Reportajes

Escucha en exclusiva “Larele”, el nuevo EP de Meneo

Nueva dosis de melodías de Gameboy y ‘electro tropical’ en su debut para Subterfuge

Estrenamos en exclusiva el nuevo EP de Meneo, el primer material que graba en cuatro años y su debut en Subterfuge. Chiptune, electropical, ritmos de baile sabrosones y apuesta decidida por la diversión. Fiel a sus principios.

Rigo Pex, o sea, Meneo, llevaba unos cuantos años desaparecido del mercado discográfico. No de la escena musical –el guatemalteco afincado en Madrid ha ofrecido conciertos sin descanso, y no hace mucho tiempo también nos obsequió con un podcast calentito–, pero sí poco activo en la edición de discos; su último álbum, “Santa Nalga”, se remonta a 2008. Por eso, su ingreso en la familia Subterfuge es noticia: la próxima semana publica con el sello su primer EP, “Larele”, anticipo de un futuro álbum en el que prosigue con su mezcla de siempre, electro tropical, melodías de Gameboy, bastardizaciones del reggaetón, la salsa y otros ritmos caribeños alternados con fases hardcore, en lo que es un inteligente y movido ejercicio de electrónica global.

Antes de que llegue a las tiendas, te queremos ofrecer la escucha íntegra de los cuatro temas de “Larele” y el estreno del vídeo del tema homónimo de apertura, que puedes ver a continuación, junto con los comentarios tema a tema –y del EP en conjunto– del propio Meneo.

Meneo comenta “Larele”

¡¡Hola Pipol!!

Soy Rigo Pex, aka Meneo, y vamos ir pasito a pasito sobre este nuevo EP llamado “Larele”, que publica Subterfuge en un acto de fe ciega y de buen rollismo apabullante para los tiempos que corren. Antes que nada, decir que quería sacarlo en verano, acorde con el momento memonto, pero como he visto ya las primeras gotas de sudor deslizarse por las pantorrillas de las secres al salir del metro, pues como que el nalgómetro ha dicho “basta, acá me bajo”.

Ya entrados en calor, explico que la última vez que publiqué algo fue hace 4 añicos, un álbum de 10 tracks llamado “Santa Nalga”, que era un mezcla de ritmos que provenían de samplear reggaetón, cumbia y bolero, pintándole melodías con sintetizadores provenientes de la Gameboy y de otros sintes virtuales con los que se hace minimal y dubstep. Hubo exitazos gracias a las letras simples y pegajosas como “Mami, Papi, Okupa, Licuadora, Subidón” y demás parafernalia. Esto implicó una separación de las letras pseudo-culturetas del indie y de la actitud arrogante e insípida de los DJs de aquel momento. Recordad que en 2008 aún no había temacos de maximal del palo de Crookers, The Bloody Beetroots, Fake Blood... ¡nein! A lo mucho M.I.A. y Diplo hacían de las suyas en cuanto a ritmos nuevos.

Anyway, mucho ha cambiado desde entonces; l@s niñ@s de hoy con 20 años no disfrutaron su niñez con bandas de rock/metal, y por ello hacen pogo con Zombie Kids y Steve Aoki. También la crítica está mucho más abierta al desparpajo y lo de publicar un álbum es francamente para abuelos que hacen una cosa a la vez, en este caso, escuchar música. Tampoco digo que en directo la peña no pueda dejar de twittear o de tomar fotos, pero francamente, pocos dejan de chatear o de escribir cuando se bajan un tema por primera vez frente a su pantalla, la cual seguimos viendo.

Con esta simultaneidad en mente y con este continuo multi-tasking es como he seleccionado los temas de “Lerele”, cuatro canciones que no podrías mezclar nunca en un DJ set y que sería de locos dejarlo correr en el coche mientras conduces sanamente. Esto dicho, empezamos:

1. Larele

El video fue filmado hace unos dos años aproximadamente. Las tomas de los personajes frikis las hizo un gran amigo desde Argentina, quien meses después murió de cáncer, así que conseguir los archivos fue toda una odisea emocional; luego, gracias a los colegas de Devicers, que montan unos saraos 8biteros impresionantes cada año, logramos editarlo. Este tema es atrevido, ya que es 100% chiptune, es decir, grabado directamente desde los cuatro canales de la Gameboy, y creo que es el primer single de este tipo que se edita en este país (y de muchos otros), ya que la Gameboy cuando la grabas suena a una lata de atún vacía. Lo elegí como single porque tras tres años de tocarlo sigue gustando en directo y resume mi estilo de composición en este instrumento: influencias de gabber holandés, bajos sincopados que recuerdan a un booty bass latino y voces a pelo... ¡¡un desmadre!!

2. T.W.I.G

Me causa gracia como en directo la Gameboy produce frecuencias parecidas a las del punk: medios amplios y muy pocos bajos y altos, consiguiendo que la gente tenga en la pista una actitud desenfrenada pero bien puesta. Si bien este tema es un tostón épico, en directo se convierte en un temazo festivalero al que pocos se pueden resistir, y por ello lo incluimos a última hora, ya que en el SOS4.8 la peña casi pierde la voz cantándolo. Además, la letra me demuestra una cosa: las letras no deben ser largas para ser buenas.

3. Lerele (Automix)

Seleccionar los temas para este EP fue una cosa de locos, no sólo porque estar cuatro años sin editar es demasiado tiempo y las creaciones se van apilando como vagones de tren, sino porque en este tiempo los géneros cambiaron mucho en el ámbito del electropical, dando origen a estilos más definidos como kuduro, moombahton, globalbass, changa tuki, cumbia digital, rumbahton, brujatón, etc. Así que quise hacer un tema que transmitiera todas estas impresiones que llevo dentro y que a la vez pudiera ser pinchado en cualquier país, sitio y hora. El proceso fue un poco esquizo, no sólo porque la mezcla resultó en un indie caribeño de la mano de cierto house pachangoso, sino porque en el estudio grabamos pianos, kalimbas, marimbas, kalimbas, rhodes, contrabajos, pitos, etc.

4. Eres Tú

Eso de proyectar sabrosura todo el rato puede ser un gran dolor de cojones. Este tema salió como una confesión personal, ya que normalmente toco alrededor de 70 veces por año y nunca estoy en un lugar lo suficiente como para pillar confianza. Ha sido todo un proceso el aprender a estar solo, a apreciar el momento y a quienes te ofrecen su compañía. La parte movida de este track es un merengue futurista que interpreto en mi cabeza como una ultra-fiesta, el momento de estar rodeado de gente en un ritual de alegría. Luego la parte del dubstep es el bajón mismo, esa resaca emocional al día siguiente, momento en que vuelves a dejar todo atrás y empiezas de nuevo.

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