Reportajes

FIB 09

Crónica

Foto: Francois Ollivier

Desde el principio, el plano artístico del cartel de FIB 2009 ya parecía un poco descuidado, pero muchos esperamos hasta el final a que se anunciaran algunos grupazos de la temporada. Con todo vendido, el cartel de este año quedaba cerrado con un cabeza por día, algo que contrasta bastante con aquellos años en los que habían cinco grandes nombres por jornada. La clase media de esta edición tenía pocas joyitas y el cartel se veía inundado de nombres sin gracia: ¿a alguien le importan bandas como No Reply, Bell X1, Polly Mackey, The Paris Riots, L.A. o Fight Like Apes?. Por no hablar de una tanda de artistas españoles más consagrada que nunca pero también más despistada que siempre ante un público mayoritariamente extranjero. Los acontecimientos del Viernes 18, sumados a un cariño hacia el fiber que parecía menor que otras veces (¿dónde está el periódico del festival?, ¿y los horarios?) y a otras cancelaciones como las de Foals, Boys Noize y Lily Allen (tres artistas que hubieran hecho al festival un poco más divertido), el balance de Benicàssim 2009 queda un poco deslucido. Aún así, la decimoquinta edición del FIB ha sido la de los récords, reuniendo a lo largo de cuatro días a unas 200.000 personas entorno a un evento que ya está definitivamente entregado a sus mandos británicos.

Foto: Oscar L. Tejeda

The View y Naive New Beaters comenzaban a agitar al gentío el Jueves 16. Son dos grupos de talante muy FIB que aunque parezcan un poco petardos demostraron entrega sobre el escenario (y alguna canción). A esas horas, La Bien Querida luchaba en el escenario Fiberfib contra un sonido diabólico y The Coronas, valentísimos, guiñaban ojos a Kraftwerk mientras que Mystery Jets no lograban levantar su actuación debido a su falta de punch. Ya de noche, Fangoria ofreció uno de los conciertos más bailados, cerrando con las Nancys Rubias y repertorio de Dinarama. Alaska anunciaba que en cuanto acabaran de tocar se bajarían inmediatamente a ver a ‘las Gallagher’, quienes reventaban el Verde a esas horas. Oasis ofrecieron un recital sólido pero demasiado adusto y altivo, en el que no faltó su teatrillo caprichoso interrumpiendo "Wonderwall", y donde brillaron especialmente los pasajes acústicos a cargo de Noel y clásicos como "Roll With It". Según acababa la jornada también vimos a unos Gang of Four solventes y particularmente fieros cuando defienden temas de “Entertainment”, un disco que se antojaba como asignatura obligatoria para el 70% de sus compañeros de cartel. Glasvegas engatusaron al personal con un sonido ombliguista y centrípeto en el que convocaron a Billy Bragg (esas inflexiones vocales), The Ronettes (cover de "Be My Baby") y Elvis Presley (las luces del escenario). Kevin Saunderson pinchó primero y presentó después el live de Inner City, y unos We Are Standard sobrados de sonido pero faltos de canciones versionaron a Corona y a The Velvet Underground mientras su productor Andy Gill (Gang of Four) debía andar por allí echándoles un ojo.

La jornada del Viernes 17 fue muy extraña. Supo a muy muy poco, debido a las inclemencias del temporal. A primera hora, pudimos disfrutar de un Nacho Vegas siempre en buen estado de forma pero enseguida se cerró el escenario donde a continuación actuaría Corcobado. La cosa comenzó a ser preocupante. El viento pegaba con fuerza y un incendio se desató al otro lado de la carretera adyacente al Escenario Verde. Con la columna de humo negro en el horizonte, un entregado Paul Weller saltó al escenario para regalarnos "Shout to the Top" (uno de los momentazos del festival) hasta que poco más tarde los responsables le obligaron a parar, como hicieron con Magazine. Entonces se temió lo peor. Ningún escenario reanudaría su actividad durante esa jornada a excepción del Verde, al que saltó atrevidísimo otro de los grupos más esperados por los melómanos: unos profesionales Tom Tom Club de los que apenas se pudo disfrutar ya que tocaron sólo cuatro temas. Tocaron bajo la estructura de un escenario tambaleante, pero la cosa no era segura y se procedió definitivamente al desalojo del recinto y del cámping, desde donde se trasladaría a 1.500 personas hacia un polideportivo. El caos era preocupante y quedaron cancelados grupos como Kings of Leon, The Horrors, Christina Rosenvinge y Joe Crepúsculo. Con el horizonte de los acontecimientos de 1997 en la cabeza, nos retiramos ante la incertidumbre de qué ocurriría con el temporal al día siguiente. Bien entrada la noche los vientos siguieron azotando aún más salvajes pero, por suerte, el sábado amanecería calmado.

Foto: Francois Ollivier

La prueba de fuego para los ganadores del Proyecto Demo llegó el Sábado 18. De Ratolines se esperaba mucho más. En directo intentan sonar como The Ventures + Manta Ray + Love, pero no les llegan a la suela de los zapatos a ninguno de los tres. Sonaron previsibles, caducos y aburridos. Por otros lares, unos felices The Unfinished Simpathy abrían el escenario principal saludando a Ace of Base y Bob Marley (!) mientras TV Personalities ofrecían su habitual des-concierto con un Dan Treacy que parecía menos cabreado que otras veces. Reubicados desde el viernes, Maxïmo Park sacudieron a sus fans especialmente con los temas de su debut, aquel que nos hizo soñar con que eran unos nuevos The Smiths. Más tarde, en el genial show de Peaches no resultaba extraño ver a señores con camisetas de Iggy Pop (ella apareció vestida de caca de Arale). Lo suyo es rock rancio y electro de botellón, pero ¡vaya si funciona!. Divertidísima. Las dos bombásticas horas del set de Aeroplane y unos manidos 2manydjs que arremetieron hasta con Chimo Bayo, cerraron un día bastante jugoso después de lo apesadumbrados que nos dejó el fatídico viernes anterior.

El domingo 20 veteranos como Calexico, Giant Sand y The Psychedelic Furs demostraron una elegancia inmarchitable, mientras anodinos recién llegados como White Lies desgastaban su poca personalidad. El Escenario Fiberfib fue el mejor de la jornada con unos TV On The Radio consagrados como unos pura sangre de la música negra, unos Planetas de los que se vuelve a rumorear que dejan de tocar por un tiempo, un genial y sarcástico Pete Doherty que rescató temas de The Libertines y felicitó al público por su buen nivel de inglés, y unos Friendly Fires desatadísimos que convocaron a una gran masa de extranjeros. Los caprichosos The Killers abrieron con una "Human" pletórica y se metieron al público en el bolsillo como nadie, rendido a los pies de un escenario que parecía hecho a la medida de los cuatro de Las Vegas. Son malos, pero su concierto fue el más morboso de todos. cerraron el Verde demostrando que si en 2002 ya estaban fuera de lugar, hoy no parecen más que una broma: aburridos, planos, ridículos, horteras, pretenciosos… Fue un gran bajón como despedida, aunque siempre quedaban por arriba los subidones de Hell y Garnier. Eso sí: las ganas y la ilusión ya habían desaparecido.

Elbow

Gozaron del mejor sonido del festival y lo realzaron con una ejecución perfecta. Los autores de “The Seldom Seen Kid” suenan como ángeles en directo, recordando a bandas sólidas y expansivas como dEUS, Doves o los Blur más parsimoniosos. Los pasajes instrumentales, la manera de engarzar entre puentes, coros y estrofas, el lirismo, la contención y un magnífico Guy Garvey, convirtieron a su concierto en un show de gran empaque. El público del Escenario Verde se entregó hipnotizado a un acontecimiento que fue como el gran canto del cisne del brit-pop.

Telepathe

Una de las pocas representaciones de la efervescente Brooklyn en el cartel (aparte de The Walkmen). Telepathe eran un rara avis para el fiber de a pie pero uno de los máximos atractivos para los que hemos caído rendidos ante su disco de debut. Ante apenas 700 personas, su post-pop alienado traía flashazos de The Knife, soñaba con Autechre y arañaba el recuerdo de Section 25, lo cual no es poco. La despedida con "So Fine" fue uno de los momentos más imposibles de la edición de este año. Únicas.

Russian Red

Foto: Francois Ollivier

Lourdes Hernández se comió sin remilgos el escenario Fiberfib mientras caía la tarde a sus espaldas. Dicen que Vince Power la estaba observando encantado desde un lateral del escenario. Su voz angelical, la quietud de una banda rodadísima y, sobre todo, sus portentosas canciones, alisaron el camino para que se despidiera -y nos despidiéramos- con los ojos empañados de emoción. Más tarde en el backstage todavía suspiraba compungida. Mucha emoción.

Franz Ferdinand

Foto: Oscar L. Tejeda

De nuevo, después de 3 años, Franz Ferdinand volvieron a dejar hecho trizas el escenario principal. Convocaron a la mayor afluencia del público de esta edición y acertaron de pleno, como casi siempre, con esas canciones como tornillos y ese sonido perfecto e hinchadísimo que se manejan. Con el final de "Lucid Dreams" estirado hasta el paroxismo, se convirtieron en discjockeys y pusieron el broche perfecto a un set sin contrincantes que allanó el camino a los inminentes 2manydjs. Son insuperables.

Magazine

Sofisticados y muy en forma, Magazine fue otra de esas extrañezas apenas conocidas por el grueso de los asistentes pero que podían dar lecciones a casi todos los grupos participantes: simbolizan todas las caras de la new wave como casi nadie. Comenzaron a desgranar su repertorio con un Howard Devoto como de otro planeta, un Barry Adamson tan atlético como su bajo, un Dave Formula acertadísimo y un nuevo guitarrista bastante bueno, pero enseguida les cortaron el set a causa del viento. Fue una lástima no terminar de ver el concierto de una banda tan cercana a David Bowie.

The Coronas

Foto: Francois Ollivier

El pop-rock amable de estos jovencitos irlandeses (del muy bohemio barrio de Terenure en el mismo Dublín: no en vano su cantante Danny O’Reilly es hijo de la mismísima Mary Black) fue una esplendida bienvenida mientras iniciamos el gesto más repetido en este festival: acercarnos a la barra y pedir una cerveza. Tuvieron suerte de que ninguno de los miembros de Los (auténticos) Coronas hubiera llegado todavía al recinto.

The View

Pretenden ser la respuesta escocesa a los ingleses Arctic Monkeys y lo demostraron ampliamente hilvanando contundencia y melodías bajo una auténtica lluvia de vasos de cerveza no siempre vacíos. Aunque se pusieron demasiado cabezones al insistir en el pseudo-ska y en unos molestos rapeos, debo reconocer que yo también canturree ese himno al desaliño que es “Same Jeans”.

Mystery Jets

Los de la isla de Eel Pie (literalmente, pastel de anguilas, y es que la isla está en medio del Tamesis) se presentaron, por fin, sin el padre de Blaine Harrison (sentado todo el concierto), pero en lugar de aprovecharlo para desbarrar dieron demasiada cancha a esos medios tiempos efectivos en disco, pero sosos en directo como “Young Love” y a las baladas más anódinas de un repertorio que está empezando a mirar demasiado hacia los grandes estadios.

Los Coronas

Los reyes hispanos del surf instrumental se manejan bien importando influencias de otros estilos. Con la incorporación de un trompetista ¡¡ucraniano!! incluyeron sonidos tex-mex y hasta se arrancaron con un pasodoble, pero nunca dejaron de ser Los Coronas macarriles y efectivos que tanto adoramos.

Fangoria

Foto: Francois Ollivier

Flojo concierto de las huestes de Alaska, en consonancia con el bajón que aún nos produce el reciente “Absolutamente” (DRO, 09). Además, pese a incluir nada disimulados samples de Kraftwerk o MARRS, no pudieron evitar la masiva deserción de los indies hacia el escenario de Oasis.

The Walkmen

Foto: Javier Rosa

Como si se tratara de una condena, los neoyorquinos pagaron su absoluta coincidencia de horario con Oasis torturando su psych-rock, alargando sus temas y estrujando el discursivo estilo de un Hamilton Leithauser que deambulaba por el escenario como una bestia encerrada. Gran momento.

Oasis

Pese a que sus, por lo menos, últimos cinco discos sólo pueden calificarse de discretos, los hermanitos Gallagher disponen de una batería de canciones que sólo aquellos que han pasado más de una década encerrados en la Estación Espacial Internacional son incapaces de, al menos, tararear. Fue la euforia del público, muy mayoritariamente británico, lo que salvó su tercera participación en el FIB, como ellos muy bien reconocían en su diario de ruta, ya que la voz de Liam en ningún momento pareció capaz de aguantar todo un concierto. Aunque esa misma euforia podía haber causado algún disgusto al subirse los fans más intrépidos a diversas torres y tejados, lo que provocó algún parón hasta completar su desalojo. Ya al final, en pleno “Wonderwall” Liam se piró alegando “this sound is shit!!!!”, aunque su más juicioso y profesional hermano continuó con “Whatever” hasta que Liam decidió volver a los pocos segundos. Se sucedieron los himnos ( “Live Forever” y el homenaje a “I Am The Walrus”) y seguimos sin explicarnos cómo Liam aguantó todo el concierto sin quitarse la (muy sudada) parka.

Gang of Four

Siempre es un placer volver a ver a Andy Gill tirar sus guitarras al suelo y a Jon King deambular y revolcarse por el escenario y montar el numerito ya habitual de destrozar un microondas a golpes de bate. Si además en esta ocasión se muestran concentrados durante todo el concierto, con un sonido cristalino emborronado por el contundente bajo que Dave Allen convirtió casi en su marca de fábrica, y repasan los grandes hits de su combativo repertorio (desde “To Hell With Poverty” hasta “(Love like) Anthrax”) su pase sólo puede calificarse de histórico.

Glasvegas

Foto: Oscar L. Tejeda

Oportunidad perdida para los de Glasgow. James Allan tuvo al público en su mano tras la euforia del concierto de Oasis, pero los protegidos de Alan McGee demostraron ser todavía una banda con poca enjundia, demasiado perdida en un mar de influencias confusas (versionaron a Oasis y las Ronnettes), poco respetuosa con su propio repertorio y poco centrada a la hora de entrar a matar. Y por favor, que alguien le diga a Allan que el festival no se celebra en Valencia.

Four Tet DJ

Esperaba un set bastante más experimental a cargo del bueno de Kieran Hebden, pero la verdad es que se limitó a cumplir (bien) su cometido animando la noche con disco-house con mucho groove y bastante poca gracia en las mezclas. Al final, remezcla del “Blind” de Hercules and Love Affaire y bootleg del “I’m not in love” de 10cc en clave space-disco: un repertorio tan sorprendente que me sigo preguntando si era realmente él (su website así lo confirma).

Inner City

Uno de los momentos más esperados del festival que sin duda no defraudó a los más technostálgicos. Había expectación por ver la configuración que Kevin Saunderson daba a su mítico proyecto y el suspense se mantuvo a lo largo de toda la primera hora en que Saunderson ejerció de DJ sin apabullar a base de tech-house algo tribal al que añadió toques jazzies hasta que viró bruscamente a la altura del “Fizheuer Zieheuer” de Villalobos. Tras una breve pausa, Ann Saunderson y Paris Grey (sí, era ella, aunque hay que decir que ha descuidado un poco su dieta a lo largo de estos años) se acercaron a los pies de micro y atacaron “Big Fun” para desatar una euforia que no se detuvo hasta los últimos beats de “Good Life” una hora más tarde, con paradas en otros de sus hits como “Praise” o “Hallellujah”. Una completa reivindicación del legado de uno de los proyectos más indirectamente influyentes de la historia del techno. Nudozurdo

Los madrileños estuvieron a la altura de lo que su segundo LP “Sintética” promete: intensidad sónica bien estructurada que hace olvidar unas letras supuestamente interesantes que en realidad están más cerca de la obviedad que de la sentencia. Sin embargo, hay que reconocer que buena parte de su éxito se basa en la identificación de la audiencia con los textos, como se puso de manifiesto a través del masivo seguimiento a viva voz de sus letras.

Nacho Vegas

Acompañado de una banda más que competente, La Cuarta Trama (con Abraham Boba al teclado), el de Gijón supo intercalar algunos pocos clásicos (sí, sí, clásicos) como “El hombre que casi conoció a Michi Panero” o “Miss Carrusel” (original de Townes Van Zandt) con nuevos temas que van camino de serlo como “El tercer día”. Sin apenas dirigirse al público Vegas, “vigilado” por J desde el backstage, sobresalió con su sobria interpretación en lo que de ninguna manera fue premonición del desastroso día que se estaba gestando.

Paul Weller

El modfather tuvo que lidiar con un elemento inesperado: el viento. Lo que no dejaba de ser una molesta brisa en los conciertos previos pasó a ser un violento vendaval que amenazaba con arrancar partes del escenario (toldos, lonas, focos…) y que dispersaba el sonido de forma irregular. Pese a todo, y mientras los otros dos escenarios iban siendo clausurados por motivos de seguridad (Magazine apenas tocaron diez minutos), Weller demostraba su clase y se preparaba para un concierto de largo aliento con un buen repaso a su último disco “22 Dreams”. Lamentablemente, tras “The Changing Man” y dos clásicos como “Shout To The Top” y “The Eton Riffles” el viento era demasiado fuerte y amenazaba la seguridad de artistas y espectadores así que se canceló toda actividad dejando al bueno de Weller con un buen palmo de narices.

Tom Tom Club

Foto: Oscar L. Tejeda

Tras una tensa espera sin conciertos, la organización decidió reprender la actividad sólo en el escenario grande, el que ofrecía al público más protección frente al viento que seguía soplando con dureza. Para desagrado de muchos, los siguientes no fueron los previstos Kings of Leon, sino los norteamericanos Tom Tom Club, que estaban programados para mucho más tarde. De esta manera, buena parte del público británico se decidió a enfilar la salida sin ni siquiera agradecer al matrimonio formado por los Talking Heads Chris Franz y Tina Weymouth la profesionalidad que demostraron en unas condiciones muy difíciles y que apenas nos permitió degustar.

The Unfinished Sympathy

Foto: Oscar L. Tejeda

Sólo hay una manera definir lo que hicieron los barceloneses sobre el escenario grande: conciertazo. Su rock musculoso y afilado sorprendió a los más madrugadores e incluso a algunos guiris que debieron de sentirse identificados con lo de “Hooligans In Love” (dedicada a los presentes). Buen repaso al nuevo “Avida Dollars” sin olvidar algunas de sus perlas anteriores como “Rock For Food” o “This Living Kills”.

The Wave Pictures

Foto: Francois Ollivier

Grandes. Los tres de Londres se metieron al público (local) en el bolsillo cuando Dave Tattersall afirmó que no habían venido a tocar “para un montón de ingleses”, pero es que además estuvieron finos a la hora de combinar sus historias chicas imposibles (o no tanto) y los guitarrazos del propio Dave (aunque se pasó en alguno de los solos). Con himnos como “Leave The Scene Behind”, “Kiss Me” y sobre todo, “I Love You Like A Madman” (himno oficioso del festival y que tanto nos recuerda a Hefner) nos dejaron a todos con ganas de más.

Peaches

Foto: Francois Ollivier

Y ya lo creo que Peaches nos dio más. Más volumen, más ritmo, más baile y, sobre todo, más sexo. Ya conocíamos su desvergüenza electroclash y su provocación un pelín obvia, pero nos dejamos llevar por su descaro, por su guiños a Prince (su nuevo “I Feel Cream” está lleno de ellos) y por el saqueo electro de hit como “Fuck The Pain Away”, pero para lo que no estabamos preparados era para Saskia Hahn, la deliciosa teclista-guitarrista de su banda de acompañamiento, los alemanes Sweet Machine.

Franz Ferdinand

Foto: Oscar L. TejedaImparables. Pese a que “Tonight: Franz Ferdinand” pueda suponer una decepción, los de Glasgow demostraron que no hay quien les tosa en los grandes eventos y dieron un nuevo ángulo, más crispado, (aún) más bailable a su repertorio. Además, no dejaron de lado las dedicatorias al público local (lo que siempre se agradece) y aprovecharon a la perfección el bis para cerrar con una auténtica autoremezcla electrónica de “Lucid Dreams” que dejó al público (literalmente) sin aliento.

2ManyDjs

Foto: Oscar L. Tejeda

Los belgas pusieron la guinda a una noche loca de dance-rock. Recogiendo los cadáveres que dejaron Franz Ferdinand, los hermanos Dewaele (elegantemente uniformados con smoking) asombraron a la concurrencia a base de hitazos obvios (desde Chemical Brothers a Nirvana pasando por Michael Jackson, MGMT, Chimo Bayo, Aphex Twin o New Order), pero también de perlas menos populares de Dizzie Rascal, Klaxons o Major Lazer. Más amontonados que mezclados los temas tenían el aliciente de ver, a toda pantalla, las portadas de los diferentes discos interactuar entre sí en un divertido vídeo que no quedó claro quién manipulaba. En las pantallas laterales un plano fijo de los platos y los mezcladores pretendía demostrar la honestidad de los artistas, pero, insisto, ¿quién mantenía el vídeo sincronizado con las mezclas “en directo”?

Dent May & his Magnificent Ukelele

Foto: Liberto Peiro

¿Podría existir un festival sin escenarios grandes? ¿Sin gente que compra la entrada de un día sólo para ver a un grupo y pasa absolutamente de todos los demás? Supongo que tengo que agradecer a los ¿fans? de The Killers que hayan pagado no sólo el caché de Brandon Flowers sino también el de Dent May. El de Mississipi se ganó un pedazo del cielo del festival en un set tranquilo (con una vestimenta mucho menos kitsch que en sus vídeos, aunque con sus inefables gafas) en el que dejó caer, con su inseparable ukelele, esas cancioncillas sencillas, llenas de sentimientos y de juegos de voces que hacen que caiga inevitablemente simpático, como si fuera un Jonathan Richman con menos habilidad para los idiomas.

Calexico

Foto: Francois Ollivier

Burns y Convertino llevan años rozando el status de grandes en su género. Quizás necesiten otro álbum redondo, otro “Feast Of Wire” para entendernos, para alcanzar esa posición, pero en directo siempre demuestran un saber estar del que muy pocos pueden presumir. Sobrios, elegantes bajo el sol, los de Arizona (con Javier Zavala de De Pedro en sus filas) repasaron sus últimos temas ( “Victor Jara’s Hands”, “Gatillo”), versionaron a Love ( “Alone Again Or”) y acabaron con el ya añejo “Güero Canelo”.

TV On the Radio

Foto: Francois Ollivier

Aunque consiguieron animar considerablemente al público, no estoy totalmente satisfecho del pase de los de Brooklyn. Demostraron potencia, aunque quizás no la suficiente; insinuaron momentos jazzisticos (ese saxo omnipresente), pero no llegaron a atravesar la puerta del crossover; bailaron, pero no nos hicieron bailar a nosotros (quizás sólo en la infalible “Staring At The Sun”); en fin, estuvieron bien, pero sabemos que son capaces de cosas mucho mejores.

Giant Sand

Foto: Liberto Peiro

Había morbo por si algún miembro de Calexico se acercaba a ver a su antiguo jefe Howe Gelb y aunque no vimos a Burns ni a Convertino sí que podemos decir que alguno de los otros miembros de la banda estaba en el backstage junto a la mujer y los hijos de Gelb. También andaba por allí Fernando Vacas de Flow, acompañando a Lin Cortés, el guitarrista cordobés que Howe Gelb sacó a mitad de show, para casi improvisar un par de canciones. Así es Howe Gelb, imprevisible en la vida y sobre el escenario, mantiene en vilo a sus músicos, que esperan atentos una pista sobre su próximo movimiento (de la guitarra al piano, del piano a la voz y vuelta a empezar). Siempre es un placer ver a Howe Gelb, ajeno a tantas convenciones que casi es un milagro que tenga espacio en este negocio.

Los Planetas

Foto: Francois Ollivier

Los de Granada debían presentar “Principios básicos de astronomía”, su nuevo recopilatorio ilustrado por Juanjo Sáez y publicado el pasado 7 de julio y por ello plantearon un concierto de grandes éxitos con especial hincapié en aquellos temas de raíz andaluza reivindicados por un J especialmente orgulloso de esos orígenes entre tanto guiri. Pese a algún despiste (J se perdió en la letra de “Un buen día”, nada menos) que la banda solventó con gran habilidad, sonaron compactos y especialmente potentes (hasta tres guitarras eran estrujadas en muchos momentos) por lo que pudieron fardar de repertorio (desde “Segundo premio” hasta “Santos que yo te pinté” pasando por “Pesadilla en el parque de atracciones”, “Corrientes circulares en el tiempo” o “Alegrías del incendio”) para gozo de los muchos allí congregados.

The Killers

Aprovechando que todos los “domingueros” que sólo querían ver a The Killers estaban ocupados acumulando experiencias que explicar al día siguiente en sus trabajos, aproveché para recuperar fuerzas con un impresionante bocata de bife de chorizo. Estaba buenísimo.

Laurent Garnier live

Foto: Francois Ollivier

Sinceramente, no esperaba sudar el bocadillo en el directo de Laurent Garnier. El francés siempre da la sensación de que ya lo ha hecho todo en el mundo de la electrónica (algo de razón no le falta) y ya hace años que se dedica a reinventarse y a eso tan francés del autobombo (espero que pillen el doble sentido). No fue esta vez la excepción. Acompañado de teclista, saxo y trompeta empezó con un pseudojazz espectral, pero fue poco a poco, en medio de quejas hacia la frialdad del público, añadiendo beats que no aportaban mucho sentido a lo que allí se hacía. Entendiendo lo que pedía el público, preguntó si alguien conocía “Crispy Bacon”, la pinchó y empezó un particular (y calamitoso) desfile por diferentes géneros electrónicos (“ahora algo de drum’n’bass”, “ahora una de dubstep”…) que dejaron la sensación de absoluta pérdida del norte.

Cristian Rodríguez y Half Nelson

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