Reportajes

I’ll Be Your Mirror

PJ Harvey y Portishead en la división veraniega del festival ATP

I’ll Be Your Mirror

Barry Hogan, el fundador del festival All Tomorrow’s Parties, creció en la zona, así que la elección del Alexandra Palace, esa enorme estructura victoriana que se eleva en el horizonte del norte de Londres, parecía la localización más natural para desarrollar el que ha sido el primer evento hermanado con ATP en la ciudad. Los comisarios de I’ll Be Your Mirror, Portishead, reunieron un cartel en el que se mezclaban nombres deseados con nuevas curiosidades (juntamente con unos cuantos de sus proyectos paralelos). Fuimos a la primera de las dos jornadas de este pasado fin de semana: los momentos estelares del sábado consistían en la actuación de PJ Harvey tocando sus canciones inglesas de guerra para el público autóctono, Factory Floor llevándonos de rave y, cómo no, los gloriosos Portishead en persona. También encontramos tiempo para pedalear en barca por el lago, visionar algunas de las preferencias cinematográficas de los selectores del festival y escuchar algo de jazz en el jardín de rosas. Una tarde de verano como dios manda.

Beak>

La primera banda del día, para mí y mi grupo, fue Beak>, uno de los diversos proyectos paralelos de Geoff Barrow de Portishead. Junto con Billy Fuller y Matt Williams, Barrow explora bajo el nombre Beak> diversos territorios experimentales que se centran en su interés por el equipamiento antiguo, el soul y el dub, y en los que las canciones son el resultado de limitar al máximo las posibilidades de la banda tanto en sus hábitos de ensayo como de grabación. Lo que ha crecido a partir de esas limitaciones son canciones dialogantes, conducidas por un buen groove, muy basadas en guitarras aunque siguen conservando un sonido característico de Bristol. Su nuevo álbum se está grabando en estos momentos y ya hay ganas de escucharlo.

Doom

Mientras especulaba con mis compañeros sobre si el que se escondía detrás de la máscara era él o no –una broma que empezó con su identidad y que acabó comentando la considerable barriga cervecera que le colgaba al hombre–, nos preparábmos para mover el cuerpo, o al menos un poco, al ritmo del hip hop de Doom. Una pena que no sucediera y que el entusiasmo inicial del público se fuera disipando a medida de que el concierto avanzaba y no se fuera concretando en nada. Nuestro hombre y su adlátere intentaron llevarnos por el camino del frenesí, pero no ayudó mucho que la voz sonara poco nítida. Y aunque sus producciones y colaboraciones son estelares, este show en solitario no nos convenció, y eso que íbamos con buena predisposición.

The Books

Uno de los mejores momentos del festival, para mí, fueron los neoyorquinos The Books, Paul de Jong y Nick Zammuto, a quienes aún no había tenido la oportunidad de ver en directo a pesar de que me hice fan a partir del álbum de 2005, “Lost And Safe”. Ese comportamiento de coleccionistas obsesivos que transmiten en los discos se reflejó, en directo, especialmente en la parte visual, con imágenes extraídas de una amplia selección de cintas VHS de los 80 y los 90, y que encajaban a la perfección con la música, haciendo del show algo completamente compenetrado. “Take Time” quizá suene algo parecida a las bandas sonoras de esos anuncios de T-Mobile que llevan sonando en televisión desde hace algunos años, pero tiene una resonancia emocional conmovedora y eufórica que mantiene distancias con cualquier imitación. The Books son verdaderos innovadores dentro de una larga serie de artistas sonoros y nos venden y envuelven lo que hacen con mucho humor y en forma de música pop. Fue tan bueno lo suyo que un poco más y me pierdo el principio de PJ Harvey, aguantando entre el público más entregado hasta que dejaron de sonar los aplausos. PJ Harvey

Al igual que su concierto en el Primavera Sound en mayo, la participación de Polly en un festival, y a pesar de todas sus virtudes, te puede dejar con una sensación incompleta que no se corresponde con la generosidad de su actuación. Está en una forma fantástica y se nota que se lo está pasando bien saliendo de gira con su nuevo álbum, bien acompañada por su colaborador de toda la vida, John Parish, y por Mick Harvey. La cuestión de fondo es que el contexto no parece encajar bien casi nunca. El nuevo material en particular (que llena la mayor parte del concierto, juntamente con algunas canciones antiguas como “C’mon Billy”) requiere de una escucha próxima y atenta, y el contexto de un festival (incluso este mismo) puede afectar a la delicadeza de las canciones y la interpretación sentida de Polly. Y aún así fue altamente disfrutable, aunque con ese matiz raro. Al fin y al cabo, PJ es lo que tiene.

Portishead

Todos sabíamos que no había que esperar ninguna canción nueva por parte de los cabezas de cartel de la noche, así que en ningún momento planeó la duda por el aire. Volvieron a tocar casi todo el set que habían mostrado en la gira de hace tres años, cuando presentaron el álbum “Third” (2008), y así volvieron a sonar temas como “Mysterons”, “Sour Times” y “Wandering Star” para satisfacción del personal. La voz y el aspecto de Beth Gibbons eran fantásticos, nos proyectaron su cara en las pantallas gigantes alternada con visuales granulosos, y aún así futuristas, que evocaban el romanticismo decadente que sugiere la banda. El concierto sostuvo una de las mejores atmósferas de las que haya podido participar en mucho tiempo, y el público estuvo con ellos a lo largo de todo el camino, a medida que iban paseando por las grandes avenidas de su repertorio pasado y los momentos más recientes.

Factory Floor

Después de la experiencia de Portishead, ¿qué más podía haber para mantenernos con la atención plena? Bueno, teníamos a Factory Floor. No sabía muy bien cómo podía acabar aquello, pero todo funcionó fantásticamente bien. Mantuvieron la excitación del momento pero sin intentar ensombrecer a la atracción principal, brindándonos una actuación en la que sonaron más temas recientes que otras veces. Factory Floor se están construyendo un nombre en la escena como un clan con personalidad propia, y es de lo más excitante ver y escuchar cómo desarrollan su aproximación a sonidos post-industriales diseñados para el cuerpo y la mente. Tal como se podía esperar de un directo a altas horas de la noche, nos bombardearon con su material más duro, descargando una tempestad de techno y luces encima de nosotros, con rabia, con fuerza.

Fotografía de Andy Ennis/ shot2bits.net

Entrevista: Portishead. Reflexiones en voz alta sobre el cine mudo y la música ruidosa.

Fotografía de Peter Butler ( ukpeewee)

Fotografía de Peter Butler ( ukpeewee)

Fotografía de Peter Butler ( ukpeewee)

PJ Harvey by Peter Butler (ukpeewee) Fotografía de Peter Butler ( ukpeewee)

Portishead by Peter Butler (ukpeewee) Fotografía de Peter Butler ( ukpeewee)

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