Reportajes

Numbers

Diez sobre diez

NMBRS Logotype

Por Joe Muggs

Durante todo el año pasado un torrente de color estaba manando incensantemente desde las fuentes de Escocia. Una serie de vinilos en 12”, ajedrezados de tonos neón y firmados por artistas como Taz, Kavsrave, SRC, Mr Mageeka y Deadboy, han venido apareciendo en el sello Numbers y dejando caer, de paso, bombas capaces de poner un club al rojo vivo y del gusto de todo tipo de DJs. Estos lanzamientos, en los que se han incrustado a martillazos lo mejor del hip hop, el grime, el electro, el techno, la curvatura del dubstep y un montón de otras tendencias electrónicas dispares e ideales para el ardor de la pistade baile en hora punta, han podido cuajar finalmente en algo único, extravagante y coherente. Quizás sean sus dosis de locura, o lo generoso de sus influencias; o quizá sea su intención de mirar por y para la pista de baile sin mayor pretensión que hacer que la gente salga del club con la lengua fuera; el caso es que la estética de Numbers está extraordinaria y claramente definida. En sólo un año de existencia, ha demostrado dos cosas fuera de toda duda: primero, que un sello discográfico todavía puede estimular el ávido deseo coleccionista en esta segunda década del siglo XXI, y segundo, que una escena local bien cohesionada todavía puede llegar a crear algo con proyección mundial.

Para averiguar de dónde surge esta estética, es necesario ir directamente a la fuente: a la escena de la que ha acabado emergiendo Numbers, primero como una serie de fiestas hacia 2003 y más tarde como un sello. Sin que haya ninguna intención de que esto suene como el encabezado de una guía turística, hay que decir que Glasgow tiene una idiosincrasia cultural única. Aunque las colinas escarpadas que rodean la ciudad son el recordatorio inevitable de que te encuentras en Escocia, las calles amplias y los bloques de pisos hacen que Glasgow parezca mucho más “europea” que cualquier otra ciudad del Reino Unido –por no hablar de su condición de localidad portuaria, lo que le ha hecho siempre fijar su mirada (espiritualmente hablando) al otro extremo del Atlántico y hacia América, importando al por mayor, de este modo, todo tipo de estilos musicales, del country & western a The Velvet Underground, del house de Chicago al R&B del siglo XXI. Glasgow no es un lugar inmenso, pero ha logrado cohesionar todas sus escenas musicales de modo que la gente se encuentra muy próxima la una a la otra. Los contactos más fructíferos se hacen en los estudios de grabación caseros o en la cocina mientras das una fiesta en tu casa, del mismo modo en que lo harías cuando asistes a grandes conciertos en salas importantes. Y ya se sabe que a la gente de Glasgow les va la fiesta, y mucho. Bueno, mucho no: muchísimo.

Todo esto ha resultado ser fantástico para la música de club a lo largo de estos años. Las mejores fiestas de la ciudad acostumbran a aguantar durante muchas temporadas gracias a la apasionada fidelidad del público local, tanto que muchas veces se mezcla una generación con la que le va a tomar el relevo; además, el público va a escuchar a los DJs residentes con la reverencia que se le dispensaría a una gran estrella invitada. Pressure, Subculture, Optimo: todos estos son nombres respetados a un nivel internacional, admirados por otros artistas y por los clientes en la misma medida. De igual modo que estos tres, también ha resultado importante para Glasgow un club llamado 69, en el sótano de una tienda de curry en la zona de Paisley.

Gestionado por el equipo de la tienda de discos Rubadub, el criterio musical de Club 69 estaba determinado por un solo hombre, DJ Martin McKay. El equipo de Numbers al completo se ha pasado la mayoría de las noches de sábado, durante incontables años, bailando al ritmo de la música pinchada por Martin, y todos señalan ese factor como el detonante de todo lo que hacen ahora. De hecho, tal como afirma Jack “Jackmaster” Revill, “no hay mucha cosa en Glasgow que haya tenido tanta influencia en nosotros, aunque ha de quedar claro que respetamos a todos aquellos que estuvieron antes”.

“Supongo que toda esta idea de construir algo e ir progresando a medida que va avanzando la noche ha florecido en el grupo a partir de ir asiduamente a 69”, cuenta Calum Morton, más conocido como DJ Spencer. “Cuando entrabas en la pista de baile una vez el club había abierto las puertas, Martin podía estar pinchando drones sin ningún tipo bombo, y luego, 15 minutos después, empezar a pinchar lentamente un material de tipo hip hop. Su set empezaba a adquirir una forma extraña con material de todo tipo, disco, house, electro, techno, y así hasta las 1.30 de la madrugada, que era cuando todo el mundo estaba ya a tono. Entonces era cuando te acribillaban con media hora de luces estroboscópicas. El club cerraba siempre a las 2 de la madrugada. Sí, a las 2: si dejabas de bailar en algún momento, se te echaba el tiempo encima y te perdías la excitación. Había una sensación generalizada de que Martin iba pinchar lo que le diera la puta gana, así que como cliente lo mejor que podías hacer era dejarte llevar y disfrutar del momento. La cuestión es que aquella manera de construir una atmósfera en el club es lo que más nos marcó, y es una de las ideas que se nos han quedado grabadas desde entonces”.

A pesar de que pertenencen a diferentes generaciones de clubbers, todos los miembros de lo que se iba a convertir en el equipo de Numbers acabaron sintiendo la atracción gravitatoria hacia el Club 69. Estrecharon los lazos entre ellos gracias al amor compartido por un club en el que lo importante, más allá de determinados estilos de música, era la sensación de comunidad y la excitación única que transmitía. Y dado que, como ocurre en muchos otros clubes de Glasgow, la noche acababa tan pronto, las charlas sobre música inevitablemente se prolongaban hasta el amanecer en pajareos caseros improvisados tras salir de Club 69, y luego al día siguiente en el mostrador de Rubadub: todos ellos, o trabajaban en la tienda, o eran clientes habituales. Así, aunque el club se limitaba a la solitaria noche del sábado y la experiencia que proporcionaba, su influencia empezó a grabarse a fuego en la vida diaria de todo aquel que se dejaba caer por allí –he aquí el ejemplo perfecto de la naturaleza “familiar” de las escenas musicales en Glasgow–.

La diferencia de edades entre el equipo de Number es también ilustrativa de la manera en que la escena de Glasgow evita obsesionarse con los sonidos de moda y las escenas que puedan estar armando mayor revuelo en el mundo exterior. Y aunque tienen gustos distintos en materia de house, hip hop, techno y disco, como se puede comprobar leyendo las elecciones musicales de los diferentes miembros del equipo en el cuestionario que viene más abajo, hay factores unificadores que unen a los chicos de Numbers: el amor intenso por la música de Prince y la obsesión con el electro-funk subacuático de Drexciya y todos sus proyectos paralelos. O, como explica Neil, alias Nelson, cuando se le pregunta qué lugar ocupa Numbers en los últimos desarrollos de sonidos como el grime y el dubstep, “yo vivo en Londres y me encanta, pero vengo de Glasgow, y eso me ayuda a saber que no todo lo que se hace tiene por qué girar alrededor de la escena de Londres. Personalmente, lo que me siento de verdad es partícipe de la resurgencia drexciyana”.

Mantener fijos unos puntos de referencia concretos y delimitados es lo que permite a Numbers –tanto como club, como equipo de DJs y como sello– el deambulear con tanta libertad en cualquier cosa que vayan asimilando a su sonido. Prince y Drexciya crearon, cada uno por su parte, sus propias estrategias, su propia mitología, un sonido y un mundo diferente a todo lo demás, y ambos estaban absolutamente empapados de la riquísima tradición del funk y el electro –y es por eso por lo que es posible trazar una línea que vincule tanto al uno como a los otros con todas estas nuevas formas que provienen de sus estilos distintivos. Desde las cajas de ritmos mastodónticas del crunk de Atlanta y OutKast a la vibración zumbona de los bajos del grime del este de Londres, de la euforia desquiciada del pop-rave de los 90 a la superficialidad suave e inhumana (en forma de R&B infectado de lujosa ciencia-ficción) de The-Dream, para Numbers todo eso no son más que extensiones de un largo y profundo continuum electro-funk; un continuum que es todavía lo suficientemente fértil como para proporcionar el material de base para una sucesión ininterrumpida de toda clase de innovaciones.

O, como Richard Chater, el mayor de todos entre los del equipo asegura, “no se trata de rechazar el pasado ni tampoco de ser demasiado respetuoso con él. Cuando empezaba a ir a clubes en los 90, una de las cosas que más me excitaba, y todavía lo consigue, era que los estilos musicales estaban evolucionando cada semana, sin descanso: literalmente, tienes la innovación enfrente de ti. Esto es algo que siempre me ha obsesionado. Personalmente, me jodería un huevo si tuviera que estar bailando con los mismos temas con los que lo hacía diez años atrás. Es muy importante para un club, o para un sello discográfico, exponer a la gente ante música nueva, y lo tienes que hacer por motivos nobles. Así, una de las razones principales por las que nos gusta pinchar material nuevo de gente como Rustie o Untold es porque nos dan el mismo cosquilleo que cuando escuchamos a UR, Model 500, Drexciya, Public Enemy, lo primero de The Black Dog o lo que sea por primera vez. Puedo decir lo mismo de cierto discos de R&B comercial, que para nosotros suena tan techno como Derrick May. Pero no se trata sólo de la novedad porque sí: en resumen, supongo que lo más justo es decir que nosotros construimos sobre el pasado en lugar de romper los lazos con él”.

Así, por mucho que varíen las cadencias rítmicas y los sonidos, siempre hay un poderoso corazón que late en el sonido de Numbers, una sensación de estar conectado directamente con la fuente de la que emana todo –y es lo que les permite atraer a productores y géneros tan diversos hacia el sello a la vez que mantienen su distintiva singularidad. Slackk, por ejemplo, es un tipo de Liverpool obsesionado con el grime de la vieja escuela, mientras que SRC –el autor de ese brillante “Gold Coins EP” que suena a la melodía pegadiza de un videojuego– es un productor de la nueva generación grime, y aún así Neil insiste en rebajar la sensación de que en Numbers estén siendo los pioneros en llevar el grime al gran público. “Creo que hay un ligero malentendido acerca de la idea de que nosotros hemos estado en el epicentro del resurgir del grime instrumental”, dice. “Nosotros somos fans a muerte del sonido, pero aunque siempre va a haber temas grime en Numbers, no acostumbramos a pinchar mucho de este material en el club. Todo el mérito en la reanimación de la escena grime lo tienen sellos y colectivos como Butterz o No Hats No Hoods”. De hecho, el grime y el sonido influenciado por el grime que podemos encontrar en el sello y en las maletas de los DJs de Numbers no se escogen por su procedencia, sino porque incluyen un tipo de sonido y una energía que tiene una estrecha relación con la estética primigenia de Numbers.

Esa estética no es ni siquiera únicamente musical. Cualquiera que haya visto las proyecciones que acompañan a las sesiones en el club o cualquiera de las carpetas de los maxis sabrá hasta qué punto los colores explosivos y los mosaicos de disposición geométrica de los diseños de Numbers no son una representación de la música, sino una extensión de la misma hacia territorios visuales. Adam Rodgers, más conocido como Goodhand, es el responsable de buena parte de este diseño a la vez que ha ayudado a que la estética de Numbers se filtre en un espacio de cultura underground más amplio gracias a su trabajo, también, para Warp, Hyperdub y Planet Mu. “La parte visual es importantísima en la identidad de Numbers”, explica, “y ayuda a ilustrar el entusiasmo, el buen rollo y la diversidad que cada uno de los miembros de Numbers aporta al equipo. Nuestro estilo visual ha ido creciendo de manera natural con el paso de los años. Nunca tomamos una decisión consciente sobre qué estilo adoptar o qué dirección particular seguir; la cosa ha crecido por su propia cuenta. Visualizar y representar la música que escuchamos actualmente (y que, por lo tanto, también pinchamos y editamos) es una parte importantísima del proceso. Ahora mismo es un diseño colorista, atrevido y lleno de contrastes, pero quizá este año se convierta en otra cosa. Es una cuestión pasajera, siempre dependiendo de por dónde vaya la música”.
Todo esto, pues –las influencias, las experiencias de club y la estética compartidas– es lo que lo unifica todo con una coherencia impresionante y mantiene una identidad increíblemente robusta que mantiene a Numbers en un lugar propio en el espacio siempre cambiante del underground mundial. Numbers ha continuado creciendo e influenciando a todo lo que tiene a su alrededor a la vez que ha mantenido sus raíces –las del club y las de las oficinas– en Glasgow, levantando el dedo corazón a modo de peineta a todos esos pájaros de mal agüero que aseguran que, en un mundo cada vez más conectado y con un flujo de información cada vez más rápido, el único proceso lógico es el de multiplicar la confusión, la superabundancia de información y el crecimiento de las copias baratas de todo lo que se había hecho antes.

Del mismo modo en que el dubstep floreció a partir de espacios muy concretos de Croydon, Londres y Bristol, o en que el grime emergió de barrios de Londres muy localizados y se extendió por todo el mundo, e incluso del mismo modo en que el estilo conocido como footwork está empezando a salir de Chicago tras varios años de incubación, ahora en Numbers –y en otros colectivos que fusionan géneros como sus paisanos escoceses de LuckyMe, el sello Hoya:Hoya de Manchester y los londinenses de Night Slugs– están siendo capaces de innovar sin descanso y de ser un sello muy del siglo XXI a la vez que se circunscriben específicamente a los clubs, mantienen amistades fieles y se mueven por lugares muy concretos. Y así, aunque sus podcasts, sus diseños y sus temas estén sobrevolando el mundo virtual y disolviendo la música de Numbers en el éter, en la escencia de lo que hacen, en los clubes sudorosos, a la vera de un altavoz a todo trapo, Numbers se mantienen íntegros de la manera más pura.

El equipo de Numbers, uno a uno

Nombre: Adam Rodgers aka Goodhand Edad: 31 Antes de Numbers: Estuve co-dirigiendo dos noches de club en Glasgow con Richard, se llamaban Mystec y Spanner. También estuve diseñando los visuales que precedieron a la identidad de Numbers. Primer disco que te compraste: El tema central de "Cazafantasmas" en 7", de Ray Parker Junior. Perdí la carátula y me hice una nueva con cartón, pegamento y rotulador. El logo del fantasma lo saqué calcando la imagen de la tele, poniendo la cinta de VHS en pausa. El disco de baile que te la sigue poniendo dura: Pointer Sisters: "Automatic"Productores favoritos: Mike Banks & Prince Vocalista predilecto: Kool Keith El DJ al que nunca has visto pero matarías por estar ahí: The Wizard Numbers en 3 palabras: máquina perpetuamente móvil

Nombre: Calum aka SpencerEdad: 26Antes de Numbers: Trabajaba a media jornada en una tienda de todo a cien, mi jefe era Mr McGee, y siempre me estaba diciendo que no le gustaban los de mi clase. Reconozco que era un poquito holgazán.Primer disco que compraste: Michael Jackson: “Bad” (en cassette)El clásico que te la sigue poniendo dura: es difícil para mí decirloProductores favoritos: Timbaland, Drexciya, Shep Pettibone, Model 500, Aphex Twin, Prince, entre muchos otros.Uno de mis vocalistas favoritos: Leroy BurgessUn DJ al que nunca he visto y mataría por estar ahí: Ron HardyNumbers en tres palabras: ritmos jodidamente gordosNombre: Jack Revill aka JackmasterEdad: 24 añoAntes de Numbers: Dirigía el sello Wireblock con Calum y Neil Morton, dirigía el sello Dress 2 Sweat por mi propia cuenta y trabajaba en Rubadub en el departamento de ventas.Primer disco que compraste: probablemente fuera algún disco cutre de trance, pero no recuerdo cuál era exactamente. Si no me falla la memoria, sería algo del sello Positiva.El clásico que te la sigue poniendo dura: Chaka Khan: “Aint Nobody”.Mi favorito (en todo y en música en particular) es Prince. Pero podríamos decir que mis productores favoritos son: Drexciya.Cantante predilecto: Prince.Un DJ al que nunca he visto y mataría por estar ahí: Nunca he visto pinchar a Westwood, pero daría un brazo por tener la oportunidad.Numbers en tres palabras: Numbers, Nombre, Zahlen

Nombre: Neil aka NelsonEdad: 29Antes de Numbers: Trabajaba como encargado de Ad-Lib, la sala en la que se celebraban las primeras fiestas Numbers.Primer disco que compraste: Mi padre probablemente me comprara algo en Echo, la tienda en Byres Road, Glasgow. Lo digo de memoria, quizá fuera “A Walk Across The Rooftops” de The Blue Nile.La canción que me hace bailar hasta en las bodas: Prince: “Controversy”Productor favorito: RZA, mi periodo favorito es de 1990 a 1999, con una mención de honor para DJ PremierLos 5 mejores vocalistas: Gregory Isaacs en sus primeros añosPersona a la que te gustaría haber visto pinchar: King TubbyResume Numbers en 3 palabras: Dándo-lo-todo.Nombre: RichardEdad: Soy viejísimoAntes de Numbers: dirigía Stuffrecords y antes de eso llevaba las noches Mystec y Spanner con Adam Goodhand y unos cuantos colegas más.Primer disco que compraste: “Deep Heat Vol.1”, lo compré con lo que me dieron por trabajar unas pocas horas en el quiosco de Aviemore.El clásico que te la sigue poniendo dura: Hell Interface: “Midas Touch”Productores predilectos: Drexciya, Mantronix, Jam & Lewis.Vocalista favorito: Ni puta ideaUn DJ al que nunca he visto y mataría por estar ahí: JellybeanNumbers en tres palabras: petándolo a muerte

Nombre: Rob Mordue aka DJ Bobby CleaverEdad: 28Antes de Numbers: Me había mudado a Glasgow desde el frío noreste (Aberdeen), y me pasaba todo el tiempo descubriendo el techno de Detroit mientras fingía ser un estudiante en mi tiempo libre.Primer disco que compraste: “Do The Bartman”. Bart Simpson tenía muy malas pulgas.Productor favorito: Si es de todos los tiempos, tengo que decir Drexciya. Si es de ahora, tengo que decir Floating Points.Vocalista favorito: Q-Tip o cualquiera de los tipos de De La Soul.El clásico que te la sigue poniendo dura: Shannon: “Let The Music Play”Un DJ al que nunca he visto y mataría por estar ahí: Cottam. Me lo he perdido ya cuatro veces en Glasgow y me lo voy a perder por quinta vez cuando vaya a Nueva York. ¡Joder, no tiene por qué ser tan complicado!Numbers en tres palabras: Glasgow, mierda seria

El sello Numbers ha traído al frente de la escena de clubs un sonido poderoso que hunde sus raíces en el electro-funk y lo rebaña de dubstep, grime y techno. Una cascada de color que ha inundado las calles de Glasgow (y el resto del mundo).

NMBRS0DDeadboy - If U Want Me

NMBRS1Low Limit vs. Lando Kal - The Golden Handshake EP

NMBRS2Redinho - Bare Blips EP

NMBRS3Taz - Gold Tooth Grin

NMBRS4Kavsrave - Quotes

NMBRS5SRC - Gold Coinz

NMBRS6Mr. Mageeka - Different Lekstrix

NMBRS7Slackk - Theme EP

NMBRS8Jessie Ware & SBTRKT - Nervous

NMBRS11Roska & Untold - Myth

NMBRS GoodhandGoodhand

NMBRS: Calum aka SpencerCalum aka Spencer

NMBRS: Jack Revill aka JackmasterJack Revill aka Jackmaster

NMBRS Nelson NelsonNMBRS: Simply RichardSimply RichardNMBRS: DJ Bobby CleaverDJ Bobby Cleaver

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