Reportajes

Publicidad engañosa y profesores sin conocimientos: las sospechas tras la educación no reglada

Un negocio presente en nuestros días: cursos de formación no oficial que aseguran expectativas laborales… donde los alumnos, en sus propias palabras, ni aprenden nada ni encuentran trabajo

Apenas una biblioteca con ruido, en lugar de una clase dirigida, es lo que denuncian haberse encontrado al menos nueve ex alumnos de la escuela Técnicas Formativas Chamunsa, en Barcelona, antes conocida como Solución Laboral.

Los alumnos aseguran que se les prometía flexibilidad y clases personalizadas, pero dieron con profesores que desconocían el temario que ellos estudiaban. A fin de cuentas, había solo cuatro profesores para impartir unos 80 cursos, un dato que revelan los estudiantes y que la propia escuela ha confirmado a este medio.

Aunque los títulos que la escuela ofrece no son oficiales, los estudiantes denuncian que su manera de presentarlos cuando llamaron para pedir información fue, cuanto menos, ambigua.

La mencionada escuela representa un tipo de academia presente en nuestros días, cuyos ingredientes consisten en una formación dudosa —a través de la cual los alumnos se prepararían para exámenes oficiales fuera de la academia—, prácticas en empresas y unas expectativas de desarrollo laboral.

Se trata de un modelo que, a su vez, plantea una pregunta crucial en nuestros días: ¿Hasta qué punto es legítimo hacer negocio con la educación no reglada con jóvenes desempleados y, muchas veces, sin formación?

“Mi profesora no tenía ni idea”

“Llegué el primer día de clase y en el aula cada alumno estudiaba un curso diferente por su cuenta. Mi profesora no tenía ni idea de nada sobre el grado superior que yo estudiaba, documentación sanitaria, y tuve que buscarme la vida para estudiar a mi bola”.

Judith Pérez, de 23 años, estaba en Inglaterra cuando se apuntó a un curso preparatorio para un Módulo Profesional de Grado Superior de documentación sanitaria en la escuela Técnicas Formativas, en Barcelona, en septiembre de 2016.

Al igual que otros alumnos entrevistados, cuenta Judith que la escuela les prometía clases personalizadas, si bien la realidad con la que luego se encontraban era distinta.

Material didáctico equivocado o incompleto e información errónea sobre exámenes oficiales son otras de las quejas de estos cursos que valen más de 1.000 euros

Siempre según los alumnos afectados, los profesores carecían de conocimiento sobre los cursos. Material didáctico incompleto o inadecuado, además de información errónea sobre exámenes oficiales, constituyen algunas otras de las quejas presentadas.

La mayoría de cursos rondan los 1.200 euros y se ofrecen descuentos si se paga al contado.

El contrato-recibo firmado con la escuela asegura que lo que se firma es “exclusivamente, la adquisición por parte del cliente de material didáctico distribuido por Solución Laboral”.

Es decir, según los testimonios recogidos, aunque uno reciba la promesa de clases personalizadas, lo que al final recibe, y así queda constatado contractualmente, no es más que un espacio de trabajo compartido y unos libros de texto cuyo precio ronda los 50 euros… a cambio de más de mil.

Un detalle: los contratos entre la academia y los alumnos a los que PlayGround ha accedido advierten que “los contratos verbales no son válidos”.

Aunque los alumnos reciben promesas de clases personalizadas, en la práctica solo firman un contrato en donde se les asegura material didáctico por valor de unos 50 euros… a cambio de 1.000

El blog que unió a los afectados

Cuando Judith empezó las clases y vio que la formación que hacía no se correspondía con lo que le habían prometido, dio con una página web: Estafa Solución Laboral (nombre anterior de la misma academia). “Entonces —dice Judith— me di cuenta de que me estaban estafando”.

La web la creó Silvia Puente, otra ex alumna del centro que se apuntó para preparar oposiciones de biblioteca y también se sintió "engañada por la academia".

A través del blog, cuenta Silvia, medio centenar de personas que se consideran insatisfechas se han puesto en contacto para informar sobre su experiencia.

PlayGround ha contactado con nueve de ellas, la mayoría de las cuales no ha denunciado por falta de tiempo o de dinero.

Silvia sí lo hizo y también otros tres alumnos, todos representados por la abogada Mónica Tornadijo.

Sin embargo, los casos fueron archivados por falta de pruebas.

 

En uno de los dossieres informativos de la escuela aparece un logo del Ministerio de Trabajo e Inmigración que le acredita como “centro adscrito” al mismo.

Silvia Puente recibió este dossier en agosto de 2015, cuando se apuntó a la academia, y en esa época el Ministerio de Trabajo se llamaba Ministerio de Empleo y Seguridad Social, pues la nomenclatura anterior tan sólo existió hasta 2011, el fin de la segunda legislatura de Zapatero.

La realidad que se encontró fue diferente a la que le prometieron: “ El profesor no sabía que se habían abierto convocatorias, el temario que me daban no tenía nada que ver con el que tenía que estudiar y estaba incompleto”.

“Yo estaba en una clase con 30 personas hablando, era i mposible concentrarse y los profesores resolvían dudas leyendo del libro de los alumnos. Más que una clase, era como ir a la biblioteca pero con ruido”.

Los exámenes, cuenta, se hacían extrayendo preguntas rápidamente y sobre la marcha del libro y a todo el mundo le caía un diez.

Tras meses sin éxito pidiendo a la academia que le facilitaran los libros del temario, los consiguió por su cuenta en 48 horas contactando directamente con la editorial y pagando 23 euros, cincuenta veces menos que lo que figura en esos contratos de adquisición de material académico.

A Xènia Sanmartín, otra ex alumna, le proporcionaron información incorrecta sobre cómo, dónde y cuándo podría realizar el examen oficial para obtener el título del Módulo Profesional de Grado Superior de actividades deportivas. También denunció.

Educació, “sin competencias”

Silvia reportó la información al Consorci d’Educació de Barcelona, que tras una inspección emitió un informe que decía que “en la base de datos de la Inspección de educación” no constaba ningún centro docente con el nombre y la localización del demandado.

Explicaba que “se trata de un centro no autorizado que ofrece cursos para oposiciones en régimen presencial o semipresencial”. En consecuencia, el Consorci “no tiene competencias sobre este tipo de formación no reglada”.

En respuesta a PlayGround, el Consorci afirma que, en casos de formación no reglada, “los servicios jurídicos tendrían que controlar si este centro en cuestión hace publicidad engañosa”, y corresponde a la Fiscalía y no a Ensenyament el cierre o sanción al centro.

Igualmente, Silvia alertó de las irregularidades al Colegio de Podólogos de Catalunya, que mediante su abogado Marià Gómez Jara respondió que “se trata de una escuela privada que, amparándose en el derecho constitucional a la libertad de enseñanza, imparte multitud de cursos de diferentes especialidades, la mayor parte de veces dando expectativas de trabajo ilegales”.

En esa línea, el portavoz de FACUA Rubén Martínez apunta que “es habitual que estas academias den publicidad engañosa ofreciendo expectativas de trabajo irreal”.

 Un curso de peluquería donde no se aprende a lavar el pelo

Carol Augusto Tapia se apuntó a la academia para estudiar peluquería, atraída también por la flexibilidad horaria y por la posibilidad de hacer prácticas.

En la teoría le pareció extraño no tener a una profesora que dominara la materia. 

Estudiaba peluquería y le resultó extraño no hacer ningún taller práctico durante la teórica

La academia le buscó una peluquería donde hacer prácticas externas una vez acabó, decepcionada, la parte teórica. Sin embargo, en la primera a la que fue le dijeron que no volviera porque no tenía base. Cuando le enseñó los libros que había utilizado le dijeron que eran “demasiado básicos”.

Le encontraron entonces una segunda peluquería muy lejos de su domicilio, le buscaron una tercera y allí le dijeron, de nuevo, que la base era muy escueta, y que con independencia de sus prácticas, le faltaría conocimiento por muchas horas que pasase allí. O sea, que lo que había estudiado durante meses no le servía.

Las respuestas de la escuela

El secretario y coordinador de prácticas de la escuela, Sergio Sanz, accedió a responder a una serie de preguntas de PlayGround. Sanz no permitió que esta conversación fuese grabada.

I. ¿Pueden cuatro profesores dar ochenta cursos diferentes?

Según Sanz, si un profesor ha hecho una carrera de letras pero estudió el bachillerato científico y tiene unas inquietudes que le llevan a estudiar inglés, puede abarcar diferentes disciplinas. También explicó que ellos siempre hablan de “tutorías” y asesoramiento y no de clases, de tutores en vez de profesores.

Dos personas próximas a PlayGround llamaron anónimamente a la academia para pedir información y en todo momento se les habló de “clases” y de “profesores” y se prometía una formación especializada.

II. ¿Pueden los alumnos dejar de pagar si dejan de asistir a clase?

Cuenta Sanz que los estudiantes tienen quince días de prueba para que se les devuelva el dinero, pero a partir de ahí no se pueden hacer devoluciones porque los plazos son la financiación de un producto. Lo compara con “comprar una lavadora, no puedes dejar de pagarla al tercer o cuarto mes”.

III. ¿Está el centro adscrito al Ministerio de Trabajo como dice uno de los dossiers informativos?

El secretario reconoce que no es un centro adscrito, sino una academia privada. Se pregunta Sanz “si ese dossier es real”, pues dice no haberlo visto nunca.

*En su declaración en el juzgado por la denuncia de estafas de Silvia Puente, el director de la escuela Miguel Ángel Sanz Sanz no respondió a la pregunta de si la academia colabora con el Ministerio de Empleo.

El secretario de la escuela insiste en que la gente que estudia en estas academias, y no por libre, lo hace por las prácticas: “este es el principal punto”.

La escuela tampoco facilitó a PlayGround entrevistas con el director, el asesor comercial, formadores de la academia, ni el acceso a las clases.

Recientemente, el centro se cambió el nombre a raíz del desprestigio causado por el blog de denuncias. Ellos mismos lo reconocen.

El secretario del centro asegura que los alumnos prefieren una academia a estudiar por su cuenta debido a la posibilidad de hacer prácticas externas

En su página web tecnicasformativas.es (exactamente igual que solucionlaboral.com y que barcelonaformacion.com) la academia se define como “una compañía disciplinar orientada al campo de la formación”.

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