Reportajes

San Miguel Primavera Sound: la crónica del jueves

Indie clásico, rock para hombres, hip hop, hardcore, The xx: el festival empieza como una túrmix, devorando estilos y convocando masas

Vibrante arranque de San Miguel Primavera Sound en el recinto Fòrum de Barcelona. Repasamos lo más granado del jueves con los conciertos más notables, comentados uno a uno.

Anoche saltaron chispas por todos lados. San Miguel Primavera Sound necesitó muy poco precalentamiento para conseguir que la temperatura del festival comenzara a elevarse y con el sol todavía arriba la cosa ya hacía chup-chup. No faltó de nada para nadie: hipster rap, rock clásico y clásicos del indie-rock, pop con colorín y adorno techno, viajes exóticos, hardcore furioso y techno con tirabuzón. Así vimos la primera jornada del festival, de Pegasvs a John Talabot, y con Wilco, Refused, The xx, Grimes y A$AP Rocky de por medio. Demasiado para el cuerpo. Comenzamos.

Pegasvs (Escenario Pitchfork)

El hombre contra la máquina. De los primeros conciertos de Pegasvs hace escasos meses hasta ahora, el dúo ha ganado en seguridad y templanza ante ese armatoste de moogs y sintetizadores analógicos que les acompañan. La voz de Luciana della Villa se diluye entre una orgía de reverbs y resulta bastante difícil de entender qué carajo está entonando en cada momento (y más en espacios abiertos como éste donde el solano a punto estuvo de tatuarnos melanomas). Pero en lo estrictamente instrumental poco se les puede achacar: mantienen intactas las estructuras del álbum dejando nulo espacio a la improvisación Aun con esas, poco importa esto cuando se cascan del tirón temas tan instantáneos y enormes como “La Melodía Del Afilador” o “Brillar”. Lo bueno mejor no cambiarlo. Sergio del Amo

Archers Of Loaf (Escenario Ray-Ban)

La banda de Chapel Hill era una de las más demandadas entre el público más fiel del festival. Normal, pues, que el Ray-Ban estuviese relativamente abarrotado teniendo en cuenta la hora. Fue bajar las escaleras del anfiteatro y montarse en el DeLorean hacia los 90s. Archers Of Loaf mantienen la forma, con una interpretación mucho más áspera de lo normal. Emergió como figura el bajista, Matt Gentling, una auténtica bestia parda que parecía como si a He-Man le hubiese poseído el espíritu de Robert Trujillo (Metallica). Os podéis imaginar por dónde fueron los tiros. Más pesados que melódicos, iniciaron su repertorio con cuatro cortes del “Icky Mettle”, lo que algunos pudieron interpretar como un posible DLB. Pero lo cierto es que supieron jugar bien sus cartas y aunque sonaron al principio trallazos como “Wrong” o “Plumb Line”, para más tarde también se dejaron joyas del indie rock como “Nostalgia” o “Audiowhore”. Ahora toca volver con nuevo disco. Álvaro García Montoliu

ICEAGE (Escenario Pitchfork)

De pose hardcoreta van más que sobrados los jovencísimos daneses, pero lo que no esperábamos es que se pasaran buena parte de su debut “New Brigade” por el forro y escupieran temas inéditos que hasta ahora pocos más que ellos conocen. Tampoco ayudó mucho que digamos que el sonido estuviera tan y tan saturado que hasta costaba identificar un coitus interruptus como ese de “You’re Blessed”, y menos ayudaba aún el solazo que aún pegaba a esas horas. Sin embargo, nadie puede poner en entredicho la etílica entrega total de Elias Bender Ronnenfelt como frontman de uno de los últimos estandartes ruidistas de la herencia post-punk. Si hubiéramos tenido oportunidad de oír su segundo disco, seguramente, la entrega del público hubiera sido mayúscula. SdA

The Afghan Whigs (Escenario San Miguel)

Como si no hubiera pasado el tiempo, de riguroso negro, tan sólo con algunos kilos de más y las facciones más gastadas, pero con la misma intensidad feroz y desgarradora de siempre, The Afghan Whigs salieron al escenario San Miguel para revalorizar, engrandecer y justificar la nostalgia 90s, muy presente en la jornada de ayer. Sonaron bien, más guitarreros y estridentes que en los discos, furiosos y descarnados, y revisaron con ímpetu su colección de clásicos: abrieron con “Crime Scene Part On” y a partir de ahí organizaron un crescendo que tuvo en “Going To Town”, “Gentlemen”, “Crazy” o “66” sus puntos álgidos. Aunque nada comparable a los dos grandes detalles que deparó la recta final del concierto: la versión sui generis que la banda se marcó del “Love Crimes” de Frank Ocean y la despedida con “Milez Is Dead”, himno por antonomasia de su currículo. A Greg Dulli le aguanta la voz, mejor de lo esperado, y el grupo va sobrado de alma, motivación y rotundidad, dos argumentos indispensables para conseguir que este haya sido uno de los retornos más convincentes de los últimos años. David Broc

Grimes (Escenario Pitchfork)

El hype de 2012 –aunque Grimes ya lleva un tiempo haciendo música– reunió a una buena multitud en un escenario Pitchfork, que casi dobló su superficie respecto al año pasado. Empezó con algunos problemas de sonido, que solucionó con graciosos trotes que parecían de personaje de anime hasta el técnico. Superado el bache inicial, abrió con “Vanessa”, cosa que nos pareció de lo más apropiado, porque fue la canción con la que se dio a conocer a un público mucho mayor. No llevaba su pussy ring, pero sí ese look vagabond chic que ya es marca de la casa. La cinta de pelo amarillo fosforito, la rebeca y las gafas de sol le duraron diez minutos. Luego fue empezar a deleitar al personal con su repertorio de bailes entrañables y graciosos chillidos. Al corte inicial le siguieron seis de “Visions”, su tercer disco con tan sólo 23 años. Aunque presencia escénica le sobra, musicalmente aún le queda camino por recorrer, especialmente visto lo que pueden hacer músicos como Owen Pallett ellos solitos. Esto quedó patente en cortes como “Be A Body”, con mucho coro pregrabado. Por el contrario, encantó ese bombo bien potente que se escuchó en “Circumambient”. Sea como sea, por su impagable carisma, confirmamos diva del año. AGM

Death Cab For Cutie (Escenario Mini)

Hacía tiempo, muchísimo tiempo, que no se dejaban ver por nuestro país. Así que lo que ayer vivimos debería interpretarse como una oportunidad de oro para poder disfrutar de una de las bandas estadounidenses capitales de las últimas dos décadas. Empezando con “I Will Possess Your Heart” y “Crooked Teeth” intuíamos que dejarían bastante de lado los temas de su último “Codes And Keys”. Y así fue. Obviamente cayeron las recientes “Doors Unlocked And Open” o “You Are A Tourist”, pero no defraudaron al recuperar la celebradísima “Soul Meets Body” o la imprescindible “Transatlanticism” para todos sus feligreses. La magia difícilmente se palpó dada la masificación de público. De modo que esperamos que la experiencia les anime a volver a nuestro país para actuar en condiciones en una sala de menor aforo. SdA

Mazzy Star (Escenario Ray-Ban)

Mazzy Star es como esa tienda de ultramarinos que ha sobrevivido a las franquicias, los centros comerciales, las tiendas de diseño y los ataques de modernidad que padece toda ciudad. Viven en su burbuja temporal, ajenos por completo a todo cuanto ha sucedido en los últimos veinte años de discos y corrientes sonoras, y no muestran el menor interés en actualizar o resetear sus canciones. A los diez minutos de actuación era lícito y racional echar un vistazo de reojo a la BlackBerry para asegurarte que estabas en 2012. Y esa es la gracia. Su directo, impecable en ejecución, de gran limpieza y meticulosidad, apela a la autenticidad y a la esencialidad de un sonido mil veces imitado pero nunca jamás igualado. Hope Sandoval ayer volvió a cantar con la solemnidad y el brillo de una Diosa del lado oscuro, excelentemente arropada por una banda que, para bien o para mal, reproduce con exactitud milimétrica el sonido de los álbumes. Languidez venenosa y tóxica: en la primera noche del Primavera Sound nadie sonó más enfermizamente hipnótico que ellos. DB

Mudhoney (Escenario ATP)

Si hay una línea clara estilística este año en el line-up del Primavera Sound, esa es la del revival grunge y hardcore, en parte gracias a la presencia de Mudhoney, que a las diez de la noche congregaba por primera vez en esta edición del festival a toda la estirpe madura de público entre los juncos del ATP. Los de Seattle se han encontrado con pelos canosos y personas vividas que recibían la actuación con ganas de distorsión y todo el salvajismo que su sentido del ridículo les permitiera. El buen sonido, el ambiente distendido y, sobre todo, la entrega de una banda que tras 20 años subidos a los escenarios pueden presumir de mantener la calidad de su directo bien alta, han podido con la vergüenza de muchos treintañeros. “Touch Me, I’m Sick” para acabar de humedecer toda sisa de camisa de franela que todavía se mantuviera seca. Satisfacción generalizada en las gradas tras una hora de rock flemático y gamberro. Mónica Franco

Wilco (Escenario San Miguel)

¿Alguna vez Tweedy y los suyos han protagonizado un concierto menor? Sí, les hemos visto en infinidad de ocasiones, pero se nos siguen poniendo los pelos de punta cada vez que oímos esa batalla hecha riff en el desenlace de “Impossible Germany” o entonamos, como si la vida nos fuera en ello, una pieza sagrada como “Jesus, Etc.” (en esta ocasión, a diferencia de lo que ocurrió en su última visita al festival hace dos años, el sonido no les jugó una mala pasada). Lo suyo es de otro planeta. No sólo pueden presumir de uno de los mejores directos que pueden verse en la actualidad, sino que además engrandecen su nuevo repertorio como si de clásicos se trataran. “Art Of Almost”, “I Might” o “Born Alone” sonaron fresquísimas, como si llevaran años en nuestras vidas. Por esto y todos los grandes momentos que nos han dado (sin contar los que faltan aún), Wilco ya son Patrimonio del San Miguel Primavera Sound. SdA

Beirut (Escenario Mini)

Acaso consciente de que en su último paso por España –en el FIB 2011– su concierto no contó con un sonido a la altura de una propuesta instrumental tan ambiciosa como la suya, Beirut decidieron hacer recortes. Y en contra de lo que cabría pensar, la jugada le salió bien. En primera fila él flanqueado por dos acompañamientos más de viento, detrás contrabajo y acordeón y al fondo batería. Menos es más. La cosa fue, como no podría ser de otra manera, una orgía de vientos, vamos, Zach Condon lo lleva literalmente en la piel (dos tatuajes en cada brazo de una corneta francesa). Su folk balcánico hizo las delicias de un público que se entregó especialmente en cortes recientes como “East Harlem”, pero también en piezas más antiguas como una afectada “A Sunday Smile”. Aunque todo hay que decirlo, a ratos parecían la orquesta del pueblo en los pasajes más instrumentales, bordeando la línea del bien y del mal. La cosa se solucionó con “Nantes”, que aún sigue poniendo la piel de gallina a quien esto escribe. AGM

Kindness (Escenario Pitchfork)

Consciente de la dificultad de calcar un disco tan “de estudio” como “World, You Need A Change Of Mind” sobre el escenario, Adam Bainbridge ha optado por convertir sus directos en una descarga de funk donde prima la diversión sobre el detallismo. Y la jugada le sale redonda. Buena parte del éxito radica en que le acompaña una banda perfectamente engrasada (coronada por dos coristas femeninas), la otra se sustenta en su carisma despreocupado, que tanto le vale para salir al escenario haciendo fotos al público, marcarse espasmódicos bailes serpenteantes o bajar al foso a cantar. Empezó con “Cyan” y al minuto tenía al público en el bolsillo. Y es que tras el bajón de Grimes y la retahíla de grupos rockeros de primera hora de la tarde se palpaba la necesidad de evasión hedonista. Y llegó. A medida que iban cayendo canciones tan infecciosas como “Swinging Party”, “Bombastic” (con inicio a cappella incluido) o “Gee Up” la gente empezó a desatarse hasta convertir el escenario Pitchfork en una improvisada disco-móvil. Se hizo corto pero fue la primera pequeña gran fiesta del festival. Franc Sayol

Dominant Legs (Escenario Vice)

Se notaba la competencia a esa hora, pues el escenario Vice presentaba un aspecto desolador. Una verdadera lástima y algo que viene a confirmar, de nuevo, que Dominant Legs son uno de los grupos de la nueva hornada de 2011 más menospreciados del panorama indie. Con todo, a ellos no se les pudo reprochar nada, pues lo dieron todo sobre el escenario. Su cruce entre Aztec Camera, The Human League y Chic cuajó también en su elegante directo, especialmente en lo que se refiere a los juegos vocales entre Ryan (se ha dejado un poco más largo el pelo pero aún le falta medio metro para recuperar el carisma perdido) y Hannah (encantadora ella, pero podría ser la tercera hermana Cuesta de Loewe). Repartieron sus cartas entre su EP, “Young At Love And Life”, y el delicioso “Invitation”. Y nos volvimos a preguntar: ¿por qué diablos “Hoop Of Love” no es la canción del verano? AGM

Refused (Escenario Ray-Ban)

Después del buen sabor de boca dejado por Mudhoney, una inmensa lengua humana con el sudor todavía fresco se desplegó en el anfiteatro del escenario Ray-Ban. Ahora le tocaba el turno a Refused y su reunión tras 15 años fuera del negocio. A pesar de desconocer las verdaderas razones de este reencuentro de las leyendas suecas del hardcore, ha bastado ver la cara de Dennis Lyxzén en el escenario para saber que ha sido una gran idea. Excitados y agradecidísimos por la congregación de gente que les estaba prestando atención, Refused ha puesto de manifiesto que Barcelona ha sido –y todavía lo sigue siendo– una de las cunas europeas del hardcore, tanto en fans como en bandas. Además de demostrar dos cosas: la primera es que, a pesar de no haber pisado un stage en los últimos tres lustros, no hay ni un miembro de la banda oxidado –mención de honor para el batería–. Y segundo: el discurso incendiario y las maneras coléricas que construyeron su discografía tiene incluso más validez en nuestros días. MF

Danny Brown (Escenario Pitchfork)

Es una pena que el concierto de Danny Brown quedara tapado por los efectos devastadores de unos Refused renacidos y espoleados por el descontento social del momento, sobre todo porque es difícil toparse con un rapper con tanta personalidad micro en mano. El de Detroit tuvo la peor competencia posible, pero ni tan siquiera así se desanimó o se dejó llevar por la desgana de actuar en familia. Ayer Danny Brown cedió para al recuerdo una exhibición de weed rap a la contra que causó una gran impresión. Si al rap fumeta se le presupone temple y apalanque, el suyo busca todo lo contrario: nervio, agitación y acción. Conserva el tono raruno y alucinado del género, pero es una apisonadora que se lo lleva todo por delante. Atesora el que probablemente sea el flow más especial y fascinante del momento, y encima del escenario se crece y explosiona con el arrebato propio de la novedad en estado de gracia. Un genio. Y muy pocos se han dado cuenta. DB

The xx (Escenario Mini)

Aunque su idiosincrasia como banda siempre provocará reacciones encontradas, nadie puede negar que la propuesta de The xx es de lo más valiente. Y, digámoslo ya, que son rematadamente buenos. A diferencia de su actuación de 2010 esta vez tenía que hacer frente a un escenario tan “abierto” como el Mini. Algo que, sobre el papel, debería jugar en contra de una música tan contenida como la suya. Pero sin embargo funcionó. Abrieron el concierto con una sobrecogedora nueva composición (que los más fans ya conocían por las grabaciones de YouTube) y ya desde los primeros compases se vieron los frutos de los dos años de rodaje sobre los escenario. Las voces de Oliver Sim y Romy Madley-Croft han ganado en seguridad y profundidad (especialmente la de él, la de ella siempre ha sido arrebatadora), los duetos entre ambos suenan mejor empastados y el protagonismo de Jamie xx ha crecido a la par que el equipamiento que le rodea. Las canciones de su debut (de “Islands” a “Shelter, de “Basic Space” a “Heart Skipped A Beat”) sonaron como los clásicos modernos que son mientras que las nuevas parecen abrazar un sonido algo más expansivo y deudor de los ritmos bailables. Incluso se atrevieron con una versión instrumental de “I'll Take Care Of You”. Es la confianza de saberse referentes del pop contemporáneo. FS

Franz Ferdinand (Escenario San Miguel)

Dichoso resfriado. Al igual que ocurrió el pasado año con Interpol, muchos se sorprendieron de ver a los escoceses en el cartel del festival. Malsanos prejuicios. Franz Ferdinand son como una verbena indie, una bomba de relojería que con temas como “Take Me Out”, “Do You Want To” o “Michael” invita siempre al cántico hooligan entrada la madrugada. Anoche no fue una excepción, pero el catarro de caballo que el pobre de Alex Kapranos arrastraba hizo deslucir a la banda de protagonizar una actuación memorable. En anteriores visitas han estado mucho más finos. No obstante, gracias al arsenal de himnos que cuentan en su haber (ahí estarán siempre sus dos primeros discos), sobrellevaron la gradual perdida de voz de Kapranos con gran dignidad. Los nuevos temas que estrenaron, ciertamente, dejan mucho que desear, pero en un futuro les sigo esperando con los brazos abiertos y unas cajas de Gelocatil, por si acaso. SdA

A$AP Rocky (Escenario Pitchfork)

Pitillos, camiseta sin mangas, las Jordan IV retro “White Cement” y un DJ y un MC de apoyo como acompañamiento encima del escenario. Aunque A$AP Rocky es la gran sensación hipster del momento, al rapper no se le caen los anillos por ofrecer un show austero y modesto bastante alejado de la aureola glamurosa y pomposa que su estatus podría señalar. Durante la actuación de Mazzy Star estuvo paseando por el recinto junto a su manager y pocos le reconocieron: bienvenido a Europa. Ya encima del escenario, y con un globo considerable encima –se había pasado toda la tarde quemando hierba cual pirómano–, le puso ganas e interés a su debut en España: desglosó la mixtape “LIVELOVEA$AP” con profesionalidad y solvencia, pero también dejó entrever que el gran atractivo de su propuesta no estriba tanto en sus habilidades con el micro, cuyas limitaciones quedan más a la vista en el directo, como en el personaje en sí y la astucia con la que lo alimenta. DB

Spoek Mathambo (Escenario Adidas Originals)

La nota tribal de la jornada la ponía Spoek Mathambo, abanderado de la escena surafricana del hip hop, a pesar de que puede que a día de hoy la gente piense que lo único que se cuece en Johannesburgo lo cocinen Die Antwoord. No obstante, lo de Spoek no es hip hop ortodoxo, como cabía esperar, sino un directo basado en el baile, el cachondeo y la verbena a base de ritmos hip hop, pero también cosas como dancehall o dubstep. Acompañado de batería y otro tipo al control de beats y saxofón (sí, un saxofón), se nota que el surafricano viene con el rodaje hecho en el clubbing europeo y americano –nada extraño teniendo en cuenta que tiene su base de operaciones en Berlín y que su señora esposa es Gnucci Banana–. Mathambo sabe qué darle al público para que sus actuaciones no se queden aparcadas en un rincón de tu memoria. No ha importado que entre los lindes del escenario Adidas no hubiera más de cien personas; la mejor manera de probarlo es que esas escasas cien personas han bailado como si fuesen 300. Al César lo que es del César. MF

Spiritualized (Escenario Mini)

Tras haber superado una doble pulmonía y aún renqueante de sus problemas de hígado Jason Pierce empieza a volver a abrazar la vida. Y es que todo en el concierto de Spiritualized rezumaba un aire de redención. Con un sonido ceremonioso y casi litúrgico, en el que volvieron a sobresalir sus coristas de aires gospel, los británicos ofrecieron una actuación luminosa y de marcado carácter vitalista. Canciones como “Lord Let It Rain On Me” sonaron más estremecedoras que nunca pero a decir verdad el escollo del horario y de un escenario tan desamparado fueron difíciles de superar. Y es que a pesar de la intensidad el exceso de solemnidad se giró en su contra a esas alturas de la noche. Jordi Berrocal

Wolves In The Throne Room (Escenario ATP)

Y de repente el escenario ATP se tiñó de azul. Magistral uso de las luces para poner en situación la primera gran actuación metal del festival tras conocerse la cancelación de Sleep. Wolves In The Throne Room aparecieron escondidos entre la penumbra, y de ahí no salieron ni se movieron en toda su actuación, con un repertorio centrado básicamente en sus dos mejores álbumes, “Celestial Lineage” y “Two Hunters” –a razón de diez minutos por canción no había tiempo para mucho más–. Fieles a su estilo contemplativo y solemne, los norteamericanos trabajaron su particular visión del black metal, poco dada a la estridencia gratuita y de perfil más atmosférico y cerebral. Exhibieron técnica y capacidad de contención y demostraron por qué es uno de los referentes más inclasificables pero revulsivos del género en la actualidad. DB

John Talabot (Escenario Ray-Ban)

Ofrecer tu primer directo en el Primavera Sound a las tres de la mañana ante un escenario Ray Ban a rebosar no debe ser tarea fácil. Y eso es precisamente lo que hizo John Talabot ayer. No contento con la magnitud del desafío, el barcelonés propuso un directo y muy “directo”. Es decir, poco laptop y sí en cambio maquinaria analógica y un fuerte componente orgánico; mayoría de percusiones en directo, melodías tocadas a pulso y sorprendente protagonismo del apartado vocal. El resultado fue una actuación que se acercó al formato pop más de lo esperado (parones entre canciones incluido) y que, precisamente por ello, sedujo a un público igual de variopinto al que ha llegado el magnífico “fIN”. Sonaron diversos highlights del álbum como Depak Ine”, “Oro Y Sangre”, “When The Past Was Present” o “So Will Be Now”, recuperaron “Lover's Tradition” para delirio bailable de los asistentes e incluso presentaron dos composiciones inéditas. Todo ello antes de concluir con una “Destiny” que sonó aún más colosal que en el disco. Sobra decir que superó el examen con nota. JB

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video

cerrar
cerrar