Reportajes

FIB 2011, jueves

Primera toma de contacto con el parque de atracciones indie

FIB 2011, jueves

El primer día de conciertos del Festival Internacional de Benicàssim siempre sirve, de alguna manera, como toma de contacto. Esto ya ocurría cuando la jornada inaugural se llamaba FIB Start, y lo mismo pasa ahora cuando lo consideran como otro día más. Es un buen momento para posicionarse, para ver qué ambiente se respira y comprobar si los españoles vuelven a estar en minoría –como, efectivamente, está sucediendo un año más–, qué mejoras se han introducido en el recinto –el escenario Maravillas, por ejemplo, le ha ganado terreno a la zona VIP con la consiguiente desaparición de la mítica piscina– y demás asuntos.

Pero todo esto se maximiza en el jueves del FIB 2011 por dos hechos fundamentales. Primero, porque es claramente el día más flojo (musicalmente hablando; lo bueno, llega hoy y ya no para hasta el domingo). No se consiguió el tan ansiado cabeza de cartel, aunque para servidor Mike Skinner es Dios, y dolió la cancelación a última hora de Violens. Pero también porque hasta ayer no se pudieron conocer los horarios oficiales, y claro, el público iba un poco a la aventura. Antes de consultarlos, se cruzaron dedos, pero la diosa fortuna no respondió como se esperaba. Las dos menudas divas del día, Anna Calvi y Russian Red, actuaban casi al mismo tiempo, y si bien es cierto que a Lourdes se la tiene cada dos por tres por aquí, había muchas ganas de ver cómo sonaban las canciones de su sorprendente “Fuerteventura”. Tampoco sienta mal al cuerpo algo de electrónica y Crystal Fighters se presentaban como una de las opciones más interesantes, visto que las grandes propuestas –Chase & Status y Pendulum– eran mediocres. Pero fue imposible ver a los londinenses si querías coger buen sitio para The Streets.

Sin embargo, no te puedes poner a llorar a las seis de la tarde en Benicàssim cuando tienes ante ti tamaño parque de atracciones indie. Rebuscando, se puede encontrar el lado positivo a los siempre temibles horarios. Hay que reaccionar rápido para así darse cuenta de que podrás ver la atractiva y bizarra actuación de Congotronics vs Rockers y el polémico concierto de Julieta Venegas, que se quiera o no, es una de esas artistas que si no te la encuentras ahí probablemente no veas en directo jamás.

La tarde no pudo empezar mejor. Anna Calvi apareció en escena con su habitual look: melena rubia recogida con moño italiano, blusa roja, exultante carmín en los labios y unos taconazos de escándalo. Empezó como su disco, con “Rider To The Sea”, con ese solo de guitarra que pone los pelos como escarpias. Una lástima que no rematara esa arrebatadora introducción con “No More Words”. Se aferró a su poderosa voz, que emulaba en todo momento a Siouxsie, y a los acordes de su desafiante guitarra. En el escenario, mostró esa actitud de femme fatale a lo PJ Harvey que ya nos cautivó en el álbum de debut. Sonó buena parte de él más dos versiones de lujo, primero “Surrender” de Elvis Presley y, ya de cara al final, “Jezebel”, de Edith Piaf. No fue hasta entonces cuando se dirigió al público, más tímida con sus palabras que con su música. Terminó su corta actuación con una alargada versión de “Love Won’t Be Leaving” en la que, de nuevo, los riffs de guitarra cobraron casi todo el protagonismo. Hay que creer en ella.

Los escasos 40 minutos de concierto de Anna Calvi posibilitaron ver casi todo el concierto de Russian Red, que lució tan coqueta como siempre. Un neón con su nombre en rosa presidía el escenario, plagado por una banda a la que ella misma describió como “unos tíos trajeados fantásticos”. Los temas de “Fuerteventura” sostuvieron buena parte del peso de la actuación. Sonaron pronto sus mejores canciones, “Everyday, Everynight” y “I Hate You But I Love You”. Incluso la movida “The Sun, The Trees” consiguió arrancar los aplausos de los asistentes extranjeros que poblaban las primeras filas con ansías de que empezase la maratón de grupos británicos en el Maravillas. Ella era consciente de este hecho, y por eso se presentó a la audiencia en inglés. Corearon su nombre cuando deleitó al respetable con su éxito más conocido, “Cigarettes”. No fue la única canción de su debut, también sonó, entre otras, “They Don’t Believe”.

La polémica contratación de Julieta Venegas hacía de su concierto una cita ineludible para ver cómo reaccionaban los asistentes. A los dos minutos de empezar su recital el panorama era algo desolador, pero conforme la gente pudo llegar al Fiberfib.com tras ver a Russian Red, consiguió reunir a una audiencia más que aceptable. Poco tardó en ganarse al público la cantante, dicharachera, entrañable y agradecida como pocas estrellas lo son. Le bastaron cinco minutos para callar bocas. Con “Limón Y Sal” ya tenía a todos a sus pies y se llegó a alzar entre las multitudes una bandera de México. Con hits como “Me Voy”, “Original” y “Andar Conmigo” consiguió que la gente la corease tan alto como si Messi saliese del Camp Nou tras marcarle tres goles al Real Madrid. Tardó poco más de quince minutos en colgarse a la espalda su inseparable acordeón. Su música dulzona encandiló a los presentes y, qué demonios, si babeamos con propuestas como Beirut, ¿por qué no íbamos a disfrutar con la azteca? Conversión total.

Si el concierto de Julieta Venegas no fue suficiente, acto seguido llegó el de Congotronics vs Rockers para demostrar que el FIB se ha abierto en esta edición a las llamadas “músicas del mundo”. La actuación de este mastodóntico colectivo fue una celebración de los sonidos contemporáneos y tradicionales, una fiesta en el sentido más literal de la palabra, con más de una decena de artistas subidos al escenario tocando instrumentos que difícilmente se pueden ver en un festival como éste. Hubo un despliegue de percusión anonadante, como por otro lado era de esperar. Konono Nº 1, Kasai All Stars, Wildbirds & Peacedrums, Juana Molina y Deerhoof se repartieron unos papeles que orquestaron a la perfección. El público, embrujado por estos sonidos tribales, bailó como si quisiese invocar al Dios de la Lluvia.

Mientras tanto, en el Maravillas se registró el primer llenazo del FIB 2011 con Plan B. Antes de que la estrella apareciese en escena, un beatboxer enfervorizaba el ambiente en una especie de intro-medley en el que entraron el “Barbra Streisand” de Duck Sauce y “I Like To Move It” de Reel 2 Real, entre otras tantas. A partir de ahí, se fueron sucediendo los imparables hits de soul-pop de su disco de “The Defamation Of Strickland Banks” como “Writing’s On The Wall” y “Welcome To Hell”. Ben Drew renegó de “Who Needs Actions When You Got Words”, como ya viene siendo costumbre en su actual gira, pero no pareció importarle a nadie si además iba intercalando versiones de “Runaway” de Kanye West y “Kiss From A Rose” de Seal.

Del aventajado alumno fuimos al maestro, Mike Skinner, que llegaba a Benicàssim para despedir su aventura con The Streets. No pudo hacerlo de mejor manera, con un tercio del setlist basado en “Original Pirate Material” y los mejores temas de su último e infravalorado trabajo, “Computers And Blues”. Ya en el segundo tema, “Don’t Mug Yourself”, se subió a unos bafles, se acercó a agitar al público y acabó sin camiseta antes de afrontar “Let’s Push Things Forward” en clave jam. Divertida y gamberra fue su particular canción del abecedario, “ABC”. Las primeras altas cotas de emoción llegaron con “The Escapist” y el funk de “Weak Become Heroes” convirtió el Maravillas en una incansable pista de baile. Pero nada comparado con la suela que se quemó en la insuperable dupla final, “Fit But You Know It” y “Going Through Hell”. Antes, el maestro de ceremonias Skinner consiguió sentar a los asistentes en una “Blinded By The Lights” a la que introdujo unas estrofas de “Katy On A Misión” de Katy B (curiosamente, lo que la pelirroja hace en su gira a la inversa). Hasta pronto, geezer. PlayGround es media partner de FIB Fotografías de Noelia Rodríguez FIB 2011. Una guía de lo mejor del festival.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video

cerrar
cerrar