante –una vez más este año llego a la misma conclusión después de ver el directo de un artista que despunta– deja el álbum de debut de Jaar en mero trance promocional, en gancho (¡y qué gancho!) para conducir al público a sus directos. Suena a algo similar a la banda que acompaña a Sade mezclado extrañamente con Gotan Project y con toda la elegancia de la que presume el disco de la capital del mundo. Guitarras latentes, percusiones latinas con cierto halo de improvisación; a ratos manierismo jazz, en ocasiones progresiones con crescendos propios del techno. Salvo por lo apretadísimo del ambiente, una experiencia que merece la pena ver y disfrutar. MF

Little Dragon (SonarVillage)

Tras un álbum como “Machine Dreams” había ganas de ver en acción a Little Dragon con la pizpireta Yukimi Nagano al frente (vestida para la ocasión con un vestido comprado en la Méjico de cartón-piedra de Port Aventura), pero todo se perdió en una tediosa presentación de ese nuevo repertorio de “Ritual Union” que hasta dentro de unas semanas no podremos hincarle el diente. Pese a abrir con “A New” (y dejar caer únicamente de su segundo largo “Feather” o la tardíamente celebrada “My Step”), el hecho de que los suecos basaran buena parte de su show en desgranar temas de los cuales no hemos podido empaparnos (aunque “Summertearz” promete, y mucho) estirando hasta la extenuación las bases instrumentales no ayudó demasiado. Poco podía hacer Nagano para levantar el vuelo con su enérgica predisposición. Tras esto debo confesar que me encerré en un lavabo para oír del tirón los debuts de Chew Lips y The Golden Filter para volver a afrontar el festival con una sonrisa. Sergio del Amo

Open Reel Ensemble (SónarComplex)

Pierre Schaeffer estaría orgulloso de ellos, como también lo estarían Trevor Horn, Coldcut, DJ Shadow y otros maestros, históricos o recientes, de la manipulación de sonido vía sampling. Porque lo que hacen estos japoneses chiflados es componer su música –derivada en cierto modo del funk y el rock– a partir de entrelazar muestras de sonido previamente grabadas. La diferencia es que ellos gastan cuatro pares de bobinas Revox, la cinta magnética de toda la vida que ya no se utiliza ni en radio ni en ninguna parte –puro vintage–, que mueven en tiempo real para ir poblando el espacio sonoro de ruidos, contaminación, efectos y voces sin perder en ningún momento el sentido del groove (que para eso van con bajista). Marcianada del día. MGS

Brandt Brauer Frick Ensemble (SónarDôme)

La tarde prometía. Brandt Brauer Frick Ensemble (si me permiten la licencia) estaban destinados a ser la versión docta de aquellos Elektro Guzzi que el pasado año salieron meritoriamente por la puerta grande del festival. Sin embargo, el sonido les pasó la peor de las facturas. ¿De qué sirve venir acompañado de una violinista, una arpista y un hombre amarrado a su trombón (entre otros) si en la prueba de fuego no se puede apreciar absolutamente nada de ello? Si tu cometido en el mundo es reinterpretar el techno bajo la coartada orgánica, el mayor fracaso es que nadie baile a tu son. Y eso es lo que tristemente ocurrió en el sudoroso SonarDôme, ya que los oídos de los allí presentes lo único que pudieron discernir fueron las líneas de piano y las percusiones del macro-combo. No dudamos de su eficacia pero su espectáculo hubiera ganado puntos en otro escenario más propenso a este tipo de propuestas como el SonarComplex o el SonarHall. Les daremos una nueva oportunidad en el futuro. SdA

Tyondai Braxton (SónarHall)

Sentado encima de la mesa rodeado por una serie de máquinas y lanzando loops aturdidores y desconcertantes. Así empezó Tyondai Braxton su actuación, aunque quizá el término más apropiado sería jam, pues durante buena parte del concierto se dedicó a experimentar e improvisar, algo que no acabó de contentar al público, que abandonó pronto la causa y se fue a buscar otros sonidos. Fue éste un recital que en lo musical fue de menos a más pero, en cambio, en cuanto a asistencia ocurrió lo contrario. Se tardó quince minutos para empezar a ubicarse, a saber qué estaba ocurriendo y para eso hizo falta que el ex Battles soltase los beats. De un tipo al que sabemos que le encanta juguetear con los samples de voz y de guitarra esperábamos precisamente eso. Pero su voz apenas tuvo protagonismo, y la guitarra apareció brevemente a la media hora en una versión desacelerada de “Platinum Rows”, la única canción que tocó de su debut, “Central Market”. Y sabiendo que recientemente había interpretado esta joya vanguardista con orquesta, este directo supo a demasiado poco. AGM

Raime (SónarHall)

Los grandes tapados de este Sónar 2011 (en sentido figurado y literal, porque se sabe más bien poco de esta dupla) confirmaron dicha condición ayer a las 20:30. Aunque Raime sólo han publicado dos referencias en Blackest Ever Black, sello de moda para todos aquellos quienes busquen los sonidos más retorcidos, industriales y fantasmagóricos, la suya era una cita ineludible. Insertaron las cuatro canciones que han sacado al mercado hasta la fecha entre un inicio y un final con absorbentes temas inéditos. Los coros espectrales de “Retread” provocaron pavor y los ritmos dubstep cortados con precisión clínica que sonaron en una versión mucho más profunda y punzante de “This Foundry” dejaron perplejos al público. Como si British Murder Boys se volviesen a juntar y dejasen Birmingham para trasladarse al sur de Londres. Sin embargo, faltó mucha más oscuridad y silencio en la sala para infiltrarse del todo en su tenebroso mundo y completar así tan fascinante experiencia sonora. AGM

Ninja Tune & Big Dada Showcase (SónarVillage)

La expedición del sello Ninja Tune y Big Dada llegaba al SonarVillage con el espacio a medio llenar y la mayoría del público apoltronado en el césped artificial esperando a que la música les levantara del suelo. El primer encomendado para ello era Shuttle, quizás el menos conocido de los artistas que iban a pasar por el escenario. Su mezcla de dubstep de bajos atronadores y beats metalizados no consiguió caldear mucho el ambiente. Sin embargo, DELS sí hizo que la gente se concentrara al borde de las primeras vallas esperando a que el MC y las producciones de “Gob” les abofetearan desde las distancias cortas. DELS acribilló con el micro y salió ovacionado del stage pero la ejecución de la banda no consigue despeinarte, sino más bien servir de acompañamiento. El que fuera por los beats salió descontento; el que fuera a cantarse el disco tuvo 45 minutos de entretenimiento asegurado. Tras DELS, Offshore tomaba la cabina abriendo con el gran añorado del line-up de Big Dada: Wiley. “Numbers In action” abría una sesión pletórica, donde se sucedieron cosas tan dispares como zouk, hip hop, riddims de grime, UK garage, funky, jungle y hasta juke, con una facilidad técnica de lágrimas como puños. El Village lucía lleno, en pie y en continuo apogeo durante una hora en la que todos quemamos las últimas reservas de energía de la tarde. Con ganas de un poco más de calma, la cadencia de las producciones de Eskmo –ese toque de texturas orgánicas organizadas metódicamente, siguiendo patrones de cadena industrial– sentó genial para que todos nos relajáramos un poco y apreciáramos los pequeños detalles que se marca este hombre sobre el escenario y que hacen que su hip hop “IDMizado” resulte tan particular. MF

Denseland (SónarComplex)

David Moss es un perro viejo al que nadie le puede toser. Con las partes nobles peladas de los conciertos que arrastra en su currículum, el canoso científico vocal acaparó todas las miradas de ese proyecto llamado Denseland que el pasado año parió junto a Hannes Strobl y Hanno Leichtmann. Aunque su “Chunk” pueda atragantar a más de uno, el trío ofreció un genuino espectáculo centrado en la improvisación matemática. Una guitarra recauchutada de efectos y una batería es lo único que Moss necesitó para empezar a jugar con sus cuerdas vocales. Aunque él no cante (a lo sumo se pone en plan predicador o interpreta el papel de un esquizoide maestro de ceremonias) no se le podía perder de vista en ningún momento. Nos encantaría ver qué lee en su menudita libretita antes de que sus dos compinches se arranquen con los temas. Pero hablando en plata, él es un genio y figura de los que no vemos habitualmente. SdA

Sónar, viernes. La noche en que Aphex Twin y M.I.A. nos dieron para el pelo Sónar apesta a llenazo por los cuatro costados: se anticipó el jueves en un CCCB que era una sauna, y se confirmó ayer. Por suerte, tuvimos la primera de las dos noches del festival, donde refresca y la música cumplió todas las expectativas: riesgo, bronca, pop, baile, todo lo necesario para haber salido del monstruoso espacio de Fira Gran Via con una sonrisa en la boca y frases del tipo “no me siento las piernas”. ¿Cómo llegamos a este punto? Os lo explicamos aquí.

Matador Rockers (SónarDôme)

Expectación máxima nacional. Hay unos chavales llamados Matador Rockers, acogidos por el seno de la familia Del Palo, que están haciendo rap en español y no suenan a lo de siempre. Gracias. De hecho, hoy se subían a un escenario Sónar –ni en el Hypnotik, ni en el Viña, ni siquiera del Cultura Urbana– para afrontar posiblemente uno de los bolos más importantes para ellos hasta la fecha. De ahí el nerviosismo inicial, propiciado también por los problemas de sonido. Sin embargo, estos cuatro hijos de los ochenta –cuatro chavales normales, sin tatus, ni joyería excesiva ni bambas de edición limitada– se han ido creciendo según iban soltando las canciones que ocuparán su primer álbum “Esto Tenía Que Pasar” (en la calle dentro de dos semanas). El público, escaso pero tremendamente cálido con los artistas, no se ha movido en exceso a pesar de lo pegadizo de las bases. Es muy difícil dejar de prestar atención a esas letras tan llanas y a la vez tan reflexivas para concentrarte en tu psicomotricidad. Gente normal hablando de cosas normales con un ritmo, una filosofía y un humor anormal en el mejor de los sentidos. Mención de honor para el Puto Chen por estar a todo (MPC, micro, baile y labores de speaker) sin despeinarse. Para acabar, un tema de otra mujer que también nos hizo quererla mucho un viernes de Sónar 2010 al mediodía: BFlecha. Mónica Franco

Astrud + Col·lectiu Brossa (SonarHall)

Da exactamente igual en qué formato se nos presenten Manolo y Genís. Básicamente, porque sus hoygan les rendirán devoción hagan lo que hagan. Esta es la recompensa a más de una década en el Olimpo del pop costumbrista. Para esta ocasión (como vienen haciendo desde los últimos meses), a Astrud les acompañan esa orquesta de cámara del Col·lectiu Brossa que tienen el cometido de realzar su repertorio (incluso, el del incomprensiblemente ninguneado “Tú No Existes”). Rompiendo el guión habitual de sus últimos conciertos, abrieron fuego con los temas que, hasta la fecha, cerraban su repertorio ( “Esto Debería Acabarse Aquí” y “La Última”). A partir de este punto, Genís con sus juguetitos (no podía faltar un theremín) y Manolo haciendo aflorar la diva que lleva dentro desgranaron buena parte del cancionero revestido en “Lo Nuevo”. El público disfrutó, coreó sus canciones como si no hubiera un mañana (aunque el formato no permitiera tal licencia) e, instintivamente, se hizo llagas en las manos con ese mashup final del “Voglio Vederti Danzare” de Franco Battiato y “Hay Un Hombre En España” con el que se despidieron. Les adoramos. Y lo mejor de todo es que ellos lo saben. Sergio del Amo

oOoOO (SónarComplex)

De las tres puntas del triángulo de las Bermudas que proponen desde Tri Angle Records, quizá oOoOO sea la propuesta más witch house. Aunque no es bueno caer en reduccionismos con un tipo que sabe aunar con maestría el rap, el IDM y la onda balearic. La suya es una música de atmósfera saturada, una tormenta eléctrica en medio de un desierto oriental creando una neblina más temible que la de “Perdidos”. Con poquísima antelación, la organización del Sónar nos brindó una buena noticia: lo que en principio iba a ser un híbrido entre sesión y directo finalmente acabó siendo lo segundo. De hecho, fue uno de los primeros de Christopher Dexter Greenspan, que se subió al escenario acompañado por una chica que ofició de vocalista y que iba envuelta por un velo/red amarillo fluorescente. Por momentos pareció que estábamos escuchando a Beth Gibbons. Aunque interpretaron pronto “Burnout Eyess”, basaron su repertorio en material inédito, al que dieron mucho protagonismo vocal. Si los primeros minutos estuvieron dedicados al baile horizontal, el tramo final del concierto lo empezaron con bajos gordos –poderosa sonó “Hearts”–. Pero cuando la sala empezó a ponerse a tono finalizó el recital con el cronómetro parado en 30 minutos exactos. Fue breve pero dejaron buenas sensaciones pues los adelantos sonaron estimulantes. Álvaro García Montoliu

Katy B (SónarDôme / SónarLab)

El concepto interpretar música de club con instrumentos clásicos es siempre arriesgado, aunque no imposible. Y sólo me suele generar dos sensaciones distintas: o me parece una bazofia o me parece increíblemente guay. Pues Katy B ha conseguido que por primera vez me quede en algún punto intermedio (más cercano al bueno, todo sea dicho) entre esos dos extremos. A favor: calidad y cantidad de músicos sobre el escenario para captar todos los detalles de las producciones, la voz de ella –a pesar del trote de conciertos que lleva a sus espaldas– ha estado a la altura de lo esperado y las ganas y la energía sobre las tablas (ese MC / animador, ¡qué necesario!) han hecho que el ambiente verbenero que se vivía en el Dôme haya merecido la pena. Equilibrando la balanza en lo negativo está la falta de factor sorpresa; Katy hace el mismo speech en el mismo momento siempre. Si lo viste en Youtube antes, pierde credibilidad. Como pierden credibilidad unas letras que hablan de la rutina vital del joven clubber cuando te las cuentan en el centro de Barcelona a plena luz de la tarde bajo una carpa. El claustrofóbico desalojo del espacio no se lo tendremos en cuenta, por supuesto. MF

How To Dress Well (SónarComplex)

Asociado desde su aparición al movimiento witch house más por cuestiones coyunturales (publica en Tri Angle Records, casa de algunos de los artistas clave de esta nueva etiqueta) que musicales, How To Dress Well puso en funcionamiento su repertorio cargado de referencias al R&B y a un pop de baja fidelidad en la que la sensualidad volvió a compartir protagonismo con la oscuridad como en el directo de oOoOO. Tom Krell apareció en el escenario con tan solo un micro. No sabíamos muy bien de dónde procedían las bases, pero a todas luces parecían pregrabadas. Ante tamaña desilusión sólo nos quedó aferrarnos a su voz. El falsetto de “Ready For The World”, del que Justin Timberlake estaría orgulloso, supo embriagar al respetable. También intentó ganarse a los asistentes con sus palabras (muchos agradecimientos y una felicitación al movimiento 15-M). Pero sus escasas armas no bastaron. Mejor escuchar “Love Remains” en casa. AGM

Teebs

Aunque conozco el fanatismo ortodoxo de los fans de Teebs, jamás esperé encontrar el espacio del SonarDôme tan lleno en su actuación. Ahora me pregunto cuánto habrá influido en el aforo el tapón de la salida de Katy B. De cualquier manera, Mtendere Mandowa ha salido ovacionado del escenario, tras un ejercicio que nos ha inducido a todos en un estado de química emocional colectiva sólo interrumpida por aplausos arrancados en los momentos de clímax. Los primeros efectos de una leve insolación han ayudado a que nos dejáramos guiar todos por los movimientos del productor, hipnotizantes y sirviendo de batuta a cualquier baile más allá de las vallas. Más que bailes, balanceo corporal para acompañar la voluptuosidad rítmica y las texturas exuberantes de los temas de Mandowa. Momentazos de abstracción total cazando al vuelo ese golpe a destiempo que te descoloca. Pero que acaba marcándote el siguiente patrón rítmico capaz de hipnotizarte de nuevo. Seguramente te haya pasado si has visto a Flying Lotus en directo. Pues con Teebs también pasa, y eso es algo de agradecer, además de un piropo cojonudo. MF

Hauschka (SonarHall)

Erik Satie ya probó suerte, pero si alguien sentó cátedra en materia de pianos preparados (es decir, la estratégica colocación de objetos entre las cuerdas de un piano) ese fue John Cage. Al menos, hasta ahora. Volker Bertelmann se ha apoderado de este postulado llevándolo a los tiempos que corren. Faltaba una cámara que proyectara las entrañas de su piano (desde la primera fila sólo se vislumbraba un par de baquetas incrustadas), aunque el gran peso de la mutación sonora de su querido instrumento se debía a un controlador de efectos. Acompañado de un percusionista, Bertelmann conjugó técnica y tecnología para escupir beats helados, metálicos y sensoriales desde su piano. ¿Magia? Probablemente. Pero lo cierto es que su propuesta (un híbrido entre Sigur Rós y el Apparat más ambiental) resultó una gran sorpresa para aquellos que no quisieron sentirse como una lata de sardinas en Four Tet. SdA

Four Tet (SónarVillage)

No exageramos cuando decimos que a Four Tet la vida la sonríe, que llega a este Sónar en el mejor estado de forma. Es íntimo amigo de Thom Yorke y una de las pocas personas que ha podido colaborar en el estudio con Burial (y no una, sino dos veces). Casi nada para un londinense que, de todos modos, lleva más de una década de dilatada carrera discográfica. Tras empezar con un tema inédito, la gente celebró los primeros compases de “Love Cry” y entró en éxtasis cuando Kieran Hebden soltó el bombo. Exactamente lo que los cuerpos anhelaban a esa hora de la tarde. El londinense se recreó en ella a sabiendas de que ésta es su gran joya, trasteando con los filtros. A la postre resultó ser la única canción que tocó del soberbio “There Is Love In You”. Prolongó el buenrollismo en el SónarVillage con “Pinnacles”, de su split con Caribou. Mucho material nuevo 4x4 que remató al final con una pieza acelerada a unos 170 BPMs que recordó por momentos al Aphex Twin más accesible. Buen presagio para lo que tenía que ocurrir horas más tarde en la Fira Gran Via (M2). AGM

Cyclo (SónarClub)

Vaya comienzo para la noche. No repartieron la tunda que Aphex Twin, pero lo de Cyclo fue una barbaridad: Ryoji Ikeda y Alva Noto con el escenario grande para ellos solos, vacío excepto las primeras filas –fanáticos del techno abstruso post-digital o, muy probablemente, fans a muerte de The Human League–, un soundsystem perfecto y un ejercicio de deconstrucción que hace que todavía se me agiten las tripas. Todos los matices de su discurso –agudos, glitches, frecuencias graves, bombos sacados de pulsos secos– se percibieron con una nitidez asombrosa, y la pareja de Raster-Noton logró algo que no creíamos posible: evolucionar y mejorar el discurso de los últimos Pan Sonic. Y escuchar un concierto tan complejo en un lugar tan grande y en un contexto de club no tiene precio, oigan. Mario G. Sinde

The Human League (SónarClub)

Cada año el festival invita al SonarClub a un grupo que acreciente la media de edad del público. El pasado año Bryan Ferry lució botox junto a sus Roxy Music y, esta vez, el turno era para ese divo mundano (que no para de pasearse de lado a lado del escenario) llamado Philip Oakey. The Human League, pese a contar con un más que digno nuevo álbum, “Credo”, aprovechó la ocasión para demostrar (nuevamente) por qué son unos entes intocables del synth pop atemporal. Con contadas referencias al nuevo repertorio (cayeron “Never Let Me Go”, “Egomaniac” y “Night People”), los británicos siguen siendo unos putos amos aunque su puesta en escena oliera a naftalina. ¿Qué margen de error existe en un concierto en el que suenan “Tell Me When”, “The Sound of The Crowd” o “The Lebanon” en los primeros minutos? Ya pueden imaginarse la respuesta. Sonó lo que tenía que sonar (desde “Empire State Human” pasando por la siempre aclamada “Don’t You Want Me” o el cierre de “Together In Electric Dreams”), pero si nos tenemos que quedarnos con algo es con Susan Ann Sulley (ella baila por libre como reinona que es) y la siempre a reivindicar Joanne Catherall (que tanto podría ejercer como corista de Camela como aparecer en un capítulo de “Princesas de Barrio”). Me lo pasé como un crio y me quité dos quilos de encima durante “Love Action (I Believe In Love)”. ¿Se puede pedir algo más? SdA

Cut Copy (SónarLab)

Esta edición del Sónar nos dio la posibilidad de comparar cómo se hacía el pop electrónico en sus orígenes con la actuación de The Human League y cómo lo reviven ahora. Cut Copy, el gran nombre del sonido Melbourne, tenía que acabar estando un día u otro en este festival. Y por fin los tuvimos, quizá en su mejor momento, presentando “Zonoscope”, la reválida de su celebradísimo “In Ghost Colours”. Aunque el disco no es tan inmediato como su predecesor tiraron por lo fácil y apostaron por interpretar las canciones más accesibles. Es decir, ni rastro de esa epopeya cósmica de quince minutos que es “Sun God” y que sí suelen tocar en salas. Así, el concierto devino en una suerte de greatest hits en el que no hubo ningún momento de descanso salvo por la inocente “Saturdays” de su marginado debut. La fleetwoodmaciana “Take Me Over”, “Pharaohs & Pyramids” y “Need You Know” se mezclaron con la incombustible “Hearts On Fire” (prácticamente el único momento en el que la guitarra ganó algo de protagonismo), “Out There In The Ice” y “Lights & Music”. Por supuesto, todo esto fue suficiente para contentar al joven público, eufórico y saltarín, que se agolpó en el SónarLab. AGM

Trentemoller (SónarPub)

Trentemoller mueve masas, pero por la programación de Sónar había pasado de tapadillo. Será porque “Into The Great Wild Yonder” no es un disco tan referencial como “The Last Resort” y ya no viene acompañado de una ristra de elogios. Pero el danés tiene un directo poderoso, con una banda acompactada y enérgica que, por momentos, recordaba a lo que harían LCD Soundsystem si se reconvirtieran en un grupo de versiones de James Holden. Había algunos rockismos, con Trentemoller dando caña a los teclados y guitarras en el escenario –que sirvieron para afilar “Silver Surfer, Ghost Rider Go!!!”, su tema más surf–, pero cuando se bajaban las luces, las tablas se teñían de azul, en vez de personas había sombras y sonaban los pasajes más electrónicos tipo “Take Me Into Your Skin”, entonces era como para ponerse de rodillas y besar el suelo que pisaba. MGS

Annie (SonarCar)

De candidata a mamarracha escandinava a wannabe. Annie ha jugado sus cartas peor que Uffie (que ya es decir). Sin embargo, la noruega (guapa a rabiar) aterrizó en el festival no para presentar su “Don’t Stop”, sino para ejercer de pinchadiscos para aquella masa a la que le da pereza Cut Copy o simplemente hacía tiempo hasta la aparición de M.I.A. No recurrió al petardeo (aunque uno es lo que esperaba de ella) ni al recurso fácil de pinchar algunos de sus mejores temas (hubiéramos sacado nuestras garras por “Anthonio” o “Songs Me Remind Of You”). Annie se dejó llevar por las bases houseras, el bombo easy-listening y algún que otro remix pseudo mainstream (por ejemplo, el “Hands” de The Ting Tings). Torpona a la hora de enlazar los temas (es lo que tiene no ponerse la crema Neutrogena), cumplió con su cometido de caldear el ambiente en ese bizarro SonarCar que viene de paso para encasquetarse una golosa crêpe. Lo mejor, de calle, fue esa frase lapidaria que un amigo me soltó durante la sesión: “Noruega es la nueva Suecia”. Si quieren saber a qué viene esto mejor pregúnteselo a él. SdA

BBC Radio 1 presents (SónarLab)

Benji B encendía la maquinaria con una buen aforo y ambiente de distensión en el SonarLab. El sustituto de la Hobbs hizo un repaso sin barreras genéricas de los grandes temas que han pasado por su espacio radiofónico en el último año. A la postre, 45 minutos de “hits” de 2011 en materia de música de bajos. ¿Fácil? Mucho. ¿Eficaz? También. Con “Out In The Streets VIP” como traca final le pasaba el testigo a Ramadanman aka Pearson Sound. Tal y como se ponía al frente de la mesa, el zumbido de los bajos empezó a atronar rozando el dolor físico. Sonaron temas propios con sus diferentes alias, inéditos como la remezcla de “Oh My Days” de Auntie Flo y cosas de sus afines y cercanos, por ejemplo Untold. Con la corrección técnica de David Kennedy y su genial conexión con el público, el primer tramo de la noche se cerraba superando con creces las expectativas.

Katy B servía de bisagra con la segunda mitad de la velada. Nuestra diva del underground calcó el directo de la tarde con una única diferencia resaltable: la presencia de Ms Dynamite sobre el escenario en “Lights On”. La otra responsable de la noche en nombre de la radio británica era Annie Mac, que tomaba el micro y los platos con el público todavía animado tras el jolgorio de Katy B. Aunque no sigas el programa de Mac, puedes entrever que la locutora tiene tragaderas diferentes a Benji B para asimilar la actualidad musical. Pero jamás imaginarías que, tras los platos, te fuera a salir con una retahíla de progressive house de nuevo cuño con sobredosis de silbatos y vuvucelas. Creo que confundío Barcelona con Ibiza o se dejó llevar de más. Mi consuelo en ese momento fue la llegada de Redlight, que paseó buena parte de su material propio aprovechando la ocasión. Mantuvo el ánimo arriba y no se dejó ninguno de sus géneros fetiche: bassline, grime y UK funky. Todos perdimos el culo para estar en las primeras filas con “What You Talking About?” y Ms Dynamite, con la que Redlight también presentó un single compartido todavía inédito. La cosa había mejorado musicalmente pero el volumen llevaba mucho tiempo siendo excesivo. Toddla T acabó con la tolerancia a los decibelios de la minoría sobria, pero su repertorio más bombástico y comercial contó con buena acogida por el resto de los presentes. MF

M.I.A. (SonarClub)

Nos temíamos lo peor. La aguja del reloj corría y la diva tercermundista no hacía acto de presencia. ¿Cabreo de última hora? ¿Le habían dejado un ejemplar del New York Times en el camerino? Con casi media hora de retraso M.I.A hizo acto de presencia y como buena torera fue a matar. Con toda su chulería poligonera se sacó de encima a la primera de cambio “Sunshowers”, “Galang”, “Bucky Done Gun”, “BirdFlu” y “Boyz”. Hasta sus haters (agolpados en las primeras filas para lanzarle escupos si la ocasión lo merecía), ante tal bombardeo de hits, tuvieron que cerrar sus bocas y dejarse llevar. Empapados de sudor y deshidratados cayó “Paper Planes”, pero lo bueno fue cuando el despiporre se apoderó del respetable y algunos suertudos, invitados por ella misma, subieron al escenario para hacer el cabra durante la demoledora “Meds And Feds” y “Born Free”. Sin necesidad de cantar en todo momento (perreando en el escenario con sus movimientos de glúteos ya se vale), M.I.A. convirtió el SonarClub en una orgía de baile y beats machacones del que tardaremos tiempo en recuperarnos. Pese a salir cuando le salió del higo, sin duda, se fue de Barcelona por la puerta grande. SdA

Aphex Twin (SónarPub)

Si pudiese hablar con mi yo de 2007 en cuanto saliese el tema de la música, seguramente lo que le diría es que en estos tiempos Aphex Twin nos visita a razón de una vez al año en Barcelona. Él seguro que no se lo creería pero yo podría fanfarronear bien a gusto de tener tan a tiro una estrella que antaño era tan esquiva. Ante esta actuación la pregunta clave es: ¿qué faceta mostraría el bueno de Richard? Pues bien, empezó con ritmos rotos salpicados por una 303, caldeó la atmósfera, el acid ganó terreno (sonó el clásico “Jesus Loves The Acid” de Ecstasy Club, una de las pocas piezas reconocibles que pinchó), viró hacia el techno y desembocó en un frenético hardcore de tintes rave en el que se escucharon hasta silbatos. Maestro entre los maestros. El indiscutible rey de la electrónica. Mención aparte merecieron unos visuales interactivos en los que él se dio el protagonismo justo mostrando su cara superpuesta en los cuerpos de mujeres muy a lo “Windowlicker” y sometiendo su silueta a una composición 3D. Pero los grandes protagonistas fueron los asistentes a quienes se les hicieron termografías y demás virguerías audiovisuales. Sus caras de felicidad dieron buena muestra de lo que aconteció. AGM

Die Antwoord (SónarPub)

Hay que tomárselos a broma para que acaben funcionando en serio. Die Antwoord me parecen tan cartoon que la ficción se vuelve la realidad y disfrutas de sus personajes. Por ejemplo, Yo-Landi no sería ella si no se estuviera metiendo las bragas por el chocho y el culo en todo momento. Y Ninja, candidato a ser el campeón de belleza esquelética en un concurso organizado en un presidio, tiene una lengua que escupe palabras feas como si fuera una metralleta, un flow apocalíptico y una presencia escénica imponente. O sea, que Die Antwoord son en broma, pero es una broma estudiada y que funciona a la perfección, con sus aportes de world music, hip hop taleguero y detalles de mal rollo como esa proyección de Casper el fantasma con una polla de medio metro y la retahíla de hits: “Enter The Ninja”, “Rich Bitch”… Por si fuera poco, sample de Enya y Ninja vistiendo sus ya míticos calzoncillos de Pink Floyd, esos que permiten tanta elasticidad y movimientos en molinillo del miembro viril. MGS

Sónar, sábado. Un día para flotar en nubes de gas y tener ataques epiléticos

Se acabó. Sónar ha cerrado su edición número 18 con éxito de público –unas 79.000 personas contando el sold out del concierto de Ryuichi Sakamoto y Alva Noto, esta noche, en el Teatre Grec– y un balance artístico en el que han sucedido cosas que recordaremos por los siglos. Esto es lo auténticamente bueno: cuando la retina y el oído quedan impresionados por shocks estéticos inesperados. Antes de empezar a pensar en la edición del año que viene, saldamos cuentas con Sónar 2011 repasando su espectacular jornada de ayer.

David Rodigan (SónarDôme)

Vergüenza os debería de dar quejaros de cansacio hoy si, al menos, habéis pillado la cama y sois menores de 35 años. David Rodigan se ha subido al escenario de reenganche. 59 años, olé sus huevos. Y no sólo eso, es que se ha dejado la vida durante una hora y media. Eso no ha sido un set de reggae, dub y los géneros primos hermanos. Ha sido la enciclopedia básica auditiva del género jamaicano y descendencia hasta nuestros días, guiada y comentada por el locutor de radio. Desde los precursores y clásicos (King Tubby, Augustus Pablo, Skatalites y el cierre con hat-trick de Marley) hasta los nuevos talentos que caen en su gracia (guiño al público italiano con piropos a Alborosie) y las últimas versiones de la cepa dub. Sin ningún tipo de complejos ha dejado caer Breakage (cuando ha llegado el jungle se ha instaurado la locura), Caspa, Major Lazer o Shaggy. Ha bailado como el que más, ha cotorreado como si estuviera en las ondas y ha dado una lección de vitalidad y pasión por la música. Por todo esto se ha llevado una ovación propia del Liceu, quizás la más larga y sentida de lo que llevamos de festival. La leyenda ratifica su estatus. Mónica Franco

Gilles Peterson (SónarVillage)

Volvió, puso el SonarVillage patas arriba y (como era de esperar) triunfó. Con la digestión aún haciendo de las suyas, es digna de admirar la capacidad que la gente tiene de dislocarse bailando a esas horas. Con la cuenta atrás para que todo pasara a ser el sueño de una tarde (casi) de verano, Gilles Peterson escavó como nadie entre sus exquisitos vinilos. Nos amenazó vía Twitter con ponerse una camiseta del Arsenal de Cesc Fàbregas, pero aquello se quedó en agua de borrajas. El gurú de BBC Radio 1 se marcó una sesión ecléctica en la que cupo de todo. House soleado para caldear el ambiente, algún que otro deje spaguetti western e, incluso, salsa y bachata. Como se esperaba, se tomó la licencia de rendir tributo a Gil Scott-Heron y, de paso, encasquetarnos un flamante remix del “Rolling In The Deep” de Adele o el “In Your Hands” de Charlie Winston. ¿Existe mejor forma de afrontar el día? Sergio del Amo

Global Communication (SónarHall)

Ayer comentábamos lo afortunados que éramos por haber tenido una cita anual con Aphex Twin desde 2009. Pues bien, en la última jornada del Sónar de Día algunos pudimos presenciar uno de los conciertos más importantes de los últimos años en cuanto a electrónica se refiere. Mientras muchos deshojamos la margarita para ver cuándo saldrán de la cueva Burial y Boards of Canada, no nos dimos cuenta de que nos visitaban Global Communication, grupo clave del ambient, que además, tocaría “76:14”, quizá uno de los tres discos más importantes del género. Tom Middleton y Mark Pritchard salieron al escenario tapados por una pantallas de lona en las que se proyectaron unos visuales espectaculares y en cuyo primer tramo la imaginería de la ciencia ficción tuvo mucho protagonismo. La expectación, que era máxima, se podía medir por la cantidad de brazos alzados con cámaras y móviles para capturar el acontecimiento. Uno de los mejores momentos de este recital llegó cuando empezó a sonar el reloj de “14:31”. Piel de gallina. Literalmente. No se quedó corta “8:07” y sus samples del “Love On A Real Train” de Tangerine Dream. Cuando pensábamos que repasarían de cabo a rabo el LP, pararon, salieron para saludar al público y se volvieron a esconder detrás de las pantallas para deleitarnos con dos bises inesperados: su clásico deep house “The Way” y la remezcla que hicieron a Lamb de “Gorecki”. Como bien dicen en “0:54”, “comunicación global, la expresión emocional comunicada por medio del sonido”. Mucha emoción. Álvaro García Montoliu

Downliners Sekt (SónarComplex)

Downliners Sekt

El revuelo que ha despertado el dúo de Disboot en el extranjero se ha evidenciado en el público del Complex. No se ha llenado del todo, pero ahí estaba Joe Muggs en primera fila para corroborar que existía cierta expectación. Downliners Sekt no han defraudado gracias a un directo que parecía muy estudiado, teniendo en cuenta la coyuntura de la actuación y han conseguido conducir al oyente por las diferentes sensibilidades de su música. El primer tramo del live ha sido el más oscuro, caótico y denso. Para los novatos, posiblemente el menos digerible pero el más disfrutable si conseguías dejarte llevar. Samples vocales sensuales han dado un poco de tregua a tanta tensión generada y han hecho de avanzadilla para la parte final del set y también la más rítmica, que ha arrancado el virus del baile en muchos de los presentes. Perfeccionistas, serios y detallistas, lo que también significa que han estado algo distantes. Es el único reproche que se les puede hacer. MF Illum Sphere (SónarDôme)

Illum Sphere El mancuniano Ryan Hunn (aka Illum Sphere) es uno de los mayores agitadores nocturnos de la escena bass. Aunque en algún que otro momento se ha colgado la guitarra sobre el pecho, ayer exportó al festival parte de esas fiestas Hoya:Hoya que él mismo organiza. A saber, su sesión mamó tanto de la IDM como del post-dubstep invertebrado con el genoma alterado y las justas líneas vocales hip hop. Marcando la batuta del futuro (y elevando los bajos para que nuestros corazones se encontraran al borde de la explosión cósmica), el goteo de gente paulatinamente se fue disipando ante la llegada, minutos después, de Apparat. A pesar de ello, Illum Sphere demostró que tiene la garra suficiente para empacharnos de sorpresas durante mucho tiempo. SdA Apparat Band (SónarHall)

Apparat Sascha Ring está harto de la soledad de los platos, las pistas de baile y la gente que sólo acude a las discotecas para acabar con la boca desencajada y follar con el primer ser viviente que se encuentre a su paso. Por esta razón ha decidido volver a amarrarse a una guitarra y luchar con los técnicos durante las pruebas de sonido. Esta pérdida de fe coincide con su nueva aventura bajo el protectorado de Mute que ya nos dejó entrever hace unos meses en "Ash / Black Veil", el adelanto de ese álbum que todo hace pensar que hasta otoño no podremos catar. El nuevo Apparat, en formato de banda (guitarra, percusión y teclados), rinde homenaje a los líderes con ojos vagos más célebres de los últimos años: Radiohead y Sigur Rós. Sí, como lo leen. Ring (valiéndose de los falsetes de Jónsi cuando la ocasión lo merece) ha decidido tejer un pop-rock sensorial (que no exclusivamente ambiental) cuyo máximo cometido es ponernos sensiblones. Durante el show (que colapsó la entrada al escenario minutos antes de que despegara) se fue desgranando buena parte de este nuevo material (cogimos al vuelo el título de “Some Of Love”), y lo único que podemos decir es que nos convenció por completo aun llevando pocos conciertos a sus espaldas. Si a esto le sumamos que en pleno trance pudieron oírse “Arcadia”, “Sayulita” y un recuerdo a Moderat con “Rusty Nails”, podemos decir con la boca bien grande que el nuevo Apparat nos gusta igual (o incluso más) que el de antes. SdA Shangaan Electro (SónarVillage)

Shangaan Electro Y, por fin, ese momento tan surrealista como culturalmente ajeno que nos ofrece la organización de Sónar de unos años para aquí. Memorable fue la actuación de Omar Souleyman y su pop sirio de gasolinera y memorable ha sido el paso de Shangaan Electro por el Village. Obviamente, interpretar música tribal con escasez tecnológica y percusión MIDI no da para mucho en un escenario. Les ha bastado con cuatro bailarines vocalistas y un maestro de ceremonias que se encargaba de darle al play y de presentar las canciones por el número de visitas que tenían en Youtube (detalle impagable, por cierto). En realidad, el resultado musical acaba pasando desapercibido puesto que el verdadero protagonista del Shangaan Electro es el baile. Y así ha sido en el Village, tanto arriba como abajo del escenario. La destreza, velocidad, complejidad y surrealismo de los africanos encima de las tablas han acaparado todo el clamor del público. Pero lo realmente mágico no es que esta gente se mueva rítmicamente a esas velocidades, sino que miles de personas pierdan la vergüenza, la dignidad y las formas intentado imitarlas. Y la cofradía de la camiseta imperio y los tatus tribales aplaudiendo como si de Chus y Ceballos se tratara. Estoy deseando ver los vídeos de Youtube. MF

Tiger & Woods (SónarDôme)

Los setenta siguen más vivos que nunca, las bolas de espejos vuelven a ser el atrezzo más demandado y el groove es lo único capaz de ponernos palotes a esas horas en las que las piernas nos piden permiso para seguir caminando (llámese trasnocheo laboral). El dúo Tiger & Woods, a cuatro manos, nos presentaron ese reciente “Through The Green” que funciona como batiburrillo de los temas que les empezaron a señalar como unos de los mayores revitalizadores de la lumínica disco music (y, ya de paso, el house primigenio), con una propuesta en la que resulta prácticamente imposible mantenerse estático (sobre todo, gracias a algunas de sus gemas como “Love In Cambodgia”, autoeditadas en Editainment). Si Tiger Woods se hubiera dejado caer por allí se hubiera puesto más salido que el canto de una mesa. Tras los daneses, llegó el momento de tomar fuerzas y seguir la fiesta bajo las estrellas. SdA

Hype Williams (SónarComplex)

Hype Williams eran una de las grandes incógnitas de este Sónar. En teoría, detrás de este nombre se esconden Inga Copeland y Roy Blunt. A la primera sí que se la pudo ver (cargó con casi todo el protagonismo vocal), mientras que el segundo suponemos que era el tipo que iba camuflado con una máscara de aspecto tétrico. Empezó el directo echando chorros de whisky sobre la pista para luego colocarse tras las máquinas. Un tercer tipo, con la camiseta del grupo y encapuchado con un pañuelo con el dibujo de una hierba de marihuana, se dedicó a hacer jogging durante los primeros cinco minutos. Completaron la desconcertante escenografía con una pancarta de Haile Selassie I, icono de la cultura rastafari, y unos flashes aturdidores. Prometía ser una experiencia ultrasensorial y así lo fue. Su música dilataba pupilas y entraba por nuestros cuerpos para hacernos segregar endorfinas. Parecían por momentos querer reinterpretar el “Selected Ambient Works” en clave contemporánea. En los 30 minutos sólo se pudo reconocer “Dragon Stout”, “Your Girl Smells Cheng When She Wears Dior” y el cierre, “Blue Dream”. El resto fue material inédito y si algo de lo que sonó se incluirá en el futuro EP para Hyperdub, os avisamos ya mismo, corred a reservarlo a vuestra tienda de confianza. Este dúo demostró con creces por qué son uno de los grupos a seguir de la actual escena electrónica. AGM

Chris Cunningham (SónarClub)

Otra actuación imprescindible tanto por la calidad artística que atesora Chris Cunningham como por lo poco que se prodiga en los escenarios. Lo que ofreció fue música suya y de otros, acompañado, cómo no, por unos visuales de escándalo. Los videoclips de “Only You” de Portishead o “Come To Daddy” de Aphex Twin son obras maestras, pero lo que ahí se vio no se quedaba atrás. Siempre con la idea del miedo como leitmotiv, el productor fue soltando imágenes escalofriantes, como la de una niña estirada en una cama a quien se le desfiguraba la cara y acababa abriéndosele el pecho. Pero el mejor ejemplo de cómo funcionó este recital fue “Flex”, en el que se vio en las pantallas a un hombre y una mujer desnudos dándose de hostias al ritmo de la brutal “Elephant Song” de Richard D. James. Nadie bailaba, todos estaban embobados ante las pantallas. Recuperó, además, alguna de sus obras audiovisuales, como el legendario spot de la niña de PlayStation, “Rubber Johnny” y la celebrada remezcla de “NY Is Killing Me” del recientemente fallecido Gil-Scott Heron. Fue esta una actuación incómoda en el mejor sentido de la palabra. ¿Apartar o no lo vista? Si anoche tuvieron pesadillas, ya saben a quién echarle la culpa. AGM

Yelle (SónarLab)

La otrora reina del efímero tecktonik y del flúor ahora convertida en diva del electro-pop, Yelle, apareció en el escenario con su vestimenta habitual: unas mallas rojas de estampado de leopardo. Su maquinaria de baile estaba más que engrasada y tocó sudar en su concierto. Tiró de su inacabable carisma y se dejó la piel a base de saltar, levantar las piernas, recorrer el escenario de un lado a otro, golpear la batería, animar al público y asilvestrarse en “Safari Disco Club”. Fue repasando muchas de las canciones de su nuevo disco, como una “Comme Un Enfant” que, pese a no tener ni un año de vida, sonó a himno. Sin apenas tiempo para parar a resoplar, atacó con la arrasadora “Je Veux Te Voir”, una pieza ideal para los que querían perder unos kilos y que ella misma se encargó de alargar para que el baile no tuviese fin. Como no podía ser de otra manera, terminó con el tema que la puso en el ojo del huracán, “A Cause Des Garçons”. No le hizo falta demasiada pompa para que su actuación fuese todo un espectáculo pop, y eso es algo digno de elogio. AGM

Janelle Monáe (SónarPub)

No es que haya nacido para ser una estrella, sino que lo es. Janelle Monáe volvió a nuestro país pocos meses después de debutar en la barcelonesa sala Apolo, sin variar el guión, y pidiendo a gritos que la próxima vez la dejen actuar en ese SonarClub que a más de uno se le queda grande. Con un espectáculo teatral y recauchutado de clase se mire por donde se mire, la estadounidense y su excelente banda (que incluye dos bailarinas, un cuarteto de cuerda y un dúo de agitadores trompeteros, entre otros) nos hicieron volver a creer en esos conciertos-espectáculo que son una brisa de aire fresco para el show business. Empalmando “Dance Or Die” y “Faster”, desde el primer minuto lo dio todo bailando y transmitiéndonos un buen rollo con un personaje animado que es digno de agradecer en estos tiempos que corren en los que muchas aspirantes a diva se descuidan traer el trabajo hecho de casa. Lejos de contentarse repasando los hits de su “The ArchAndroid”, la menuda Monáe con el tupé enfocando a los astros y acompañada de su guitarrista nos cantó a pelo aquel “Smile” de su primer EP para dejar bien claro que ella es la “voz” del festival. Y, por si no hubieran motivos suficientes para entronizarla, entonó el “I Want You Back” de los Jackson 5 provocando el delirio colectivo. Michael estaría orgulloso de ver con sus propios ojos que el arte sigue circulando por las venas de algunas escogidas a hacer historia. SdA

Underworld (SónarClub)

No se anduvieron con tonterías Underworld en su retorno al Sónar. Empezaron con “Rez / Cowgirl”. Primera en la frente y pista de por dónde iban a ir los tiros. Pese a que venían a presentar el discretamente acogido “Barking”, desempolvaron muchas de las joyas que les han hecho ser una de las bandas de electrónica de masas más grande del planeta. Con todo, la soberbia “Always Loved A Film” fue acogida con sorprendente júbilo por parte de los asistentes. Maestros como son a la hora de estructurar las canciones, “Between Stars” tuvo un tibio comienzo, pero su crescendo terminó siendo coreado. El alto volumen de “Dark Train” provocó las mismas convulsiones en el público que sufría Ewan McGregor en la escena de “Trainspotting” en la cual sonaba el tema. Karl Hyde ejerció de indiscutible maestro de ceremonias, de showman total. Proyectó un foco hacia la gente; en “Pearl’s Girl” se puso detrás de una pantalla de tela para ejercer de improvisado gogó; practicó constantemente los mismos pases de baile de toda la vida; y jugueteó enfocándose la cara con una cámara en “King Of Snake”. Dominó la escena como una gran estrella. Y entonces llegó el momento esperado por todo: sonó “Born Slippy” y millares de brazos se levantaron. El fin de fiesta soñado. ¿Su mejor momento desde que son un dúo? Muy probablemente. AGM

Africa HiTech (SónarPub)

Si me dan a elegir entre unos mitos como Underworld y otros emblemas como Pritchard y Spacek, lo tengo muy claro, me quedo con Africa HiTech. Pero los que piensan como yo no deben abundar, al menos por lo poco concurrido del SónarPub. Sin embargo, esa pequeña multitud estuvo entregada en todo momento. Nada de dispersarse, todos bien cerca del retumbar de las PAs. El objetivo primordial era deleitarse una vez más con “93 Million Miles”, pero esta vez en formato directo; también era lo que cabía esperar si se tiene en cuenta su reciente publicación. Un par de platos, un mixer, una controladora y la voz de Steve Spacek convirtieron el directo en una explosiva mezcla de material propio y ajeno, siempre con abundancia de graves y temperamento vanguardista. Grime, jungle y beats perlados por los punteos de sinte de uno y los rewinds del otro. Excepcionalmente original, increíblemente bailable y hasta demasiado arrollador si quieres aguantar el resto de noche. MF

Buraka Som Sistema (SónarPub)

Los portugueses Buraka Som Sistema pueden presumir de formar parte del subconsciente colectivo del festival. La culpa la tiene esa actuación en el Village cuando apenas eran conocidos y en la que pusieron patas arriba el lugar. Entre aquello y la actuación de esta noche han pasado un disco de debut brillante y la entrada al salón de la fama de la electrónica mundial. Este despegue pasa factura. Los portugueses siguen usando dos baterías y un DJ, siguen siendo divertidísimos y entretenidos sobre el escenario (un once sobre diez en desparpajo, como siempre), cualquier tema de “Black Diamond” vuelve a sonar y hace que la gente desvaríe. Pero tienen la extraña necesidad de magnificar todavía más sus canciones cuando se trata de un directo, a base de duplicar y triplicar las percusiones y las baterías. Y este apego por el repiqueteo de cajas parece ser la norma en sus temas más recientes. Peligro, eso se parece demasiado a Safri Duo. Y Safri Duo no mola nada. MF

Magnetic Man (SónarClub)

El dubstep para las masas se abrió paso en el escenario principal. Aunque hay que tener un aspecto en cuenta: Magnetic Man son unas estrellas en Inglaterra mientras en España son únicamente los autores de “I Need Air”. Esto viene a cuento de que su debut en nuestro país no provocó que el populacho acudiera a la cita como borregos. Pese a ello, los que sí que fuimos nos esperábamos mucho más de ese tridente que, en frío, ha sufrido los estragos de la sobrevaloración. No ayudó mucho que digamos ver como un imitador de Zach de la Rocha se empeñaba en animar al público cada diez segundos. Alguien debería decirle a Benga, Skream y Artwork que los bufones que piden al público elevar sus mecheros en “Flying Into Tokyo” están de más mientras ellos hacen de las suyas con los controles del laptop y el MIDI revistiendo su primer álbum. Cuando un hooligan te estropea las canciones y te jode oír en condiciones la voz pregrabada de John Legend o Ms Dynamite (no, ni siquiera Katy B lució melenazo sobre el escenario) uno se cabrea, y mucho. Pero dejando de lado esta queja personal, hay que ser consecuentes con que Magnetic Man han dado a muchos la oportunidad de abrirse camino en ese género (a priori, para minorías) que, un buen día, abandonó su estatus underground para izarse en la estela de lo overground. SdA

Numbers Showcase (SónarLab)

Abandonaba Buraka antes del final con la intención de ver a Redinho y, si me descuido, no llego ni a Spencer. El delay de las actuaciones del SonarPub dejó el aforo de Numbers en un agradable lleno pero muy espaciado, perfecto para el baile arranque. Y fue lo que hice con el último tramo de Spencer, pero sin sobresaltos. El coronel del sello tiró de era raver y nervio, algo que se está convirtiendo en demasiado común entre los nuevos DJs de la zona británica. Le tocó el turno a Deadboy –y le pudimos ver la cara; otro enigma desvelado–, que apareció vistiendo camiseta / luciendo homenaje a la diva R&Bass por excelencia: Cassie. La elección de camiseta fue tan buena como la selección de temas. Me habían dicho que el chico muerto no sabía mezclar; que incluso él lo reconocía en entrevistas. Se ha debido espabilar de lo lindo, porque ha estado pletórico combinando house, 2step, bassline y su nuevo material para el sello protagonista de la noche. Jassie Ware subía al escenario. Duró tan sólo dos temas ahí arriba (uno de ellos con el micro apagado el primer minuto), no sabemos si por problemas con el horario o por la ansiedad que estaba provocando la llegada de Jackmaster. Saber qué había preparado para la ocasión el capo de la marca y poder vivirlo para luego rememorarlo durante un año era objetivo común del público. Resumiendo: Jack ha tocado fondo por arriba, ha visto el cielo de cerca, ha llegado a unos niveles de originalidad, técnica y background infinito de temas difícilmente superables. De grime a hip hop vendepolitonos y de ahí a juke exacerbado en tres mezclas limpias (y es sólo un ejemplo). Sintetizando al máximo: qué cabrón. Cerró la velada de Numbers Lory B con regustillo globero de ácido estructurado, a veces tan simétrico e hipnotizante que parecía de Minus. Fue el toque anecdótico de la noche en la que el mejor sello del año comandado por el mejor DJ del año pasaba a formar parte de la historia del Sónar. MF

Paul Kalkbrenner (SónarPub)

Hay veces que el mundo de la música es caprichoso. Paul Kalkbrenner lleva más de una década produciendo álbumes impecables ( “Zeit”) y EPs soberbios ( “Steinbeisser” o “Tatü-Tata”, por citar a algunos). Pero no ha sido hasta su aparición en “Berlin Calling”, esa especie de “Trainspotting” a la berlinesa, y el 12” junto a su hermano Fritz, “Sky And Sand”, cuando de verdad el gran público le ha hecho caso y los grandes festivales se lo han disputado. Este año, sin más, se paseará por Pukkelpop, Melt!, Bestival y, claro, Sónar. Con todo, está claro que él había nacido para ser una estrella, un líder de masas, porque parece que esté más cómodo ante 20.000 personas que ante 2.000, como sucedió anoche. Los asistentes le recibieron como un verdadero héroe y es que si les dio un techno sin demasiados quebraderos de cabeza y, como ya es habitual en él, con adornos melódicos que acercaban su sonido al trance, tenía el cielo ganado. Y si quedaba algún género de duda sobre su certero directo, ahí estaban los chicos de Pfadfinderei para asombrarnos una noche más con sus visuales. Sólo le faltó ponerse sus inseparables maxigafas y sus típicas camisetas de fútbol para tener al Kalkbrenner de toda la vida. AGM

PLayGround es media partner de Sónar Sónar ha completado su edición número 18 con una nota altísima: 79.000 espectadores, alto balance artístico, conciertos y DJs para el recuerdo y muy buen rollo. Así lo vimos y así te lo contamos.

Fotografías de Tana Latorre , Sergio Mendoza, Maxime Dodinet, Silvia López, Juan Sala y Oscar García.

Sónar sábado: 79.000 personas, éxito total, y momentos impagables que nos llevaremos a la tumba como los shows de Chris Cunningham, Global Communication y Hype Williams. ¿Ha valido la pena? Claro que sí.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video

cerrar
cerrar