Reportajes

Ariel Pink

Guía para perderse en la obra del padre del pop hipnagógico

Ariel Pink

Por Luis M. Rguez

A pesar de su reciente auge mediático, Ariel Marcus Rosenberg y su obra siguen siendo unos grandes desconocidos para la mayoría “indie” (de la otra mayoría ni hablamos); atentos a su inminente concierto en San Miguel Primavera Sound 2011. Su discografía oficial es aparentemente manejable, pero es meter los pies en terrenos extraoficiales y ver como el vértigo y la congoja se apoderan sin remedio de uno. Sus grabaciones de curso estrictamente underground, muchas de ellas inencontrables a día de hoy, triplican con holgura el número de sus títulos oficiales. Para más inri, buena parte de esos títulos oficiales no llegaron a ver la luz de forma normalizada hasta varios años después de haber sido concebidos y grabados. Su producción durante la última década y media tiene tantos recovecos, tantas idas y venidas, tantos recules y tantas líneas de fuga que a menudo cuesta encontrar un orden y un concierto para tantas piezas. Por eso, quien quiera empaparse de la errática personalidad musical de Ariel Pink tendrá que lanzarse a ella en plancha, sin parachoques ni airbags. Es necesario estar dispuesto a perderse entre arenas movedizas, a vadear naderías y a enfangarse con mucho material abocetado o de gracia extraterrestre para dar entre sus sugerentes lodos con ese puñado de joyas sin pulir que han hecho de Pink uno de los más singulares e idiosincrásicos creadores de entre todos los que a día de hoy operan en el ámbito del pop y el rock de pasaporte norteamericano.

Quien conozca su historia sabrá que, para bien y para mal, los medrados chicos de Animal Collective jugaron un papel fundamental en la exposición de Ariel Pink a un público mayor. En el verano de 2003, una grabación autoeditada en CD-R por Pink cayó en manos de Noah Lenox, Dave Portner y compañía durante una de sus giras. Intrigados por lo que contenía aquella cinta, Animal Collective le propusieron a Rosenberg editar parte de su material a través de su pequeño sello Paw Tracks. Así surgió “The Doldrums” (2004), un disco grabado de forma casera entre 1999 y los primeros meses de 2000 que Pink consideraba entre sus trabajos con menor potencial comercial. La realidad es que, a pesar de la disparidad de opiniones entre la crítica, el álbum causó un considerable revuelo a nivel underground, hecho que animó a las gentes de Paw Tracks a intentar capitalizar el éxito editando de forma muy seguida “Worn Copy” (2005) y “House Arrest” (2006), de nuevo grabaciones caseras realizadas en solitario por Pink con ayuda de su grabadora de ocho pistas que ya habían circulado en formato CD-R o en tiradas limitadísimas a pocos cientos de ejemplares. Esa triada de títulos formaban parte de la serie Ariel Pink’s Haunted Graffity (hoy el nombre de su banda). De acuerdo con el inventario del propio Pink, “The Doldrums” sería el segundo volumen de la serie; “House Arrest”, grabado entre el otoño de 2001 y la primavera de 2002, sería el quinto; “Worn Copy”, originalmente editado vía Rhystop, ocuparía el octavo lugar en la colección, datando sus canciones de principios del 2003. Que entre medias de esos tres títulos conocidos existan otros cinco discos grabados en el espacio de cuatro años debería servir de indicación de lo prolífico que es Pink y de la cantidad de material que el angelino aún atesora en sus archivos, quién sabe si a la espera de ser rescatado algún día.

El fichaje de Ariel Pink's Haunted Grafitti por parte del legendario sello londinense 4AD y la posterior publicación del brillante “Before Today” (4AD, 2010) han catapultado a Ariel Rosenberg hasta posiciones de honor en lo que a niveles de atención y adulación mediática se refiere. Lo decía el propio Ariel entre risas en una entrevista reciente: él era el típico outcast al que muchos miraban por encima del hombro hasta que, hace poco, y sin saber muy bien por qué, empezó a notar como todo el mundo le consideraba “cool” de repente. Las buenas críticas cosechadas por “Before Today” (uno de los mejor valorados durante la temporada pasada, y no sin razón) pueden invitar a más de un nuevo fan a bucear en su, sin duda, sugerente pero muy irregular obra previa. Y ahí es donde empiezan los problemas. Ariel Pink El imaginario colectivo, ese conjunto de impresiones que hemos interiorizado y en base a las cuales miramos, clasificamos y ordenamos nuestro entorno, tiende a pintar a Ariel Pink’s Haunted Grafitti como adalides de un hacer contradictorio que a menudo llama a la memoria –deformada– del AM pop y el soft rock de hace tres y cuatro décadas (finales de los setenta, primeros años ochenta, tiempos en los que la música de Hall & Oates, Roxy Music o A Flock Of Seagulls se acabó agarrando para siempre al cerebro de Ariel), sólo que en versión torcida, excéntrica, psicodelizada, y rematadamente lo-fi. Basta detenerse en sus trabajos previos para comprobar que, además de todo eso, por las venas de Ariel Pink corren muchos otros líquidos; desde el rock gótico y el post-punk a la psicodelia tipo Nuggets, pasando por la electrónica kraut, el rock'n'roll de los cincuenta, el bubblegum pop, la new wave o el hair metal. Como el propio Ariel ha dicho en alguna ocasión, su primera educación musical fue “as white as it gets”; si alguien pensaba que su recurso habitual al beat boxing (todos los sonidos percusivos de todas sus grabaciones hasta finales de la década pasada, proceden de la propia boca de Ariel) tenía algo que ver con el hip hop, se equivoca.

En el fondo, Ariel Pink encarna a la perfección la figura del nerd musical: sus años gastados trabajando en tiendas de discos le han dotado de un discurso transversal y de un marco de referencias en el que The Beach Boys conviven sin problemas con Mötley Crüe, Frank Zappa y sus The Mothers Of Invention hacen migas con Throbbing Gristle, Hall & Oates comparten pedestal con creadores marginales como R. Stevie Moore, Bowie intercambia trucos con XTC, Amon Düül se atusan el pelo reflejados en las gafas de Elvis Costello, o Sagittarius se estrechan las manos con magos esquivos del pop sintético como John Maus. Esas y otras muchas filias aparecen regurgitadas en su música, un totum revolutum que es puro pastiche. A veces de formas extraterrestres, destartalado y confuso; otras, concretado en forma de píldoras pop altamente adictivas que no se asustan de pisar el resbaladizo suelo del rock adulto. Ariel Pink Ariel Pink asegura haber comenzado a escribir canciones a la edad de ocho o nueve años. Es más, asegura que muchas de los temas que ha venido grabando durante la última década se remontan a aquella época; son creaciones de infancia reimaginadas, vestidas de acuerdo con los parámetros sonoros que dominaban las ondas radiofónicas durante aquellos años. Su conexión con la escuela hipnagógica es por tanto tangencial. Es cierto que parte de sus canciones suenan como lo haría una cinta de casete cargada de los sonidos propios de los primeros años ochenta si hubiera sido abandonada al sol durante dos décadas. Sin embargo, Ariel defiende que su música no responde a ningún afán “retrofilo”. En su caso, no hay intención de evocar de forma artificial sonidos e imágenes del pasado; sus canciones, asegura, existen desde el principio ligadas a ese mismo pasado, fueron concebidas entonces, aunque hayan tardado décadas en materializarse. Así de extraña e imbricada se presenta la trayectoria de Pink. Dados los muchos vericuetos de su discografía, aquí os proponemos una guía somera y no exhaustiva dirigida al oyente neófito que sienta curiosidad por adentrarse en la obra más visible de Ariel Pink. Aunque avisamos: sus trabajos intentan condensar tantas ideas, resultan tan dispersos y exhiben tantos perfiles distintos, que cuesta condensar su sugerencia en unas pocas líneas. “Underground” (Vinyl Intenational, 2007)

Aunque publicado hace poco más de tres años, “Underground” pasa por ser la primera entrega de la serie Ariel Pink’s Haunted Graffity. En el disco hay espacio para una docena de canciones grabadas de forma doméstica entre mediados de 1998 y principios de 1999 con ayuda de guitarras, bajo, un teclado Yamaha MT8X y un Tascam 8 de cinta. Ariel se muestra aún tímido en sus exploraciones, volcando su amor por el rock de formas básicas en unas canciones a menudo escuálidas que en otras manos no habrían pasado de ser consideradas meras maquetas. “Shaven”, una de las más sintéticas del lote, puede hacer pensar en unos Gary War aprendices. “Spires In My Snow” busca su lugar en el mundo a medio camino entre el garage de acento psicodélico y el post-punk decarnado de Scissor Girls. “Jack Off” exhibe pedigrí indie-rock, mientras que “Ghost Town” o “Crash Crash On The Drummer” parecen querer cruzar la sombra de la Velvet Underground de “The Black Angel’s Death Song” con el diletantismo de escuela no wave. Disco no apto para estómagos sensibles a la dejadez lo-fi. “Shaven”:

“The Doldrums” (Paw Tracks, 2004)

Su primera referencia para Paw Tracks nos trae a un Ariel Pink mucho más alienígena, como encarnado en una suerte de Ed Wood de la psicodelia pop. Pink abusa de moldes de pop ligero con sabor a hit de radiofórmula y a jingle televisivo en unas canciones que se recrean en su propia imperfección. Las melodías y los presets sintéticos llevan el peso de unas composiciones que fluyen de acuerdo con una suerte de caos organizado. En el fondo son canciones cortadas según los patrones de la mejor artesanía pop, aunque su sonido –ahogado, deforme y agudo, a menudo sólo sostenido en nubes de reverb, ruidos vocales y efectos espaciales– y el desempeño vocal de Pink –entre alucinado y abúlico, y abusando del falsete a la hora de hacer segundas voces– sea cualquier cosa menos formulaico y canónico. La psicodelia sixties de “Among Dreams” convive con la emoción sintética –casi nuevo-romántica– de “For Kate I Wate” o “Envelopes Another Day”, el soft pop de ligeros dejes Bee Gees de “Haunted Grafitti”, los ecos a Bowie de “Gray Sunset” o ese injerto de funk y bubblegum desnaturalizado que es “Lets Make A Fire Tonigh”. Si Ariel Pink se animara a re-grabar estas canciones de acuerdo con el estándar de fidelidad sonora de “Before Today”, aquí tendría más de un hit incontestable. A pesar de su dispersión y su resolución lo-fi, cuesta negar su allure.

“Strange Fires”:

“For Kate I Wait”:

“Worn Copy” (Paw Tracks, 2005)

Editado originalmente en 2003 vía Rhystop como octavo volumen de la serie Ariel Pink's Haunted Graffiti, “Worn Copy” vio la luz de manera más normalizada dos años después como segunda referencia de Ariel Pink para Paw Tracks. El disco, a primera vista más cálido y digestible que sus anteriores entregas, se abre con “Trepanated Earth”, un tema dividido en tres movimientos que casa riffs de escuela hard-rock y sintetizadores prog, pop chicle de alma setentera a lo Redd Kross y hasta cenefas de guitarras de sabor afro-rock. A partir de ahí, el infeccioso pop nueva olero de “Immune To Emotion”, el power pop teñido de brillos glam à la Slade de “Jules Lost His Jewels”, el discofied pop de “Credit”, el rock de resaca y bajón de “Life In LA” o el funk a la manera de Minneapolis de “Creepshow” se alternan con cortes más experimentales como “Bloody!” o “Cable Access Follies”, un tema que coquetea con el rap de la vieja escuela. A pesar de su sonido más enfocado y amable, se echan en falta temas tan redondos como algunos de los incluidos en “The Doldrums”.

“Immune To Emotion”:

“Credit”:

“House Arrest” (Paw Tracks, 2006)

Editado originalmente en 2002 como parte de un doble CD split, y reeditado cuatro años después como tercera y última entrega de Ariel Pink’s Haunted Graffiti para Paw Tracks. En “House Arrest”, Pink se muestra mucho más desnudo y directo, menos envuelto en humos. Las atmósferas se aclaran, y las guitarras y los ritmos básicos reclaman parte del protagonismo perdido en anteriores trabajos. Las canciones hacen gala de un humor más jubiloso y desenfadado, por momentos inquietantemente naivista, aunque también haya espacio para temas más densos y oscuros, caso de la desenfocada “Gettin’ High In The Morning” o de la más compleja y progresiva “The Netherlands”. Encontrarás guiños a The Byrds en “West Coast Calamities” o “Helen”, synth pop psicodelizado en “Flying Circles”, pop coreable en “Every Night I Die at Miyagis”, remedos shoegaze de aromas balearic en “Alisa”, o panoramas de psicodelia marina de sedadas armonías wilsonianas como “Oceans of Weep”. En conjunto, uno de los discos menos intrigantes de Pink.

“Every Night I Die At Miyagis”:

“Oceans Of Weep”:

“Lover Boy” (Ballbearings Pinatas, 2006)

Sexto volumen de la serie Ariel Pink's Haunted Graffiti, editado como acompañamiento de “House Arrest” en 2003 vía Ballbearings Pinatas, y reeditado como álbum independiente en 2006. El sonido vuelve a empañarse, a cubrirse de reverb. En canciones como la ochentera “Don't Talk To Strangers” Pink recupera su más favorecedor maquillaje sintético. Reaparece “Credit” en una versión ligeramente diferente, más musculosa y más disco. Entre los mejores momentos del álbum hay que contar “One On One”, un tema que se meja mecer por una cadencia (cuasi) reggae infectada de sombras after-punk, mientras que la dicción de “Poultry Head” invita a pensar en Mark E. Smith y sus The Fall. Hay espacio para la evocación chillwave en “So Glad”, llamadas a la memoria de XTC en “Want Me”, synth-pop cruzado con garage de órganos ácidos en “Loverboy”, experimentos en clave techno-trance en “Phoebust Palast” o números de soft-pop anhelante, como “Hobbies Galore”, que no desentonarían en “Before Today”. Irregular, como todos los discos de Ariel Pink, pero cargado de canciones notables.

“Don't Talk To Strangers”:

“Scared Famous” (Human Ear Music, 2007)

Sumando confusión al asunto de su discografía, de “Scared Famous” existen dos distintas versiones. Una, la oficial, publicada en 2007 por Human Ear como tercer volumen de la serie Ariel Pink’s Haunted Graffiti. La otra, no oficial (u oficialmente inédita, aunque pueda conseguirse en la red), formó parte de un álbum doble que completaba “FFF”, cuarta entrega de esa misma serie. Canciones como “Howling At The Moon” (con sus aires funk y sus teclas cósmicas bien podría formar parte del último trabajo de Toro Y Moi), “Are You Gonna Look After My Boy” (una suerte de cuña televisiva Alvin-izada que gustará a los fans de La Casa Azul), “Beedfud” (folk baroque con un punto humoroso) o “Inmates Of Heartache” (psicodelia reflexiva de aderezo exótica, a medio camino entre la influencia de la tropicalia y la imaginación sonora de The United States of America o Broadcast) destacan en el conjunto de un álbum derivativo que no hace sino insistir en las filias sonoras de Pink.

“Howling At the Moon”:

“Inmates of Heartache”:

“Odditties Sodomies Vol. 1” (Vinyl International, 2008)

“Odditties Sodomies Vol. 1” reúne una decena de rarezas (siete más en su versión digital) datadas entre 1997 y 2004, todas descartes de la serie Ariel Pink’s Haunted Graffiti. A pesar de su carácter recopilatorio, el disco resulta tan cohesivo (o tan poco, en este caso) como cualquiera de los lanzamientos oficiales de la serie. Como nota curiosa, en “Odditties Sodomies” podrás encontrar una versión primigenia y más embarullada de “L’estat”, una de las canciones regrabadas para su primer álbum en 4AD.

“Suicide Notation”:

“The Bottom”:

“Grandes Exitos – Greatest Hits” (Cooler Cat Records, 2009)

El “greatest hits” autoeditado como tour-only release por Ariel Pink en 2009 es quizás la más razonable puerta de entrada hacia su obra para cualquiera que no le haya venido siguiendo desde antiguo. A lo largo de dos discos, “Grandes Exitos” reúne algunos de los highlights de su obra previa. Ahí están “For Kate I Wait”, “Every Night I Die At Miyagis”, “Life in L.A.”, “Immune To Emotion”, “Beberly Kills”, “The Bootom”, “Credit”, “Alisa”, o “Can't Hear My Eyes”, algunas de las mejores canciones que Ariel ha escrito nunca, reunidas en un sólo disco que se deja disfrutar de principio a fin. Si ya tienes “Before Today”, y no dispones de tiempo, ganas o dinero para meterte de lleno con la obra de Pink, este “Grandes Exitos” debería ser tu primera –y quizás única– presa.

“Before Today” (4AD, 2010)

La carrera de Ariel Pink se merecía una obra mayúscula, un disco más serio y de factura más profesional (es, de hecho, el primero que graba en un estudio, con banda y con productor) que acallara las bocas de todos aquellos que le venían considerando un farsante pastichero dedicado a esconder sus inseguridades tras las esquinas del ruido y la baja fidelidad. “Before Today” es ese disco. Sigue estando ahí su misma batidora de estilos, su gusto por el pop transversal, pero esta vez el resultado es mucho más sólido y congruente, más limpio y redondo que en trabajos anteriores. No insistiremos aquí en los méritos de “Before Today” porque ya te hemos hablado largo y tendido sobre él en estas mismas páginas. De lo que se trataba es de despertar tu curiosidad hacia su obra previa. Esperamos que esta guía te sirva para localizar alguna de las gemas que Pink ha ido dejando por el camino a lo largo de la última década. “Bright Lit Blue Skies”:

“Can't Hear My Eyes”: Recuerda que Ariel Pink's Haunted Graffitti estarán actuando en el San Miguel Primavera Sound 2011, el viernes 27 de mayo en el escenario Pitchfork a las 21:45 h. Puedes comprar tus entradas para el festival aquí. PlayGround es media partner de San Miguel Primavera Sound La obra de Ariel Pink es un laberinto de obras en ediciones limitadas y confusión de estilos. Al considerado “padre” del pop hipnagógico (aunque siempre va más allá de eso) es difícil atarle en corto. He aquí, pues, una guía para no perderse en sus ensoñaciones pop de baja fidelidad.

Crítica: “ Before Today

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