Reportajes

Gold Panda desata su faceta clubber y arrasa en CaixaForum

Crónica del estreno del nuevo directo del productor inglés, menos enfocado hacia el ambient detallista y más desaforado en los beats

El inglés Derwin Panda presentó en nuestro país su nuevo concepto de actuación en vivo ante un público que desde el primer momento supo que la hora de actuación iba a estar marcada por los movimientos corporales y no por la permeabilidad sensorial a la que invita su música.

Fotografías de Noelia Rodríguez

En la ecuación Gold Panda + CaixaForum = equis, siempre pensé que al despejar esa equis me vería sentada en algún auditorio del centro cultural barcelonés, disfrutando de la dulce y detallada música de Derwin Panda, que sonaría igual de acogedora y orgánica que en sus discos. Y allí sentada, descubriría cuánto se habría preocupado el inglés en trasladar esos sonidos digitales para reinterpretarlos en directo, si se habría buscado compañeros de viaje en este nuevo directo que llegaba por primera vez a España y le confiaba parte de su sonido a músicos de apoyo o, por lo contrario, habría dispuesto de las máquinas suficientes para reproducir los temas de “Companion” y “Lucky Shinner” sin ayuda de nadie, sólo él y sus ceros y unos. Nada acerca de las especificaciones técnicas del nuevo live se anunciaban en la propaganda de DNIT, evento en el que cupo la actuación de Panda el viernes. Eso sí, se anunciaba que la propuesta se estrenaba con flamante carga visual acompañando el apartado auditivo.

Al final, toda la información recopilada antes de las diez de la noche del viernes no hizo otra cosa que configurar mi cerebro para ver un espectáculo más cercano al concepto de concierto con altas dosis visuales. Y lo que nos encontramos yo y el numeroso público que asistió al concierto (entradas agotadas desde tiempo ha al ridículo y agradecido precio de 4 euros) estaba más cerca de congeniar con el espíritu nocturno de cualquier club de la ciudad que con las pretensiones de una actuación que se lleva a cabo en un enclave cultural. Sobre un pequeño escenario dispuesto en medio del hall de CaixaForum, atrincherado por las largas colas que se formaron para hacerse con algo de beber, Gold Panda se acompaña de poco más que un roñoso portátil, una controladora y una MPC. Al fondo, una pequeña pantalla pretende dar salida a la carga visual que anunciaba la nota de prensa, pero nadie puso mucha atención a esas imágenes urbanas teñidas de árboles frutales en flor. Y con razón. Desde la primera nota hasta la última, las canciones de Gold Panda sonaron acompañadas de una carga de graves y una rotundidad en los bombos inexistente en sus discos, invitando al baile durante los 60 minutos que duró la actuación y que dejaron en evidencia la escasa preocupación que tenemos en este país por que los conciertos suenen como es debido.

La falta de un sistema de sonido mejor se compensó con la actitud del público presente. Mucho invitado por La Caixa, sí. También mucha fauna cool de la ciudad, pero predominio de fans del inglés que, además, apreciaron la intención del Panda de convertir los temas de sus dos discos en piezas para la pista de baile. El éxtasis no tardó en llegar y “You”, el tema que lanzó la carrera de Gold Panda en 2010, sonó de las primeras consiguiendo una oleada de brazos en el aire y sonrisas que empujaron, todavía más, a mantener el ánimo en el hall de CaixaForum durante otros 50 minutos. Descartando los pasajes más orgánicos de sus discos –con ese halo a folklore lo-fi de Las Indias–, Gold Panda desempolvó los cortes que mejor se adaptan al contexto club, únicamente bajando los bpms, la tensión y los decibelios cuando encaró el final de la actuación. “Quitters Raga” indicó que la salida de Gold Panda del escenario estaba cercana. Pero había sido tal la descarga de energía en la sala que el público exigió como quien le llevan los demonios su dosis de bises. Y los tuvo, ni más ni menos que tres cortes, otros diez minutos largos en los que Panda decidió acabar en lo más alto, con un oleaje de breaks añejos y salvajes que no hicieron otra cosa que contagiar más entusiasmo a la ovación final que le dedicó el público de CaixaForum. Damos fe, Derwin ha trasnochado como el que más. Sólo que se lo tenía muy callado hasta la fecha.

*Puedes ver las fotos del evento aquí

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