Reportajes

San Miguel Primavera Club, la crónica del jueves, o el día que casi morimos con Swans

El festival arrancó anoche y repasamos los momentos más granados de la primera jornada en Barcelona, incluidos The Soft Moon y Great Lake Swimmers

Anoche comenzó San Miguel Primavera Club en Barcelona con dos conciertos que causaron auténtico terror entre el público: Swans y The Soft Moon. Nos hacemos eco también del preciosismo folk de Great Lake Swimmers. Mañana más.

Fotografías de Noelia Rodríguez

San Miguel Primavera Club se celebra simultáneamente en Madrid y Barcelona, pero en la capital las cosas no comenzarán hasta hoy, cuando Swans conviertan el espacio del Matadero en lo que su nombre significa (nunca antes un grupo y un sala habían creado tanta simbiosis). En Barcelona, en cambio, el festival empezó ayer, precisamente con el aquelarre doloroso de la banda de Michael Gira, que durante dos horas hizo del Sant Jordi Club un infierno de distorsión, ruido y texturas dolorosas. A la vez, nos hacemos eco de dos extraordinarias actuaciones en Arteria Paral·lel, la sala que substituye a Apolo en este accidentado Primavera Club.

Swans (Sant Jordi Club)

Después muchos años de conciertos, festivales y clubbing, es la primera vez en este país que, al entrar a un bolo, me ofrecen tapones desinteresadamente. A Swans se llega virgen a sabiendas de que se va a conocer otra dimensión del sonido, algo físicamente difícil de experimentar en cualquier otro contexto. “Es una bajada a los infiernos”, dicen unos. “La palabra brutal adquiere un nuevo significado”, dicen otros. A mí me ha parecido una prueba científica para encontrar mi umbral del dolor. Y mi umbral del dolor ha llegado a la hora y cuarenta minutos de un total de dos horas. Bien es cierto que lo ya de por sí grotesco y sórdido de la actuación de Michael Gira y compañía pasaba a irreal cuando uno emergía del embudo de ruido para ver como al público le sobraba media sala y a la banda medio escenario. Ellos seis parapetados por su murete de amplis hubieran lucido mucho mejor en la maltrecha sala Apolo. No obstante, la sensación de admiración y satisfacción se ha percibido durante todo el concierto. Y es que cuesta no admirar, por mucho que te moleste la avalancha de distorsión, a músicos que tienen que estirar las manos entre canción y canción (de diez minutos para arriba) evitando agarrotamientos. Ya lo he dicho, mi umbral del dolor ha llegado 15 minutos antes del final; pero también he advertido, yo iba virgen a Swans. Que la primera vez duela nunca ha hecho que las siguientes no gusten. Mónica Franco

Great Lake Swimmers (Arteria Paral•lel)

Se notaba que los de Toronto acababan su gira, más que nada porque desde el primer momento dieron lo mejor de sí y quisieron hacernos participes de una sentida travesía por el folk-rock más auténtico y cautivador. Arrancando con lo mínimo en “On The Water”, la fantástica banda que siempre acompaña a Tony Dekker (mención especial se merece siempre Miranda Mulholland en su labor de corista femenina y mágica violinista) empezó a ganarse su espacio tan pronto como “Think That You Might Be Wrong” empezara a brotar entre un público que, esta vez sí, mantuvo un respetuoso silencio de principio a fin. Pese a olvidarse de sus dos primeros álbumes de estudio (el peso del show recayó sobre “Ongiara”, “Lost Channels” y su último “New Wild Everywhere”), el final con “Easy Come Easy Go” y “I Am Part Of A Large Family” fue un auténtico acierto para una banda que lucha por un mayor reconocimiento del que ya disfruta. Sergio del Amo

The Soft Moon (Arteria Paral•lel)

El montaje de The Soft Moon fue tan minimalista como esquelética fue su propuesta. Lo cierto es que con lo bien que sonaron y atronaron la guitarra y la batería (el bajo quedó algo sepultado), no se echó en falta que llevasen más cacharros o que sólo tocasen el teclado en “Parallels”. La banda californiana defendió anoche de manera espartana sus canciones con juegos de estrobos espectaculares, redobles de batería como ganchos de derechas y un Luis Vasquez completamente desatado con rugidos y gemidos. Hay quien pueda decir que todos sus temas suenan iguales (una dark-wave tan gélida como la noche de ayer), pero funcionaron a las mil maravillas en una sala, mucho mejor que en su anterior paso por Barcelona –en el marco del San Miguel Primavera Sound 2011– a plena tarde. Los tres miembros se las apañaron bien con sus escasos instrumentos, especialmente un batería que se repartía entre la percusión orgánica y la electrónica con gran pericia ( “Zeros”). Para rematar una espléndida jugada, desenfundaron su mejor baza, “Want”, en la que el vocalista se descolgó la guitarra y tocó con muchísima violencia unos bongos que luego arrojó al suelo. Fiereza. Tinieblas. Alquitrán. Álvaro García Montoliu

* Aquí puedes ver las fotos del festival

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar