Reportajes

Kode9: “El 40% de oyentes de Burial son psicópatas”

Confesiones y revelaciones de Steve Goodman en Red Bull Music Academy Bass Camp

Con motivo de la celebración de Bass Camp, la nave de música del Matadero de Madrid volvió a coger color durante este pasado fin de semana, reviviendo por momentos el ambiente de la pasada Red Bull Music Academy. 20 alumnos llegados de todos los rincones de la geografía española compartieron experiencias y trabajaron conjuntamente en las aulas durante tres días. Entre muchas de las actividades programadas, tuvieron la oportunidad de acudir a la charla de Kode9 el viernes por la tarde y presenciar un espléndido set del mismo por la noche junto a la crew de Holy Dubs y el japonés Goth-Trad.

Steve Goodman es un hombre tranquilo. Sentado en el sofá se le ve relajado, cómodo, distendido; como el que está tomando un café después de una comida copiosa y le habla de la vida a aquellos familiares que lleva años sin ver. Doctorado en la Universidad de Warwick, su carrera fue propulsada del underground al candelero editorial cuando en 2006 publicó el primer disco de Burial. Desde entonces, su labor tras Hyperdub, sus dos álbumes como Kode9 y su particular visión musical, además de una sólida carrera como DJ, le han granjeado un merecido respeto.

Empecemos por el principio de su conferencia en Bass Camp, por sus días en Edimburgo: “ Como la gran mayoría de gente que conozco que está metida en esto, empecé pinchando; de eso hace ahora unos 22 años. Solía basar mis sesiones en todo lo que venía de Jamaica; reggae, dub, algo de dancehall... pero por aquél entonces todavía no estaba al 100% dentro de toda esa cultura, así que alternaba esa música con funk de los años 70 y algo de jazz y hip hop”. Al poco, la revolución callejera del jungle estallaría en todas las calles de Gran Bretaña, pero especialmente en Londres, con los suburbios en plena ebullición. “ Me trasladé a Londres justo cuando el jungle estaba en todo lo alto, intentaba ir todas las semanas a las fiestas de Metalheadz: podías sentir que estaba pasando algo en cualquiera de ellas. Era impresionante. Esa música era más fuerte que toda la droga del mundo que puedas tomar o habías tomado jamás, la mejor que puedas imaginar”. Todo ello le llevó en 1995 a comprarse su primer sampler; “ tardé 7 años en dominarlo por completo”. Cuando el jungle transmutó hacia el drum’n’bass y sus posteriores derivaciones, Goodman empezó a meter el hocico en el UK Garage. “ Fui fiel al UK Garage hasta que empezó a volverse overground, justo lo que me está pasando ahora con el dubstep. Cuando algo se vuelve overground suele perder la esencia, aunque, por suerte, siempre estará el underground: es algo que nadie puede quitarnos”.

Kode 9 & Space Ape - Sine of Dub

En la segunda parte de la charla, Goodman habló de sus inicios como Kode9, en concreto de la metodología utilizada en su primera grabación (el maxi “Sine Of The Dub”), versión personalísima de “Sign O’ The Times” de Prince. “ Grabamos la voz de The Spaceape tal cual, recitando la letra en tono normal, sin cantar; bajé la velocidad de su voz y le empecé a meter reverbs encima. Así salió la canción”. Preguntado acerca de cómo vivió todo el revuelo en relación a la explosión de popularidad de Burial, Goodman soltó varias perlas, camufladas algunas bajo la forma de bromas. Una: “ El 40% de oyentes de Burial son psicópatas”. Dos, para analizar el fenómeno desde un punto de vista más racional, con el anonimato del susodicho como leitmotiv: “ El oyente está continuamente buscando relacionar a sus ídolos con cosas que ven en la prensa; quieren saber quién está detrás de cada cosa, leer su biografía, ver su cara en una foto y todo eso, si no se lo das, se vuelven locos. Eso fue lo que pasó, ni más ni menos”.

Burial - Raver

La charla derivó en la parte final hacia su trabajo en Hyperdub, del próximo disco de Kode9, del que literalmente dijo que “ sería soul casi en su totalidad, y un par de reflexiones muy interesantes. La primera, relacionada con la escena bass inglesa de hoy: “ Ninguna de las micro-escenas actuales que hay en Londres es lo suficientemente fuerte para ser considerada como tal, hay demasiada fragmentación. No puedo decir si eso es bueno o malo, pero la realidad es que el cambio es enorme en estos últimos años”. La segunda, enfocada a la blogosfera y la velocidad de propagación que la red ejerce sobre los usuarios, llegando al ridículo en algunas ocasiones: “ Todo esto no es nuevo. Ya en 2004 iba a Rinse FM a poner discos. Hacíamos el programa por la noche. A la mañana siguiente alguien ya había subido y fraccionado el set en Youtube o en algún foro. Pero lo de ahora ya va más allá: sale algo que está bien y que no tiene ni horas de vida y alguien desde la otra punta del mundo ya está diciendo en su blog, programa de radio pirata o foro de internet que eso ya no sirve, que lo que ahora funciona es esto o lo otro. Un bucle interminable que a veces resulta hilarante”.

Por la noche, en un abarrotado Siroco, Goodman se marcó en una hora y media para el recuerdo; una sesión antológica, de sonido vitalista, luminosa en el uso de los bajos y las partes vocales, plagada de cambios de registro, oscilando entre el UK Funky y la bass music en su primer tramo, el grime, R&B y dubstep en los minutos centrales, para acabar contragolpeando con footwork, empalmando las canciones a un ritmo trepidante: ninguna de ellas llegó a sonar más de 2 minutos y medio. Un brillante repaso a los últimos 10-15 años de cultura callejera londinense con un espectacular final con la sala patas arriba. Una lección absoluta de cómo debe ser una sesión en su enfoque musical y ejecución, los mecanismos transmisores y la recepción final de la audiencia. Lo más sorprendente sin embargo, llegaría entre bambalinas, con un Goodman comentando al entorno que “ la cosa no había salido todo lo bien que esperaba debido al sonido de la sala.” Con un nivel de autoexigencia así, la cuerda le durará muchos años.

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