Reportajes

El plan que Le Pen está preparando para evitar el error Wilders

¿Buenas noticias para Europa? No tan deprisa. Los resultados en Países Bajos confirman que la estrategia de Le Pen tiene sentido

La derrota de Wilders es un jarro de agua fría para la crecida de la extrema derecha en el mundo. Sin embargo, también es una moraleja para el próximo test a los populismos: las presidenciales en Francia el mes que viene. Entre otras cosas, los resultados en los Países Bajos vienen a desenterrar uno de los mayores enigmas de la campaña francesa: ¿por qué Le Pen está esforzándose tanto en suavizar su discurso, si en 2016 ganaron campañas extremadamente agresivas como las de Trump y el Brexit?

Dominique Albertini, periodista francés en Libération ocupado de seguir al Frente Nacional y autor de La Fachosphére, ensayo sobre la guerra de la extrema derecha en Internet; tiene una hipótesis al respecto: « A pesar de su aparente proximidad, Trump y Le Pen parten de situaciones diferentes desde la perspectiva del acceso al poder. Aunque los dos prometan acabar con el ‘sistema’ de las élites, Trump representaba a un partido tradicional grande. Radicalizó el programa apoyándose en la lealtad que había hacia una larga historia política.

»Por el contrario, Le Pen hereda a un grupo de extrema derecha que nunca ha ejercido el poder y que a pesar de sus éxitos electorales ha sido rechazado por una mayoría de franceses. El primer imperativo del Frente Nacional es ampliar su público con un discurso menos extravagante para tranquilizar al mayor número de votantes».

O como acaba de demostrar Wilders, una campaña radical no siempre es la mejor manera que un partido radical tiene para llegar al poder.

A la derecha, Dominique Albertini, coautor junto con David Doucet (izda), de 'La Fachosphére': «El primer imperativo del Frente Nacional es ampliar su público con un discurso menos extravagante para tranquilizar al mayor número de votantes»

Reportero en Francia para Politico.eu, Nicholas Vinocur habla a PlayGround de los esfuerzos del FN para aplastar toda aquella retórica que pudiera verse como discriminatoria. El periodista dice: «A diferencia de Wilders, Le Pen no critica el islam como religión, sino que ataca ‘el fundamentalismo islamista’. Además, su programa presidencial recomienda reforzar ‘una prioridad nacional’ en las contrataciones en lugar de una ‘preferencia nacional’ como ocurrió en el pasado. Sobre la salida de la Unión Europea, Le Pen pide mantener el euro junto con el franco francés en caso de un “Frexit”, una posición más suave que sus anteriores llamadas a la salida unilateral».

Especial mención merece el sistema electoral francés en la estrategia: «el sistema en dos rondas —dice Vinocor— ofrece a los votantes un periodo de enfriamiento. Permite deshacerse de lo que podría describirse como el voto de ‘protesta’ en la primera ronda antes de seleccionar un candidato más mayoritario o de consenso en la segunda».

Es decir, el FN ya no juega a ser un partido anti-establishment sino, en parte, todo lo contrario.

Prensa liberal, prensa sensacionalista y… internet

Especialmente comentado tras el Brexit y las elecciones de EE UU fue el hecho de que, mientras el grueso de la prensa de calidad apoyó a las opciones perdedoras, Leave y Clinton; Trump y el Brexit contaron con el aval de la prensa amarilla.

Ligeramente distinto es el caso de Francia.

Michel Eltchaninoff es periodista, filósofo y autor de Dans la tête de Marine le Pen, ‘En la cabeza de Marine Le Pen’, Actes Sud, 2017. Preguntado acerca de la presencia de Le Pen en los medios, Eltchaninoff cuenta que «la prensa tradicional ha sido superada por el poder de Internet».

« Lo que llamamos la ‘fachosphère’ —dice Eltchaninoff— es extremadamente activa». (Por fachosphère, neologismo que incluye la abreviación de fascista —facho—, se alude en Francia al activismo que desde Internet están llevando a cabo movimientos y partidos políticos de extrema derecha).

Michel Eltchaninoff: «Lo que llamamos la ‘fachosphère’ es extremadamente activa».

Todos los entrevistados en este reportaje señalan que ningún gran periódico francés ha dado su apoyo al Frente Nacional. Vinocur añade: «Le Pen se suele quejar de que los medios están contra ella. Sin embargo, Le Pen se beneficia del apoyo acérrimo de ciertos blogs de derechas con mucho tráfico, como por ejemplo Boulevar Voltaire y FdeSouche, así como del fuerte respaldo en redes sociales. Además, medios protegidos por Rusia como Sputnik y RT, ambos con ediciones en Francia, hacen una constante cobertura pro-Le Pen al tiempo que atacan a su principal rival a la presidencia, el ex ministro de economía [Emmanuel Macron]».

Dado que las encuestas sitúan a Marine Le Pen como la candidata más votada en la primera ronda, ¿significa eso que la extrema derecha le ha ganado la batalla a la prensa liberal?

«Los buenos resultados de Marine Le Pen —dice Albertini, de Libération— efectivamente representan una cierta desautorización de los medios de comunicación, y más concretamente de las élites intelectuales que se oponen al Frente Nacional».

Jiujitsu feminista y voto rural: dos balas en la recámara de Le Pen

Meses atrás, la profesora de Estudios de Género Andrea Peto contaba a PlayGround cómo « la política de extrema derecha se está apropiando de los logros del movimiento de emancipación de las mujeres que no pueden ser ignorados». Por supuesto, se refería a nombres como Marine Le Pen. De forma bastante parecida razona Eltchaninoff: «Le Pen afirma su feminidad para demostrar que su partido, patriarcal, marcial, machista, ha cambiado. Usa su sexo para defender el feminismo dirigido exclusivamente contra una religión, el islam, al que sigue acusando de oprimir a las mujeres».

No menos relevante en la estrategia del Frente es el objetivo del voto no urbano, a menudo subestimado por los medios de comunicación.

Vinocur, que recientemente publicaba una muy buena crónica sobre cómo algunos granjeros elegían el patriotismo sobre sus propios intereses económicos, detecta una tendencia en el partido: « Aunque el Frente Nacional rechaza acercamientos localizados en la campaña, el partido acentúa distintos mensajes en función de la geografía.

Vinocur: «Aunque el Frente Nacional rechaza acercamientos localizados en la campaña, el partido acentúa distintos mensajes en función de la geografía».

» En el norte de Francia critican de forma más insistente la Unión Europea, señalada por debilitar a los trabajadores franceses frente a los extranjeros. En el sur, donde el partido tiene muchos simpatizantes que antes vivían en posesiones coloniales norafricanas, el partido talla un mensaje tradicional incondicionalmente opuesto a la inmigración y en defensa de la cultura cristiano-francesa contra la intrusión, real o percibida, de la cultura islámica.

»Las opiniones sobre el programa del partido pueden variar ampliamente según la región. Por ejemplo, Gilbert Collard, parlamentario del FN de la región de Gard en el sur de Francia, ha criticado repetidamente los planes de salir de la Unión Europea, al tiempo que proclama la necesidad de defender la ‘civilización francesa’ contra sus enemigos. Al revés, Philippot y Le Pen rara vez hablan de la civilización francesa, y ponen más énfasis en la Unión Europea y en los ataques a las elites francesas».

Si algunos de los últimos acontecimientos electorales se comprendieron como el empoderamiento de unos votantes hasta entonces silenciados, la extrema derecha; una posible lectura del liderazgo de Le Pen en las encuestas en Francia apunta a la hegemonía y normalización de ese mismo grupo. O como explica Albertini: «Le toca convencer a una mayoría de electores de que el Frente Nacional se ha lanzado a una desdemonización»

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