Reportajes

Te avanzamos en exclusiva “El Hambre, el Enfado y la Respuesta”, el álbum de regreso de Egon Soda

El doble LP, con la friolera de veinte canciones bañadas en folk y rock clásico, llegará oficialmente este 29 de enero a las tiendas de la mano de Naïve

Han pasado varios años desde el primer disco de Egon Soda, y la semana que viene se producirá el regreso a lo grande. Aquí te ofrecemos el primer CD (es un álbum doble, de hasta 20 temas) en streaming, en exclusiva y acompañado de una conversación con Ferran Pontón.

Casi cuatro años separan a los dos álbumes de Egon Soda. Durante este tiempo Ferran Pontón ha estado componiendo casi sin descanso, Ricky Falkner pasando las horas entre Standstill y sus múltiples producciones para otros artistas, Xavi Molero dejándose acompañar como batería para Iván Ferreiro o Christina Rosenvinge y Pablo Garrido haciendo tres cuartos de lo mismo con su guitarra junto a The New Raemon o Zahara. La banda, pese a esta eterna espera que pensábamos que nunca llegaría a su fin, edita este 29 de enero de la mano de Naïve su segundo trabajo, “El Hambre, el Enfado y la Respuesta”, un doble compacto con veinte temas en total plagado de armonías exquisitas y un marcado gusto por las raíces americanas. Días antes de que el disco llegue a las tiendas te dejamos escuchar en exclusiva el primer CD junto a una entrevista que hemos realizado a Ferran Pontón, el compositor tanto de las letras como de la música de la banda.

Puedes hacer tu pre-order del disco aquí en formato digital.

Próximas fechas confirmadas en directo:

- Madrid, 14 de marzo. Sala El Sol.

- Barcelona, 16 de marzo. Music Hall

Lanzar un doble álbum con veinte canciones siempre es arriesgado. ¿No tenéis cierto miedo a cómo se lo pueda tomar la gente?

Sí, hay algo de miedo, pero también muchas ganas e ilusión de que la gente le dé una oportunidad. Por ese motivo el disco tiene el subtítulo de ‘El Difícil Segundo Disco de Egon Soda’. Difícil por lo que cuesta que los miembros puedan unirse por cuestión de agenda y, por otro lado, porque sabiendo que es un álbum largo la gente necesitará algo de tiempo para meterlo en su cabeza. Ofrece tanto material y tan distinto que seguro que cualquiera encontrará algún gancho que le permita tirar del resto de canciones. Vivimos en un mundo donde todo va muy rápido, así que poder disfrutar de un disco como este no es más que reivindicar una actividad básica para aquellos que les gusta la música.

Pese a lo extenso del tracklist, ¿algo se ha quedado en el tintero?

Lo cierto es que no. Fui trabajando los temas desde que acabamos el primer disco y tan pronto las tenía acabadas le decía a Ricky, Pablo y Xavier ‘que tengo diez’, ‘que tengo catorce’, ‘que tengo dieciséis’…

Supongo que a medida que les ibas diciendo eso se asustaban cada vez más…

En un momento dijeron que entrábamos a grabar ya porque si no me volvería loco. No nos dejamos ninguna en el tintero porque vimos todas que funcionaban perfectamente con la banda.

¿Resultó difícil reunir nuevamente al resto de miembros?

Cuando sacamos el primer disco es cuando Ricky y Xavi más trabajo tuvieron con otras bandas, por eso resultó difícil organizar muchos conciertos, sin duda, nuestra cuenta pendiente. La suerte o desgracia de Egon Soda, de todos modos, es que es el grupo de amigos del colegio. Nos conocemos desde los quince años y para nosotros tocar es como estar en casa, algo que haces por placer y sin ninguna obligación.

¿Cómo crees que ha evolucionado la banda con respecto al primer disco?

La melodía vocal es algo que esta vez hemos trabajado mucho con Ricky. Es más, a Ricky le ha cambiado la voz, lo cual es una cosa curiosa. Se le ha quedado más rota, más rockera. A nivel técnico hemos trabajado mucho a nivel particular, sobre todo las guitarras, que aquí se han vuelto mucho más evidentes y duras. A nivel musical también ha influido mucho toda la música que hemos estado escuchando: la influencia americana es más evidente que en el primer disco, y lo rockero es lo que nos mueve más ahora. Tampoco es que haya salido de una forma premeditada, pero muchos temas los hemos probado de otras formas y al final la versión que más nos gustaba es la que finalmente ha quedado en el disco. En definitiva, creo que hemos crecido cada uno por su lado y que al juntarnos otra vez todo ha fluido más rápido de lo habitual.

En tu caso, ¿en qué has estado metido durante estos últimos cuatro años?

Además de ser músico me dedico a los libros, tengo una librería y una editorial. En el mundo de la música sólo me limito a Egon Soda. A pesar de haber colaborado con Zahara y gente así porque son amigos, únicamente trabajo para Egon Soda porque es mi proyecto y mi forma de entender la música. No sabría hacer música sin mis amigos ni con personas que no conozco.

Teniendo en cuenta que te encargas de todas las letras y Ricky es quien las interpreta, ¿él interviene de algún modo en el proceso?

Hay un acuerdo no escrito. En 20 años que le conozco nunca me ha dicho que no cantaría algo. Supongo que de forma inconsciente ya conozco su forma de hablar y me meto en su cabeza cuando escribo. Él me pregunta qué significa todo y siempre que puedo se lo intento explicar. Aunque también me pasa una cosa curiosa: cuando las canta él, para mí las letras cambian. De algún modo es como si se adaptaran al cuerpo de Ricky de forma natural.

En cuanto a las letras, ¿también consideras que respecto al primer disco muestran una evolución?

Supongo que he perdido miedos y algún pudor que tenía. Había palabras como ‘amor’ o ‘cariño’ que antes me costaba decirlas de forma directa y ahora me salen de un modo más natural. A la vez puedo desarrollar imágenes más complejas que no me preocupan que salgan así. La mayoría de letras tienen muy poca reescritura. Están muy recortadas porque escribo muchas cosas, pero acabo haciendo un trabajo de peluquería perfilándolas y recortándolas.

Desde el primer tema que compusiste, “Siempre Hay Alguien En El Bosque”, hasta el último, “Cartílago y Ángel”, pasaron 25 meses. ¿Te obsesionas demasiado con este proceso o ha habido otros factores que han influenciado a este largo periodo de gestación?

Puede que me obsesione un poco, pero también ha habido dos elementos que aparecen muy diluidos en todas las letras. Por un lado, he tenido un hijo y, por el otro, he intentando irme de mi ciudad, me he dado cuenta del error, y he vuelto a ella. Ese periplo de tres años ha influido en cómo he escrito las canciones. Cuando ya empecé a tener muchos temas de distintos palos, tiré millas y fui más directo.

Antes de registrar los temas en el estudio La Casa Murada solamente habíais ensayado las canciones entre dos y cuatro veces, como máximo. ¿Tan bien fluyó todo durante aquella semana de grabación?

Una pieza clave para la grabación fue Charlie Bautista, a quien conocimos por primera vez en el estudio y al cabo de 15 minutos ya nos hicimos amigos para toda la vida. Charlie en ningún momento me preguntó ‘oye, ¿esta canción cómo va?’. Las tocó todas de arriba abajo sin necesidad de preguntarme nada. Hubo mucha magia en el estudio. Para el primer disco estuvimos mucho tiempo trabajando las canciones en el local de ensayo, y en este caso ha sido radicalmente diferente.

Esa espontaneidad supongo que ha sido el mejor precalentamiento para vuestra inminente gira.

Durante meses no nos hemos podido ver, pero con un par ensayos nos hemos puesto las pilas enseguida. Es un disco que puede tocarse de principio a fin en directo, lo cual es bueno.

¿Qué te gustaría que le pasara a Egon Soda durante este año?

Principalmente, que la gente escuche el disco, que lo disfrute de verdad y que las canciones perduren. Eso es lo único que pido a los Reyes.

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