Reportajes

Lidia Damunt

¡En streaming!

Ladyfest Spain. Ella, su guitarra acústica de cuerdas de acero, una armónica colgando del cuello y una pandereta adosada con cinta aislante a un tobillo entregado a un brusco y acompasado pataleo. Para nuestro asombro, la joven Lidia Damunt se reinventaba con pasmosa soltura sobre el escenario en clave de singer-songwriter de horma norteamericana y prisma lírico alucinado. La visceralidad eléctrica del pop-punk-surf de Hello Cuca, su actitud airada de raigambre riot grrrl, se reformulaban de acuerdo a los parámetros de la más austera tradición americana. Casi todos los que la vimos en aquel primer concierto salimos de La Pequeña Bety coincidiendo en señalar que aquella chica tenía algo, que su nueva aventura al margen del impagable trío rompepistas destilaba un encanto muy especial. Flechazo inmediato.

Apenas tres meses después de aquello, los sellos Lucinda y Subterfuge sumaban esfuerzos y recursos para poner en circulación “Lidia Damunt en la isla de las bufandas”, un primer álbum de efecto refrescante en el que la más más impetuosa y extrovertida de las hermanas Damunt parecía empeñada en sumergir los sonidos de raíz americana (blues oscurantista, country-folk más onírico que bucólico, rockabilly severo) en generosos baños de fantasía animada. Como si de una versión femenina, aulladora y punk de Woody Guthrie o Hank Williams cruzada con Michael Hurley y Dan Sartain se tratara, Lidia se colgaba al hombro una guitarra de palo para cantarnos sus sueños más gráficos.

Olas amenazantes y aloes gigantes con vida propia; pueblos fantasmales cargados de un extraño allure; desiertos inabarcables y caballitos de mar condenados a la extinción por culpa de un agua demasiado salina... Sus ocurrentes y alucinadas historias parecían encontrar buena parte de su inspiración en los escenarios propios del Mar Menor, en la dimensión psicogeográfica de una Manga del Mar Menor virgen, fantasmal, amenazante, que tanto podría tener que ver con la evocación -deformada y caprichosa- de un pasado pre-desarrollista como con las visiones de un futuro distópico. Visiones localistas a las que Lidia otorgaba una dimensión global recurriendo a los sonidos del blues, el folk y el country americano, a los imaginarios del western y el comic fantástico, logrando un resultado tan personal como adictivo.

Ha pasado un año desde entonces, y ya toca hablar de su segundo disco. Desde ayer está oficialmente en la calle “Lidia Damunt en el cementerio peligroso”, y mentiríamos si no dijéramos que andábamos un tanto ansiosos esperando a que llegará el día de poder devorar las nuevas canciones de Lidia. El disco está ya en las tiendas, y tonto tú si no corres a buscarlo.

En portada, espada en mano, y con cota de malla, armadura y yelmo protegiendo su cuerpo menudo, un intrépido personaje (¿Tormina? ¿La propia Lidia?) se enfrenta a un dragón alado (¿o acaso es un monstruo marino?) que parece amenazar la paz de los habitantes de un viejo castillo rodeado de misterios, un palacio hecho de roca desde el que se otea el dominio de un cementerio modesto; un campo santo dejado de la mano de Dios que parece estar a punto de ser engullido por las lenguas de agua que escupe sobre la arena un mar agitado y revuelto. En el plástico -el álbum también ve la luz en vinilo, incluyendo como bonus una revisión de “ Soy Tormina”- , canciones como “Entre los pinos” o “Su nombre es Chan” pisan el mismo suelo polvoriento que “ Aloes de 50 metros” u “Ocho caballitos de mar”, pero a la vez se las arreglan para sonar más cercanas y naturales, más carnosas y húmedas, beneficiándose de la profundidad espacial que ha aportado a la grabación la añeja maquinaria vintage de los estudios Circo Perroti, auténtico templo de lo analógico. Lidia baja las revoluciones pero mantiene la intensidad. Los pellizcos de guitarra enchufada que tiñen de negro (piensa en el folk cargado de blues de Odetta) el fondo de “Perdóname” parecen perseguir el humor del blues eléctrico de Chicago, mientras que el golpear tímido de teclas de piano aporta calidez folk-pop a la europea a la pesadilla que inspira “Echo a correr”. Entre medias, se adivinan fugas hacia nuevos y sugerentes terrenos sónicos. Como en “ En el fondo del mar”, una fantasía acuática en la que timbales y guitarras eléctricas envueltas en ecos de lejanía hacen pensar en Leadbelly y Morricone compartiendo un curso de submarinismo (en la costa del Mar Menor, claro); o en la primera parte de “En el cementerio peligroso”, con claves repiqueteantes y burbujas eléctricas que le confieren a la canción una aire ácido, a lo nuggets, hasta ahora inédito en la música de la joven Damunt. Podríamos seguir rajando pero... para qué gastar tinta y saliva cuando podemos darte a probar aquello de lo que te estamos hablando.

Gracias a la infinita generosidad de las gentes de Subterfuge, PlayGround puede hoy ofrecerte la escucha exclusiva -de cabo a rabo- del nuevo álbum de Lidia Damunt. Y no sólo eso. Como bonus, aprovechamos la vista de Lidia a nuestras oficinas para pedirle que nos hablara de lo que se esconde detrás de cada una sus nuevas canciones. Y ahí no acaba la cosa: nosotros no estábamos dispuestos a dejar que Lidia se marchara sin que nos cantara, y ella se prestó encantada a interpretar una de sus nuevas tonadas en nuestra misma terraza. Con todos vosotros, Lidia Damunt en compañía de las misteriosas y atractivas Samantas, extraña formación -sitar aprendiz y burbujas, con doble pajita- a la altura del alucinado universo lírico de nuestra protagonista. Ya puedes adentrarte en el cementerio peligroso en compañía de la mejor de las guías imaginables. Pasen y vean.

ENTRE LOS PINOS

De pequeña quería tener un casco de minero, porque había muchas zonas en La Manga en las que no había farolas. Yo vivía en la Cala del Pino, así que cuando escribí esta canción el año pasado, pensé mucho en 'In the Pines' de Leadbelly, y también en una de los Triffids con el mismo título. {mp3}01 Entre los Pinos{/mp3} PERDONAME

Este es mi título más normal, pero como me dijo un amigo: “es que es lo que es”. Y la letra es bastante medieval, pero disfrazada de ‘normal y corriente’… ¡ya no sé si he hecho un disco o un juego de rol!

{mp3}02 Perdoname{/mp3}
SU NOMBRE ES CHAAN

Me estaba lavando las manos en los servicios de la estación de autobuses cuando escuché una voz: ‘Hola, ¿no te acuerdas de mí? Soy Chaan’. Allí estaba en el espejo y casi no me lo podía creer. Llevaba una peluca rubia, y daba la impresión de estar viviendo en la calle. A mí se me escapaba el autobús hacia Mojácar así que en aquel momento eché a correr.

{mp3}03 Su Nombre Es Chaan{/mp3} EN EL FONDO DEL MAR

Fue muy divertido grabarla en los estudios Perrotti, con Emma y Mabel soplando con pajitas en vasos de agua! Jorge añadió unas notas con una guitarra eléctrica. Eso sí, antes le puso un lápiz en el puente, para que sonara como el sitar de Samanta.

{mp3}04 En el Fondo del Mar{/mp3}
EL HUNDIMIENTO DEL SIRIO

Esta canción tenía que terminar con la frase: "llevo aquí más de cien años su-su-rrán-do-te" , pero debido a algún tipo de fenómeno paranormal, al escuchar la grabación acaba de otra manera. No me queda más remedio que pensar que el fantasma del Sirio ha querido pasearse por el cementerio. ¡O que Tormina ha hecho alguna de las suyas!

{mp3}05 El Hundimiento del Sirio{/mp3}
EN EL CEMENTERIO PELIGROSO Me gustan mucho los arreglos que hace Jorge Perrotti en esta canción. Unos toques de guitarra eléctrica y unas claves que le dan un aire más "nuggets". Es de mis favoritas del disco.

{mp3}06 En el Cementerio Peligroso{/mp3}
GUINGLAIN A Guinglain ya lo mencioné en "Palacio hecho de roca" (de mi disco anterior) y después decidí escribir más sobre él. Es un caballero medieval, pero también es un tipo de personaje que se repite a lo largo de la historia. He conocido a muchos Guinglains, espero que vosotros también. Es mi canción más medieval, sobre todo gracias a los coros de Emma. Yo le pedí por favor: "que suenen un poco a ABBA".

{mp3}07 Guinglain{/mp3}
MUSEO DE HISTORIA NATURAL

Estuve en una boda en un museo de historia natural de Gotemburgo. Los novios caminaban hacia el centro de la sala, presidida por un elefante disecado, mientras sonaba "White Wedding" de Billy Idol. Al final de la ceremonia alguien encendió un cigarrillo y salimos todos de allí corriendo, con los alaridos de la alarma de incendios... ¡y luego dirán que mis letras son surrealistas!

{mp3}08 Museo de Historia Natural{/mp3}
ECO ECO

El verano pasado intenté hacer wind-surf en el mar menor. Me apunté a un cursillo de una semana en el que yo era la única persona mayor de 10 años. No hacía nada de viento, así que empecé a pensar en el viento, en el eco, y en las palabras navegando sobre el viento y… este año quiero probar a esquiar.

{mp3}09 Eco Eco{/mp3}
ECHO A CORRER

Esta es mi pesadilla numero 10. Samanta me contó una vez que en algunas zonas del Cabo de Gata no podía dormir por las noches (ella duerme en las playas), debido a las fallas que hay por el lugar… Por lo visto emiten una energía bastante peculiar que provoca inquietud y sueños raros. No sé que habrá de cierto en eso, pero si lo dice Samanta…

{mp3}10 Echo a Correr{/mp3}

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video

cerrar
cerrar