Reportajes

Pearson Sound

Sobre el dubstep y la amistad

Pearson Sound

David Kennedy tiene tanto trabajo últimamente que hasta sorprende que haya tenido tiempo para viajar a Madrid y participar en Red Bull Music Academy. Su producción se reparte entre los alias Ramadanman, Pearson Sound y Maurice Donovan –el primero es el más cercano al dubstep, el tercero el más descaradamente house; el del medio es un híbrido entre ambos lenguajes, con profusión de cajas de ritmos esquemáticas y duras, extraídas de 808s originales–, a la vez que sus preocupaciones se dirigen hacia su sello Hessle Audio y sus sesiones comienzan a proliferar en todo el mundo como las setas en otoño. Kennedy es, vive dios, uno de los productores del momento. En el dubstep ya había dejado su huella con una ristra de buenos EPs en diferentes labels del underground, pero fue la edición en 2010 de “Glut”, una construcción abstracta de beats plastikmanianos y bajos zumbantes, lo que ayudó a hacerle crecer y pasar a ser un líder de la escena bass londinense.

En la sala de conferencias de RBMA, y en conversación con Benji B –posiblemente el único hombre del mundo al que le sienta bien una camisa roja abotonada hasta el cuello–, Pearson Sound estuvo recordando algunos momentos de su (breve) historia en el dubstep, sus orígenes y su momento actual. Aquí van unos cuantos extractos.

1. Presentación

“Me llamo David Kennedy, hago música bajo una serie de nombres, entre ellos Pearson Sound, Ramadanman y Maurice Donovan, vivo en Londres, tengo 23 años, dirijo el sello Hessle Audio junto con Ben UFO y Kevin ‘Pangaea’ y también tengo una carrera como DJ”.

2. Momento actual como DJ

“Cada vez pincho más. Mi tema ‘Glut’ se hizo popular el año pasado y eso ayudó a que creciera mi perfil. Últimamente he estado pinchando en México y también mucho en Alemania. En toda Europa en general, pero sobre todo en Alemania. Lo que significa que estoy muy ocupado, casi hasta el punto de la saturación. Es muy fácil sentir presión o cansancio muchas veces, pero éste es un trabajo que disfruto mucho, y eso lo compensa”.

3. ¿De qué vive un productor en la época en que no se venden discos?

“Tengo 23 años y por tanto nunca he vivido esa época en la que un single para DJs podía vender hasta 20.000 copias. Esto ya no existe. Hay discos que pueden funcionar bien y con los que puedes ganar bastante dinero, pero la realidad lo que nos dice es que la grandísima mayoría de los músicos de lo que viven es de pinchar, no de producir. No puedo decir que esto sea así al 100%, porque hay gente como Burial que nunca ha ido a pinchar a un club ni realiza directos, pero él es una excepción. Para los demás, nuestro trabajo es tomar aviones”.

4. Relación con el público

“A medida que el dubstep se ha hecho popular, ha sido más fácil para DJs como yo encontrar trabajo y pinchar más, pero a la vez eso nos ha puesto en una situación de presión, porque cuanto más reclamado es el sonido, más grandes son los clubes en los que pinchas, y cuando estás delante de 2.000 personas generalmente tienes que pinchar música distinta a la que pincharías para 200. Eso ha motivado que aparezcan temas de corte más duro, más instantáneos, porque normalmente el 60% de la gente que está en el club no conoce tu trabajo”.

5. Formación musical

“Estudié piano de pequeño, y lo dejé a los 12 años. Tenía un problema, y es que nunca aprendí a leer bien la música. Cuando tocaba, en vez de seguir la partitura, lo que hacía era reproducir la pieza de oído, porque me la había aprendido de memoria. Para mí era frustrante no poder llegar más lejos. Pero también tenía un pequeño teclado electrónico y un ordenador, y con eso y una versión del FruityLoops empecé a hacer música en 2001. Mi música era muy inocente en aquella época, tiraba de demos baratas, pero poco a poco fui aprendiendo y mi música empezó a evolucionar”.

6. Contacto con la tecnología

“A los ocho o nueve años ya era consciente de que existía la música electrónica y su vinculación con la tecnología, y ya era usuario de internet. Eso ha sido bueno para mí, porque si comienzas a tocar ciertos softwares a tierna edad y los sigues utilizando a lo largo de varios años, llega un momento en que lo dominas a la perfección. Ahora trabajo de una manera muy lógica. En mis años adolescentes, cuando volvía del colegio, me ponía a hacer temas. Hacía jungle [risas]. Era música que no le enseñaba a nadie, pero que a mí me hacía progresar”.

7. Primera experiencia de club

“Fue en FWD>>, una noche de club muy pequeña en Londres que se celebraba una vez al mes. Puede sonar a cliché, pero la primera vez que entré en FWD>> me cambió la vida, porque la experiencia fue una epifanía. Más adelante empecé a frecuentar Plastic People, pero en FWD>> fue cuando descubrí lo que quería hacer. Puede sonar ingenuo que lo diga, pero hasta que no escuché música en FWD>> no fui consciente de que existían las frecuencias de bajo. En mis primeros temas caseros había break y armonía, pero no había bajos. Esos bajos que suponen toda una experiencia física, que te oprimen el pecho. Fue una época muy formativa. En FWD>> éramos como una familia. Yo llegué tarde, porque empecé a ir con 18 años, en 2006, y el club llevaba abierto desde 2001. Scuba siempre dice que estuvo en la primera noche FWD>>, yo no llegué hasta cinco años después. Como siempre hay que hacer una hora de cola, cada noche te encontrabas con gente ahí esperando. Esas personas se iban convirtiendo en tus amigos”.

8. La cola de FWD>>

“El público del club estaba muy metido en la escena. O eran DJs, o productores, o bloggers. Allí conocí a Ben UFO y a Pangaea. Supongo que fue el destino el que nos acercó. Y al poco tiempo montamos el sello. No teníamos ni idea de cómo llevarlo. Hablamos con varias personas y todas nos daban el mismo consejo: ‘consigue una buena distribución’. Yo no lo entendía: ‘¿distribución para qué? Con que estén en tal tienda, a la que iba yo, era suficiente, ¿no?’. Éramos tan ingenuos que no reparábamos en que necesitábamos muchas tiendas, en muchos países. Son experiencias así las que te ayudan a mejorar”.

9. Vinilo

“Yo soy absolutamente pro-vinilo. El problema es que el vinilo se está perdiendo poco a poco, cada vez más. Ya casi nadie pincha vinilo en los clubes, y es un problema que tiene su raíz en los mismos clubes. No cuidan el equipo y te encuentras platos en mal estado y agujas gastadas, y eso hace que muchos DJs no quieran llevar sus vinilos. Y como los DJs no llevan sus vinilos, hay clubes que se plantean si vale la pena arreglar los platos, porque igual es gastar dinero para nada. Es un círculo vicioso del que no sé cómo se puede salir. Hay ocasiones en que prefiero llevar mi portátil, sobre todo cuando haces un viaje muy largo o tienes muchas sesiones seguidas. Pero si no es así, prefiero cargar con los discos. Suenan mucho mejor en el club, es más visual y para mí es más útil. Es fácil reconocer los discos en la maleta por las etiquetas que tienen. Lo prefiero a la pantalla del Serato, que como dice también el cliché, es como si estuvieras mirando tu email en vez de pinchando”.

10. 116 & Rising

“Este año hemos publicado la primera recopilación de Hessle Audio después de 18 EPs. Se titula “116 & Rising”. El distribuidor nos recomendó encarar un proyecto grande, y teníamos material para hacerlo. Es un volumen retrospectivo, en doble CD y triple vinilo, con un buen artwork. Están reunidos todos los artistas de Hessle: la primera referencia fue de Cosmin TRG, nuestro amigo de Rumanía, que ahora está haciendo techno, pero debutó con dubstep para nosotros. Uno de los primeros EPs de James Blake también lo editó con nosotros, y en la familia también están Blawan, Elgato, Peverelist, Joe, Untold… Nunca he sacado un disco de nadie que no conociera personalmente y del que pueda decir que es mi amigo. En Hessle somos una gran familia”.

Ramadanman - Glut

Crítica: Pearson Sound / Ramadanman " Fabriclive 56"

Crítica: " NSWL007"

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video

cerrar
cerrar