Reportajes

Oscar Mulero: “Si no ha habido un sonido electrónico español, la responsabilidad es exclusivamente nuestra”

El DJ madrileño cierra la primera edición de Red Bull Music Academy Bass Camp con una lección magistral sobre la evolución del techno en España

Si ayer te contábamos el paso por el sofá y la posterior sesión de Kode9 por el Bass Camp de Red Bull Music Academy celebrado este fin de semana pasado en Madrid, el domingo fue Oscar Mulero el encargado de dar unas pinceladas de su vida y milagros repasando en algo más de una hora el cómo, el cuándo y el porqué de su carrera. Sus principios a finales de los 80 en la primigenia escena de clubs madrileña y los cambios que en torno a ella se han producido, su reconocimiento internacional, sus producciones y el a veces espinoso tema de la música digital fueron algunos de los argumentos sobre los que giró la charla.

1. Los inicios

Como muchos de nuestros músicos favoritos, Mulero tenía raíces familiares hundidas en la música: “Mi padre fue durante unos años baterista en un grupo. También hizo sus pinitos como DJ”. El autor de Grey Fades To Green empezó a pinchar en una época muy especial en la electrónica española, con la ruta del bakalao y el sonido de Valencia en plenitud de forma: “Empecé a finales de 1989. Eran los tiempos de la EBM, el afterpunk y el rollo gótico, todo lo que por aquel entonces funcionaba en los clubes era de carácter oscuro: Klinik, Cabaret Voltaire, Front 242... Ir a Atica y escuchar a The Neon Judgement, por ejemplo, era una sensación tremenda [...] A finales de los 80s-principios de los 90s, en Madrid, y en general en España, había escena de clubs, pero no de DJs. El pinchadiscos no tenía la consideración de la que goza ahora. Esto ha cambiado mucho con el tiempo, ten en cuenta que entonces todo era nuevo, la gente estaba descubriendo toda la música electrónica de golpe”. A diferencia de algunos colegas de profesión, Mulero se abastece musicalmente de la noche: “El principal foco de información para mí no estaba en las tiendas, eran los clubs, trataba de memorizar las canciones y luego las buscaba donde podía”. Preguntado acerca de las diferencias entre Madrid y Barcelona , el madrileño respondió claro: “A nivel de clubes, Madrid en comparación con Barcelona estaba un poco peor, pero estaba bastante por encima a nivel de músicos”.

2. Explosión de la música electrónica

Mulero dio el gran salto en 1996, coincidiendo con la tercera edición del festival Sónar, en el cual participó. “Admito que fue un salto brutal. El reconocimiento llega con cosas de ese tipo, pero realmente, si quieres salir fuera, tienes que sacar cosas. Cuando empecé con los remixes me comenzaron a llamar de otros países”. Mulero no reniega ni un ápice de su carrera como DJ, aunque reconoce que sigue habiendo algunos detalles de la profesión que no le convencen. “Algunas cosas que rodean al mundo del DJ me aburren o me agobian. Por ejemplo, los aeropuertos. Pueden llegar a ser agotadores, pero nunca me canso de pinchar. El otro día, por ejemplo, estuve en Barcelona haciendo un set de 5 horas y media: para mí esa es la esencia de este trabajo: el desarrollar algo con tiempo”.

3. Producción y salto internacional

“Sí que es verdad que tener reputación de como DJ ayuda, pero tu música es algo así como tu carta de presentación, lo que escuchan los que te van a contratar. Eso es decisivo. Componer es además la evolución natural. Por ejemplo: haber grabado para Tresor me abrió muchas puertas, esas son las cosas que te instalan en el circuito. Con perspectiva, con los años, hubiera estado bien haber empezado antes a producir”. Mulero tiene grandes recuerdos del madrileño Groof, del cual no escatima en elogios: “ Sin él no sé cómo hubiera ido, fue esencial en mi carrera”. Roberto Gemelín fue quien le dio las primeras recomendaciones técnicas, trucos que Mulero aplicó en sus primeros remixes: “ Empecé a hacer música con un CDI-3000 de Akai, una 909 de Roland y algún que otro cacharro. Siempre necesitas a alguien que te oriente, y ese fue Roberto [...] A día de hoy sigo trabajando con hardware. Sí que es verdad que utilizo el ordenador, pero mezclo siempre con mesas analógicas”.

4. Escena en España

El madrileño hizo especial hincapié en algo que muchos de los que pisamos con regularidad los clubes en Madrid conocemos de primera mano: “Las condiciones en Madrid para la escena no son muy buenas. A nivel de promotores la cosa está muy nutrida, pero el tema de salas es complicado, la mayoría de ellas tienen limitadores, una barrera muy grande para la música electrónica”. Preguntado acerca de las escenas que ha habido estos últimos años por toda Europa y la falta de identidad de la que adolece España, Mulero no se arrugó. “Que no haya habido un sonido electrónico español es responsabilidad exclusivamente nuestra; quizá dentro del techno de línea más fría y el hard techno sí hubo algunas cosas relevantes, pero nada más que eso. Tampoco supimos comunicarlo bien”.

5. Vinilo vs. digital

En el picante final de la lecture, Mulero trató varios temas de actualidad, entre ellos la dicotomía digital versus vinilo o los foros internautas. “Me pasé al digital por la necesidad de tener más material. Para alguien que sale a pinchar diez fines de semana al año nunca habrá problema en renunciar a uno de los formatos, pero ten en cuenta que yo salgo unos 50, eso me obliga a renovar la maleta cada semana, con lo cual es absurdo dejar de escuchar algo sólo por el formato. También es innegable que la industria ha cambiado, hay cosas que sólo salen en digital: o te incorporas o te lo pierdes. Luego está el asunto de que vas a un club y no hay platos, o te llaman de un festival donde hay 70 artistas y todos van con digital, con lo cual el set-up de los escenarios está pensado para eso. Pides dos Technics y seguramente te acabarán saltando las agujas. Probablemente no haya ni recambios”. Como con Steeve Goodman, la charla acabaría derivando hacia internet, los foros y el mundo del troll anónimo. “Fui de los últimos en incorporarme al digital, aún así ha habido críticas. Sinceramente: después de tantos años, no tengo nada que demostrar a la gente que me da palos en internet”. Mulero se despidió entre aplausos, dando así por concluido un intenso fin de semana de Bass Camp.

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