Reportajes

Sónar 2012: la crónica del sábado

New Order, The Roots, Hot Chip y Metronomy en la recta final de un festival que ha batido todos sus récords

Sónar ha culminado su edición más exitosa en 19 años de historia, con cerca de 100.000 asistentes en tres días. Pero también ha sido un éxito artístico. Repasamos el último día, en el que dominaron los escenarios New Order, The Roots, Metronomy y Hot Chip.

Después de 19 ediciones, Sónar ha encontrado un nuevo tope. El total de asistentes que han pasado por el CCCB de Barcelona y el recinto de Fira Gran Via de L’Hospitalet ha estado alrededor de la cifra mágica, redonda y nunca antes alcanzada por el festival de las 100.000 personas –en concreto, 98.000, en datos de la organización– y estamos, por tanto, ante el Sónar más exitoso de todos los tiempos. Pero no sólo ha sido un triunfo en público: también en música. En la última jornada nos dejamos llevar por la fuerza del pop electrónico y nos dejamos querer por Metronomy, Hot Chip y New Order, tuvimos el privilegio de ver a The Roots en directo y volvimos a asistir, otra vez, al futuro de la música en tiempo real. Comenzamos con el repaso.

1. Sónar de Día

Santiago Latorre (SónarDôme)

Qué tipo tan entrañable Santiago Latorre; tanto como su música. Preocuparse por el público (escaso y mayoritariamente nacional) y por cómo encontrar la mejor manera de que disfrute al máximo de su directo no es algo que se vea mucho por los festivales. Antes de empezar el directo, se han repartido antifaces para que los presentes aislaran los estímulos visuales –y, tal y como él mismo ha indicado, para no ver camisetas de tirantes– y así centraran su percepción en el oído. Latorre ha repasado discografía, disponiéndola de tal manera que uno se iba introduciendo en su mundo poco a poco para acabar totalmente inmerso en la calma. Primero su susurrante voz, luego los pasajes ambientales, después el envolvente sonido del clarinete, así hasta llegar a esas armonías trascendentes, acabando el culmen con el canto gregoriano moderno llamado “Si El Sol No Calienta” y que está incluido en su último disco. Es posible disfrutar de un directo de electrónica pausada en el SonarDôme, aquí tenemos la prueba. Mónica Franco

Cornelius presents salyu x salyu (SónarHall)

Japón en estado puro. De lo visto estos días en el SónarHall la puesta en escena y el concepto de show que propuso Cornelius venía para aportar esos matices de exotismo y esencia nipona que tanto gustan por estos lares. A su banda de músicos les acompañaba un cuarteto de féminas vestidas de blanco que se amoldaban al pop de matices indietronicos de Keigo Oyamada, hiperactivo durante todo el show alternando todo tipo de instrumentos y dirigiendo desde la retaguardia la particular paleta cromática de sus canciones, las que repasó ayer en una línea menos explosivamente bailables de lo que era habitual en sus inicios. Cornelius optó por revisar “Salyu X Salyu”, y en esa tesitura se concentró en su versión de baja intensidad, jugueteos electrónicos, flirteos indietrónicos y una idea más monocorde y uniforme de su discurso. El show fue de más a menos, sobre todo superado el efecto sorpresa del arranque, y acabó algo mecanizado y automatizado. David Broc

Darkside (SónarVillage)

Primero las presentaciones. Darkside es el proyecto paralelo que inició hace cosa de un año Nicolas Jaar junto a Dave Harrington. A finales de año publicaron un maxi en el sello del neoyorquino, Clown & Sunset, con tres cortes que exhibían una amplia paleta de sonidos: dub, jazz, funk, rock y más. El psicodélico set que ofrecieron ayer por la tarde fue de sus primeros, pero su compenetración fue máxima. Situados frente a frente, Nico cantó y llevó el mando de su laptop y los sintes, mientras que su aliado se encargó de la guitarra. Su música, irresistiblemente sexy, deleitó especialmente a aquellos quienes preferían el baile horizontal, sintiendo ligeros hormigueos cada vez que sus elegantes beats penetraban sus oídos. Aunque también hubo momentos en los que pisaron con violencia el acelerador, como esa “A1” estirada como un chicle y subida de revoluciones hacia el final. Hubo abundancia de temas nuevos, que con seguridad se incluirán en ese álbum de debut que prometen para finales de 2012. Gustó especialmente uno en el que mostraron una sensibilidad pop algo inesperada, con la refinada voz de Jaar y un Harrington, muy a lo Chris Isaak, creando unas atmósferas densificadas con feromonas. Álvaro García Montoliu

Maria Minerva (SónarComplex)

Primer evento del showcase de 100% Silk. Ataviada con ropa estilo tenista, la estonia llegó al Convent dels Àngels disculpándose por la cancelación de su concierto madrileño y admirándose por ser éste su primer bolo con valla de seguridad. Sobre unas bases totalmente pregrabadas, su directo tuvo como fuerte las improvisaciones vocales y unas coreografías espasmódicas pero poderosas: con el cabello alborotado por encima de la cara, Minerva tenía el carisma de un chamán tribal. El repertorio estuvo formado por los temas más bailables, dejando a un lado las canciones más etéreas y remodelando otras, como “Soo High”, que sonó mucho más disco y acabó con un final catártico, mini versión noisy de “Love Is Stronger Than Pride” de Sade incluida. Muchas más sorpresas hubo, puesto que la linealidad no es lo suyo. También aprovechó para presentar un tema del nuevo álbum, con un sorprendente bajo por lo grueso que sonaba. Ya al final, descalza sobre el escenario y con una larga ovación del público, la báltica alzó sus zapatos deportivos como agradecimiento al público. Si, acertaron: es una freak. Pero con talento, y mucho. Se está gestando una estrella. Dani Relats

Star Slinger (SónarVillage)

Las masas, deseosas de quemar las calorías del hot dog de turno (el alimento base de cualquier animal festivalero que se precie), recurrieron al productor británico para que les guiará en este propósito. Podría haber incluido de todo en su set, pero el de Manchester fue por el camino fácil a sabiendas de que a esa hora uno no quiere enfrentarse a sesudas melodías encriptadas. Sonó desde el “Bamboo Banga” de M.I.A., pasando por el siempre recurrente “One More Time” de Daft Punk (dopado de bajos bien gordos) o ese “Lady (Hear Me Tonight)” de Modjo filtrado por la turbina dancehall, así como un montón de otras producciones suyas y edits. Ya pueden imaginarse la respuesta: algún que otro brazo en alto a modo de celebración al inicio de cada mezcla y algunas intrépidas haciéndose notar en el siempre dificultoso arte del booty shake vespertino. Entretenimiento en vena que entró la mar de bien para hacer más amena la espera de LA Vampires. Sergio del Amo

Diamond Version + Atsuhiro Ito (SónarHall)

¿Cuándo nos han decepcionado las gentes de Raster-Noton? Probablemente jamás, por eso repiten año sí año también en Sónar con shows, a menudo casi exclusivos, para sibaritas de la electrónica. Si lo del año pasado con Cyclo ya fue de toma pan y moja, la nueva reencarnación de Alva Noto y Byetone, fundadores del sello, como Diamond Version junto al artista japonés Atsuhiro Ito fue un espectáculo impactante en lo visual y lo sonoro. Pocos eran los afortunados que los habían visto hasta ahora, por lo que la propuesta era doblemente atractiva (quizá no habrá una segunda vez). Mientras los alemanes lanzaron ondas de un techno bien limado, de formas minimalistas, rudo, industrial y seco, el nipón se dedicó a profanar tímpanos a través del Optron, un tubo fluorescente modificado para utilizarlo como fuente sonora. El experimento fue del todo menos extravagante, pues el tubo funcionó como un instrumento al uso, hasta tal punto que el nipón lo manejó como si fuese una guitarra. Así, la simbiosis entre las dos fuentes sonoras fue total. Ito ofreció buenas dosis de ruido brutal, directo a la yugular, que junto a los atronadores subgraves de la dupla teutona sacudieron a los presentes con una virulencia tan fuerte como la del Terremoto de San Francisco de 1906. Los visuales, portentosos a la vez que sobrios, echaron el resto. AGM

Magic Touch (SónarComplex)

La sección del showcase de 100% Silk que tuvo lugar en el SónarComplex dio pie a una situación curiosa. Y es que, quizá a raíz del reducto de oscuridad que ofrecía el escenario, el publico que se congregó ahí tenía más de fiesteros insaciables que de escudriñadores de sellos trendy. Para los primeros, el directo de Magic Touch fue verdadero maná. Damon Palermo presentó un set que rebosó aromas old school, empezando por la puesta en escena; sin laptop y armado únicamente con un sampler Akai, un secuenciador Yamaha QY700 y un sintetizador. Del mismo modo, en el plano musical su set fue una sucesión de referencias al house clásico de ascendencia noventera; adustos ritmos analógicos, pianos extáticos, vocales con sello rave y profusión de melodías y atmósferas entre luminosas y psicodélicas que señalaban directamente al summer of love británico. Todo ello resultó en una descarga de sonido primario (en el mejor sentido del término) y energía descarnada que acabó convirtiendo el Sonar Complex en lo más parecido a una warehouse party que se ha vivido en las jornadas diurnas del festival. Franc Sayol

DJ Harvey (SónarDôme)

Cuando Trevor Jackson está en primera fila para ver actuar a un DJ es que algo importante está a punto de suceder. Y es que nadie puede discutir el aura de leyenda que rodea a DJ Harvey. Del mismo modo, nadie puede poner en duda su dominio absoluto del hechizo colectivo. Parapetado detrás de un mixer Bozak, un ecualizador de 5 bandas, filtros “crossover” y unas gafas de sol que le daban un aire a Eugenio, el mítico DJ británico dio una lección de cómo llevar a un público a la catarsis danzante. Y eso que su sesión fue un tanto extraña. ¿Quién podía esperar que pinchara el remix de Holden del “The Sky Was Pink”? ¿Y que lo mezclara con el “Poney” de Vitalic? Probablemente en manos de cualquier otro DJ del festival esos tracks hubieran sonado a recurso ultra-manido pero, en ese preciso instante, parecieron los tracks que todo el mundo parecía querer oír. La magia del alquimista. A medida que avanzaba la sesión las cosas volvieron a su cauce a base de clásicos disco como el “Do You Want My Love” de Debbie Jacobs o el “Wardance” de Kebekelektrik. Un acento discoide que se mantuvo hasta el final y mantuvo al público en un estado de efusividad permanente, derroches de sudor y palmas incluidos. Para los connoisseurs probablemente no fue una sesión antológica, pero seguramente fue la más conveniente para el momento. El variopinto público del Sónar ya ha cogido mucha carrerilla un sábado por la tarde y treinta años desarrollando tu instinto en las cabinas son demasiados como para no saber leerlo a la perfección. FS

LA Vampires (SónarVillage)

Sigamos con 100% Silk. Amanda Brown, la jefa del sello, nos presentó en directo su peculiar versión de la música house. Frecuentemente se compara el género como una liturgia donde el predicador es el Dj, que promete a la parroquia, es decir al público, todos los manás del Paraíso, es decir la “Good Life” (Inner City) en una “Promise Land” (Joe Smooth). Siguiendo el símil, LA Vampires es el equivalente de alcantarilla: un rito satánico para un tropel de ratas a las que se arrastra al lado oscuro. O al menos, eso se deja entrever en la poderosa “Wherever, Boy”, con la que abrieron el directo, que funciona como versión apócrifa de “Good Life”. Mala vida. Es curioso que Amanda, con una actitud más parecida a los deejays jamaicanos o a los MC’s de drum’n’bass que a una cantante de pop, se situaba al lado de sus compañeros de grupo para mejor feedback y raramente ejercía de frontwoman. Su repertorio, siempre bailable y cargado de reverb, a veces se volvía más corpóreo, más punkie, rememorando los clásicos de Zé Records, que tan en desuso han caído. Como anécdota, durante la recta final, María Minerva rompía su imagen etérea zampándose un bocadillo de tortilla de patatas de barra de cuarto en el lateral del escenario. DR

The Suicide Of Western Culture (SónarHall)

Veinticuatro horas después de que John Talabot volviera a afianzarse como héroe nacional, The Suicide Of Western Culture repitieron con maestría la hazaña en el mismo lugar y a la misma hora. El SónarHall les fue que ni pintado para su hipnótico apocalipsis sonoro. Dejándose querer únicamente por el reflejo de sus proyecciones (que tanto se focalizaban en la Guerra Civil Española como en las sinergias del hombre y la máquina) y sus características capuchas (pese a estar poco tiempo con ellas, suponemos que por el calor ambiental), el dúo no sólo desgranó con violencia ese debut que les ha hecho convertirse en uno de nuestros mayores embajadores electrónicos, sino también alguna píldora de ese segundo álbum (en concreto, la prometedora “Love Your Friends, Hate Politicians” y “El Cristo de la Buena Muerte” como colofón final) que en otoño volverá a teñir nuestras vidas de ensordecedoras melodías industriales. Su directo, a medida que pasa el tiempo, es aún más sólido, emocionante y visceral que el anterior. Cada día su número de feligreses crece como la espuma. Y con razón. SdA

Ital (SónarVillage)

Tenía mis reservas de cómo iba a funcionar el live de Ital en un SonarVillage que, minutos antes de que saltara a escena Daniel Martin-McCormick, era como si hubieran juntado a los cástings de “Walking Dead”, “Camorra” y “Skills” en un telefilme. Sin embargo, tampoco esperaba que el directo de Ital fuera a prescindir prácticamente de toda esa influencia soul y house añejo de diva para invocar a los dioses del intelligent techno más asilvestrado. Las ráfagas de sintetizadores asesinos, las melodías eufóricas y esquizoides y un azote de “bumbum” galopante han mantenido en movimiento a la gran mayoría del recinto. Incluso “Only For Tonight” ha sonado como si fuera parte de una rave en la campiña inglesa a principios de los noventa. Pero tengo mis sospechas de que ese movimiento era pura inercia después de dos días (o más) de fiesta y baile incesante. MF

Arbol (SónarComplex)

“She Read The Wrong Book” ha servido de inmejorable excusa para que Miguel Marín se haya planteado nuevos retos y nuevas maneras de expandir su música, sobre todo en el formato del directo. En la presentación del mismo en el SónarComplex, actuación de cierre del festival en este escenario, el músico y productor español se rodeó de una banda al uso –con chelo, violín, guitarra o percusión, con todo tipo de detalles– para trasladar con la mayor fidelidad posible la esencia de un álbum en que Marín ha querido potenciar e intensificar más su vertiente más de band a sonorista en potencia que de agitador ambient. Eso se dejó notar, con mucha clase y sutileza, en un show de perfil íntimo y delicado que estrechaba claros lazos con la neoclásica y se alejaba con cierta intención de la vertiente más flotante y evanescente de su música. Esta cara más orgánica y emotiva de Arbol tiene miga y mimbres, y la formación que le acompaña los sustenta con creces. M ario G. Sinde

2. Sónar de Noche

The 2 Bears (SónarPub)

Cuando les confirmaron saltamos de alegría de nuestras sillas, ya que “Be Strong” nos ha dado grandes alegrías en los últimos meses. No obstante, el shock se diluyó cuando leímos la letra pequeña y nos dimos cuenta de que no se trataba de un live al uso, sino de su debut en Sónar en formato DJ. Me acerqué con pocas expectativas, pero al final resultó ser un acierto de los grandes. Raf Rudell y Joe Goddard no sólo son unos sabios del house y los ritmos cálidos, sino que además son capaces de mantener el pulso de una sesión que no se resiente en ningún segundo (salvo en ese “Jump To The Beat” que les jugó una mala pasada técnica nada más empezar). A falta de la espectacular “Gabriel”, nos dejamos el alma bailando el remix de Goddard del “Shining Star” de Nneka. Pero lo más destacado fue ese instante de felicidad absoluta en el que los dos osazos por excelencia agarraron el micrófono y pusieron todo patas arriba poniendo sus voces (en directo) a la siempre a reivindicar “Bear Hug”. Desbordan clase y saber estar por todos sus michelines. SdA

New Order (SónarClub)

El segundo round de New Order en Sónar, esta vez para todo el mundo –previo pago de entrada, claro– y no sólo para los afortunados con invitación que habían comprado decenas de cascos de cerveza, tuvo lo mismo que el concierto del jueves pero en versión condensada: sólo una hora en la que se obviaron algunas canciones menores, pero en la que se reforzó el aparato de hits con “Bizarre Love Triangle”, “The Perfect Kiss”, “586”, “Blue Monday” y los inevitables pases de Joy Division –“Isolation” y esa “Love Will Tear Us Apart” tan de vergüenza ajena del final– para dejar a todo el mundo satisfecho, desde el neófito que les considera “los padres de la electrónica” (sic) hasta el fan poco exigente que sabe que a estas alturas de su carrera ya no se le pueden pedir peras al olmo y que New Order, en directo, te dan una de cal y otra de arena. Nos quedamos con la cal, por tanto, y con la iluminación azul y la potencia de la banda. MGS

The Roots (SónarPub)

La noticia que no es noticia: The Roots son demasiado buenos, el gran quebradero de cabeza de cualquier grupo o artista que comparta escenario con ellos en un festival. Te crujen vivo. Y tan cierto es que los medleys de versiones que incluyen en todos sus shows –ayer con “Sweet Child O’ Mine” a la cabeza– tienen un punto kitsch de orquesta de fiesta mayor como que es fácil perdonárselo por todo lo que ha venido antes y lo que llega después. Y ahí sí hubo noticia: el grupo de Filadelfia no cedió ni un solo minuto de su show para revisar “Undun”, ya no sólo uno de sus tres mejores álbumes sino la principal noticia por la que la banda está de gira por Europa estos días. Desconozco si esta marginación se debe a razones de contexto –su repertorio, atiborrado de clásicos antiguos, fue especialmente ‘festivalero’– o a razones artísticas –dado su carácter conceptual y narrativo, si no lo interpretas íntegro quizás pierde sentido y personalidad–, pero más allá del ligero chasco de no catar en directo esta obra maestra las sensaciones con el concierto no pudieron ser mejores. Sobre todo en los primeros cuarenta minutos: arranque a cuchillo con homenaje a Beastie Boys –versión sui generis de “Paul Revere”– y retahíla de hits entre los que incluyeron “Proceed” y “Mellow My Man”, sentidos recordatorios de sus inicios. La banda, impecable y rejuvenecida mental y musicalmente: agradezcamos al señor Fallon esta versión mejorada, más rodada y engrasada, de unos The Roots en estado de gracia que han crecido de la única manera posible, ni más ni menos que tocando y ensayando más. Para el final, la traca: “The Seed 2.0” y su particular versión del “Men At Work” de Kool G Rap. A modo de guiño, y cuando el grupo ya enfilaba rumbo a los camerinos, los bafles empezaron a escupir “The Other Side”, uno de los momentos cumbre de “Undun”. Actitud. DB

Metronomy (SónarLab)

Con “The English Riviera” los británicos no sólo pasaron a ser un cuarteto sobre el escenario, sino que endulzaron sus melodías dando carpetazo a los postulados nu-raveros de sus dos discos anteriores. El cambio para algunos puede haber sido para peor. Sin embargo, gracias a esta metamorfosis (aparte de haberse ganado las simpatías de una nueva legión de fans) pueden permitirse el lujo de presumir de clase y de sonar mucho más orgánicos que nunca. Centrándose casi exclusivamente en su última criatura (aunque también hubo espacio para rescatar antiguas perlas como la juguetona “Heartbreaker”), la banda dio sentido a su nuevo estatus con un directo potente y sobrado de hits (los de su trabajo más reciente) que relujo de una consistencia envidiable. Uniformados con camisas blancas (salvo Anna Prior, convertida en tiempo récord en nueva musa de la batería) parecían la típica banda que puede encontrarse en un crucero. Pero lo más importante del asunto es recalcar que el cambio de formación, sonido e intencionalidades juega en su favor y les está llevando por el buen camino para convertirse en breve en un referente indie de los grandes. El reto, sin duda, llegará con su próximo disco. SdA

DJ2D2 AV SHOW (SónarPub)

La sesión audiovisual del Dj barcelonés parece una versión de larga duración de aquel maravilloso tema llamado “Rappcats” de Quasimoto: un trepidante homenaje a la historia del hip hop, al mismo tiempo didáctico y bailable, que sirvió esta noche como complemento a la lección magistral –llámenle chorreo, si quieren- que nos dieron The Roots. El formato visual no está constituido únicamente por el videoclip original, sino que 2D2 aporta sus propias imágenes: el vídeo de “Sound Of Da Police” de KRS-One contiene filmaciones de los Mossos aporreando manifestantes durante el 15-M. Alguien dijo que si hubiera rappers catalanes comprometidos, Felip Puig, el Conseller de Interior, sería nuestro Giuliani. Ahí queda. Y con ello una retahíla de hits: la remezcla de “Paid In Full” de Eric B & Rakim a cargo de Coldcut, que jamás escuché con un sonido tan perfecto –gracias a la acústica del Sonar Pub-, una relectura Moombathon del “Intergalactic” de Beastie Boys, el “Can I Kick It” de A Tribe Called Quest y algunas otras rolas no tan hip hop –Adele, Bob Marley, Specials- introducidas en la mezcla con impecable maestría. Un formato a consolidar. DR

Maya Jane Coles (SónarLab)

La señorita Maya Jane Coles ha recogido el testigo con el SonarLab hasta los topes después del concierto de Metronomy. Ha quedado claro por el nivel de afluencia y por la diversidad del público que la capacidad de atracción de esta chica es muy amplia. La preceden sus referencias en Hypercolour, 20:20 Vision, Mobilee y su “DJ Kicks”, en el que demostró que tiene calidad tanto para producir como para seleccionar y mezclar. Esta noche Maya Jane Coles no ha querido arriesgar con la selección saliéndose de su zona de confort, su maleta no ha contenido nada que no se pueda encontrar en las cubetas de tech y deep house, lo que me lleva a pensar que quizás hubiese sido más idóneo encontrársela cerrando el escenario. Sin embargo, tiene un don natural para estar encima de la mesa de mezclas, controlando milimétricamente cada grave que rompía, cada melodía que entraba, tal y como ella misma hace en sus canciones. Y eso le ha permitido conectar en todo momento con la masa, con “Parallel Worlds” como highlight de la sesión. MF

Die Antwoord (SónarClub)

Por si el año pasado alguien se perdió la actuación de Die Antwoord, este año los surafricanos volvían a repetir, habiendo refrescado previamente su repertorio con su último disco “Ten$ion”. Y, por tal y como lucía el SonarClub, también habiendo crecido en número de fans y expectación. Ninja, Yo-Landi y un DJ Hi-Tek que parece haber hecho la dieta Dukan durante los últimos meses han pisado el stage con algo de retraso, pero los primeros compases de “Enter The Ninja” han propiciado la locura prematura y por tanto el perdón de los surafricanos por la demora. Han sonado temas nuevos, también las canciones de su primer disco, ¡hasta hemos visto a Ninja echarle unas frases al “Orinoco Flow” de Enya! (respeto máximo). Puede que la propuesta musical de estos licenciados en Bellas Artes convertidos en personajes de gueto no te convenza, pero hay que decir que encima del escenario, representado esos papeles, son puritito entretenimiento. Un mar de manos en el aire y bailes dispares durante casi la totalidad del concierto lo certifica. MF

Hot Chip (SónarPub)

Estos londinenses son la hostia. Podemos entrar en debates inútiles sobre cuál es su mejor disco o si “In Our Heads” innova o no, pero lo que está claro es que cuando Hot Chip se suben al escenario se empeñan en que absolutamente nadie salga decepcionado. De las muchas veces que los he podido ver, ­nunca han ofrecido un espectáculo que bajase del notable, y alguno lo catalogaría de histórico. Anoche cambiaron ligeramente el guión. En lugar de ofrecer un set con alguna baladita, salieron a piñón (hasta desprendieron a “Boy From School” de su halo cándido e inocente y la convirtieron en una apisonadora verbenera). Así, convirtieron a sus canciones en Walter PPK apuntadas hacia la sien del público incitándole a bailar hasta que le saliese callos en los pies. Sonó lo que tenía que sonar, lo mejor de ayer ( “Over And Over”, “I Feel Better”, “Ready For The Floor”) y de hoy ( “Flutes”, “Night And Day”) y hasta se sacaron de la manga una respetuosa versión de “Everywhere” de Fleetwood Mac. Además, su actitud sobre las tablas fue la de siempre: carisma infinito con un Alexis Taylor que parecía un cruce entre Super Mario y un mecánico de Fórmula 1 y un teclista con un repertorio de bailes desenfadados que contagió muchísimo buen rollo al personal. AGM

Azari & III (SónarLab)

Había ganas de ver por fin a Azari & III en una cita multitudinaria como el Sónar. Especialmente porque quienes les habían podido ver hablaban maravillas de un directo con una puesta en escena low-cost, pero irresistible. Los dos principales culpables son esas mamarrachas que llevaban como coristas y bailarinas, Fritz Helder y Starving Fut Yell. Mientras Dinamo Azari se ocupó de la percusión y Alexander III de los sintetizadores, las dos divas negras deleitaron al público con bailes voguing que fueron el despiporre (especialmente brillantes estuvieron en “Reckless (With Your Love)”). Les falta algo para ser Aerea Negrot de Hercules & Love Affair, pero por ahí van los tiros. El cuarteto canadiense se ciñó a ese house clásico y queer que llevan reivindicando desde hace unos cinco años con algunos virajes hacia el acid. Fue tal su homenaje que tuvieron el buen gusto y el acierto de regalar una colosal versión del “No Way Back” de Adonis. En pie y aplaudiendo AGM

Mary Anne Hobbs b2b Blawan (SónarPub)

Mary Anne Jobs con su chaqueta de lentejuelas enfrentándose a Blawan con sus bíceps tatuados. Una sesión de techno estricto con escasos destellos bass, cosa que esperábamos en él pero que no nos imaginábamos de ella. Podemos decir que la Dj británica estaba jugando en campo ajeno, mientras que Blawan estuvo muy a gusto, incluso para experimentar con bases y ponerles acapellas de R&B o de spoken word. La sesión fue subiendo de intensidad cuando él se puso al mando y lo que se escuchó entonces fue hard techno hasta que al final acabó en una bacanal de frecuencias entre drónica e industrial que fue para quitarse el sombrero. DR

deadmau5 (SónarClub)

Por el recinto se iba paseando un tipo con una cabeza gigantesca de ratón –con el que hasta me hice una foto, como tanta otra gente–, el mismo cabezón que Joel Zimmerman se encasqueta cuando tiene que tocar en directo, y una majadería así ya dice mucho sobre el nivel de popularidad que ha alcanzado el canadiense. En definitiva, deadmau5 es ya uno de los productores más famosos y reconocidos en el mercado electrónico actual, e invadió de electrohouse el escenario SonarClub con ráfagas de LED multicolor –pasó del negro al rojo, del rojo al verde y así sucesivamente– a partir de un inicio espectacular cargado de sonidos retumbantes y duros. Espectacular. Su directo estuvo marcado por esa espectacularidad –incluido un inteligente uso del vídeo y la imágenes 3D– y por la continuidad relampagueante de sus hits: “Ghost N’ Stuff”, “Sofi Needs A Ladder”, “Strobe” y en este plan, con guiños reconocidos a Daft Punk. Todo ante un espacio pletórico y abarrotado que acabó concediéndole la razón a su propuesta: lo más bestia, posiblemente, que existe ahora mismo en cuanto a música de baile para las masas. Sergi Brunet

Hyperdub presenta Cooly G + Kode9 (SónarLab)

Tras el huracán Azari & III y la posterior desbandada general en el SonarLab, Cooly G inauguraba el showcase de Hyperdub. Venía con directo nuevo, basado es su álbum de debut en el sello de Kode9, que verá la luz a mediados del mes que viene. Si la promo de ese disco ya nos advertía de que íbamos a encontrarnos con una Cooly G mucho más introspectiva, más soul y menos dada al baile, esta noche lo hemos certificado. También hemos certificado que le ha cogido el gustillo a lo de cantar, pues casi todo el tiempo la hemos encontrado empuñando el micro, acompañando los sonidos de su laptop. Poca reacción por parte del público, algunas cejas levantadas cuando ha sonado su versión de “Trouble” de Coldplay, uno de los temas del nuevo disco. Suponemos que no ha sido su elección, pero la actuación de Cooly G hubiese sentado mucho mejor bajo la luz del sol, a media tarde, en las dependencias del Sónar de día.

Lugo, Sir Steve Goodman, el rey Midas del hardcore continuum, a los platos. Y eso es sinónimo de expectación. Hasta Flying Lotus se ha acercado al escenario para ver la actuación del capo de Hyperdub. Y es que cualquier persona que quiera llegar a ser alguien dentro de una cabina debería tomar buena nota de las maneras de Kode9. Para él no existen las barreras estilísticas, y encima le sobra set para demostrarlo. Sólo con las cuatro primeras canciones, en las que ha empalmado UK garage, UK funky, grime y hip-hop, ya tenía al público totalmente desbocado. Goodman no se ha quedado en estos cuatro estilos, todo lo contrario. Ha explorado las fronteras de la música de baile moderna, sacando a paseo tanto a nuevos valores como Ill Blu, himnos neonatos como el “Woo Riddim” de S-X o auténticas glorias como Africa Hi-Tech. Para acabar a 160 bpms con footwork y jungle. Por el bien de la humanidad, alguien debería haber grabado y colgado este set en internet porque ha sido una clase magistral de electrónica bailable. MF

Modeselektor (SónarPub)

Die Antwoord ya lo dijeron al final de su concierto, algo así como “nadie nos va a decir lo que debemos hacer, nosotros somos quienes ponemos las reglas”. Pues eso se aplica de maravilla a Modeselektor. Siempre que vienen hacen lo que les da la real gana: saludan al público en un español paupérrimo con filtros de voz incluidos, abren con un tema wonky, lento, sinuoso y con un sinte que recordaba a Gerson Kinsley, siguen con el crunk más macarra –recordemos que cuando salió su “Hello Mom!” les colgaron la etiqueta de eurocrunk, qué tiempos aquellos-, pinchan a sus amiguetes los rappers franceses TTC, escenifican una conversación de teléfono ¿con su mamá? y, una vez acabada la broma, nos parten la madre pisando el acelerador con un techno saturado pero muy bailable: que aprendan algunos. Un set frenético y muy, muy gamberro. DR

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