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Los políticos de izquierda no son los únicos que se matan entre sí

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Así se quiebra por dentro, poco a poco, C's

Rafa Martí

23 Diciembre 2016 06:00

Podemos y su crisis interna han hecho correr ríos de tinta en los últimos meses, sí, pero poco se ha hablado de un desintegración paralela que afecta al otro partido de la nueva política en España, Ciudadanos. En la formación que estaba llamada a rejuvenecer la política ha estallado una fuerte división interna, una fragmentación que se venía gestando desde hace meses y cuya trascendencia ha ido a más.

Hace escasos días, la portavoz de C's en la Comunidad Valencia, Carolina Punset, anunciaba que "Ciudadanos ha cambiado sus valores por frases huecas". No es la única voz así: una parte de los diputados de la formación considera que el mensaje de Rivera está "quemado".

Y mientras Podemos sigue llenando portadas con la lucha entre Íñigo Errejón y Pablo Iglesias, y mientras en el PP todos los focos están ahora puestos en la ruptura entre Aznar y Rajoy, Ciudadanos no tiene ni eso. Pero aunque el desinterés y la apatía mediáticas en el partido de Albert Rivera es patente, una cosa sí que confirman todas estas noticias: los políticos de izquierda no son los únicos que se matan entre sí.

Aquí una historia sobre la erosión interna de C's.

"Muchos creían que C's venía a ennoblecer la política, ahora es una caricatura de sí mismo"

En las últimas semanas, centenares de militantes han salido a la luz opuestos a los cambios en el funcionamiento interno. Estos cambios, por ejemplo, prevén un endurecimiento de los mecanismos contra quienes no obedezcan a la directiva. O directamente contra cualquier manifestación que se oponga a los intereses del partido.   

“Muchos que creían que Ciudadanos venía a ennoblecer la política, lo ven ahora como una caricatura de sí mismo”, dice el periodista José María Albert de Paco, coautor de Alternativa Naranja. Ciudadanos a la conquista de España (Debate 2015), junto a Iñaki Ellakuría. “Además —se pregunta De Paco—, ¿qué significa 'los intereses del partido'? Sinceramente creo que es una referencia a los intereses de Albert Rivera, porque Ciudadanos es Albert Rivera”.

En grupos críticos como TranC'sParencia o Plataforma por las Garantías Ciudadanas, se comparten mensajes como estos:

A pesar del desgaste interno evidente que produce, el personalismo y la mano dura no son estrategias diferentes a las que hayan adoptado otros partidos, incluso los nuevos: "Cuando un partido entra en el ecosistema político, tiene que actuar así para sobrevivir", apunta el profesor Félix Ovejero, uno de los intelectuales que incubó el embrión de Ciudadanos en 2005.

Ellakuría, por su parte, apunta a que la crisis de un partido puede tener "repercusión de cara a los militantes, pero no hacia el gran electorado".

"La estrategia: alejarse del cinturón obrero para acercarse a la derecha cool de Madrid"

Pero la lucha interna no termina ahí. El centro del asunto no es la cesión contra los principios de la nueva política, sino el giro liberal de Albert Rivera. El pasado fin de semana, el Consejo de Ciudadanos votó por 23 votos contra 20 desterrar los principios socialdemócratas.

En su fundación, Ciudadanos se erigió como un movimiento político respaldado por intelectuales procedentes del liberalismo y de la socialdemocracia. Quisieron formar una alternativa progresista al nacionalismo en Cataluña: "La izquierda en España siempre fue connivente con el nacionalismo y Ciudadanos venía a ocupar un espacio que estaba vacío en el mercado político", dice Ovejero.

Aquella estrategia y la convivencia entre ambas familias políticas le dieron unos resultados que se consolidaron con los años. Así que, ¿por qué iba a cambiar ahora Rivera?



"La estrategia de Rivera en los últimos meses ha sido alejarse paulatinamente del cinturón obrero de Barcelona para acercarse a esa derecha cool de Madrid a quien no le gusta el PP", Iñaki Ellakuría. Foto: RTVE.


Pues precisamente, dice De Paco, "por cálculo electoral". Las encuestas no le quitan la razón a Rivera: hace unos días, GAD3 hablaba de que si se hubiesen repetido las elecciones, Ciudadanos habría subido 9 escaños, de 25 a 34.

Sin embargo, eso también significa que haya otras encuestas que hablen de que el partido naranja perdería hasta el 30% de los votos en Cataluña. "La estrategia de Rivera en los últimos meses ha sido alejarse paulatinamente del cinturón obrero de Barcelona para acercarse a esa derecha cool de Madrid a quien no le gusta el PP", señala Ellakuría.

A todo esto hay que añadir que C's ya no suena tanto como alternativa. Su ideología, dice Ovejero, se enmarca en el patriotismo constitucional, lo cual presenta un pequeño problema a la hora de venderse: “El patriotismo constitucional no proporciona un perfil propio reconocible, es el compromiso mínimo de cualquier partido democrático, el respeto a las reglas".

"Quieren conquistar un espacio que está totalmente ganado por el PP"

La estrategia hacia el centro-derecha "podría haber tener sentido cuando el PP estaba todavía en sus horas bajas”, señala De Paco. Sin embargo, el PP ya se ha convertido en lo que Ciudadanos quería ser: nombres como Borja Sémper, Pablo Casado o Andrea Levy le han reventado la estrategia. Y encima, ese PP gobierna.

Tanto Ovejero, De Paco o Ellakuría, junto a decenas de críticos del propio partido, coinciden en que este giro es el camino más rápido hacia el suicidio político. “El partido de Rivera ocupó un espacio vacío en la política española que era la izquierda antinacionalista, para ahora desentenderse y querer conquistar un espacio que está totalmente ganado por el PP, el centroderecha”, dice Ovejero. Aquella identidad definida es ahora sustituida por un viaje hacia una identidad que ocupa otro. Es decir, la estrategia de Rivera se ve como quien pasa de vender en una calle donde no había tiendas a ponerse a vender en la puerta de un Mercadona.

De alguna forma, el diagnóstico coincide en que Ciudadanos se rompe por dentro mientras se dirige a toda velocidad hacia un muro de cemento (un centro-derecha que ya está ocupado por el PP y que además está siendo rejuvenecido por nuevos nombres). Lo peor es que el muro de cemento parece la única opción que tiene, si no quiere quedarse anclado para siempre en Cataluña.

El patriotismo constitucional no proporciona un perfil propio reconocible, es el compromiso mínimo de cualquier partido democrático, el respeto a las reglas

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