Reportajes

Elvis sigue vivo en Malasia

Hablamos con Alex Wong, el Elvis chino más joven de Malasia

Estamos en Malasia, un lugar alejadísimo de Memphis, ciudad donde nació Elvis, tal vez el músico más imitado de toda la historia de la música. Aquí tenemos la suerte de coincidir con Alex Wong, el Elvis chino más joven de Malasia (especificamos chino porque aquí conviven predominantemente 3 etnias: malayos, chinos e indios). Hablamos con él y asistimos a una de sus actuaciones en el hotel Aloft de Kuala Lumpur.

Alex Wong nació en Kuala Lumpur hace 40 años, y su admiración por Elvis es una especie de herencia familiar. Su padre es un verdadero fan de Elvis y asegura que éste fue enviado por Dios. Así que Alex creció con sus canciones. Sin embargo su dedicación a la música se forjó en un lugar muy diferente: el coro de una de las Iglesias Protestantes de la capital Malasia.

Alex comenzó compitiendo en algunos concursos de interpretación cuando era adolescente. Su carrera como imitador de Elvis dio un giro en 2002. Fue entonces cuando Discovery Channel lanzó un concurso de imitadores al que se presentó. El premio no podía ser mejor: un viaje a Graceland, el sueño de todos los amantes del Rey. No ganó. Sin embargo, Alex se erigió como uno de los tres finalistas y aquello le dio fuerzas para continuar.

Mesés después, una radio local convocó un concurso parecido con el mismo premio. Alex nos dice que esta ocasión rezó, se preparó, consiguió un sastre para que le confeccionara un traje a medida, y, ahora sí, ganó con Burning Love.

Así empezó todo.

A la vuelta de Graceland, se vio actuando en pequeños eventos privados, pero con el paso del tiempo e innumerables actuaciones que le han llevado a Borneo, Hong Kong e incluso Oriente Medio, el joven Wong se ha establecido como un verdadero y respetado ETA (Elvis Tribute Artist) no solo en Malasia.

Para Alex, imitar a Elvis no tiene nada que ver con suplantar identidades o querer ser algo que no es. Al contrario, él se conforma como un doble tributo: a Elvis y a su padre.

La mística envuelve su admiración por Elvis, y le ha acompañado en momentos tan clave como el nacimiento de su segundo hijo: resulta que en el momento preciso en que asomó la cabeza en la sala de partos, sonó una canción del Rey. Igualmente descubrió que su mujer y él se habían casado el mismo día que lo hicieron Priscila y Elvis.

—¿Cómo es el rock de Elvis para ti? ¿Qué canciones son tus preferidas?

Elvis es la otra mitad de mi persona. Para mí es un icono lleno de energía. La manera que tiene de bailar me fascina (y créeme, no es nada fácil imitarlo, pero por suerte lo tengo dominado). He leído mucho sobre lo generoso que era y sobre lo que le gustaba compartir, y eso para mí es un gran valor. Cuando estuve en Graceland, todo era maravilloso, pero por supuesto faltaba algo: pude mirar sus cosas, admirar sus trajes, pero su persona no estaba, y eso es irremplazable.

Me gusta mucho Can't help falling in love porque pienso que me parezco mucho a él cuando la canto. En uno de mis conciertos escuché que alguien comentaba: no creo que esté cantando en directo. Lo tomé como un cumplido. A finales de los sesenta, su fama decaía, y con If I can dream, en la cual habla de las ganas de que la Guerra de Vietnam acabe y reine la paz, recuperó algo de popularidad. Para mi es una gran canción.

—¿Cuántos trajes tienes para sus shows?

Tengo 5 trajes de los cuales unos cuantos son casi réplicas. Tener buenos trajes es importante para que el público te asocie con Elvis, antes de oírte. Pero para ser un buen ETA, la puesta en escena es primordial: la pronunciación, las coreografías, los gestos etc. Hacer todo esto bien es un auténtico reto.

—Si Elvis estuviera vivo, ¿Qué música crees que estaría escuchando?

La verdad es que creo que la música de ahora no tiene tanto significado como lo tenía entonces. Si te remontas a los setenta, escuchábamos canciones con contenido, ahora parecen estar más preocupados por el ritmo. Yo creo que si Elvis estuviera vivo, aceptaría todos los estilos musicales, pero le gustaría más algo más setentas u ochentas, creo que le gustaría mucho Michael Jackson. A él le gustaban mucho los Beatles e incluso hizo algunas versiones.

—Aparte de interpretar a Elvis, ¿has pensado en hacer tu propia música?

En realidad soy el director del coro de una Iglesia Protestante aquí en Kuala Lumpur, así que esta es mi otra mitad musical. Tengo también un disco de música china que fue editado hace un par de años, también fruto de una competición que gané (el premio era un año de contrato discográfico). Elvis es mi especialización, pero también hago Friday Shows con versiones de los Bee Gees, Nat King Cole etc.

—¿Crees que hay algunas diferencias entre los imitadores de Elvis de Asia y el resto del mundo Occidental?

Sí que las hay, tenemos la desventaja de no parecernos de serie a él por su componente no asiático. Otra desventaja es que en EEUU la demanda de ETA en hoteles y eventos es diaria y numerosa, con lo que genera muchas facilidades.

En Malasia Elvis es grande, los artistas ETA de malasia nos conocemos, compartimos pasión, y a veces hacemos eventos conjuntos (a veces en los eventos buscan Elvis de las tres etnias: China, India y Malaya) lo hace todo más emocionante.

—Muchos imitadores acaban pareciéndose a Elvis, mimetizándose… ¿Qué opinas? ¿Te pasa a ti?

Pienso que los que llegan a la cirugía plástica van muy lejos porque cada uno nace con su identidad. Cada uno tiene que saber hasta donde quiere llegar siendo fanático de algo.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar