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Fentanyl, la droga que mata más que la heroína, es un negocio farmacéutico

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Indicado para tratar dolores terminales causados por el cáncer, la industria farmacéutica Insys sobornó a varios médicos y engañó a aseguradoras para que la recetasen sin control. Ahora, esta droga conocida como "diablo", ha llegado a Europa a través del mercado negro.

clara gil

16 Mayo 2017 11:47

"Imagina estar en el útero de tu madre otra vez, balanceándote, o en sus brazos acurrucado, con una sensación de calidez indescriptible. Imagina un viaje astral, un hormigueo mejor que el de un orgasmo recorriendo cada poro de tu piel. La sensación de una caricia multiplicada por cien. Imagina vaciar tu mente de pensamientos, ver todo con mayor claridad y sentir que todo lo que te preocupaba cuando no estabas colocado es una gilipollez. Sentirse como una especie de superman capaz de superar cualquier obstáculo".

Así describe Smallsneej —sobrenombre— su primer "subidón" de Fentanyl cuando tenía tan solo 16 años. Prefiere no dar su verdadero nombre para la entrevista. Lleva cinco meses "limpio" y ha visto a cinco de sus amigos morir por sobredosis, entre ellos, su novia.

Tiene 22 años y es de Pittsburgh (Pensilvania, EEUU). Le recetaron Fentanyl para un dolor de muelas. Lo que sigue es una historia de continua adicción, alimentada en el mercado negro, y una batalla diaria para no volver a inyectarse este opiáceo que los traficantes ahora mezclan con heroína, e incluso, Carfentanyl, un tranquilizante de elefantes, 100 veces más potente que la heroína. "El chute es mucho mayor para el consumidor y a ellos traficantesles cuesta una tercera parte producirla", asegura Smallsneej.

Ahora, esta nueva droga, que ha causado la muerte por sobredosis de miles de personas en Estados Unidos y Canadá, la mayoría menores de 30 años, ha llegado a Europa y ya se ha cobrado sus primeras víctimas.

Imagen tomada el pasado 2 de mayo en Canadá por el policía Robb Hartlen. Muestra las cantidades necesarias para una sobredosis. Un solo grano de sal, en el caso de Carfentanil, puede acabar con una persona al instante.


"Los consumidores ya no quieren heroína pura, quieren que esté cortada con Fentanyl para ofrecer un mayor colocón"

Smallsneej lleva seis años consumiendo. "Después de sacarme la muela de juicio, se terminó el Fentanyl, pero yo quería más, así que empecé a inventarme dolores para que me la recetaran. Era muy fácil, ibas a la consulta privada, pagabas y te daban la droga", recuerda el joven.

Se dio cuenta de que no era el único enganchado. Poco a poco, su entorno y su barrio utilizaban la "píldora del demonio" —como muchos la conocen—, para colocarse de forma recreacional o simplemente para evadirse de los problemas. "El problema con Fentanyl es que, aunque es más potente que la heroína, el chute dura menos horas y necesitas ingerir más para que el colocón dure todo el día. Puedes llegar al síndrome de abstinencia hasta cuatro veces al día", asegura Smallsneej.

Llegó a inyectarse hasta 10 veces al día (10 gramos) y sus amigos consumen hasta 20 pastillas. Primero las cortan y después las mezclan con otras drogas para que el chute sea más fuerte. Pero nunca es suficiente. 

El problema de los adictos al Fentanyl es que acaban desarrollando tolerancia a la droga y cada vez necesitan mayor cantidad para colocarse. "La cantidad máxima para que una persona no tenga una sobredosis varía entre 1 y 2 gramos de Fentanyl. Para alguien que haya desarrollado alta tolerancia a los opiáceos, la cantidad de 5 mg de Fentanyl podría ser una dosis fatal", explica el doctor Hakique Virani, de Alberta (Canadá) especialista en recuperación de adicciones.


Sus cifras son demoledoras: "Si el pasado año murieron 900 personas tan solo en Canadá, podemos asegurar que hay alrededor de 90.000 consumidores de este potente opiáceo actualmente", sostiene.

El año pasado, en Canadá, murieron 1.257 personas a causa de una sobredosis. Solo en diciembre fueron 142 y hasta 11 en una sola noche. En enero de este año se produjeron 116 sobredosis más. La gran mayoría presentaba Fentanyl y Carfentanyl en su organismo.

Smallneej ha tenido dos sobredosis. "Cuando estás tan enganchado a una droga solo quieres el mayor colocón posible. La sobredosis es como una ruleta rusa: está ahí, pero no me impedía seguir consumiendo. Yo me inyectaba 10 gramos y solo tuve dos sobredosis. Mi novia tuvo un colapso consumiendo tan solo 2 gramos. Los médicos tuvieron que darle dos chutes de Narcan (marca comercial de la naloxona, el medicamento utilizado para neutralizar una sobredosis) porque no reaccionaba".

El joven, como la gran mayoría de adictos al Fentanyl, decidió pasarse a la heroína para quitarse el síndrome de abstinencia. "Me dijeron que el efecto duraba más, así no tendría que estar pinchándome tantas veces al día. Pero la verdad es que no era, ni de lejos, la misma sensación".

A tres horas en coche del barrio donde reside está el condado de West Virginia. En un período cinco años, las prescripciones legales de Fentanyl ascendieron a 40 millones de dosis. Es una cantidad desorbitada teniendo en cuenta la población del condado: 96.000 personas. En la ciudad de Huntington, donde viven aproximadamente 50.000 personas, la policía ha llegado a atender hasta 28 sobredosis en una sola tarde. El alcalde de la ciudad, Steve Williams, según recogía la BBC la pasada semana, ha iniciado una batalla legal contra las compañías farmacéuticas que recetan este opiáceo sin ningún tipo de control. "Nuestra gente está cayendo como moscas y todos empezaron tomando Fentanyl recetado por un médico", asegura Williams a la cadena británica.

La industria farmacéutica y el negocio de los opiáceos

El consumo de esta droga no empezó en las calles, sino en las consultas médicas. "Gran parte del problema de adicción que vivimos actualmete  proviene de la industria médica y farmecéutica. Los médicos están recetando drogas muy potentes y adictivas a personas que sufren un dolor leve. El Fentanyl estaba indicado para dolores terminales o pacientes con cáncer no para personas con dolor de espalda", explica el doctor Virani.

Imagen del diario The Globe. Tabla de muertes por sobredosis en Columbia (Canadá)

Estados Unidos y Canadá consumen más del 80% de opiáceos del mercado mundial. El tercer país es Dinamarca. Tan solo en 2015 se registraron 300 millones de recetas en Estados Unidos, que supuso un beneficio de 24 billones de dólares para las farmaceúticas. En Canadá la cifra ascendió a 19 millones de recetas. En 2016, a uno de cada tres canadienses les recetaron opiáceos, según recoge el diario The Globe . 

 Sin embargo, la cifra más preocupante es la publicada por la National Safety Council de Estados Unidos. En una encuesta realizada el pasado año, el 99% de los médicos había recetado opiáceos que superaban los tres días de medicación. El 77% admitió haber "sobremedicado" a sus pacientes con medicamentos extremadamente potentes.

Son varios los motivos que explican esta sobremedicación de opiáceos: los beneficios económicos, los sobornos a los médicos y la potente adicción que provoca esta droga.

Estados Unidos ya aprobó su uso a finales de los años 90, cuando OxyContin (oxycodona) salió al mercado. Su publicidad aseguraba ser una solución para todos los dolores comunes y un analgésico completamente inofensivo. Tuvieron que pasar varios años para que las autoridades sanitarias lo retiraran del mercado por su alta capacidad adictiva. Pese a su retirada, algunos laboratorios como Purdue Pharma volvieron a comercializarlo, esta vez bajo un nombre distinto. Recientemente, la empresa aceptó el acuerdo de la Fiscalía y pagará 600 millones de euros por "márketing engañoso", y por introducir el mismo producto bajo un nombre distinto.

Pero esos 600 millones son calderilla comparados con los 3 billones anuales que facturaba la empresa vendiendo oxycodona. En Estados Unidos, se pasó de 600.000 recetas a 7 millones de recetas anuales en menos de cinco años. El opiáceo supuso una nueva epidemia de adictos. La FDA (la administración gubernamental que regula el mercado de fármacos y alimentos) retiró el producto en 2012. "Cuando consiguieron eliminar del mercado la oxycodona teníamos miedo de que reapareciera la heroína", explica el doctor Virani. "Lo que nadie esperaba es que llegase Fentanyl".

Previamente, en 2007, algunas farmacéuticas como Cephalon introdujeron el opiáceo en piruletas llamadas Actiq y en pastillas disolubles bajo el nombre de Fentora. El fármaco acabó siendo retirado por las autoridades y la empresa fue acusada de crimen organizado y  publicidad engañosa.

La empresa farmacéutica Insys tuvo más suerte. Llegó al mercado en 2012 y popularizó su producto estrella, Sensys, un spray nasal que contiene Fentanyl, para tratar los dolores crónicos y derivados del cáncer. La FDA dio el visto bueno. Dos años después, la empresa salió a bolsa y los resultados fueron espectaculares. En apenas unos meses su precio ascendió a 220 millones de dólares.

¿Cómo era posible este incremento, teniendo en cuenta que los enfermos de cáncer no superan el 3% del mercado sanitario? Varias organizaciones comenzaron a investigar. La empresa, no solo estaba sobornando a médicos con dinero para que recetasen su producto a pacientes sin cáncer: además, estaban contratando a una plantilla de trabajadores que engañaba a las aseguradoras para pagarles su producto.

La primera en ser detenida fue una enfermera de de Connecticut. Está acusada de haber recibido 80.000 dólares por recetar el opiáceo. Después, el resto de médicos empezó a caer. Las autoridades descubrieron que menos del 10% de los pacientes prescritos con Fentanyl tenían cáncer. De momento, hay una decena de profesionales médicos detenidos, entre ellos, un canadiense adicto al Fentanyl.

John Kapoor. Imagen de la Universidad de Buffalo (Nueva York)

Darryl Gebien, doctor de Urgencias en Canadá, comenzó a recetar el opiáceo a nombre de su mujer, y a nombre de pacientes a los que sobornaba. También falsificaba la firma de las recetas por la de sus colegas para conseguir su dosis diaria. Fumaba hasta 16 cigarros de Fentanyl diarios. Ahora, en libertad provicional, espera a que llegue su juicio. "Es la peor droga que existe. Lo he perdido todo: mi trabajo, mi familia, mi vida por la adicción. Lo más terrible es que los propios médicos somos, en gran parte, los responsables de esta nueva epidemia de drogadictos", explicaba Gebien a la revista Toronto Life.

Gebien no fue el único. La mayoría de médicos sobornados cumplían un perfil similar: problemas en el pasado. Sobremedicaciones, fraude de capitales o prescripciones negligentes. "Se están investigando las recetas de las consultas y el origen de la mismas. Va a llevar tiempo pero creemos que estas detenciones serán tan solo la punta del iceberg", explica a PlayGround Robb Hartlen, policía de Kensington (Canadá). Se estima que la empresa ha podido desembolsar hasta 3 millones de dólares en sobornos, según publica The New York Times.

También han caído 7 de los directivos de la empresa. Fueron arrestados el pasado mes de diciembre. El único que sigue libre es su fundador y presidente, John Kapoor. De origen indio, está en la lista Forbes: su patrimonio asciende a casi 3 billones de dólares. Es propietario de la farmacéutica Akorn, valorada en 850 millones de dólares y que también comercializa Fentanyl, y del 80% de Insys, que tras la detención de sus directivos ha perdido valor en Wall Street, devaluando su capital a 500 millones de dólares.

La parte más cínica es que Insys está a punto de sacar al mercado su nuevo producto: un spray sublingual de naloxona, el medicamento bloqueador para evitar una sobredosis. El contenido, que hasta ahora el resto de farmaceúticas presenta de manera inyectable, desbloquea la parte del cerebro que ordena a los pulmones no respirar cuando entra se produce la dosis fatal. Ahora, la empresa, pretende sacar el spray alegando que es "mucho más efectivo" y "más fácil de utilizar". PlayGround ha intentado contactar con la empresa para conocer su versión pero no ha obtenido respuesta.

La naloxona ha incrementado su precio en menos de dos años, coincidiendo con el aumento de las sobredosis. Ha pasado de costar 17 dólares (dos dosis) a 100 dólares.

Del laboratorio a las calles: el mercado negro de "diablo", la  mezcla de heroína, Fentanyl y Carfentanil

"Le llaman de muchas maneras, pero la que más he oído es diablo. Es fácilmente reconocible porque es de color marrón, la heroína pura es blanca. La mezclan con Fentanyl y otros químicos porque los consumidores ya no quieren solo "polvo blanco", quieren que el chute sea mucho más brutal, aunque eso les pueda costar la vida". Bryan tiene 24 años y es de Detroit. 

La primera vez que accedió a hablar en esta entrevista llevaba limpio seis meses. Esta semana volvió a recaer. "Si la heroína produce síndrome de abstinencia, imagina mezclarla con un químico 50 veces más potente. Terminas de colocarte y ya estás pensando en cuándo vas a conseguir más, cuando vas a volver al subidón porque cuando se pasa el efecto tu cuerpo se enferma, no paras de temblar, de tener calambres por todo el cuerpo. Solo puedes pensar en una cosa: en volver a consumir".

 Hace unos meses, la policía de Canadá detectó un nuevo químico en la mezcla de Diablo: Carfentail, un tranquilizador para elefantes. "La cantidad de Carfentanil para matar a una persona es la de un grano de sal. Se utiliza para tumbar a elefantes de más de 2.000 kilos y ahora los traficantes la están utilizando para cortarlo con heroína y Fentanyl. La gente está consumiendo sin saber qué se está metiendo", explica Hartlen, el policía canadiense.

Desde que se han incrementado las investigaciones de recetas de Fentanyl las prescripciones han bajado y como resultado para abastecer la demanda se ha creado un mercado negro. El precio de una pastilla (1 gramo) en el mercado negro oscila entre los 20 y 30 dólares. Bryan calcula que se ha gastado hasta 100.000 dólares en esta droga.

 

Getty Images

Hartlen, por su parte, añade: "Un kilo de Fentanyl cuesta en el mercado negro alrededor de 12.500 dólares y puede trasportarse fácilmente en el espacio que ocupa un zapato. De ese kilo se obtiene 1 millón de tabletas y cada tableta contiene 20 pastillas a 30 dólares la unidad. Si haces los cálculos puedes ver que es un negocio altamente lucrativo".

En Canadá y Estados Unidos han conseguido desmantelar una treintena de laboratorios clandestinos. Muchos han traído el producto de China. Allí la comercialización de este opiáceo es legal. Otros, simplemente, han viajado hasta el país para aprender a cocinar Fentanyl. "Es un verdadero peligro de salud pública porque un error en la cocción podría resultar en una dosis fatal. Tan solo son necesarios unos pocos gramos para una sobredosis y esta gente no tiene conocmientos químicos. Están jugando con la vida de las personas", asegura el policía.

Sin embargo, según advierten las autoridades policiales, el mayor foco del contrabando proviene de México, concretamente, del cártel de Sinaloa. Allí hacen la mezcla y después la traen a Estados Unidos y Canadá.

A los traficantes les resulta mucho más económica la mezcla del diablo que la heroína pura. Les cuesta una tercera parte producirla y es mucho más fácil de transportar. Los consumidores buscan el colocón más fuerte posible así que prefieren consumir esta mezcla química. Oferta y demanda están satisfechas, aunque eso pueda costar la vida de muchos.

"La verdad es que no me da miedo morir. En este punto lo único que me importa es pasar la mayor parte el tiempo colocado. Para alguien como yo que me toque una mezcla explosiva que pueda llevarme a la sobredosis es la mejor lotería", concluye Bryan, el chico de Detroit.

Tanto Canadá como Estados Unidos han puesto en marcha equipos especializados para atender la epidemia de sobredosis de diablo. "La mayoría de los días que estamos patrullando, la emergencia es una sobredosis. Podemos llegar a atender hasta 10 al día, además tenemos que saber cómo inyectar la naloxona porque muchos servicios sanitarios están colapsados", explica Hartlen.

También se están abriendo plantas especializadas en los hospitales para atender a las sobredosis. La policía, además, debe llevar un equipamiento especial, porque el simple contacto con el Carfentanyl —el tranquilizante de elefantes cada vez más presente en las sobredosis— podría ser fatal.

En Europa, la venta de opiáceos como el Fentanyl es legal, pero su uso está mucho más restringido. En España se comercializa  en forma de parches. El miedo ahora es que la nueva mezcla letal llegue a Europa. En Estonia, en 2012, se produjo una epidemia similiar por el abuso del opiáceo. La droga llegó en 2002, a través de Rusia.

"Lo que no entendemos es por qué su uso no se ha extendido al resto de Europa. Creemos que se debe a la cercanía del país con Rusia y a la tendecia de los rusos a consumir drogas fuertes. De todas formas, Europa debería preparse porque es una droga letal", explicaba en 2012 la analista eslovaca, Katri Abel-Ollo, a la BBC.

La semana pasada, cuatro jóvenes murieron por una sobredosis en Reino Unido. En su organismo encontraron restos de heroína y Fentanyl. Quizás ahora Europa tenga que estar preparada.



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