Reportajes

Más allá de Robyn y Lykke Li: un mapa del pop en Suecia en 2013

El corazón de Escandinavia es uno de los focos de creación pop más estimulantes y activos de todo el mundo. Cada año tenemos sorpresas, y por eso hemos realizado un glosario con todos esos nuevos artistas que debes conocer

No hay semana que pase en la que descubramos un nuevo talento proviniente de Suecia. Por eso hemos trazado un recorrido por la historia musical reciente del país y te mostramos algunos de esos artistas que están representando al país escandinavo por todo el mundo.

¿Cómo un país que apenas llega a los diez millones de habitantes puede influenciar tanto en materia pop? Lo que ocurre en Suecia requeriría cuanto menos de una tesis doctoral que nos esclareciera los porqués de su imaginario musical. Desconocemos si la idiosincrasia de su clima (que en la mayoría de meses del año impide lanzarse a las calles, a no ser que se lleve un abrigo con estufa dentro) o lo bien que han encarado sus políticas de garantías sociales ha generado un torrente de creatividad difícil de hallar en otros países del Viejo Continente. Lejos de caer en un mercado local, el perfecto dominio del inglés de sus habitantes les ha llevado desde sus inicios a internacionalizar a sus héroes, a exportarlos en mercados con los que poco (o nada) tienen en común. Esa visión mercantilista innata que tienen de la música les ha llevado a ser unos pioneros de la música popular, unos maestros de la canción apta para todos los públicos que no puede competir actualmente con nadie.

Puestos a encontrar unos culpables en la génesis de esta vocación pop, no cabe duda de que ABBA marcaron las pautas de todo lo que vendría después. Cuando en abril de 1974 se alzaron vencedores del festival de Eurovisión con “Waterloo” (curiosamente, ese mismo mes los también suecos Blue Swede aparecían en los primeros puestos de las listas de ventas por el one hit wonder “Hooked On A Feeling”) empezó a fraguarse una leyenda irrepetible que destapó el talento potencial de un país dispuesto a alegrar con canciones machaconas e instantáneas la vida de millones de personas. Anni-Frid Lyngstad, Benny Andersson, Björn Ulvaeus y Agnetha Fältskog, hasta sus últimos días de productividad en 1982, cimentaron un legado del que jamás podremos estarles lo suficientemente agradecidos. Pese a tratarse de un recopilatorio, “ABBA Gold” (con la friolera de 35 millones de copias contabilizadas hasta 2008) sigue siendo el manual y la guía maestra que cualquier artista debería seguir cual credo si pretende probar suerte en la canción popular. Más allá de su imagen kitsch (tan querida por la comunidad gay) lo que ha prevalecido gracias a ellos son dramas musicales (con “The Winner Takes It All” llevándose la palma) y retratos hedonistas ( “Does Your Mother Know”, por citar sólo un ejemplo) que, por su pluscuamperfecta factura décadas después, han conseguido heredarse generación tras generación.

Los ochenta fueron unos años donde el poder sueco, más allá del éxito de los primeros años de Roxette o aquel “The Final Countdown” de Europe (el rock inofensivo tiene mucho de pop), tampoco destacó por marcar mucha tendencia que digamos fuera de sus fronteras. Pero todo cambió en los noventa, cuando el género, en muchas ocasiones mutado bajo la coartada dance, volvió a florecer en Europa gracias a Ace Of Base (repitiendo la fórmula de dos mujeres-dos hombres patentada por ABBA), una jovencísima Robyn que en 1997 con 17 años cantaba “Show Me Love” y “Do You Know (What It Takes)”, o aquel “Hello Afrika” de Dr. Albarn producido por Denniz Pop que nos lleva a otro punto destacado: la devoción de los productores de este país escandinavo por la canción ligera. En este papel hay que señalar la figura de Max Martin, el alumno aventajado del ya citado Denniz Pop, que desde 1996 se ha encargado de relanzar al mundo héroes adolescentes como Backstreet Boys, ‘NSync, Robyn, o Britney Spears antes de que RedOne se apoderara de firmarle hits a Lady Gaga como si de un churrero se tratara.

El final de los noventa nos trajo a los siempre a reivindicar The Cardigans (gran parte de culpa la tuvo “Lovefool”, el preámbulo de aquel “Gran Turismo” de 1998 donde se almacenan sus canciones más memorables: “My Favourite Game” o “Erase/Rewind”), y un puñado de one hit wonders de calado internacional como “Save Tonight” de Eagle-Eye Cherry (el hermanísimo de Neneh Cherry) o la cursi “Big Big World” de Emilia. Pero para entender lo que está ocurriendo en estos momentos en Suecia hay que trasladarse a la década del ‘Efecto 2000’, y no precisamente deteniéndonos en Alcazar, los A*Teens (aquellos usurpadores de ABBA que gracias a Dios han desaparecido del mapa) o el trance de garrafón que predicaba Antiloop en “In My Mind”.

La nueva música que marca tendencia en Suecia está fuertemente influenciada por tres nombres propios: The Knife (no sólo en el aspecto vocal, sino también en el empleo de la electrónica gélida y matemáticamente precisa), Robyn (desde el momento en que reapareció como nueva diva electrónica en 2007 con “With Every Heartbeat” de mano de Kleerup, diez años después de su desaparición mediática) y Lykke Li (la producción tribal, orgánica y minimalista que Peter Bjorn and John aportaron a su debut de 2008, “Youth Novels”, sigue calando hondo entre los novatos del negocio musical). El tridente por excelencia marca, sin duda, la pauta creativa que la nueva hornada de artistas suecos explota en nuestros días, y que parece haber cerrado un círculo perfecto con el triunfo de Loreen, el año pasado, precisamente en el festival de Eurovisión. Si no lo creen, no tienen más que descubrir o redescubrir algunos nombres capitales que desde los últimos años luchan por su porción del pastel en el enjambre pop más productivo del planeta.

Kate Boy

Una australiana (Kate Akhurst) y tres productores suecos que responden al nombre de Rocket Boy (detrás de ellos se esconden en realidad Hampus Nordgren Hemlin, Oskar Sikow Engström, y Markus Dextegen) se alían en favor de los sintetizadores saltarines y musculosos y el pop cortado con precisión quirúrgica. Tan sólo han necesitado de dos temas, “Northern Lights” e “In Your Eyes”, para que todo el mundo les haya comparado con aquellos The Knife que en sus inicios prescindían de la pose avantgarde. De momento únicamente han editado el EP “Northern Lights” (con suculentos remixes del tema titular a cargo de Taken By Trees y Superhumanoids), pero se espera que su debut en largo llegue a nuestras manos este 2013 de manos de IAMSOUND Records.

Beatrice Eli

La más grata sorpresa que este año nos ha llegado desde esas gélidas tierras viene a ser algo así como si fusionáramos la clase vocal de Jessie Ware con la sensualidad innata que siempre persigue a Lykke Li. Con su primer EP recién estrenado, “It’s Over”, esta jovenzuela embriagada desde pequeña por el R&B despunta como uno de esos talentos a los que hay que seguir de bien cerca la pista. También prepara su primer LP para este mismo año, así que no queda otra que ir quemando ese maravilloso cartucho épico que responde al título de “Violent Silence” para saciar las ganas de escucharlo.

Niki & The Dove

Malin Dahlström y Gustaf Karlöf dejaron atrás las composiciones musicales que realizaban para el teatro y el pasado año ofrecieron a los sufridos (a la par que desencantados) seguidores de Björk ese disco disfrutable que nunca llegó con “Biophilia”. Desde que desgranaron a partir de 2011 adelantos como “The Fox” o “Gentle Roar” ya nos dimos cuenta de que la islandesa no era su único objeto de devoción, ya que “Instinct”, su puesta de largo, extendía también una mano a la asfixia oscurantista de Fever Ray y el buen hacer de Lykke Li con los arreglos tribales.

Faye

De formar parte de la girl band teen Play (teloneando incluso a las Destiny’s Child) a convertirse en la gran promesa sueca del pop electrónico melodramático. Volar por libre le ha sentado de maravilla a esta guapérrima artista que el pasado año nos sorprendió con la sentida “Water Against The Rocks” y la más sintética y bailable “Come To Me”. De momento se desconoce cuáles son sus planes inmediatos, principalmente porque no se ha pronunciado al respecto. Pero no dudamos de que cuando se atreva a publicar su primer disco con cara y ojos conseguirá enamorar tanto a los fervientes devotos del pop sensiblero como a sus propias madres y vecinas.

Zhala

Ahora hace un año esta amante de los disfraces y la sencillez estilística (esto último léase con ironía) aterrizó por los blogs trendsetters de medio mundo con un pepinazo de corte tropicalista llamado “Slippin Around”. Por entonces ya nos advirtieron de que hasta ese momento acompañaba como corista a Lykke Li, pero desde ese maravilloso abril de 2012 no hemos vuelto a saber nada más de ella pese a haber teloneado en varias ocasiones a Robyn. Antes de esperar un largo, lo más lógico sería que se decantara por un EP. No es muy productiva que digamos, por lo que deberá ponerse las pilas si no quiere acabar en el mayor de los olvidos. O lo que es peor, ser un one hit wonder.

Frida Sundemo

A falta de que Robyn se ponga las pilas y vuelva a hacernos bailar como si no hubiera un mañana mientras derramamos lágrimas por los ojos, aquí está una de las posibles candidatas a ocupar su trono. Con su reciente EP, “Indigo”, tan sólo ha necesitado de dos temas (la titular y la más recogida “Snow”) para convertirse en un nuevo objeto de deseo del pop electrónico con vocación populista. El parecido razonable con la artífice de “Body Talk” es más que evidente, por lo que desconocemos si de cara al largo seguirá acrecentando las semejanzas o nos sorprenderá con un giro que nos deje noqueados.

Museum Of Bellas Artes

Este trío es una auténtica invocación al Rey Sol. Tanto maman del glo-fi house bañado en aguas baleáricas, como del pop cálido y nostálgico de melodías cortadas a la medida de la mejor tradición sueca. A estas alturas se desconoce cuál será su futura hoja de ruta (al LP nos referimos), pero desde su formación en 2009 nos han cedido un buen puñado de 7’’ y 10’’ (a destacar aquel EP, “Days Ahead”, editado en 2010 por Force Majeure) que han sido un gran compañero de viaje para nuestras escapadas veraniegas.

The Sound Of Arrows

Ni en 2009 ni en 2010. Al final el debut de estos dos escuálidos se retrasó hasta finales de 2011, lo cual les jugó una mala pasada mediática por demorarse más de lo debido. Pese a ello, la pareja que mejor ha sabido explotar el espíritu hedonista de Pet Shop Boys en los países nórdicos nos obsequió con auténticos caramelos gáyers instantáneos como “Wonders” o “Into The Clouds” que aún siguen funcionando como un reloj suizo en cualquier pista de baile que se precie. Pasado el verano prometen volver con un nuevo álbum bajo el brazo. Hay ganas de comprobar con qué nos sorprenden.

Icona Pop

¿Alguien puede decirnos por qué “I Love It” no acabó convirtiéndose en el hit que nuestras pieles morenas pedían a gritos el pasado verano? Letra tontorrona y hooliganesca donde las haya y una base de esas bien machaconas que desde la primera escucha son como un taladro neuronal. El resto de su primer EP editado el pasado año, “Iconic”, seguía siendo todo un manual para hacer el cabra ( “Ready For The Weekend”) y florecer el poligonero que secretamente vive en un rinconcito de nuestro corazón ( “Top Rated”). Hace pocas semanas la liaron parda en el programa estadounidense “Dancing With The Stars” con su gran hit, así que quizás el título de canción del verano lo consiguen globalmente un año más tarde.

Iamamiwhoami

Corría 2009 cuando una serie de vídeos virales empezaron a florecer en la red sin que se supiera muy bien de qué se trataba. Con las semanas descubrimos que quien se encontraba detrás de esa paja arty era Jonna Lee, quien para la ocasión se había metamorfoseado en diva electrónica en compañía del productor Claes Björklund. Pero lo que prevale por encima de todo (más allá de la estudiada estética de la que presumen todos y cada uno de sus vídeos) son temas como “; john” u “O”: hits instantáneos, fríos como un témpano de hielo, que volvieron a hacernos creer en el pop en mayúsculas. El pasado año editaron “Kin”, pero este 3 de junio volverán con una nueva entrega titulada “Bounty” que reunirá todos aquellos temas que alimentaron la leyenda entre 2010 y 2011 y se quedaron fuera de la primera entrega.

Jonathan Johansson

Sí, las mujeres que cantan en inglés son las que realmente tienen el control de la industria musical en Suecia. No obstante, también hay raras avis como Jonathan Johansson que, prescindiendo de lo anglosajón, también consiguen exportarse (aunque sea en menor medida) fuera de sus fronteras. Este enamorado de los ochentas (más de la new wave que del synth-pop) hasta la fecha ha editado dos álbumes en el sello Hybris: “En Hand I Himlen” (2009) y “Klagomuren” (2011); dos alegatos sobrados de delicadeza y tortuosidad amorosa que, como es habitual, en números como “Stockholm” acaban cayendo inevitablemente en ese gusto por lo tribal que se tiene en el país escandinavo.

Karin Park

Por mucho que cada vez que la vemos se nos venga a la cabeza Antonia Dell’Atte, cuando la escuchamos resulta inevitable pensar en Karin Dreijer, la Björk con problemas en los nódulos o la propia Lykke Li. Sí, esta altísima sueca suena inevitablemente a todas ellas juntas cuando abre la boca (parte de culpa la tiene su productor de cabecera, Christoffer Berg, quien ha trabajado para The Knife o Fever Ray), pero no por ello hay que menospreciar su disfrutable música. Dejando los parecidos razonables a un lado, no está de más rescatar su debut de 2009, “Ashes To Gold”, o “Highwire Poetry”, que vio la luz el pasado año.

Rebbecca & Fiona

La puesta de largo de estas dos mamarrachas del polígono, “I Love You, Man” (2011), fue algo decepcionante. DJs, productoras y animales hedonistas en su Suecia natal, la pareja luchó como pudo contra ese hit que les encendió la mecha del hype, “Jane Doe”. Por mucho que intentaran remediarlo, el disco estaba repleto de números de relleno donde las sorpresas brillaban por su ausencia. Este 2013 volverán a probar suerte con un nuevo largo que viene precedido por el single “Taken Over”, acompañadas de su compatriota Style Of Eye. Ya veremos cómo se las apañan en pocos meses.

I Break Horses

No todo iba a ser pop edulcorado para bailar. En 2011 nos topamos con el debut de esta hechicera banda que invoca al shoegaze de los ochenta (ya saben, con Cocteau Twins como gurús intocables) y a paisajes cinético-ensoñadores más actuales, como es el caso de M83. La voz de Maria Lindén, escoltada por las capas atmosféricas de su compañero Fredrik Balck, nos trajeron ese estupendo “Hearts” que nos ha acompañado durante muchos meses en nuestros momentos de recogimiento en casa. Por lo que parece están trabajando ya en un buen puñado de nuevas canciones, de modo que no debería extrañarnos que este mismo año tengamos con nosotros su segundo disco.

Sally Shapiro

Cuando en 2006 Johan Agebjörn y su vocalista de azúcar (nunca ha trascendido su nombre verdadero, de modo que la mencionaremos como Sally, a secas) debutaron con “Disco Romance”, nos dimos de bruces con un mundo de color de rosa donde el italodisco de temática naíf sonaba pluscuamperfecto. Repitieron la jugada con algo menos de encanto tres años después en “My Guilty Pleasure”, pero con su nueva criatura, el reciente Somewhere Else”, han vuelto a dejar el listón bien alto probando incluso suerte con el eurobeat noventero (lo que ocurre en “All My Life”). Para cualquier remake postmoderno de ‘Alicia en el País de las Maravillas’ ya saben a quién deberían recurrir para su banda sonora.

ceo

Eric Berglund, el que fuera mitad de The Tough Alliance (así como co-creador del sello Sincerely Yours), nos trajo en el verano de 2010 “White Magic”, todo un tratado musical a la felicidad. Tomando retazos balearic, del synth pop más colorista y destellos del pop tribal de Vampire Weekend o los gráciles Phoenix (por no mencionar a jj, otros suecos expertos en asomarse a las costas mientras componen), nos topamos con sorpresa con uno de esos discos que no entienden de modas y desde el principio uno sabe que, de ahí a la eternidad, seguirá recuperándolo más que a menudo. Ansiosos nos encontramos por una segunda entrega que, de momento, parece no llegar.

Pallers

Retando a los anteriormente mencionados The Tough Alliance y a Air France en una cruenta batalla en favor del pop electrónico en slow-motion, en 2011 Johan Angergård (de Club 8 y Acid House Kings) y Henrik Mårtensson (fotógrafo y músico experimental en su tiempo libre), nos trajeron una preciosidad titulada “The Sea Of Memories”. El álbum se movía con pulso firme entre la herencia kraftwerkiana, los onirismos a lo M83 y un encantador deje balearic que llegaba a su cima con “Come Rain, Come Sunshine”. Aquello se quedó en un proyecto eventual del que desconocemos si habrá más vida en un futuro, pero su debut sigue siendo una de esas joyas a reivindicar ahora que los termómetros van al alza.

Vanbot

Imagínense que Robyn o la siempre a reivindicar Annie se armaran de valor para rendir cuentas al do it yourself y prescindieran de cualquier ayuda externa. Esto mismo es lo que ocurre con Ester Ideskog y su compañero Sebastian Forslund, dos almas amantes del pop carne de la pista de baile y los arpegios pesados que en 2011 decidieron dar el gran salto con su primer LP homónimo, tras darse a conocer con avances como “Make Me, Break Me” o “Lost Without You”. Lo tienen todo listo para un segundo largo después de haber presentado en los últimos meses dos certeros nuevos temas, “Hold This Moment” y “When My Heart Breaks”. Así que hasta que Robyn, su guía espiritual, se decida a traernos algo nuevo, ya tenemos otra suplente más para sobrellevar la espera.

Tove Lo

Y acabamos esta maratoniana lista con otro descubrimiento reciente. Esta joven de 24 años, antes de formar parte de la cantera de letristas de Xenomania o el productor Alexander Kronlund (quien con anterioridad ha tenido a sus órdenes a Robyn o Britney Spears), se paseaba por Suecia en una banda de rock que sólo le trajo disgustos. Tras ponerse el mundo por montera, ha renacido como nueva aspirante pop con dos temas grandes como soles: “Habits” y, sobre todo, “Love Ballad”, todo un himno presentado en 2012 que desconocemos porque no ha calado más hondo fuera de su país natal. A la espera de su debut, la chica ya promete. Para que nos vamos a engañar.

* Entra para ver la galería de imágenes del pop sueco.

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