Reportajes

Maxis de marzo: nueva entrega de lo mejor del mes (parte 2)

Segunda parte de nuestro repaso mensual a las últimas novedades en materia de vinilo para DJs que quieran ir un poco más allá de la norma y la costumbre

En llegando al final de marzo, completamos la selección de maxis del mes con una nueva remesa de diez vinilos que merece la pena tener en consideración (en realidad son once) más los acostumbrados bonus tracks, que hacen un total de 15 títulos de altura.

Se acaba el mes, pero no se acaba el flujo incesante de música nueva. Marzo es una época de aceleración en la que productores y sellos afilan buena parte de su mejor material. No nos referimos exactamente a esos himnos de pachanga playera que se estrenan con fiestas alborotadas en plazas como Miami, preparando el terreno para el derroche hormonal y seminal de Ibiza, sino a material mucho más estimulante en su dimensión creativa que nos llega de sellos que todavía confían en que las bondades de la música de baile –en lo que repercuten en el espíritu, no en la cuenta bancaria de editores y autores– se encuentran en el más profundo underground. Antes de proceder al chart mensual de PlayGround, por tanto, toca hacer recuento de unas cuantas novedades más en forma de críticas exprés. El proceso de descarte ha sido arduo y doloroso –bestias como DJ Earl, Abdulla Rashim y Deadboy no pasaron el corte–, pero nos quedamos con la satisfacción de poderos recomendar un puñado de EPs con calidad que aspiran a resistir el duro test del paso del tiempo. Let’s go.

DJ Rashad: “Rollin EP” [Hyperdub, 12”, HDB070]

Una vez superada la fiebre del footwork –que, contra pronóstico, ha durado cerca de tres años de vacas gordas–, cualquier nuevo lanzamiento merece ser observado con lentes de aumento para que los genéricos no oculten aquellos releases que sí marcan la diferencia. Uno de esos títulos superiores es “Rollin EP”, compuesto por cuatro tracks que hablan bien de la capacidad que tiene DJ Rashad para escaparse del tópico, y que le aportan la vitola de autor footwork con más carisma. A diferencia de otros talentos de Chicago, él no entiende la complejidad del ritmo enrevesado como el objetivo final del género, sino como el origen para experimentar con influencias a priori inesperadas: “Let It Go” extiende su velocidad hacia un patrón típicamente drum’n’bass hinchado con voces de helio, y “Rollin” cubre el traspiés de cajas y bombos con dulces voces R&B. Y hay más: en el tema con DJ Manny –gráficamente titulado “Drums Please”– el redoble de percusión parece una jam de Rare Earth apuntalada por sintes interminablemente largos, mientras que en “Broken Hearted”, con su socio DJ Spinn, se puede admirar un extraño caso de footwork a cámara lenta, o sea, el oxímoron que se obtiene al unir los conceptos ‘juke’ y ‘downtempo’. Chicha todo el rato.

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Cassegrain: “Tiamat” [Prologue, PRG030, 2x12”]

He aquí uno de esos discos que conviene escuchar, no con una pirula en la lengua, sino con una bombona de oxígeno y una escafandra, porque este tipo de techno, más que llevarte a un estado eufórico, lo que consigue es bloquear la luz, cortar todo contacto con el mundo exterior y tirar de ti para abajo, como un demonio del mundo inferior. El dúo anglo-griego Cassegrain –Alex Tsiridis y Hüseyn Evirgren para quien quiera saber sus nombres– ha planchado en este doble EP su obra más ambiciosa hasta la fecha, tras un constante, y a veces desconocido, reguero de maxis desde 2010 hasta hoy. “Tiamat”, empero, lleva el lenguaje de Cassegrain un poco más allá, no sólo por la duración del pack, sino por el grado de experimentación insobornable que comunican estos seis navajazos de techno chirriante ( “Tiamat”), negrísimo ( “Ignite”), impenetrable como el diamante ( “Joule”) y crujiente ( “Turn Aside”), más cerca del último Jeff Mills –el fascinado por los encuentros en la tercera fase con entes de otros planetas y las cábalas electrónicas– que de sus compañeros de sello Voices From The Lake. No es techno frío y sin embargo acuoso, sino techno ‘espaguetificado’ tras entrar en un violento agujero negro.

Rustie: “Triadz / Slasherr” [Numbers, NMBRS030, 12”]

Los dos temas ya han corrido como la pólvora por la nube, y se comprende: desde otoño de 2011, cuando planchara “Glass Swords”, no nos habíamos echado a la boca nada nuevo de Rustie –siempre y cuando el redux de “After Light” con AlunaGeorge en la parte vocal no entre en la cuenta–. De entrada, no parece que el bárbaro de Glasgow haya estudiado dar un paso adelante significativo: tenemos otra vez su sonidaco 3D con destellos de neón brotando de todas las aristas de su compleja geometría rítmica –IDM, bass, trap, hip hop; no hay una palabra lo suficientemente exacta para explicar lo que hace Oxidado–, y nos brinda, pues, dos cortes breves y altamente hiperconcentrados, de un barroco post-rave inigualable. “Triadz” es como un encuentro entre bases crunk y producción de funk 80s pasado de cocaína con sintes que emergen por sorpresa como ciclones de luz, a la vez que “Slasherr” sube el tempo hasta tocar cotas de R&B club-friendly pero destrozando cualquier intención comercial con una producción apta para quien padezca de sinestesia y/o síndrome de déficit de atención.

Lockah: “Only Built 4 Neon Nites” [Donky Pitch, DKY008, digital]

A la espera de que se planche en vinilo, este nuevo EP del escocés Lockah –nacido en Aberdeen, como bien dejó claro su primer 7” en Tuff Wax Records, hace ya dos años– puede pasar como el complemento perfecto para quien le sepa a poco la dosis de los dos nuevos cortes de Rustie arriba reseñados–. Tom Banks recoge lo sembrado en su último EP digital, entregado para Jeffree’s, el subsello trap de Mad Decent, y lo lleva a un terreno de fulgores y relámpagos más propio de sellos como Night Slugs. La mezcla de beats derivados del hip hop y el electro –con cita implícita a Raekwon en el título–, con esa producción 80s de boogie hiperpulido, propia de un club de Miami donde la droga corriera con más fluidez que el agua por los grifos, es siempre un estímulo apetecible y que no mucha gente domina –Beaumont, Rustie y apenas nadie más–. Hay piezas como “Guards Red Carrera” que suenan como si la BSO de “Drive” acompañara imágenes en un documental sobre monster trucks desguazando utilitarios, y otras como “Let The Cool Air Breeze” que no conviene escuchar sin haber planchado antes una camisa blanca, desabotonarla por arriba y marcar con ella pelo sudado y cadena de oro. Un tipo con clase, vive Dios.

MadTeo: “Strumpetocracy” [Neuearth Kitchen, NEK07, 12”] Anthony Naples: “El Portal EP” [The Trilogy Tapes, TTT008, 12”]

Lo que conecta a dos artistas en realidad tan distintos como MadTeo y Anthony Naples es haber compartido referencias en The Trilogy Tapes, el escurridizo bastión de la cultura de la cassette que iniciara en 2011 su división en vinilo. Más allá de eso está una inconformidad con las reglas del techno y el house que se puede resumir en ideas clave como gusto por la baja fidelidad, un sonido premeditadamente sucio, de bajo volumen y sensación de ajado y poco respeto por la regularidad de los ritmos, de modo que, más que música de club, es el hilo musical para una esforzada caminata por caminos de piedras. MadTeo cuenta ya con una trayectoria extensa que, en sus momentos más bailables, ha recalado por sellos como Hinge Finger: no es el caso de “Strumpetocracy”, compuesto de tres temas – “Laissez-Faire Couture”, “Mr. Grecko” y “We Doubt”, con el tipo de groove estropeado que gasta Kassem Mosse– y dos remixes nuevos en la misma línea deslavazada a cargo de Dresvn y DJ Sotofett: algo así como la versión lenta de ese house disconforme con el statu quo que, al otro lado del Atlántico, se plancha en L.I.E.S. En cuanto a Naples, sube más el ritmo y acude al tipo de sonoridad cósmica y amable del primer techno de Detroit ( “El Portal”), pero a partir de “Pueblo” y “Busy Signal” ya se le nota que, más que lo tradicional, lo que le tira es la asimetría, la producción con desconchones y los timbres que suenan a chorreados con lejía.

Romare: “Love Songs: Part One” [Black Acre, ACRE040, 12”]

Las portadas de Romare son el equivalente actual a la del Sgt. Pepper de los Beatles pero en clave Wax Poetics: un collage de mitos del jazz, el soul y el funk con el estilo del recorta-y-pega sobre folio de los primeros fanzines: si en el preliminar “Meditations On Afrocentrism” aparecían Fela Kuti, Miles Davis, Duke Ellington y Malcolm X entre un bosque de rostros, la continuación es igualmente un reto para la memoria visual, y con variaciones hacia el rockismo: debajo de Pam Grier están The Doors. En lo musical, la joven y emergente estrella de Black Acre muestra igualmente su pasión por el jazz anterior a los sesenta como materia prima de la que sacar chops vocales y samples de batería con los que esculpir cataratas de breaks que se emparentan con el footwork – “Your Love (Give Me Fever)”, a partir de una muestra de la rendición vocal de “Fever” de Peggy Lee, que aparece con su pelo rubio en la esquina superior izquierda de la tapa– o con la balada jazz-blues de “Hey Now (When I Give You All My Lovin)”`, pasando por varias formas de downtempo exótico. Hacía tiempo que un productor no sampleaba tan bien y con tanto criterio a los clásicos del jazz –quizá desde Madlib–, y la manera en que lo hace Romare es fresca y con un tremendo potencial. Ya es buenísimo, pero está en el camino adecuado para encaramarse a las estrellas del cielo.

Fort Romeau: “SW9” [Spectral Sound, SPC-112, 12”]

Las únicas noticias que habíamos tenido de Michael Norris después de editar su álbum “Kingdoms” (2012) con el sello 100% Silk habían sido un puñado de remixes –para Frankie Rose, The Sound of Arrows y otros artistas del montón indie-friendly–, y ni siquiera se sabe a ciencia cierta si contribuirá algo en el nuevo disco de LaRoux, para quien ha trabajado en labores de teclista. Por eso, “SW9” es importante más allá del hecho de ingresar en la primera división del house internacional vía Spectral Sound: son sus dos producciones más recientes –completadas por un remix de Lowtec– y eso siempre consuela. Lo primero que se aprecia en Fort Romeau es una mayor profesionalización del sonido: “SW9” tiene más cuerpo y los bombos golpean con más contundencia, las cajas afloran con nitidez y el halo retro de su estética se mueve de los exultantes ochenta a un concepto más pasional y autoconsciente, más noventas, del deep house. Sin trucos ni atajos, Fort Romeau va al grano: armazón rítmico sólido, líneas de sinte amables que sobrevuelan, y a dejar que la música haga su efecto hipnótico en una pista de baile casi a oscuras, sólo invadida por los fogonazos de las luces estroboscópicas. No progresa, pero sí perfecciona.

Divvorce: “Used Experience” [Fifth Wall, 5WALL002, 12”]

Hace un mes dábamos cuenta por aquí del nacimiento de un sello con aureola de campo de minas, Fifth Wall, que se estrenaba con un generoso EP de Hound Scales, uno de esos nuevos cachorros del techno que, como Blawan, más disfrutan cuanto más llenan sus manos de barro y sangre. A tenor del primer corte de este EP –que añade dos temas extra, “E3” y “E4”, en la edición digital–, el neoyorquino Divvorce es también de la misma cuerda: le gustan esos bombos que caen como pesos muertos ( “E1”), con un sordo rastro de eco, y a poder ser con un ligero borboteo al fondo, amenazando, aunque luego el éxtasis lisérgico nunca pase a mayores. No ocurre tampoco en “E2” en la remezcla de Hound Scales, pero el resultado es igualmente punzante, una de esas rodajas techno con el borde afilado de una estrella ninja. El 12” lo completan dos remezclas, una de Grenier –afiliado al sello Tectonic, pero aquí ignorando el bass para estilizar un hard house rudo al estilo de Green Velvet– y otra más tribal con el membrete de MRSK, uno de los hombres del sello/colectivo sueco Skudge. Hay margen para mejorar y hacer verdadero daño.

Martyn: “Newspeak EP” [Dolly Dubs, DOLLYDUBS 2, 12”]

El logo del sello Dolly es el dibujo de una matrioska –o sea, una muñeca rusa–, y es que la jerarquía es muy compleja ahí dentro: por encima está el sello Klakson impulsado por Dexter, un clásico del techno holandés con querencia por lo clásico, lo robótico, lo funky y lo experimental –y con sólo apenas 20 referencias en más de diez años–; de Klakson nació Dolly, dirigida por la socia Steffi para retomar la línea del sello madre con un material más cercano al espíritu de Detroit, y este año ha nacido Dolly Dubs, subsello de Dolly con enfoque hacia el house seco y minimalista. La segunda referencia la firma Martyn, que tras años con base en Estados Unidos vuelve temporalmente a casa para demostrar que su pasión por el 4x4 no es una moda pasajera, y que de verdad está metido en las texturas deep con rastro de aroma east coast flotando en el ambiente. Quien busque al Martyn sutil y con escapadas sutiles hacia el dubstep y el hip hop de “Ghost People” (Brainfeeder, 2011) es probable que no lo encuentre, pero si lo que necesita tu maleta son tres cortes útiles para pinchar transiciones o alimentar un after que se prolonga demasiado, “Newspeak” resulta más útil que cualquier mediocridad de Silicone Soul.

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Spaced Out Family: “Spaced Out Family EP” [Squaring The Circle, STC002, 12”]

Cuando Lost Twin, uno de los beatmakers más finos de la escena electrónica made in Spain, cambió Sevilla por Brighton, empezó a plantar la semilla de lo que, pocos años después, ha germinado como Spaced Out Family, suerte de ensemble de funk cósmico al estilo de la banda de Floating Points que comparte con sus socios de UK, Peter Panik y Losen. Editado a finales de febrero, pero todavía vigente por su su carga expansiva, los seis temas de “Spaced Out Family EP” son una magnífica presentación de la naturaleza del proyecto, que suena como en vivo aunque todo es manipulado en estudio, rebosante de breaks pulposos al estilo de Flying Lotus –pero con reposo, sin cambios súbitos de patrón–, protuberantes basslines funkoides, efectos galácticos y melodías que expanden el espacio como si en vez de oxígeno lo que flotara fueran moléculas de THC. La más horizontal es “Antigravity”, la más convulsa “Cover Girl” y la más negra “Dinner At Pacheco’s”, pero todas están al mismo nivel: alto.

Bonus Tracks

Y cuando crees que se ha acabado, qué va, hay barcas para seguir: el grueso de diez (+1) EPs comentados hasta aquí lo vamos a completar brevemente con unos cuantos bonus beats, otros vinilos o downloads majos de artistas entrañables o emergentes que también dejan un buen sabor de boca y picor de pies.

Emika: “Klavirni EP” [Ninja Tune, ZEN199, digital]

El nuevo disco de Emika –la productora/vocalista de Bristol afincada en Berlín que grabó un singular álbum de techno aprovechando los ecos grabados en un Berghain vacío de clientes– no saldrá hasta junio, vía Ninja Tune. Pero si haces ya tu pre-order de “DVA”, el sello te obsequiará automáticamente con “Klavirni EP”, un release por el momento sólo digital en el que Emika recupera sus raíces en la música clásica: son tres piezas, en realidad tres miniaturas inspiradas en Satie, de piano traslúcido, gimnopèdies de no más de dos minutos (excepto la tercera) subrayadas por leves toques electrónicos, que parece que se disuelvan en el aire. ¿Gonzales en versión femenina? Por lo menos. O más.

Les Sins: “Grind / Prelims” [Jiaolong, JIAOLONG008, 12”]

Chaz Bundick estrenó el alias Les Sins el año pasado para coquetear con el house. Tan bien le quedó que en su nuevo disco como Toro y Moi, editado hace un par de meses, ya comenzaba marchoso y con un groove subido de pedaladas: definitivamente, esto ya es más que un proyecto paralelo. En su segundo 12” para el sello de Daphni/Caribou vuelven a sonar dos cortes que anticipan el verano cosa mala: basslines de funk 80s, voces vocoderizadas, líneas de sinte gomosas ( “Grind”), y un toque más cósmico al estilo de los beatz de la nueva California abstracta en “Prelims”, con giro final hacia el electro. Malabares con el buen rollo.

South London Ordnance: “Revolver / Transmission Funk” [Hotflush, HFT028, 12”]

El espacio ocupado por los nuevos productores ingleses influenciados originalmente por el dubstep mudados al house –o al revés, aunque son menos casos– empieza a estar altamente congestionado, y dominado por la cuerda de George Fitzerald y los chicos de Hessle Audio. Sin embargo, siempre hay hueco para uno más, como en el metro en hora punta, y ahí es donde se ha colado sutilmente South London Ordnance, del que no conocemos nombre aún, pero sí los datos básicos: 23 años (un pimpollo, o sea), afinidad con el centro de poder Scuba-Fabric, varios EPs robustos el año pasado y ahora su debut en Hotflush, donde brinda dos eficaces rodajas de club a base de house machacón a la vez que aéreo, con una línea de bajo tocha en “Transmission Funk” y un adorno de metal pesado en “Revolver”. O como la versión dura de Motor City Drum Ensemble.

JTC: “Park Days EP” [Hoya:Hoya, HOYA004, 12”]

James T. Cotton es un mito que se merece que su nombre completo sea grabado en las placas de mármol que dan nombre a las calles y las avenidas. O si no es el nombre, al menos las iniciales: como JTC empezó a explorar un acid violento hace un tiempo –o lo opuesto al hip hop expansivo que practica(ba) como Dabrye–, aunque en su inesperado estreno para Hoya:Hoya, el sello-club de Manchester, ha rebajado la pegada, ha reducido la guarrería lisérgica a lo mínimo y han colocados tres tracks de house como los de antes, rectos y directos, para hacer que la pista hierva a temperatura constante.

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