Reportajes

Japandroids, la dialéctica rock

El dúo canadiense ofreció el sábado en Barcelona un volcánico concierto en el que se dejaron el alma

La dupla de Vancouver demostró repetidamente en su segunda visita este año a Barcelona que iba con ganas de incendiar los ánimos de la parroquia que se congregó a verle, gracias a una colección de canciones algo homogéneas pero insultantemente efectivas.

Fotografías de Noelia Rodríguez

“Es sábado noche”, repitió varias veces Brian King, vocalista y guitarrista de Japandroids, a lo largo de su volcánico concierto hace ya 48 horas en Barcelona. El dúo de Vancouver demostró repetidamente que venían con ganas de incendiar los ánimos de la parroquia que se congregó a verles, gracias a una colección de canciones algo homogéneas pero insultantemente efectivas. Poco más de cuatro meses después de su reciente paso por Primavera Sound 2012, brindaron con una actuación que anticiparon como “más larga y más loca”. Ambas cosas se cumplieron, pues no sólo fue un brillante directo, sino que estuvieron sobre el escenario, sin descansos, casi una hora y media, algo que sorprende teniendo en cuenta que sus dos álbumes juntos duran apenas 70 minutos. Así les dio tiempo a desgranar (casi) todo su arsenal de anfetamínicos himnos de rock ruidoso y de dejes garage. Sólo faltó “I Quit Girls”, pero lo compensaron con la única presencia de su recopilatorio bisagra, “No Singles”, la versión de “To Hell With Good Intentions” de Mclusky.

Que son una banda hecha expresamente para el directo ya ha quedado comprobado un sinfín de ocasiones, pero para calibrar su verdadero poder había que vivirlo en persona. Tras una “The Boys Are Leaving Town” más alargada de lo normal, King dijo que “no había sido un desastre”, acaso refiriéndose al concierto que habían ofrecido la noche anterior en Madrid, con varios accidentes sonoros. Efectivamente, para nada lo fue. Lo que vino a continuación fue un vendaval de hits etílicos que provocaron los primeros pogos y stage-diving de la noche (aunque de lo segundo hubo mucho más y contaron con el agradecido beneplácito del dúo las repetidas veces que alguien se subía al escenario). La intensidad emocional de la velada se podía medir a partir de las caras de frenesí del público y de los constantes empujones que daban a los monitores del guitarrista, que cada dos por tres los tenía que colocar de nuevo en su sitio con el pie. Como era de esperar, cuanto más loco se volvía el personal, más entusiasmados estaban ellos. Brian respondía a menudo arrimándose al borde del escenario en actitud desafiante o subiéndose a la batería de David Prowse, lo que no hacía más que enardecer al gentío. Así se fueron sucediendo momentos para el recuerdo como “Fire’s Highway”, “Younger Us”, “Rockers East Vancouver”, en la que King aprovechó que le tocaba cantar a su compañero para soltar un “ahora podré liarla como vosotros”, o “The Nights Of Wine And Roses”, donde cada “Oh-oh-oh” que vociferaban era como cerillas encendidas lanzadas hacia un bidón de gasolina vertido.

"Algunas veces se notaron un poco atropellados, pero nadie les puede reprochar una falta de ganas, entusiasmo y fuerza"

La química con los asistentes no fue sólo musical, también se agradeció mucho la verborrea del vocalista, que presentó casi todas las canciones. Recordó que hace dos años, también en el Primavera, se sorprendió por la reacción del público ante “Wet Hair”. Pues la del sábado no fue menos. O en “Crazy/Forever” hizo subir a Nicola Lampredi, guitarrista de los teloneros, Be Forest, para que se bajase los pantalones y enseñase el tatuaje que se había hecho con el nombre de la canción. Vocalmente no son un prodigio (ni tampoco lo pretenden ser a juzgar por sus discos) e instrumentalmente algunas veces se notaron un poco atropellados, pero nadie les puede reprochar una falta de ganas, entusiasmo y fuerza. Tras ofrecer la única pieza más o menos calmada que tienen, la épica “Continuous Thunder”, pusieron todas las cartas sobre la mesa con “Young Hearts Spark Fire”, con unos gritos desgarradores por parte de sus seguidores más eufóricos, y una “For The Love Of Ivy” que estiraron como si quisiesen que la noche no acabase nunca. Y esto no tenía nada de pose, se notaba que lo deseaban de corazón.

La dupla escogió como teloneros para su gira europea al trío italiano Be Forest, que cumplieron con mucha soltura su rol. Centrándose en su EP de debut, “Cold”, publicado el año pasado, ofrecieron una seductora mezcla de dream-pop y shoegaze, alternando momentos más ensimismados, con verdaderos vendavales como “Your Specters”, que con esos redobles de batería parecía una versión rejuvenecida de los My Bloody Valentine del “Isn’t Anything”. En los generosos 45 minutos que duró su actuación también tuvieron tiempo de adelantar alguna canción de su esperado estreno en largo, que se está haciendo de rogar, y más después de comprobar de primera mano las tablas que tienen. Si el mundo es justo, dentro de no demasiado serán ellos la banda principal de la noche.

*Puedes ver todas las fotos del concierto aquí

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