Reportajes

Escucha íntegro el nuevo álbum de balago, el desolador “Darder”

El grupo de La Garriga sigue fiel al sello Foehn y alcanza con ellos su quinto disco, probablemente el más oscuro y apocalíptico de toda su larga carrera, y te lo ofrecemos entero y en exclusiva

balago, el trio de La Garriga (Barcelona) liderado por David Crespo, alcanza la semana que viene su quinto álbum con “Darder”, posiblemente su ejercicio más apocalíptico y cinemático dentro de los confines del ambient oscuro. Lo estrenamos íntegro y en exclusiva a la vez que Crespo nos cuenta las claves de su nuevo sonido.

En doce años han publicado cinco discos. Nunca posan en las fotos de promoción. Tienen sede en La Garriga, un pueblo pequeñito y adorable a 30 kilómetros de la capital catalana. Y solo sabemos de ellos cuando publican disco y actúan en directo: hacen ruido durante unas cuantas semanas cada dos o tres años y luego desaparecen, como si les hubiera engullido un agujero negro temporal. Poseen los mejores títulos de canciones de la escena independiente: “L’últim So de l’hivern”, “Hergé”, “Amherst”, “Adf”, “Vermont”, “A Prop De Res”, “Un Instant A Les Escales Del Primer Pis”, “Travessia Nocturna”…. Si viviesen en Wisconsin, Nebraska o Leeds probablemente grabarían para Kranky o Type y sus discos serían recomendados efusivamente en Boomkat. Cumplen a rajatabla su axioma artístico y existencial: lo único importante es la música. Y por si todo esto no fuera suficiente reclamo para despertar nuestra fascinación, de su estudio han surgido algunas de las creaciones más bellas, graves, profundas y conmovedoras del panorama musical underground nacional e internacional. balago, el proyecto formado por David Crespo, Guim Serradesanferm y Roger Crespo, es la gran rara avis de nuestra esfera sonora: ajenos a las modas, tendencias y cambios de opinión, sus discos no son testimonio de un contexto concreto, sino manifiestos personalizados de una ejemplar evolución creativa y expresiva que no se fija en nada más allá de las cuatro paredes entre las que trabajan. Y “Darder”, su quinto álbum, es otro monumental ejemplo de esta particular singladura: no solo significa un paso hacia adelante respecto a su último lanzamiento, “Extractes D’un Diari”, sino también una compleja y laboriosa revisión, actualización y adaptación de sus influencias e impulsos. A medio camino entre el Vangelis de “Blade Runner” y el Burial de los fragmentos ambient de “Untrue”, entre el Giorgio Moroder de “Midnight Express” (el de la película, no el de la posterior versión en CD) y el Cliff Martinez de “Drive”, entre los Tangerine Dream de “Risky Business” y los Demdike Stare de “Symbiosis”, “Darder” escribe una hipotética banda sonora para el fin del mundo según balago: paisajes industriales, soledad urbana, cielo gris ceniza, fábricas abandonadas, estaciones de metro vacías, autopistas cortadas y personajes vagando sin rumbo. Bienvenidos al Apocalipsis.

En los días previos a la publicación del disco has remarcado mucho la idea del disco como una ficticia banda sonora apocalíptica. Explícame un poco más qué quieres decir con esto, cuál era tu propósito cuando empezaste a pensar en “Darder”.

Nuestra intención era sonar más oscuros. Teniendo en cuenta nuestra propuesta, era predecible que podríamos llegar a sonar mucho más apocalípticos e incluso algo industriales. Si a esto le sumas las connotaciones cinematográficas de nuestras canciones, muchas de ellas compuestas con patrones que no tienen nada que ver con el pop o el rock, el resultado es muy de banda sonora ficticia. Cuando las composiciones son tratadas de esta manera, te aproximas a lo que se hace en cine; la música sigue patrones de guión y no patrones preestablecidos como los puedan tener otros estilos musicales. Ya en “El Segon Pis” empezamos a deconstruir y a componer piezas dentro de una misma pieza. Son las influencias las que marcan el recorrido. Los tres tenemos nuestros referentes que luego filtrados y modificados deberían sonar a balago. La obsesión por encontrar tu propio sonido a través de tus influencias y tus vivencias.

El otro aspecto que llama la atención de “Darder” es que se trata del disco más urbano de balago. Hasta ahora identificaba mucho vuestros discos con vuestra posición geográfica, alejados de la ciudad y aislados, pero es curioso cómo “Darder” tiene más cosas en común con un sonido urbano y nocturno que con un sonido aislacionista. ¿Por qué crees que el disco ha surgido de esta forma?

Ya había algo de esto en “D’aquii”, donde se podían escuchar sonidos industriales y texturas entre orgánicas y mecánicas. Independientemente de esto que digo, creo que todos los discos (incluso el primero, que como el título indicaba era algo así como un páramo) se pueden escuchar en un contexto urbano, nocturno, en el metro, etc., y funcionan a la perfección como si se tratara de un plano secuencia.

El resultado final no influye en el hecho de vivir en La Garriga (tan solo a 30 kilómetros de Barcelona) ya que haríamos la misma música en cualquier otro lugar. Puede ser que inconscientemente la falta de estrés que genera una ciudad nos haga trabajar de una manera determinada. Se vive muy bien aquí y siempre ha sido fácil disponer de espacios para tocar con amigos, ensayar, etc. Lo que hubiera pasado si me hubiera quedado viviendo en el barrio de Horta (que es de donde soy), hace ya muchísimos años, nunca lo sabremos.

Es la suma de varios elementos lo que hace que “Darder” suene así. Por una parte, lo que te comentaba de pensar en nuevas posibilidades; el hecho de tener maquinas, sintetizadores donde encontrar nuevos sonidos, etc., y por otra esta oscuridad permanente que sumada a estas texturas te acerca al universo de la ciudad futurista, apocalíptica, imaginaria, que nosotros situamos en algunos de nuestros referentes o influencias.

En ese sentido, este cambio también se refleja en la emoción de vuestro sonido. Sigue siendo cien por cien identificable, pero me atrevería a decir que es una emoción más dinámica, tiene más movimiento y capacidad evocadora. ¿Cuál era vuestra intención al respecto?

Esto responde a que es más rítmico, tiene muchas capas de sonido y hay varios planos. Sí hay una intención, por tanto, de que el disco suene tal y como lo describes. Cuando hacíamos la mezcla había premeditación en encontrar y plasmar las diferentes capas destacando sin miedo y de forma descarada todo aquello que queríamos poner en primer plano. Esto creo que es una de las razones que lo hace más dinámico.

Por otra parte, este proyecto es instrumental y al carecer de un instrumento como la voz debes centrar la atención en otros aspectos que mantengan la atención. Esto lo intentamos con las melodías, pero también evitando el efecto loop y por tanto siendo más impredecibles en cómo va a evolucionar cada tema. El esfuerzo por construir estructuras cambiantes (lo que hablábamos de varias piezas en una sola) y que por tanto puedan sonar mas dinámicas.

Una de las cosas que más valoro de balago es que siempre tenéis el mismo objetivo, no importa de qué manera lo llevéis a cabo: componer música oscura, claustrofóbica y de fuertes resonancias emocionales. ¿Os condiciona esta sumisión a un sonido tan oscuro y triste o no concibes balago de otra forma posible?

Nos condiciona de una manera positiva, buscada. Solo lo sabemos hacer así y aunque variemos la forma el resultado acaba siendo el mismo. Es lo que nos caracteriza y si quisiéramos no estar sometidos a este sonido lo haríamos desde otro proyecto.

Me gustaría saber de qué forma incide tu vida personal en la música de balago. Cuando salió “D’aquii” se habló más de ello, de cómo distintos acontecimientos personales habían influido en el disco, pero me gustaría saber de qué forma “Darder” es un reflejo de tu vida en estos últimos tres años.

El único disco de balago que ha estado condicionado directamente por aspectos personales es “D’aquii”. Formaba parte de unas vivencias personales y por tanto estaba hecho con premeditación. El resto de discos contienen vivencias personales pero de forma indirecta. “Darder” es un cúmulo de influencias y gustos que nos conciernen a los tres y que por tanto no se ciñen a nada en concreto. Hay más riqueza ya que confluyen muchos más referentes, los de cada uno, para acabar en un único embalaje.

El peso específico de las bandas sonoras vuelve a estar presente en “Darder”. ¿A qué se debe? ¿Qué es lo que te llama la atención de este tipo de sonido y cómo afecta en tu metodología de trabajo?

A nosotros no nos parece que “Darder” sea más cinematográfico que otros. De “Erm” creo que se han dicho más cosas así que de cualquier otro disco que hemos editado. Sí es verdad que este disco tiene preludios ambient que podrían recordar, por ejemplo, al Badalamenti de “Twin Peaks” o al David Julyan de “Memento”. Puede que esto que te comento y el uso de sonidos propios de la library music, muy orgánicos en nuestro caso, acerquen de nuevo al público que escucha bandas sonoras. Nosotros no componemos para películas. Hacemos canciones que por su sonoridad (debido a nuestras influencias) y sus desarrollos se acercan más a una posible banda sonora.

La elección de nuestra sonoridad, y con esto te contesto un poco a las tres últimas preguntas, se debe a cuestiones muy básicas como el simple hecho de que te guste algo o no. Las personas escuchamos sonidos que nos atraen y no sabemos muy bien por qué. Seguramente están relacionados con nuestras vivencias.

Siguiendo con este asunto de las bandas sonoras, en “Darder” utilizáis más beats y ritmos electrónicos que nunca, pero siempre con una clara orientación retro, que tiene muy presentes los sonidos de Vangelis, Jarre, Jan Hammer y otros compositores de los 70 y los 80.

Todos nosotros desde jóvenes hemos escuchado a autores de esa época como los que citas, y a otros como Depeche Mode, Talk Talk o Suicide, todos ellos usuarios de este tipo de sintetizadores. Somos de una generación en la que incluso las caretas de TV (desde “Informe Semanal” hasta “Planeta Imaginari”) sonaban así, por lo tanto podríamos decir que también hay mucho de cultura popular de esas décadas. Las películas con bandas sonoras como “Blade Runner”, “Risky Business”, “Gallipoli”, “Terminator” o “Midnight Express”, entre muchas otras, forman parte de nuestra educación sentimental.

Por otro lado, hay momentos en el disco que pueden recordar, quizás involuntariamente, a autores del momento como Burial o Andy Stott, sobre todo en la manera cómo desarrollas tus paisajes ambientales a partir de samples y sonidos de ahora. ¿De qué manera crees que está conectado “Darder” con la actualidad musical?

Es inevitable la conexión con estos y otros artistas de ahora con los que compartimos sensibilidad musical. A mayor conocimiento, mayores posibilidades de explorar otros campos. Estamos al día de las novedades y estas nos pueden influenciar a la hora de incorporar nuevos elementos a nuestro universo sonoro. Además siendo tres es evidente que no nos gusta exactamente la misma música y eso nos aporta versatilidad y riqueza musical. Es positivo el hecho de no mirar siempre en una sola dirección.

En este sentido, cuando empezasteis vuestra carrera os asociábamos con la escena post-rock y rápidamente os comparábamos con Labradford y otros grupos de la escena. ¿Qué queda de los balago de “erm” o “El Segon Pis” en los balago de “Darder”?

Hay un cambio bastante importante que es la ausencia de guitarras. De eso no queda nada y hace que tan solo con ese detalle el sonido pueda llegar a ser muy diferente. La guitarra (en ese momento buscando una sonoridad a medio camino entre Labradford y Ennio Morricone), y aún más como la usábamos nosotros, siempre en primer plano. Es un instrumento que tiene mucha presencia y era muy importante en nuestros dos primeros discos. Ahora, por el contrario, hay mas uso del sampler y del sintetizador. Nosotros alucinábamos cuando descubrimos las posibilidades del sampler en grupos como Disco Inferno, De La Soul, Third Eye Foundation o, más recientemente, Burial, por poner algunos ejemplos y todos ellos con grandes habilidades para el uso de este instrumento. El sampler te abre un camino infinito y fascinante. Lo que no ha cambiado desde entonces hasta ahora es lo que desprende nuestra música que aunque cambiante en cada disco siempre transmite lo mismo. Antes has hecho una pregunta en la que tu mismo respondes a lo que nos preguntas ahora: “…el mismo objetivo, no importa de qué manera lo llevemos a cabo, se trata de componer música oscura, claustrofóbica y de fuertes resonancias emocionales….”

Por último, balago parece un ente aislado del panorama musical de aquí y no se os puede asociar con nadie ni nada de la escena independiente. ¿Te sientes solo en el panorama musical español?

Eso parece si hablamos estrictamente de nuestra propuesta estilística. No hay otra propuesta nacional con esta sonoridad. Sin embargo hay muchos grupos que comparten con nosotros la “marginalidad” de la liga en la que hemos decidido jugar. La soledad es para disfrutarla. Uno de los momentos que me genera más ansiedad, más despersonalización, es cuando hay aglomeraciones.

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