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"Tras cancelar públicamente su reunión, Peña Nieto le fue a llorar a Trump por teléfono"

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El analista mexicano John Mill Ackerman asegura que el presidente mexicano "es el principal responsable" de las agresiones del mandatario estadounidense. Hablamos con él sobre el futuro de EPN y las complicadas relaciones bilaterales entre México y EEUU

Germán Aranda

02 Febrero 2017 06:00

Nada como un enemigo común externo para aunar apoyos en tu propio país cuando pasas por un momento complicado.

Tras cancelar su visita a Estados Unidos para reunirse con el nuevo presidente Donald Trump, el mexicano Enrique Peña Nieto fue aplaudido por gobernadores, diputados y empresarios de su país en pos de la “unidad” contra las humillaciones del gobierno estadounidense.

Sus reuniones previas con Trump, no obstante, fueron clave para que se convirtiera el pasado mes de enero en el presidente con mayor nivel de reprobación (86%) de la historia del país, según una encuesta de Reforma. También tuvieron la culpa de ello el gasolinazo (un brusco aumento del precio del combustible), los últimos casos de corrupción en su gobierno y diversas oleadas de violencia vinculadas a autoridades locales. Tan solo un 12% de los mexicanos aprueba hoy al mandatario.

¿Conseguirá el presidente aprovechar su condición de "agredido" por Trump para revertir su impopularidad y erigirse de nuevo en líder de la nación mexicana y la resistencia?

“Sin duda intentará utilizar una situación de agresión nacional para sacar el orgullo del pueblo mexicano. Pero dudo mucho que lo consiga”, opina John Mill Ackerman, sociólogo y abogado investigador del Instituto Legal de Investigación de la Universidad Autónoma de México (UNAM).


“Peña Nieto le fue a llorar a Trump”

Ackerman, uno de los analistas más leídos de México, parte de la premisa de que “Peña Nieto es el responsable de toda esta situación”.

Y lo explica basándose en la relación entre los dos jefes de estado porque:

1. “Peña Nieto invitó a Donald Trump en plena campaña electoral el 31 de agosto. Fue un acto importante y afectivo después de las agresiones verbales de Trump contra México. Se declararon amistad mutua y demostraron que Trump puede ser un hombre de Estado que tenga relación con otros países. Después de aquella reunión, Trump reitera en Arizona su deseo de construir el muro. O sea que Peña Nieto tampoco influyó en sus pretensiones”.


El muro se construirá y el gobierno mexicano ayudará a pagarlo, pero se hará de manera privada



2. “El presidente no tuvo una posición digna cuando Trump anunció la orden de construir el muro. Canceló la reunión a última hora, después de que el mandatario norteamericano dijera que no hacía falta que fuese a Washington si no iba a pagar por el muro. Se vio forzado por la situación y cuando sus asesores ya estaban en Estados Unidos”.

3. “Un día después de cancelarse la reunión, Peña Nieto agarra el teléfono y se le pone a llorar a Trump en una conversación de una hora en la que acuerdan no hablar más en público de la construcción del muro. Lo que extraigo de ese anuncio es que el muro se construirá y el gobierno mexicano ayudará a pagarlo, pero se hará de manera privada”.

Tras la llamada, Trump comunicó que la charla fue “muy buena” y que pretende tener “una relación justa” con el país vecino. Lo mismo replicaron los representantes mexicanos. Sin embargo, según pudo saber la agencia Associated Press, en la charla Trump apretó las tuercas a su homólogo mexicano: le dijo que había un buen puñado de hombres malos en México y que no estaba haciendo lo suficiente para detenerlos. Y Trump añadió: "Creo que tu ejército está asustado. El nuestro no, así que puede que los mande allá abajo para que se hagan cargo de la situación".


Trump a EPN: "Creo que tu ejército está asustado. El nuestro no, así que puede que los mande allá abajo para que se hagan cargo de la situación".


Aunque las tensiones entre Estados Unidos y México han llegado a raíz de la victoria de Trump, Obama deportó durante su mandato a unos 3 millones de mexicanos, según fuentes de la Secretaría de Gobernación mexicana. Cifra que lo convierte en el mayor deportador de la historia de Estados Unidos. “¿Alguna vez dijo algo Peña Nieto? Jamás”, se autoresponde Ackerman.




México también deporta

El plan Frontera Sur, aprobado en México en 2014 con la ayuda de Estados Unidos, se llevó a cabo para un mayor control fronterizo bajo el pretexto de garantizar la seguridad de la gran cantidad de migrantes que viajaban clandestinamente en el tren de carga conocido como La Bestia.

Ackerman, autor del libro El mito de la transición democrática, asegura además que es México quien “está deportando a la mayor parte de los centroamericanos” y el que “se ha convertido en el policía fronterizo de los Estados Unidos”.

Aunque se llevó a cabo bajo el pretexto de garantizar la seguridad de los migrantes ante la alta criminalidad contra los que viajaban en La Bestia, activistas y ONG han denunciado una mayor violación de derechos humanos debido a la apertura de múltiples rutas alternativas también clandestinas.



Rubén Figueroa, del Movimiento Migrante Mesoamericano, denunció en PlayGround en septiembre del pasado año que México “deporta más migrantes que Estados Unidos”. Ackerman añade: “Estuve en Guatemala recientemente y me contaban que es más difícil conseguir un visado para México que para Estados Unidos. La entrevista en la Embajada es más dura”.

Grupos de defensa de los derechos humanos lamentan que sea tan difícil entrar a México como refugiado desde sus vecinos centroamericanos, a pesar de la violencia que persigue a muchos de los solicitantes.


El NAFTA y el Chapo Guzmán

Esta actitud tiene que ver, según Ackerman, con que “desde la aprobación del plan NAFTA el gobierno mexicano ha apostado por ser cada vez más norteamericano y menos latinoamericano”.

El plan NAFTA es el nombre que recibe el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, firmado por México en 1990. Trump ha venido amenazando con su suspensión desde que llegó a la presidencia y ha asegurado que el plan ha tenido pésimas consecuencias para Estados Unidos y sólo ventajas para sus vecinos mexicanos.


Es México quien está deportando a la mayor parte de los centroamericanos y el que se ha convertido en el policía fronterizo de los Estados Unidos


Su cancelación, según Ackerman, “tendría pésimas consecuencias a corto plazo porque colapsaría la economía y se perderían muchos empleos, pero podría ser bueno a medio plazo para fijarse en otras alianzas como han hecho otros países latinoamericanos”.

El sociólogo tiene claro que "Trump primero construirá el muro y después cancelará el NAFTA”.

Para Ackerman, el muro no será el único regalo de Peña Nieto hacia Trump.Sostiene que Nieto “entregó en bandeja” al Chapo Guzmán cuando decidió la extradición del capo del narcotráfico a Estados Unidos poco antes de la toma de posesión del nuevo presidente, con toda la valiosa información que éste podría aportar a las investigaciones de narcotráfico nacional e internacional.



Peña Nieto en apuros

Las políticas del republicano Trump pueden dañar la imagen de Peña Nieto si tienen consecuencias directas sobre la economía mexicana, pero también pueden desviar la atención sobre los innumerables problemas que le han llevado a bajísimos niveles de aprobación.

Recientes casos de corrupción de tres asesores que en su día citó como ejemplo de honestidad (uno de los cuales huyó a Estados Unidos) han ayudado, junto al gasolinazo, a que Peña Nieto viva su peor momento al frente del gobierno.

Una investigación de The Guardian en agosto del pasado año apuntó también al uso que la mujer de Peña Nieto hizo de viviendas propiedad de una contratista que trabaja con la administración mexicana.

La matanza de Guerrero, donde la policía municipal mató al menos a 9 personas (otras 43 desaparecieron), la mayor parte estudiantes, también minó la imagen del presidente.


El gasolinazo, la corrupción, la relación con Trump y la violencia han debilitado la imagen de Peña Nieto como presidente y abren las puertas al liderazgo del izquierdista López Obrador


Peña Nieto se impuso en las elecciones presidenciales de 2012 al izquierdista Andrés Manuel López Obrador, eterno candidato a la presidencia. El actual presidente devolvió así el poder al PRI (Partido Revolucionario Institucional), que gobierna en México desde 1928 con un único y pequeño paréntesis entre los años 2000 y 2012, con presidencias de Vicente Fox y Felipe Calderón, ambos del PAN (Partido Acción Nacional).

El dominio hegemónico del PRI sobre las instituciones mexicanas y sobre los medios de comunicación, así como las promiscuas relaciones entre el Estado y los narcos, han llevado a que la izquierda venga poniendo en duda durante años la calidad de la democracia mexicana.

De cara a las presidenciales de 2018, López Obrador es ahora mismo el líder en las encuestas ante la debacle de Peña Nieto y del PRI. El izquierdista está más encendido que nunca desde que Trump llegó al poder y lidera un discurso nacionalista por la soberanía y contra el abuso yanqui. ¿Será Trump el causante de que la izquierda gobierne por primera vez en México?


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