Reportajes

SOS 4.8: el festival imparable

Asistimos este fin de semana al evento murciano para constatar su auge y que The xx se llevaron el gato al agua, juntamente con los grupos españoles

Con un cartel con The xx como mayor reclamo y una clara vocación de convertirse en festival de referencia para un público mayoritariamente joven y con ganas de pasarlo bien (la sombra del FIB como modelo a imitar es alargada), el SOS4.8 se afianza en su sexta edición como el perfecto pistoletazo de salida de la temporada musical veraniega.

Fotografías: Equipo Helmet

La realidad es esta: el SOS 4.8 es, ya a día de hoy, algo imparable. Los que pudimos acercarnos al recinto de La Fica este fin de semana en Murcia lo comprobamos. Cada año resulta más ambicioso en cuanto a cartel (pese a que, comparado con el del año anterior, esta edición haya sido mucho más modesta en la selección de artistas), número de asistentes y planteamiento extra musical, pero que tan solo mengua de una cosa: la media de edad del público. Público que, por otro lado, recibió con brazos, mente y corazón abiertos a unos The xx que se llevaron el gato al agua y conquistaron hasta a los más reacios, aunque no fueron capaces de ensombrecer a los otros grandes triunfadores del evento levantino: las bandas nacionales. Sobresalientes en su mayoría, fueron responsables, en conjunto, de los mejores directos de todo el festival. A continuación, lo más destacado del fin de semana.

Viernes

Cuchillo (Escenario Jägermeister)

Con Cuchillo arrancaba el SOS4.8 y se comenzaba a intuir algo que más tarde se constataría: el gran triunfador de este festival ha sido el producto patrio. Poco después de las 8 de la tarde y ante un público dolorosamente escaso, comenzaba el dúo catalán (en formato trío para los directos) a desgranar, en algo menos de una hora, los temas de “Encanto” (Limbo Starr, 2012) y, en menor medida, de “Cuchillo” (Limbo Starr, 2008). Sonaron compactos, envolventes, y llenos de matices, capaces de liberarse de la “presión del single” y hasta de unir sus voces en un himno a cappella bromeando con el sonido del concierto que Dorian estaba dando al mismo tiempo en el escenario Estrella de Levante y que se colaba entre tema y tema, rompiendo a ratos la atmósfera que tan bien saben crear. Lo dicho, dolorosamente poco reconocidos.

BeGun (SOS Club)

La sesión ofrecida por BeGun sorprendió a muchos curiosos que, acudiendo al SOS Club en busca de algo potente que echarse a las suelas, se encontraron con una propuesta que iba mucho más allá de la tralla más facilona o de efectismos para distraer. Poniendo una profundidad y una intensidad inesperada para una sesión vespertina, el barcelonés fue capaz de que, tanto los que sabían a lo que iban como los que no, dejasen de pensar por un rato en bailar cualquier cosa y se dejasen seducir por la música a otros niveles.

The xx (Escenario Estrella de Levante)

Los ingleses lo tenían todo a su favor para salir por la puerta grande, pero también un gran handicap basado en una cuestión de inevitables expectativas. Sin embargo, como viene siendo habitual, y al igual que hacen con sus canciones, fueron cocinando a fuego lento un repertorio en el que convivieron por igual “xx” (Young Turks, 2009) y el reciente “Coexist” (Young Turks, 2012), y que en su momento de máxima ebullición sonaba intenso y coherente. Más allá de su ampliamente señalada juventud (que supone un cierto componente añadido a la hora de hablar de su evidente talento), lo verdaderamente interesante es su capacidad para sonar, en un gran escenario, frescos pero contenidos, sigilosos pero contundentes, cercanos y etéreos. Esquivando por la tangente vivir del hype, se ventilaron “Islands” bien pronto y siguieron subiendo el ritmo hasta, paradójicamente, acabar con “Intro”, ofreciendo un gran concierto que ya se ha colado en la vitrina de ‘grandes momentos de la historia del SOS 4.8’ junto con el de –por ejemplo– Mogwai la pasada edición o PJ Harvey allá por 2009.

John Talabot (Escenario Jägermeister)

Al contrario que lo sucedido con BeGun, aquí no había sorpresas ni incertidumbres que calmar, ya que con el catalán Oriol Riverola, alias John Talabot, el meneo está asegurado. El tándem que forma a los platos junto a Pional funciona igual que sienta un traje a medida: a la perfección. Ambiente desenfadado sin caer en la mamarrachez, tempos controlados y una gran habilidad para medir el pulso a su audiencia, hicieron de la sesión de Talabot uno de los puntos álgidos de la jornada del viernes y el arranque de una seguidilla de directos que harían que saliese humo del suelo a cada paso (o salto).

Crystal Fighters (Escenario Estrella de Levante)

Habrá quien opine que lo que ofrecen los Crystal Fighters en directo ya nos lo sabemos de memoria, y tendrá razón. Sin llegar a la casi guionización de los Flaming Lips, Crystal Fighters destacan entre el resto de grupos porque, aun así, su propuesta es medianamente única y personal y sigue resultando efectiva y carismática No dieron el concierto de su vida, pero tampoco defraudaron. La fuerza que tienen temas como “I Love London” es innegable, y para aquellos más receptivos, fue más que suficiente. Para los más escépticos, siguieron sin convencer. Cuestión de gustos.

Modeselektor (Escenario Estrella de Levante)

Programados con mucho tino a última hora, los alemanes tuvieron el honor de cerrar el cartel del primer día del SOS 4.8 con su habitual mezcla de electro, hip hop y house. Mucho más potentes que en disco, y desplegando una faceta más divertida que lo que se puede intuir a través de éstos, dieron un show muy digno al que le faltó algo de brillo, pero que resultó de sobra efectivo dadas las horas y las necesidades de los que aún aguantábamos en pie.

Sábado

Tras la caída de Haim del festival, el sábado se antojaba menos apurado de timmings para ir de un escenario a otro a la caza de los directos más interesantes de la jornada.

Extraperlo (Escenario Jägermeister)

Una vez más, le debemos a la Ciudad Condal el haber parido al grupo que dio el que fue uno de los mejores conciertos de todo el SOS 4.8. El conjunto catalán sigue presentando “Delirio Específico” (Canadá, 2012), con temas tan redondos como “Ardiente Figura” o “Modelos Blandos”, pero sin dejar de lado las canciones que, en su momento, hicieron de “Desayuno Continental” (Mushroom Pillow, 2009), su debut, uno de los discos revelación del año. “Bañadores” (ampliamente celebrada por un, de nuevo, injustamente poco numeroso público) o “Las Palmeras del Amor”, así como la sólida defensa en directo de sus, hasta la fecha, dos álbumes de estudio, les hacen más que firmes candidatos a pasar a formar parte de esas bandas nacionales que no son ya una promesa, sino una realidad en toda regla.

M83 (Escenario Estrella de Levante)

El que, en teoría, era el plato fuerte de la jornada del sábado, no se vio ensombrecido, pero sí ligeramente cuestionado en cuanto a fervor despertado en las masas. Los horarios situaban al proyecto de Anthony Gonzalez acto seguido de unos muy coreados y descamisados Lori Meyers, y, aunque la respuesta del público fue desigual hacia unos y hacia otros; la comparación es del todo innecesaria pero, por algún motivo, resulta inevitable. Los deseos repetidamente manifestados por González de convertirse en un grupo grande (en el sentido de llenar más estadios y menos críticas en sesudas y minoritarias publicaciones) encuentran en temas como “Reunion” o la ya clásica “Midnight City” (que evitaron dejar para el final, colándola entremedias del concierto como si de un tema cualquiera se tratase) el vehículo perfecto para trascender y alcanzar su objetivo. Apoyándose en su tradicional e infalible juego de luces, consiguen claramente lo que se proponían y hacen que nadie pueda cuestionar su deseo de elaborar algo pretendidamente masivo. Qué más da cuál sea su motivación, si funciona, y muy bien, además.

Los Punsetes (Escenario Jägermeister)

Una vez superado el hecho de que todo el mundo sabe exactamente lo que Los Punsetes pueden ofrecer en cuanto a puesta en escena (han conseguido que seguir al pie de la letra una no-actitud sea, en sí misma, una actitud, lejos de aburrir o de dejar sensación de ‘déjà vu’), lo que queda de un directo de la banda madrileña son las canciones, puras y duras. Sin anestesia. Sin efectos, sin disimulos. La siempre estática Ariadna, acompañada del resto de miembros del grupo, con un inspirado Anntona poniendo la parte más emocional del asunto sobre las tablas, se cubrieron de gloria con un concierto en el que predominó “Alférez Provisional” (Gramaciones Grabofónicas, 2012), pero en el que no faltaron hitazos del calibre de “Dos Policías” o “Tus Amigos” (grandes clásicos dentro de su repertorio, y desde el minuto cero, del pop español) ni otros temas menos visibles de su discografía pero absolutamente imprescindibles como “Un Corte Limpio” o “Maricas”. Ya sabíamos que son de lo mejorcito que hay en el panorama nacional, pero nos lo siguen demostrando día a día. Grandes.

Justice DJ set (Escenario Estrella de Levante)

Que Justice es sinónimo de infalible –en lo que a levantar al personal se refiere– es vox populi. A pesar de no presentarse en modo directo, que, a priori, siempre resulta más apetecible, el dúo fue capaz de mover a una gran cantidad de gente ya resentida por el ritmo del festival alternando impepinables temazos con alguna que otra perla de producción propia como “Stress” o “D.A.N.C.E.”, celebradas hasta casi el delirio.

Javiera Mena (Escenario Jägermeister)

Erróneamente etiquetada por muchos de los asistentes por una cuestión idiomática dentro de la “selección nacional”, Javiera Mena hizo un concierto vitalista, animado y divertido en el que no faltó de nada. Ni carisma, ni canciones, ni feeling con el público. Enfundada en un vestido que bien hacía el papel de una bola de espejos, la chilena se convirtió precisamente en eso: en el centro de atención de la fiesta. Sonaron “Luz de Piedra de Luna” y todos sus imperdibles, siempre siguiendo un ritmo ascendente de alegría y buen rollismo no fingido. Alejada de la imagen más naif de sí misma mostrada en otras ocasiones sobre el escenario, Javiera se convirtió en toda una dancing queen y conquistó la plaza, cosa que se merecía.

VTLZR (Escenario Estrella de Levante)

Lo de Pascal Arbez, más conocido como Vitalic, vamos a dejarlo en que no tiene nombre. Si yendo solo con sus canciones por montera es capaz de que la gente se deje los pies, el alma y la vida en la pista, con su nuevo espectáculo, VTLZR, directamente lo que consigue en sacarte de ti mismo y convertirte en una máquina de baile. Pintor de brocha gorda en lo que a techno light se refiere, no merece la pena explicar qué clase de espectáculo luminoso y sonoro lleva, lo que se tercia es verlo. Pese a lo novedoso de su nuevo show, no se olvidó de “My Friend Dario”, recibida con absoluta locura aunque no sea uno de sus mejores temas.

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