Reportajes

Escucha en exclusiva “Borda, Va, Borda”, el LP de debut de los atípicos Ghandi Rules OK

Presentamos el estreno en streaming de las 25 canciones que componen el esfuerzo más logrado de una de las mayores rarezas del indie-rock catalán

Estrenamos el álbum de debut del dúo catalán Ghandi Rules OK, un manifiesto art-rock con aparente sensación de baja fidelidad que incluye entre sus miniaturas toda clase de experimentos sónicos. 25 temas condensados en media hora: toda una aventura.

Oriol Solé (Iga Memento, Alado Sincera) y Toni Sistaré (Inot Eratsis) no son unos músicos que respondan al arquetipo habitual del indie. Hace apenas unos meses ya lo demostraron en “ EP1”, su presentación como Ghandi Rules OK, una pequeña obra de orfebrería marciana que en apenas 15 minutos reunía ocho temas. Y ahora, poco después de aquello, nos presentan nada menos que 25 piezas en “Borda, Va, Borda”, un vinilo (con duración de EP que ellos consideran LP) que a duras penas superan los 25 minutos de duración, en los que el dúo de Igualada crea un auténtico rompecabezas sonoro que bebe tanto del pop surrealista como de la deconstrucción garagera.

Con motivo de la inminente edición de este disco sin complejos que el sello Repetidor pondrá en las calles mañana, el martes 28 de agosto, hemos hablado con Toni Sistaré (Oriol se encuentra apurando sus últimos días de vacaciones, afortunado él) para que nos confiese los verdaderos entresijos que se esconden tras Ghandi Rules OK. Léeles atentamente y danos tus impresiones.

"El LP quiere ser algo más que un compendio de ideas esbozadas con perezosa intención. Está hecho para que a través de él se pueda viajar y perderse entre sus surcos"

¿En qué momento Oriol se topó con Toni y viceversa? ¿Cómo decidisteis unir vuestras fuerzas para tirar adelante un proyecto tan atípico como este?

Nos conocimos hace más de diez años. Ciudad pequeña (eso siempre ocurre), intercambio de discos, noches de risas por ahí, guitarras y chatarrería instrumental en un local compartido, y un verano entero dedicado full-time a dar rienda suelta a nuestras inquietudes. Con la experimentación los lazos se estrecharon y decidimos grabar y autoeditar esa paranoia umma-gummesca. Nos gustaba porque cobijaba una extraña magia. Así empezó todo, muy natural, casi sin querer.

No hace ni cinco meses que editasteis “EP1”. ¿Por qué razón habéis dejado pasar tan poco tiempo a la hora de editar este “Borda, Va, Borda”?

Bueno, de hecho es al revés. El disco se grabó primero. El EP nació de la necesidad de alejarnos del sonido e intención del LP después de largas horas metidos en él. Las canciones del EP suenan más brillantes y fluyen de otra forma, diría que más alegres y concretas, con entidad de singles (que no significa hits, claro). El LP seguía siendo el objetivo principal, pero el EP nos ayudó a poder retornar al disco con fuerzas renovadas para su producción final.

¿Qué diferencias destacaríais entre el EP y el LP?

Bueno, uno es un EP, una simple colección de canciones más radioformulables, y el otro es un LP cuyas canciones sólo se completan cuando pasan al siguiente corte. Para nada es radioformulable ni quiere serlo. De hecho, tendría que sonar todo el disco para poder serlo, pero este concepto no existe en la radio.

Vuestra primera obra contaba con 8 piezas en poco más de 15 minutos y esta vez hay 25 en el doble de tiempo. ¿Cuál es el motivo que os ha llevado a condensar tantas piezas cortas en un mismo LP?

Nos sentimos cómodos trabajando rápido y de forma intuitiva. Las canciones nacen casi mientras se graban. Nos gusta que los pasos de creación y plasmación sean paralelos, que se potencie la espontaneidad. De esta forma, el disco nos puede contar cosas nuevas de nosotros mismos como seres musicales, lo cual es muy enriquecedor. Y cuantas más canciones haya, pues más cosas a aprender.

Cuando os conocimos hace unos meses definíais el proyecto como un divertimento, algo espontáneo que, según vosotros, no iba a ningún lugar. ¿Tal premisa se mantiene u ahora os tomáis algo más en serio?

Nos tomamos más en serio este LP que a nosotros mismos, la verdad. Pero sí, el LP sigue siendo espontáneo, aunque a diferencia del EP se tiene a sí mismo por destino. Quiere ser algo más que un compendio de ideas esbozadas con perezosa intención. Está hecho para que a través de él se pueda viajar y perderse entre sus surcos. Habrá rechazo, seguro, pero quizás algunos querrán quedarse en él. Yo lo recomiendo.

¿Qué papel ocupa Ghandi Rules OK en vuestra carrera musical con respecto a vuestro currículum previo?

Uno importante: es al que más tiempo destinamos. No sólo se trata de componer y grabar, ya que disfrutamos mucho haciendo la producción. Es un universo fascinante lleno de incógnitas que se tienen que ir resolviendo. Y ese reto que lleva tanto tiempo es muy edificante. Por otra parte, es más un grupo de ‘laboratorio’ que de horas en la carretera. Quizás el estar encerrados en todo momento le da ese carácter de poca luz a la música.

"Buscábamos distorsión y oscuridad, pero también diversión e información sobre nosotros mismos"

Sólo hay un tema que supera el umbral de los 2 minutos y medio. ¿Qué os lleva a hacer temas tan y tan cortos?

Los temas tienen todo lo que nos piden, están muy consentidos, la verdad. A veces añadimos una última guitarra o teclado y nos damos cuenta de que lo que nos indica es que quiere ser la idea para la siguiente canción. Y nos metemos en ella, dando por acabada la anterior. Supongo que esto suele suceder más o menos al pasar el minuto y medio. No creemos que queden incompletas o que no se sepan resolver, ellas nos piden ser así. Es interesante que el oyente, ante la fugacidad de las canciones, se vea obligado a hacerse una idea del disco en su conjunto. Eso si decide pasar del tema 3, 4 o 11, claro.

¿Esta breve duración de vuestras canciones debe interpretarse como esbozos que conscientemente no habéis querido completar? ¿O en todo caso se trata de un manifiesto estético premeditado?

Sí que hay premeditación. Buscábamos distorsión y oscuridad, pero también diversión e información sobre nosotros mismos. No estamos deprimidos ni somos malditos, no; simplemente hacemos música porque sentimos un gran respeto por todo lo que nos marca musicalmente y porque queremos seguir aprendiendo cosas de ella. Es como sentir respeto por la comida que alguien pueda haber cocinado para ti: quieres poder corresponder. Coincide que estamos en el mejor momento para encauzar esas ideas que llevábamos años esbozando en CD-Rs. Puede que suenen aún a esbozos, pero para nada lo son. Esa es su auténtica naturaleza.

¿Cuál es el proceso de composición habitual que empleáis? ¿Os dejáis llevar por la espontaneidad o todo está más pensado de lo que aparentemente parece?

Mucha espontaneidad. ¿El aspecto técnico? No lo miramos ni de reojo. No nos importa tocar bien o mal, nos importa darle un cuerpo musical a una idea por encima de todo. El cómo se lleve a cabo eso es lo de menos. Aunque es verdad que sí que hay orden en lo creativo: la mayoría de los temas nacen del bajo, es el que le da a la canción su primer músculo.

Habéis querido dividir el EP en dos partes diferenciadas. ¿Cómo definiríais cada una de ellas?

Pues la cara A es como adentrarse a una cueva e irse adaptando a sus condiciones. La cara B es vivir en esas condiciones y prepararse para quizás algún día salir de ella, aunque esperando que no sea así.

El disco tiene un halo lo-fi que desconocemos si en un futuro variará. ¿Hacia dónde va realmente la banda?

Nosotros crecimos amparados por ese halo, quizás con los primeros discos de Sebadoh. De todas formas, el uso de la distorsión puede crear una falsa sensación de baja fidelidad. Por otra parte, también se relaciona la baja fidelidad con el empleo de medios rudimentarios para la grabación y con una dejadez o desinterés por la calidad del producto final. Tampoco es el caso, ya que cuidamos mucho todos los detalles de sonido. Si transitamos libremente por los márgenes de la fidelidad dudosa es porque llevamos años experimentando con ella. De momento, no nos ha supuesto una limitación.

La baja fidelidad no es tan sólo una etiqueta que describe al sonido en términos físicos, sino también una intención de carácter emocional. Un buen ejemplo de esto son Mount Eerie. Las grabaciones tienen un sonido exquisito, pero la música transmite sensaciones low-fi en todo momento. ‘Low’ no es sinónimo de ’pobre’ para nosotros, aunque para mucha gente lo sea. Por desgracia, el oyente medio no está muy familiarizado con el aspecto sónico de la música.

¿Por qué mola Ghandi Rules OK?

Buena pregunta. No lo sé, la verdad. Solo podría decirte que si lo que hacen les sale del corazón o no, por muy cursi que suene. Y sí, de allí sale. No hay nada más bonito que esto se pueda reflejar en lo creado. Que la música te tenga a ti en su mundo es como cuando tienes un hijo. Vamos, algo muy extraño y natural a la vez.

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