Reportajes

Por qué en la era de TripAdvisor hablar de viajes es más importante que nunca

Diversos periodistas nos cuentan por qué, en un mundo en el que todo parece estar descubierto, el periodismo de viajes está renaciendo

-¿Por qué la tipografía de vuestra revista es tan pequeña?

Un hombre del público acaba de realizar la pregunta al equipo de 5W. Están celebrando el primer aniversario de la revista, que salió a la luz tras un Verkami en el que doblaron la cifra que pedían. Es la primera queja que llega por parte de una sala entregada. En 365 días, el proyecto especializado en periodismo internacional se ha convertido en un referente nacional. A pesar de su letra pequeña.

“Lo que proponemos es tan antiguo como nuevo: volver a las raíces del periodismo en todos los sentidos. Queremos sacar a relucir la voluntad narrativa que se mantiene en el ADN de los periodistas. Esta voluntad vive en muchos lug ares, también en los grandes medios. Pero nosotros lo ponemos lo más fácil posible para que salga a la luz”.

Agus Morales, director de un proyecto que cuenta con otras grandes figuras del periodismo internacional como Mikel Ayestarán o Xavier Aldekoa, comenta su proyecto con la emoción del padre que habla de su hijo. En su primer año de vida, 5W ha conformado una página web en la que prueba ideas tan originales como hacer un Periscope desde Sudán del Sur. A su vez, ha publicado una revista en papel de 225 páginas en tapa dura, con fotografías en alta calidad y que se ha vendido tremendamente bien.

Una niña jugando con pintura en la remota población colombiana de Puerto Saija. Anna Surinyach / 5W

5W no es la única publicación de este estilo que se encuentra en un momento envidiable . La revista Altaïr, una publicación mítica del periodismo de viajes español, ha vuelto a su edición en papel tres años después de abandonarlo.

“No es un retorno a lo que hacíamos antes. Es una ‘reevolución’ muy compleja del producto. Nos hemos renovado completamente, añadiendo perspectivas de género, LGTBI, nuevas generaciones… son discursos que estábamos buscando y nos ha costado mucho encontrar. Pero ya no hacemos lo mismo que antes. Hemos revolucionado Altaïr”.

Las palabras de Pere Ortín rebosan confianza. Sabe que, después de años de dura crisis, tanto económica como periodística, ha conseguido reinventar una cabecera que cumplirá 40 años en 2017.

Altaïr tuvo una época dorada como sello de calidad, que la hacía destacar entre decenas de publicaciones turísticas que únicamente buscaban ser una guía facilona y buenrollera. Ahora ha vuelto con el mismo espíritu, pero adaptada a los cambios sociales.

“Se está produciendo una tendencia que cada vez da más solidez a iniciativas que apuestan por un periodismo lento, trabajado, sosegado, y aquí los viajes tienen mucho que decir”.

“Estamos sorprendidos de cómo se está vendiendo la edición en papel. Teníamos cierta sensación de que podría ir bien. Pero, por más estudios que hagas, la vida real es diferente. Está mucho más allá de los gurús digitales que dicen cómo serán los medios mañana por la mañana”, añade Ortín.

La sensación de que podría ir bien no nace de la nada. De un tiempo a esta parte, el interés por el periodismo internacional y/o de viajes se ha incrementado de forma notable.

“Se está produciendo una tendencia que cada vez da más solidez a iniciativas que apuestan por un periodismo lento, trabajado, sosegado, y aquí los viajes tienen mucho que decir”, declara Santiago Tejedor, director del Máster de Periodismo de viajes de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Fotografía de Sjúdur Skaale. Vía Altaïr Magazine

Pero, ¿de dónde nace esta tendencia?

En un momento en el que molesta la letra pequeña, en el que la mayor parte del periodismo se consume a través de las redes sociales y en el que la lectura se ha reducido al tiempo limitado entre que cogemos un tren y publicamos un post en Facebook, esta vuelta a los orígenes llama la atención.

Tal y como coinciden los expertos, una consecuencia de la “infoxicación” ha sido el desgaste de un público que echa de menos la lectura sosegada. Muchos medios se equivocaron a la hora de pasar sus ediciones en papel a la pantalla, pero en la actualidad se ha generado una atmósfera en la que tanto los textos de largo recorrido como las listas y críticas blogueras conviven en armonía.

"Odio las listas, lo digo sin tapujos. Pero tengo que hacer listas. No puedes ser comunicador a contracorriente de lo que la gente quiere".

“Somos gente a la que nos encanta leer. Estamos enamorados de la cultura del papel, pero hacemos un uso intensivo de las redes sociales”, comenta Morales.

En gran parte, esto ha originado que 5W decida publicar su revista anualmente y en formato libro, como un producto para guardar en las estanterías y no para usar y tirar. De la misma forma actúa Altaïr. Publican noticias, crónicas y artículos multimedia a través de la web. Y para los textos más tradicionales, utilizan el papel.

Después de años de experimentación, el mercado que antes se regía por las suscripciones que llegaban directamente al buzón, se ha conseguido adaptar y llegar a un público que había pasado a seguir a los blogueros de moda.

“Durante mucho tiempo pensé que los textos que tenía en 2008 en mi blog eran válidos. Pero para nada lo eran. Me costó años entender que el mundo evolucionaba y que la forma en que la gente se acerca al a información de viajes también. Odio las listas, lo digo sin tapujos. Pero tengo que hacer listas. No puedes ser comunicador a contracorriente de lo que la gente quiere”, relata Paco Nadal, uno de los periodistas de viajes más fructíferos de nuestro país.

'Mi vuelta al mundo con un dron', de Paco Nadal

"Independientemente de si los lugares están descubiertos, lo que importa es la forma en la que nos movemos y cómo creamos nuestra propia experiencia".

La reinvención que los medios parecen haber conseguido en la actualidad también viene dada por un aumento exponencial del público potencial. El interés por la lectura viajera viene directamente relacionado con el interés genuino por los viajes. Lo explica Tejedor:

“Viajar se ha convertido en una moda que ha venido para quedarse. Los viajes low cost y la posibilidad de llegar a cualquier lugar del mundo han originado que la gente tenga cada vez más interés en los viajes. Y, sobre todo, viene ligado a algo que siempre ha existido y que con internet se ha potenciado: la aventura de viajar”.

Aunque, con todo descubierto y con todo reseñado en TripAdvisor, ¿dónde queda la aventura?

“Puede que prácticamente todo esté descubierto, pero ahora se plantean otros tipos de viajes, que se ponen a disposición del público: rehacer rutas de grandes viajeros, reinventar la manera de viajar a través de la tematización (visitando lugares que aparecen en libros, yendo a tumbas de personas famosas…), etc. Independientemente de si los lugares están descubiertos, lo que importa es la forma en la que nos movemos y cómo creamos nuestra propia experiencia”, explica el profesor.

Así, mientras hacemos 3.000 fotos en cada viaje, también buscamos que cada uno de nuestros trayectos sea distinto al del resto. Aunque las agencias continúan teniendo un gran peso en el turismo, en el interés de los aficionados a los viajes cada vez pesan más las rutas alternativas.

Vía Time Out Barcelona

"A los turistas nos dirigimos desde el punto de vista del ‘insider’. No enviamos a la gente a sitios turísticos. Somos una agenda local y alternativa".

Aquí tiene mucho que decir Time Out. La revista/agenda cultural de las ciudades más importantes del planeta recomienda los espectáculos, restaurantes y localizaciones más interesantes según gente nativa del lugar. Sin embargo, sin pretenderlo se ha convertido en una importante referencia para los turistas.

“A los turistas nos dirigimos desde el punto de vista del ‘insider’. No enviamos a la gente a sitios turísticos. Somos una agenda local y alternativa”, argumenta Andreu Gomila, director de Time Out Barcelona.

La evolución del medio también ha tenido mucho que ver con las exigencias de unos viajeros (y ciudadanos locales) cada vez más inconformistas. “En sus orígenes, Time Out era una guía. Pero ahora el 90% es contenido editorial. Hacemos entrevistas, reportajes, críticas, crónicas… no son recomendaciones típicas”, añade.

Darfur (Sudán). Juan Carlos Tomasi / 5W

“Nadie habla de las parejas que pierdes. Nadie habla de que no tienes hijos. Nadie habla de que no ves lo suficiente a tu familia".

Sin embargo, por más que la profesión viva un momento espléndido, donde tanto medios grandes como youtubers tienen una gran afluencia de público, no todo es tan ideal como parece.

“Para mí es la profesión más bonita del mundo y no la cambiaría por nada. Pero tiene una cara muy muy B que no todo el mundo soportaría. Esta es una vida en la que no hay rutina. No puedes ir a jugar al pádel el martes o al mus el viernes con los amigos. Tu vida social se reduce al mínimo, no es que dejes de tener amigos, sino que no te llaman porque nunca estás y encima les das envidia”, relata Paco Nadal.

“Nadie habla de las parejas que pierdes. Nadie habla de que no tienes hijos. Nadie habla de que tu casa está inundada de libros con los que no sabes qué hacer. Nadie habla de que no ves lo suficiente a tu familia. Nadie habla de que trabajas 15 horas al día, de que estás cansado… es un trabajo y una manera de vivir, pero para nada es un paraíso”, suma Pere Ortín.

Los ritmos también son distintos. En el siglo XX viajabas durante un mes y el reportaje no se publicaba hasta seis después. Todo era pausado. Ahora, el contexto ha cambiado por completo.

“En los últimos años hemos pasado del modelo de corresponsal al de freelance. El 90% de los que trabajan en un conflicto son freelance. Y la mayoría de los que colabora con nosotros igual”, aclara Agus Morales, que no cree que la situación vaya a cambiar en absoluto.

Vídeo

Vídeo de Jordi Esteva. Vía Altaïr Magazine

El periodismo de viajes no es algo en lo que todos crean. Para Pere Ortín, este concepto no existe. Para Agus Morales, tampoco existe el de corresponsal de guerra (“¿la guerra es un lugar?”, se pregunta). Pero en lo que todos están de acuerdo es en el mayor secreto del éxito que están cosechando. Más allá de la moda de los viajes alternativos o de las ganas de leer “algo más trabajado”, se basa en que utilizan los viajes como una excusa para explicar historias personales.

“Al final, nuestro proyecto tiene algo muy claro: pone a la persona en el centro. Es un proyecto humanístico que busca las historias que nadie más te va a contar”, aclara Morales.

“No hablamos de un destino, sino de lugares, de personas. Viajar es un poema, una película, un libro. Viajar es un activista LGTBI. Viajar es un discurso feminista… eso es viajar. Buscamos la cultura viajera mezclándola con el periodismo”, añade Ortín.

Por más que todos queramos subir la foto de rigor a Instagram, lo que conservamos es la experiencia única y propia a la que, también, podemos llegar leyendo.

Así también es como plantea Santiago Tejedor su máster. Así es como ha avanzado Time Out de ser una guía genérica a una obra periodística. Así es como Paco Nadal lleva triunfando durante décadas en el mundillo.

En un mundo incierto, donde todo parece estar dicho y todo parece estar descubierto, el lugar se ha convertido en una excusa para hablar de quién vive allí. Eso, quizás, sea lo que buscamos cuando viajamos. Porque, por más que todos queramos subir la foto de rigor a Instagram, lo que conservamos es la experiencia única y propia. Y leer sigue siendo una excelente manera de llegar a ella.

[SUMARIO]

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video

cerrar
cerrar