Reportajes

Escucha íntegro el disco de debut de Don The Tiger, “Varadero”

Estrenamos, simultáneamente con el sello Canada, el esperado álbum en solitario de Adrián de Alfonso

El nuevo proyecto de Adrián de Alfonso, Don The Tiger, estará disponible el próximo 4 de abril de la mano de Canada. De momento puedes escucharlo aquí íntegramente y leer los comentarios que el propio Adrián de Alfonso hace del disco tema a tema.

Primero nos llegaron las noticias del fichaje sorpresa de Canada, y a los pocos días podíamos escuchar “La Celada”, carta de presentación del nuevo proyecto de Adrián de Alfonso (Veracruz, Bèstia Ferida) bajo el alias Don The Tiger. “Varadero”, compuesto en Berlín, sin duda transpira la influencia de la ciudad alemana, con unas texturas oscuras y una querencia por la experimentación que, sin embargo, siempre han estado presentes en la carrera de Adrián de Alfonso. Él mismo nos explica cómo ha sido el proceso compositivo canción por canción. Próximamente, además, lo estará presentando en España, en fechas aún por confirmar.

“Para grabar este disco fundamentalmente utilicé el suelo y la pared de mi habitación, cintas, reproductor de cassette, los discos duros que sobrevivieron a dos robos en casa, un ordenador y un micro. La idea era construir canciones a partir de algunas de las muestras de textura y ritmo que vengo almacenando desde mi adolescencia. El sonido se organizó un poco tal y como organizo mi cabeza: a base de golpes y sabotajes a cualquier amago de cadencia interna bien definida. Lo artificial –muchas veces fruto de un trabajo de edición desaconsejable para la salud– tuvo en todo momento el mismo valor que lo natural o analógico, lo que dio a las canciones el acabado que a mí me interesaba. A veces toqué la guitarra o un bajo con el mástil partido, pero la mayoría de los arreglos melódicos provienen del feedback de una mesa de mezclas retroalimentada. Muchos de los ritmos los hice con la boca, por falta de medios y destreza. El azar también me dio buenas pistas. Quizás las mejores. Las mezclas las trabajé junto a Mauro Martinuz y Valerio Tricoli. Valerio es el músico experimental que más me ha impresionado en todo el tiempo que llevo viviendo en Berlín. Anteriormente produjo a Dean Roberts. La masterización corrió a cargo de Danny O’Really, quien ha trabajado para gente como Evangelista!, The Birthday Party o Simple Minds. Las pocas colaboraciones que necesité me vinieron prácticamente dadas por mi entorno. Alex Reynolds (Tu Madre) metió coros y pianos y me dio ideas para alguna letra, Mark Cunningham (Mars, Raèo, Don King, etc.) hizo un solo de trompeta, y Borja Rosal y Cacho Salvador (Extraperlo) me ayudaron con algunas armonías. Las voces que necesitaban un tratamiento más fino se grabaron con Aleix Clavera (Extraperlo) en Barcelona”.

Nota: La edición en vinilo incluye temas extra que no aparecen en esta versión digital. La fiesta de presentación de “Varadero” en Barcelona será el próximo 26 de abril, en Hangar, a partir de las 21 horas. Participarán, además de Don The Tiger (con la colaboración de Mark Cunningham), los siguientes grupos y artistas: Vactor, Elsa de Alfonso, Por Qué Jeanette, Ojos Sin Rostro, Dani Blue, Jetokki y Lucía Litjmaer.

1. Labios

Esta canción es de cuando aún estaba en Veracruz. Los drones de base los grabé en el local que teníamos en las casas baratas de la Zona Franca. Ahora mismo no caigo si los hice con teclados, con un bajo o sólo con feedback de mesa. Lo que sí recuerdo es el volumen al que me puse a grabar para que todo cogiera textura y amplitud. Años más tarde le añadí fragmentos de un par de audios que me pasó un amigo que hace estudios balísticos en Montserrat. Un poco para marcar el tempo. La historia que se explica es absolutamente real, aunque el punto de vista está distorsionado. Describe el paso previo a la anulación de los celos.

2. Be-Bop-A-Lula

Probablemente sea mi favorita. Está basada en un poema de Rudyard Kipling. Hay ritmo vocal, zapateado (quizás sea la más blues del disco) y aullidos atropellados a lo Little Richard, ese tic que también se le escapa a veces a Ernesto de Fasenuova. En un momento dado asoman muestras de mi respiración asmática, que guardo de mis días en el Politécnico de Milán. Entonces fumaba como un carretero. Recuerdo los atardeceres en los que sacaba el amplificador por la ventana, me calzaba el micro de contacto en el pecho y me ponía a inhalar y exhalar. Cara a cara con el Duomo. El asunto sonaba como cinco gaitas a la vez.

3. Primer Porteador

Al principio había unos acordes. Una canción. Como suelo hacer cuando vagueo, le di al conjunto una pasada de armónicos de guitarra. Fue entonces cuando por error silencié la pista de acordes y, oh sorpresa, de repente todo sonó en su sitio. Decidí quedarme únicamente con los adornos y algún que otro golpe de percusión. Típico caso en el que el azar nos enseña la cara más dorada de la tortilla.

4. La Celada

Mi homenaje a Paz Alicia Garciadiego. La canción al principio estaba construida sobre un piano que la hacía mucho más directa, pero también más machacona. A cuatro días de terminar la mezcla decidí vaciarla y tomar como pivotes un contrabajo (en realidad una guitarra acústica pitcheada), una clave y un ritmo vocal con más de 10 años. Después, ya sólo quedó hilar el entramado con arreglos de guitarra (una de las cosas que más me gustan del mundo) y volver a cantarla de una manera más reposada. Pablo Díaz-Reixa aportó muchísima luz al proyecto cuando le pedí consejo para simular en la intro el grito de Odetta en “Waterboy” y los coros masculinos de Nina Simone en “Either Way I Loose”. Las extensísimas explicaciones y trucos que me dio no sólo me ayudaron a definir la canción, sino que sirvieron de guía para el resto de mezclas que trabajaríamos a partir de entonces. Alex hace los coros y a ella va dirigida la canción.

5. Los Cuencos de La Mar Salada

El cut&paste en este caso fue inmisericorde. No hay dos notas de punteo que estén tocadas seguidas. Curiosamente, es la canción más pop de todas. Valerio quería que la sacara, decía que tenía un punto cursi que desequilibraba el tono del disco. Yo no lo creo. En Berlín hay una tendencia a escoger una línea y no abandonarla jamás, lo que suele dar lugar no sólo a grandes obras, sino a grandes monstruos también. En cualquier caso, la canción habla de un tigre que se desplaza río arriba por el Mekong.

6. Soportales de La Chinata

Lo típico que te sacas de la manga dos días antes de acabar las mezclas. En realidad la canción existía. Desde hará unos cuatro años o así. Al principio era un tango, con guitarras de palo y escobillas. Luego le metí guitarras eléctricas con chorus, doble bombo y una ensalada de subgraves de lo más angulosa. La mezcla, como a medio camino entre Low y los Stooges, me gustaba, pero había algo que la hacía demasiado pesada. Al final decidí abandonar la argamasa rítmica, centrarme en el feedback y dejar que la letra –escrita a medias con Alex– me llevase de la mano. Mi amiga Lucía Lijtmaer, que estuvo una semana en casa de visita, me dio las mejores pistas para acabar de cerrarla. La canción da por sentada la existencia de una red de tráfico de órganos bajo el mando de Roberto Goyeneche.

7. Girasol

Típica canción-tiro. Salió en dos minutos, pensando en Ernesto Lecuona, mientras mi expareja, con la que por aquel entonces empezaba, dormía. Ahora mismo suena bastante R&B, pero al principio todo en ella me recordaba a Veracruz. Mark Cunningham me ayudó con las trompetas, para las que le dije que pensara en la banda sonora que Krzysztof Komeda hizo para “Rosemary’s Baby”.

8. Quebrantahuesos

La única canción del disco sin edición. Es una primera toma, improvisada, con la guitarra afinada en Re. Aunque no es una ejecución perfecta, me gusta porque en ella se ve exactamente cómo gestiona mi cabeza los arreglos. Las interferencias que aparecen por error a mitad de la canción son el ruido del ordenador colándose por las pastillas de la guitarra. Lo que sí le añadí al final, cómo no, es una fina capa de armónicos. Tengo que decir que, aun siendo la canción más lenta del disco, consigue ponerme de los nervios cada vez que la escucho. En directo funciona extrañamente bien.

9. Bengala

Lo típico: coges una grabación y de ella sacas la primera muestra que te gusta. La empiezas a escuchar en loop y te viene una canción a la cabeza. Enterita. ¿Qué pasa si la muestra en sí está grabada con el culo? ¿La repites? ¿La sacas? ¿Te cargarás el castillo de naipes sólo por eso? Valerio se volvió loco intentando darle presencia a un segundo y medio de bajo grabado con el micro de un PC. La próxima vez, me lo pensaré dos veces. Varios de los golpes de batería que se escuchan son de Arnau Sala, de las demos para el segundo disco de Bèstia Ferida. El personaje en cuestión es el mismo que en “Cuencos”, sólo que algunos años más tarde.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar