Reportajes

PJ Harvey: “Las entrevistas son una violación de la intimidad”

Neil Strauss extrae las mejores confesiones de los famosos en “Todos te quieren cuando estás muerto”, el nuevo libro de Contra Ediciones

Neil Strauss está considerado como el mejor entrevistador de su generación. Nacido en 1973, por su grabadora han pasado las mayores celebridades del entertainment –cine, música, moda, televisión, incluso representantes de la CIA y el gurú lisérgico Timothy Leary– y ha publicado sus entrevistas en cabeceras tan prestigiosas como Rolling Stone, el New York Times y Village Voice. Más allá del pelotazo editorial por el que se le conoce más en España ( “El Método”, Planeta, 2006, un manual para aprender a ligar), su trabajo se ha desarrollado a la vera de las estrellas. Ha escrito las escandalosas biografías de Mötley Crüe ( “Los Trapos Sucios: Confesiones Del Grupo De Rock Más Infame Del Mundo”), Marilyn Manson ( “La Larga Huida Al Infierno”) y de la actriz X Jenna Jameson ( “Cómo Hacer El Amor Igual Que Una Estrella Del Porno”), y en su último libro traducido al castellano hay un poco de todo eso: sexo, drogas, alienación y confesiones a flor de piel.

“Todos Te Quieren Cuando Estás Muerto”, que llegará esta semana a las librerías gracias al nuevo sello Contra Ediciones, lleva como subtítulo “viajes al interior de la fama y la locura”. No consiste en un libro de entrevistas por sí mismo, sino en una selección de todo aquello que se quedó fuera cuando Strauss escribió los textos que finalmente se publicaron en diarios y revistas. De todas las conversaciones mantenidas con Madonna, Tom Cruise, Ludacris, Kraftwerk, Jay Leno, Mike Tyson, Paris Hilton, Britney Spears, Bruce Springsteen, Ben Stiller, Gwen Stefani, Cher o Prince –la lista es sólo parcial–, Strauss ha seleccionado los momentos más íntimos y sinceros, los más escandalosos, y también los más agrios, para conseguir llegar al fondo del alma de las grandes estrellas del espectáculo, qué les hace especiales y qué les hace gente paranoica, al borde de la locura. Son casi 600 páginas de cotilleos –en los que asistimos a cómo Strauss se mete en la cama con Christina Aguilera y cómo un Julian Casablancas borracho intenta sabotearle la entrevista– de entre las que Contra nos ha cedido (como antes hiciera con sus títulos sobre Nick Drake y The Magnetic Fields) un fragmento singular: PJ Harvey antes de una entrevista, explicando por qué las odia, y la no-relación que mantiene con sus fans. Si quieres más de esto –horas y horas de morbo al por mayor–, encontrarás tu dosis en las mejores librerías.

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PJ Harvey

El término “artista” se usa demasiado cuando se habla de músicos. La mayoría son ante todo animadores que dan al público lo que quieren. Su motivación no es expresarse personalmente, sino conseguir atención y elogios. Si no hubiera nadie mirando, no harían ruido. Cuando conocí a PJ Harvey –una de las artistas de rock más importantes de su generación– en un hotel de Londres, descubrí rápidamente que no era una simple animadora.

¿Crees que las entrevistas sirven para algo?

PJ Harvey: Bueno, no disfruto haciéndolas.

¿De verdad?

Harvey: Odio las entrevistas. No tengo ningún interés especial en sentarme aquí y hablar de mí. No pienso en mis fans. Las hago porque creo que tengo que hacerlas.

¿Por qué?

Harvey: Porque es bueno que la gente sepa que estoy aquí y porque tal vez alguien que no haya oído mi música antes leerá el artículo y querrá comprarse el disco.

Para ti no significan nada las entrevistas, ¿ni siquiera como oportunidad para expresar ideas y pensamientos?

Harvey: No.

Porque…

Harvey: Porque no significan nada para mí.

He oído decir que fuiste muy abierta en tus primeras entrevistas y que luego te arrepentiste.

Harvey: Creo que, al principio, lo fui. Intentaba responder a cada pregunta lo mejor que podía; pero poco a poco aprendes a no confiar en nadie. Y aprendes que tienes que poner barreras y ofrecer solo aquello que quieres dar.

Creo que la gente hace eso porque les preocupa que acaben juzgándolos por comunicar lo que piensan de verdad.

Harvey: No estoy aquí sentada hablando contigo siendo yo, eso ya lo sabes. Soy muy cautelosa y te daré exactamente lo que quiera darte y con lo que hoy me sienta cómoda. Puede que sea diferente si me entrevistas mañana.

En realidad, también voy a entrevistarte mañana. Pero entiendo lo que dices. Para mí, el objetivo de una entrevista no es necesariamente pro­mocionar la música de una persona, sino permitir que el público conozca quién hay detrás de la música y puede que dejar que otros aprendan de sus experiencias, de sus puntos de vista o de su proceso creativo.

Harvey: Aun así, la gente que escribe esas cosas se ha formado su propia opi­nión. Y nada de ello es correcto. Espero que llegue el día en el que tenga que hacer muy, muy pocas entrevistas, porque siento que son una violación de mi intimidad.

Ayer, cuando hablaste con las dos chicas japonesas, te decían que te habían enviado un par de cartas. ¿Lees el correo de tus fans?

Harvey: No. Algunas personas han conseguido encontrar la dirección de mi casa y lo envían allí. Pero lo encuentro un poco indiscreto, así que prefiero no leerlas por principios.

¿Nunca te has carteado con ningún fan?

Harvey: No.

Ni siquiera…

Harvey: No.

¿Qué llevas escrito en la mano?

Harvey: Suero. No pienso explicártelo.

Tal vez no quiera saberlo.

Harvey: Es mi bloc de notas personal. Apunto ahí todo lo que tengo que recor­dar. Tengo que hablar de suero cuando vea a una persona. [...]

¿Crees que podrías grabar el que tú sintieras que es el mejor disco hasta la fecha, enterrarlo después en algún lugar sabiendo que nadie lo escuchará jamás y seguir sintiéndote satisfecha?

Harvey: No lo sé. Es una pregunta muy interesante. Es algo que necesito hacer, componer música, hacer cosas. No solo cosas relacionadas con la música, sino pequeñas obras de arte que no significan nada para nadie más y que nunca enseño a nadie. Guardo blocs de dibujo que nunca muestro a nadie. Escribo montones de cosas que nunca enseño a nadie. Es para mí y necesito hacerlo. Forma parte de mi proceso de aprendizaje y de mi vida, estar aquí y experimentar tanto como pueda. Así que, sí, creo que podría hacer un disco y no enseñárselo a nadie; y no cambiaría nada.

Ficha técnica:

Título: “Todos Te Quieren Cuando Estás Muerto. Viajes Al Interior De La Fama Y La Locura”

Autor: Neil Strauss

Traductores: Mercedes Vaquero y Simón Saito

Editorial: Contra Ediciones

Precio: 22,50 euros

Páginas: 592

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