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"M". Las 4 estaciones del puto amo del fútbol mundial

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Luces cegadoras. Sombras muy negras. Jorge Mendes

Ignacio Pato

20 Mayo 2016 06:00

Sorpresón para los periodistas deportivos de medio mundo la semana pasada. El Bayern de Múnich pagaba 80 millones de euros por el fichaje de Renato Sanches, un delantero portugués de 18 años del Benfica.

Mientras en las redacciones se trazaban perfiles apresurados que hablaban de "las rastas a lo Bob Marley" del futbolista, dos pensamientos bailaban en la cabeza de muchos redactores. "¿Quién es este Renato?". "Otra vez Jorge Mendes".

Bienvenidos al universo del hombre más poderoso del fútbol, donde no todo es lo que parece.



I - PRIMAVERA

El agente de futbolistas Jorge Mendes ha roto el mercado de fichajes de verano en mayo. O al menos ha puesto el listón muy alto. 80 millones de euros por su representado. Y lo cierto es que un chico de 18 años que hace 7 meses ni siquiera había debutado en la modesta liga portuguesa resulta, como mínimo, llamativo.

"Es un buen jugador pero extremadamente sobrevalorado. Su precio es desorbitado". Quien habla es Pippo Russo, periodista y sociólogo italiano especializado en el reverso tenebroso del fútbol. Su dedo apunta a un lugar interesante. "Cuando Sanches iba a debutar en Primera, comenzó una maquinaria informativa que ha inflado muchísimo al jugador. Es una operación que recuerda a la técnica clásica de propaganda".

Desde antes de su debut, la prensa deportiva portuguesa le ha dedicado una portada tras otra, con su imagen a toda página y titulares como "formado para vencer", "perla", "chico maravilla" e incluso alguno con cierto deje de desprecio a los compañeros del jugador como "Renato y 10 más".

Tras su venta, A Bola lo celebraba con un enorme "chico de oro" y brindaba una original medida: el jugador valía dos veces su peso en lingotes de oro. Dentro del periódico, una lista con los jugadores que Mendes ha colocado en dos años haciendo ganar al Benfica 100 millones de euros.

¿Que en qué gastará el Benfica el dinero de Renato? La prensa apuntaba ya un nombre estrella: Rodrigo Betancur, uruguayo de Boca de 18 años y perteneciente en parte a un fondo de inversión vinculado con Mendes.

Negocio redondo.



II - VERANO

"Es un superagente. En un mismo fichaje hace diversos papeles. Agente del futbolista, consejero de uno o ambos clubes y representante del fondo de inversión que tenga una cuota de los derechos del jugador", cuenta Russo.

Nacido hace 50 años en Lisboa, Mendes intentó ser futbolista. Sin embargo, no pasó de Tercera portuguesa. Viendo que no había futuro sobre el césped, abrió un video-club y una discoteca. En ella conoció a Nuno, portero entonces del Vitoria de Guimaraes de Primera. Mendes se hizo su representante y lo vendió al Deportivo de La Coruña.

Fue el primer negocio de la empresa Gestifute, a la que hoy pertenecen Cristiano Ronaldo, James Rodríguez, Ángel Di María, Diego Costa, Falcao o Pepe, por citar solo a sus clientes más consagrados.

Rápidamente estableció contactos con clubes "amigos" como Oporto, Mónaco o Atlético de Madrid. Sus bombazos llegarían colocando a Carlos Queiroz en el banquillo del Real Madrid y haciéndose con José Mourinho como cliente mientras le sentaba en el banco del Chelsea. De ahí al cielo.

¿Números? Basten dos. Mendes gana 85 millones de euros al año cobrando el 10% de comisiones de cada traspaso que organiza.

El verano pasado Mendes se casó. Únicamente el alquiler de los jardines de Oporto donde se celebró la cena le costó 100.000 euros. Tampoco fue un mal negocio: Cristiano Ronaldo le regaló, con motivo del enlace, una isla griega.

Esta historia de self-made man se completa con un reparto de amigos glosando al protagonista. En su única biografía autorizada se agolpan los parabienes: "Es muy beneficioso para el fútbol". "Es algo increíble lo que hace". "El número 1". "El Dios de los agentes".

Sin embargo, la sombra que Mendes proyecta es grande. Para empezar, su rol de agente con intereses en varios clubes, o de varios jugadores en el mismo, estaría prohibido en una competición sólidamente regulada como la NBA.



III - OTOÑO


Mendes, en la NBA, no podría hacer lo que está haciendo por ejemplo en Valencia. Una de las aficiones más exigentes de España asiste dividida a la gestión del millonario de Singapur Peter Lim —socio de Jorge Mendes en un fondo de inversión, Quality Sports Investments, con sede en Dublín y la isla de Jersey, destinado a la compraventa de derechos de futbolistas—.

"Lim le ha dado de facto la dirección de fichajes del Valencia a Mendes", lanza Russo. Repaso: Nuno (sí, su primer cliente) y Gary Neville fueron técnicos elegidos por Mendes, el último, con ayuda de su socio Peter Kenyon. Los dos han acabado destituidos. Rodrigo, André Gomes, Cancelo, Santi Mina, Danilo Barbosa, Bakkali, Ryan, Negredo, Enzo Pérez, Abdennour, Otamendi... la lista de futbolistas de Mendes que han pasado por Mestalla da para un once completo.

Para este verano, los nombres que suenan siguen siendo de la órbita de Mendes: William Carvalho, Garay, Bernardo Silva o Rubén Neves. También para el banquillo: Quique, Jiménez, Wilmots, Lopetegui o Milla.

En Valencia hay recelo. Acaban de completar la peor temporada en 30 años. No dejaron muy buen recuerdo sus fichajes tampoco en Zaragoza o La Coruña, con ambos equipos descendidos en años de influjo mendesista.

Russo cree que "tiende a crear grupos dentro de los vestuarios". Mide sus palabras a la hora de decir que Mendes influya directamente en los clubes, "pero sí tiene el poder para hacerlo". Y enumera equipos bajo esta potencial influencia, como Río Ave, Braga, Paços Ferreira o Benfica en su país natal.

Cómo ser dueño de un equipo sin comprarlo fue la frase elegida por The Wall Street Journal para titular una pieza sobre el portugués.



IV - INVIERNO

Jorge Mendes no se va a comprar un club. Russo lo descarta completamente: "eso sería exponerse de una manera explícita. No le hace falta". En opinión del periodista, tampoco ha dicho la última palabra del verano.

"Llegará otro golpe antes de que se cierre el mercado en septiembre", lanza Russo. "Mi idea es que quiere abrir y cerrar el verano con dos bombazos. El primero, el de Renato, el segundo será el pase de Cristiano al PSG o su renovación con el Madrid con cifras inimaginables".

El italiano está escribiendo M, la orgía del poder, un libro que saldrá en octubre y que tratará de ofrecer otra cara del agente. Es una figura compleja, reconoce, con rasgos marcadamente "egocéntricos, le gusta ser narrado positivamente. Solo ha dejado escribir a dos periodistas españoles su biografía, que casi lo santifica".

¿Hay Mendes para rato?

Para Russo, no. "Ha llegado a la cúspide, a partir de ahora, tal y como nos enseña la historia, solo puede haber declive". Añade que el superagente no va a pararse a conservar lo conquistado por su lógica expansionista, lo que acelerará el acecho de problemas legales procedentes de organismos reguladores o deportivos procedentes de aficiones cada vez más críticas.

"Le quedan pocos años, quizá meses. Veremos la caída de Mendes", concluye Russo.

De momento, y hasta ese invierno definitivo, la figura elegante de Mendes transita estaciones, con las palabras de Gordon Gekko grabadas a fuego en el alma.

"La codicia es buena, es necesaria y funciona".

Obviando, eso sí, el final del aquel tiburón de los negocios.


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