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¿Qué ha pasado aquí para que el mítico Estudiantes esté en la UCI?

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Un club único. Una bandera de la cultura popular. Y un momento que puede precipitar su catarsis definitiva

Ignacio Pato

28 Mayo 2016 06:00

Sabemos lo que es llorar la muerte de un actor de quien no has visto una sola película o un músico de quien no has oído sus discos. Algo parecido es lo que está ocurriendo con Estudiantes. No hace falta haber visto uno de sus partidos en 20 años para exclamar:

"¿¡Cómo que el Estu ha bajado?!"

Pues sí. Ha pasado lo que tenía que pasar cuando ganas 9 partidos de 34. Eso sí, es la segunda vez para un club que nunca ha descendido, algo que solo se explica si nos adentramos en un equipo que no es como los demás, jugando una competición que tampoco es como las demás.



I - DESPACHOS: DEUDA Y RETRASOS EN LOS PAGOS

El Estu bajó el domingo cuando lo tenía todo de cara. Ganaba de 10 al Gipuzkoa, último y ya descendido, a falta de tres minutos. Entonces recibió un parcial de 15-0 en contra y se precipitó a la liga LEB.

¿Pero qué ha pasado para que este club histórico llegue hasta aquí?

Sin duda, el problema no es de fidelidad. 8.650 espectadores han ido, de media, a cada partido. Hablamos del cuarto equipo más seguido tras Baskonia, Bilbao Basket y Real Madrid.

En los despachos, las cuentas no parecen estar demasiado claras. El pasado diciembre Hacienda publicaba una lista en la que Estudiantes aparecía como moroso de 1,83 millones. Forma parte de un total de 8 millones de una deuda que hace unos años se disparó a 15, pero un concurso de acreedores en 2010 consiguió reducir.

En los pasillos del club se reconoce una deuda particular "de los buenos tiempos, de querer competir con Madrid y Barça hace 25 años". Sin embargo, parece que esto no es lo único en el debe. "En años anteriores ha habido deudas con jugadores, exjugadores, agentes, proveedores, entrenadores o formadores. Un director deportivo se tuvo que ir porque llevaba medio año sin cobrar", explica el periodista Guillermo Ortiz.

No es un problema del pasado. Aunque los afectados no han acudido aún al fondo de garantía salarial de la ACB, fuentes cercanas al club confirman que esta misma temporada está habiendo retrasos en los pagos.


?A la deuda tributaria se le suman los retrasos en los pagos a jugadores que no solo generan desmotivación, sino que señalan al club como destino poco deseable para potenciales fichajes


"Fichas jugadores a los que no pagas, tratando solo con agentes que hacen la vista gorda o que te cobran un interés mayor por impago porque el resto no quiere saber nada de ti, o con una plantilla descontenta porque no cobra a tiempo", explica Ortiz.

En otras palabras, Estudiantes ha dejado de ser ese destino goloso que solía estar en la agenda de jugadores con potencial. El hecho de fichar al tercer, cuarto o quinto jugador de la lista de prioridades no oculta, eso sí, que las miradas se dirijan a lo que la afición considera una deficiente planificación deportiva.



II - CANCHA: VOLANTAZOS Y DESAFECCIÓN

Hasta el presidente Fernando Galindo lo reconocía tras el descenso. "Nos hemos equivocado con los fichajes". Todo apunta a que la cabeza del director deportivo Eduardo Pascual está sentenciada.

El club compró esta temporada a 10 jugadores. Hoy solo continúan 5 y alguno de ellos ni siquiera llegó a debutar. Tampoco sigue Diego Ocampo, el entrenador que prometió el verano pasado volver a la esencia de Estudiantes: la cantera. A pesar de la irrupción de chicos como Brizuela y Hernangómez, el equipo no carburaba.


?El equipo comenzó la temporada apostando por la cantera. Al no haber resultados, comenzaron las urgencias?


Con 3 victorias de 18 desembarcó Sergio Valdeolmillos, un técnico más conservador con los chavales de la casa. A pesar de algunas victorias, hechos como la lesión de Nacho Martín o ser el peor equipo en triples iban perfilando el horizonte. Estudiantes llegó a los últimos partidos ya medio descalabrado.

Además del poco acierto en los fichajes, también ha existido urgencia por los malos resultados. Así lo explica Miguel, miembro de la Demencia, el colectivo de animación más popular de Estudiantes: "en cuanto llega una mala dinámica, se fichan jugadores que cortan la progresión de los jóvenes y que ni siquiera aportan más que estos".



Que el canterano Juancho Hernángomez, de 20 años y nombrado mejor joven del año en la ACB, se haya declarado en abril —con el equipo jugándose su futuro— elegible para el draft de la NBA, quizá ilustra el fantasma de la desafección que lamenta la afición.

"Cuesta mucho pensar ahora en jugadores como Nacho Azofra o Carlos Jiménez, ese tipo de jugador de club. Pancho Jasen es el último que se me ocurre, y hace 5 años que no está", dice Nacho, compañero de grada de Miguel.

Si la masa social de Estudiantes es fiel, el club sabe que la Demencia no va a abandonar la nave. Surgida a finales de los 70 en el Ramiro de Maeztu, el mismo colegio que vio nacer al club en 1948, ha estado en las duras y en las maduras. Su apoyo fue decisivo en una época dorada que prácticamente delimitan 3 técnicos en 22 años: Paco Garrido, Miguel Ángel Martín y Pepu Hernández.

La entrega de la Demencia construía ambientes eléctricos en el Palacio de los Deportes. A veces, la afición incluso coqueteaba con el incidente diplomático, como cuando llevaron en volandas al equipo a la Final Four de 1992. El Estu tenía que ganar al Maccabi Tel Aviv, cuya cancha se llamaba entonces La Mano de Elías, y la Demencia sacó una pancarta enorme con la frase 'Con la espada de Alá cortaremos la mano de Elías'. Los Azofra, Herreros, Winslow, Pinone y Orenga hicieron el resto.


?La vieja guardia intenta reprimir la nostalgia. Los aficionados menores de edad no han visto jamás a Estudiantes ganar un título. La esperanza de la cantera se declara disponible para el draft NBA?



La afición del Estudiantes no celebra un título desde el año 2000. Aquel año, el equipo ganó la Copa del Rey con Azofra, Jiménez, Alfonso y Felipe Reyes, Gonzalo Martínez, Robles, Muñoz, Aísa, Arranz y Asier García. Los diez eran canteranos. Después el Estu llegó a las finales de la ACB en 2004, estando a punto de levantarle un 2-0 al Barcelona en Vistalegre. La Demencia inmortalizó aquella primavera con un memorable "Lo veo tan chungo, tan remadatamente difícil, que hasta es posible".

Pero aquellos son tiempos muy lejanos. Hoy por hoy el equipo lleva 6 años sin meterse en playoffs y se ha producido un fenómeno novedoso: que muchos aficionados de otros equipos hayan dejado de ver a Estudiantes como ese equipo simpático y estuvieran deseando que el club colegial "bajase".

¿Por qué?

Pues porque Estudiantes estaba, para muchos aficionados, jugando "de prestado" en la ACB. En efecto, el equipo ya había descendido en 2012, pero entonces se salvó porque el Iberostar Canarias no pudo pagar el canon que impone la máxima competición para todo equipo que ascienda: un total de más de 7 millones de euros.

El club está pendiente de si Palencia o Melilla consiguen desembolsar esa cantidad antes del 15 de junio. Y aunque todo apunta a que no lo lograrán, gran parte de la afición madrileña ha pasado de cantar "que no bajamos, coño, que nos quedamos en la puta ACB" a verbalizar su deseo de bajar a LEB como oportunidad de acometer una profunda renovación.


?A Estudiantes le salva de bajar a LEB el canon que impone la ACB a todo club que ascienda por primera vez a la categoría: 7 millones de euros que Palencia o Melilla difícilmente podrán desembolsar



III - FUTURO: ¿UN VERANO MÁS EN EL TRIÁNGULO DE LAS BERMUDAS?

Las razones para bajar a LEB son varias. Primero, por justicia. Algunos fieles, como Miguel, consideran la permanencia en ACB "un agravio enorme para equipos como Burgos o Palencia que se han ganado el ascenso en la cancha".

Segundo, porque así podría apostarse por "una dirección deportiva totalmente renovada" que sanee sin urgencias la seña de identidad del equipo: una cantera que es la mayor escuela de baloncesto de Europa, formada por más de mil chicos y chicas.

No es fácil, pero la afición trata de mirarla sin la distorsión del velo romántico. "Ojo, que tenemos a Sergio Sánchez, con 34 años ya, de base titular en el Estudiantes B", advierte Pamos, un histórico miembro de la Demencia desde hace 35 años y que califica a la cantera actual como "un erial".

Algunos se han cansado de que el sambenito de "la afición más simpática del baloncesto" esté siendo utilizado desde hace mucho tiempo por los dirigentes que pasan por el club. Pamos lo ilustra así: "Somos el equipo del colegio, somos el buenismo instruido. Nosotros, si las cosas van mal, tiramos a la cancha doctorados en vez de almohadillas".


?La incertidumbre, la nostalgia y la desilusión pausan una catarsis largamente aplazada



Otra asignatura pendiente: poner orden emocional. Estudiantes no es un club. Es más bien una familia. Y en las familias todo se sabe. Los mitos vivientes, que han levantado títulos en la cancha y conocen también las guerras internas de los despachos, evitan hablar. Alguno califica el tema como "muy íntimo".

El mimo para no ofender a nadie de a bordo insinúa que la ventilación del Estu no será fácil.

Nada fácil. Porque bajar a LEB tiene un riesgo enorme. A pesar de que Movistar ha renovado el contrato de patrocinio, la bajada de ingresos en una competición prácticamente invisible dificultaría mucho la viabilidad del club. Pero nada de esto depende, hasta el 15 de junio, de Estudiantes.

Y la incertidumbre del futuro, la nostalgia del pasado y la desilusión del presente forman un triángulo de las Bermudas en el que se aplaza indefinidamente la catarsis estudiantil.

Mientras tanto, esta afición, que dicho en castizo es de lo que no hay, ya se ha inventado un adjetivo para todo este follón:

?Estudiantesco.



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